¿Cómo actuar en un atentado siendo vigilante de seguridad?

Actualizado: jun 15

Recomendaciones si te sorprende un ataque terrorista y eres vigilante de seguridad privada sin haber recibido formación al respecto

En una emergencia, los protocolos sirven para ganar tiempo y el tiempo salva vidas

Las graves consecuencias, tanto para la integridad física de las personas como para los bienes, derivadas de la comisión de atentados terroristas imponen la existencia de un plan de actuación ágil y eficaz. El objetivo principal de esta guía es asesorar a los profesionales de la seguridad privada no especializados en contraterrorismo en la inmediata atención de las personas afectadas y la limitación de los estragos causados.


La idea es facilitar la actuación de las diferentes Unidades policiales y de emergencias preparadas para esta contingencia, ya de por sí complicada. Ni que decir tiene que si ya se cuenta con un protocolo de actuación específico, deberá remitirse al mismo. Pero, lamentablemente, no siempre es así, por lo que no pocos profesionales de la Seguridad, al no ser formados en contingencias terroristas, desconocen cómo actuar en estos casos.


En mis anteriores artículos profundizo en la perspectiva policial, pero en esta ocasión me dirijo, sobre todo, a los vigilantes de seguridad, si bien las recomendaciones son válidas también para el trabajo de los agentes de policía que no tengan experiencia ni formación amplia contraterroristas.



¿Qué podemos encontrar en un ataque o atentado?

Si nos hallamos en medio de una situación de ataque terrorista, debemos saber identificar los diferentes elementos posibles que hallaremos. No tienen por qué darse todos, pero los siguientes son los más habituales:

  • Terrorista/as con “adiestramiento militar”: no dudarán en enfrentarse al Servicio de Seguridad.

  • Terrorista/as con algún tipo de trastorno psicológico: su nerviosismo les delata.

  • Extremismo religioso, que le hace estar convencido de que sus actos son la única opción: echa mano de proclamas o diatribas religiosas.

  • Posibilidad de huida: tanto para ellos como para nosotros.

  • Suicidio para crear un mayor número de víctimas: solo si les vemos con claras intenciones de hacerlo.

  • Atrincherado/s: suelen hacer rehenes.

  • Armas de fuego y/o explosivos o blancas y/o vehículos: su logística.


Los profesionales de la Seguridad deberán marcarse una máxima: evitar que el peligro se extienda

   

La mejor manera de contener la amenaza es reducir los tiempos de respuesta con esta pauta:

  1. Identificación del incidente y el/los autor/res

  2. Identificación de las víctimas, si las hubiere y su puesta a salvo

  3. Evaluar lo más rápido posible la toma de decisiones a adoptar

  4. Llamar cuanto antes a los Cuerpos de Seguridad, garantizando la seguridad de los rehenes -si los hubiera-, mientras llegan los agentes.

Una de las situaciones lamentablemente típicas en los últimos años es la siguiente: una o varias personas agreden a otras que están presentes en un determinado lugar. El agresor intenta hacer el mayor número de víctimas posibles. No se oculta y tampoco está interesado en hacer rehenes. Las dos características principales de los terroristas que actúan de este modo es que se desplazan sin un rumbo determinado y actúan de modo frío y calculado.


En el caso anterior, los Cuerpos de Seguridad lo tienen complicado ya que desde que reciben la llamada de socorro hasta que se presentan en la zona las unidades que están especializadas en contraterrorismo, es muy probable que el terrorista/s ya se encuentren en otro lugar. En estos casos, si hay vigilantes de seguridad en las inmediaciones, pudieran ayudar a los viandantes hasta la llegada de los agentes de policía más próximos.

En la infografía superior, en la tercera posibilidad, cuando el terrorista se ha neutralizado, si pasáis el cursor o dedo por las letras de cada icono aparece una breve explicación. No obstante, no recomiendo entrar en el lugar o recinto en el que se hayan atrincherado o encerrado los terroristas antes de la llegada de las unidades especializadas. Estos criminales pudieran haber colocado algún artefacto explosivo en la entrada.


Lo que ha de hacerse es aislar dicho recinto, impidiendo que se aproximen curiosos, esperando el apoyo de los especialistas policiales o militares. Impedir incluso la presencia de prensa en un radio prudencial para que los terroristas no puedan usar las imágenes de los medios de comunicación para informarse. Tengamos en cuenta que suele colgarse en Internet este tipo de sucesos por personas que se hallen cerca y graben el exterior.


Para evitar que los atacantes pudieran conocer los medios policiales que se hayan destacado para neutralizar la amenaza, hay que mantenerles "ciegos". Se consigue no dejando que nadie haga fotos con sus móviles o grabe vídeos de lo que sucede en el exterior del recinto, para después publicarlo en redes sociales. La Policía se ocupa de informar debidamente por sus propios medios.



Evacuación en edificios e instalaciones

Pudiera darse el caso de que un equipo de vigilantes de seguridad se vea en una situación de emergencia que exija tener las ideas claras al respecto.


En la presente guía indico los pasos a seguir, que si bien debieran conocerlas todos los profesionales de la Seguridad, tanto pública como privada, no está de más recordar. Será válido tanto para el caso en el que se hayan producido heridos como si aún no ha sucedido y se procediera, de todos modos, a la evacuación:

  1. El jefe de equipo dispondrá dos cinturones de seguridad: uno exterior para los vehículos de emergencias y policiales y uno interior en torno al lugar en el que se encuentren los rehenes o heridos que hay que evacuar.

  2. El jefe de equipo decide quién se responsabiliza de la evacuación de heridos, pudiendo ser él mismo o quién disponga; lo que no es recomendable es que se estorben entre ellos (cada uno ha de tener claro lo que debe hacer).

  3. El Jefe de equipo sólo autorizará la entrada dentro del perímetro de seguridad interior al personal sanitario así como los agentes especializados. Las ambulancias deben quedarse estacionadas con el resto de vehículos de emergencias.

  4. Si es posible, sólo se utilizará en la evacuación la vía o pasillo de acceso y salida, señalizada con conos o lo que se tenga a mano. Con ello se evitarán confusiones; recordemos que la rapidez es clave en estas situaciones.

  5. El responsable de evacuación tendrá la función esencial de contabilizar los heridos para saber cuantas ambulancias son necesarias o si conviene llamar a un autobús para los que ya hayan sido atendidos y se encuentren fuera de peligro.

  6. Separar a los heridos en dos grupos, hasta que lleguen los servicios sanitarios: los que pueden andar de los que no. Aquellos que no puedan moverse o tengan dificultades para ello, serán ayudados por dos agentes (o vigilantes).

  7. Intentar averiguar la identidad de las víctimas, tanto heridos como fallecidos (si los hubiera); así los investigadores no perderán tiempo recabando esos datos. Los cadáveres deben dejarse para el final evacuando antes a los que aún estén vivos.

Varios aspectos a tener en cuenta:

  • Procurar tranquilizarse para que la evacuación sea ordenada lo que imprimirá rapidez; se comete mucho el error de meter prisa a la gente, algo contraproducente. En estos casos prima la máxima "sin prisa, pero sin pausa".

  • Usar los megáfonos para transmitir las instrucciones (si se trata de un centro comercial o cualquier otra instalación dotada de megafonía, puede utilizarse); hacerlo de modo claro, que se entienda perfectamente, sin gritar.

  • Una vez desalojada una planta por completo, se señalará con tiza o lo que se tenga a mano y sea visible para que los servicios de emergencias se vuelquen en las que no estén señaladas, indicativo de que aún hay personas en dicha planta.

  • El encargado de cada planta (o la persona que esté más calmada y se vea capacitada para dirigir la evacuación) deberá cerrar válvulas para evitar un mal mayor por escape de gases o fluidos -calefacción, aire acondicionado, etc-.

  • Los técnicos habilitados deberán llamar los ascensores a la planta baja y dejarlos en la misma con puertas abiertas así como detener las escaleras mecánicas. Fijarán todo aquello susceptible de salir proyectado si se produjera una explosión.

  • Los vigilantes de seguridad impedirán el acceso al parking subterráneo, si lo hubiera, ayudando a que la evacuación salga por la puerta o puertas indicadas de forma ordenada.

CINTURONES DE SEGURIDAD:

  • Primer cinturón en un perímetro de 200 metros (aproximados, no se tiene por qué ser exacto). Al mismo solo podrá acceder el personal especializado y a pie.

  • Segundo cinturón en un radio de 250 metros donde se dejarán los vehículos de emergencias y policiales. Los empleados que puedan hacerlo, que retiren sus vehículos para dejar espacio a los de emergencias

  • Tercer cinturón a 300 metros y servirá para desviar el tráfico e impedir la entrada de personas ajenas (peatones); cualquier obstáculo que se halle dentro de estos cinturones debe retirarse, si es posible.


Consideraciones que pueden ayudar

Un vigilante de paisano puede resultar de gran ayuda pero ha de estar en permanente comunicación con la Policía

En la celebración de un evento, del tipo que sea, el servicio de seguridad privada debiera dividir su operatividad en tres fases:


  1. ANTES: distribuir los efectivos disponibles y realizar batidas por toda la instalación que se vigila. Designar qué vigilantes vestirán de paisano para mimetizarse entre los asistentes al evento para que la vigilancia resulta más efectiva.

  2. DURANTE: por equipos, si es posible, realizar rondas periódicas, prestando especial interés a los puntos sensibles en los que pueden desplegarse los vigilantes de paisano; los terroristas no sabrán quiénes de los asistentes al evento les vigilan.

  3. DESPUÉS: no relajarse hasta que abandonen las últimas personas la instalación, local o edificio que se está vigilando, manteniéndose alerta tanto en el interior como en las salidas.

Si los terroristas abrieran fuego, no hacerse el valiente; lo más recomendable es parapetarse o cubrirse en algún lugar seguro. Si lo que tenemos es un vehículo como protección más próxima, ponerse tras el motor o las ruedas.


Un vigilante o escolta actuará contra terroristas que disparan con armas de fuego si él/ella también porta armas de fuego y porque exista un riesgo elevado para las personas, no quedando más remedio que intervenir.


Lo más sensato es aguardar a que lleguen los agentes de Policía o especialistas en contraterrorismo (pudieran ser militares). Debe siempre usarse el sentido común y recapacitar antes de actuar.

Si se observa un objeto sospechoso, esperar a que lleguen las unidades especializadas de desactivación de artefactos explosivos por si se tratara de una bomba. Mientras tanto, y realizada ya la evacuación o mientras se produce, algún vigilante debería preparar las imágenes de las cámaras de seguridad para que los agentes de Policía que se las pidan las puedan visualizar cuanto antes


Ante un terrorista que pueda llevar explosivos, no hay que aproximarse más de lo justo (mantener distancia de seguridad). Nada más cerciorarse de la amenaza se debe evacuar la zona de inmediato e impedir que los curiosos se aproximen por querer grabar la escena con sus móviles para colgarlo en redes sociales. Debe establecerse una zona de seguridad con un amplio perímetro por si se produjera una explosión.


Nunca aproximarse al terrorista abatido creyendo que ya no es posible la activación del chaleco o cinturón explosivo ya que pudiera hacerse por control remoto.  


Una medida interesante es que se coloquen teléfonos de emergencias en zonas de gran afluencia de público por si fallan las comunicaciones por telefonía móvil, tal y como existen en autovías y autopistas. Otra medida que debiera implementarse es la instalación de arcos de seguridad, no solo en edificios públicos sino también en aquellas instalaciones que sean visitadas o a las que acudan un gran número de personas.


Si deseas saber más sobre cómo reducir la amenaza terrorista, te recomiendo mis otros artículos al respecto que forman parte de un serial titulado "Manual policial contrayihadista":

  1. Insurgencia y contrainsurgencia, características y objetivos

  2. El islamismo radical

  3. La práctica del Yihad armado

  4. El Yihadismo en España

  5. Uso de Internet y fases de radicalización

  6. Adiestramiento yihadista y formas de contrarrestarlo

Autor: Daniel Rodríguez Castillo es agente del Cuerpo Local de Policía del municipio de Los Barrios (Cádiz), adscrito al GOAP (Grupo Operativo de Apoyo y Prevención) y diplomado en el Máster sobre fenomenología terrorista de la Universidad de Granada.


Bibliografía consultada:

  • Corporación Euro-Americana de Seguridad: “Terrorismo, artefactos explosivos y autoprotección”; 2000, CEAS Internacional, Madrid.

  • Seminario “Técnicas operativas del terrorismo islamista”; 2017, Asesoría de Inteligencia y Consultoría de Seguridad

  • Jornadas sobre los primeros intervinientes en incidentes AMOK; 2017, Antonio Rojo Fernández.

  • Diez recomendaciones de actuación en atentados; 2018, Adolfo Estévez, para Red SAFE WORLD.

  • Plan de Prevención y Protección Antiterrorista; Ministerio del Interior de España.

  • Medidas de Prevención y Protección Antiterrorista; Secretaría de Estado de Seguridad de España.

  • Circular 29/2019, Federación Española de Municipios y Provincias: reforzamiento de especial intensidad de las medidas correspondientes al Nivel 4 del Plan de Prevención y Protección Antiterrorista.

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