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Adiestramiento yihadista y formas de contrarrestarlo

Actualizado: 16 jun 2020

Se plantean posibles modos de cortar el proceso de radicalización y la necesidad de conocer la forma genérica de actuar del terrorista

Individuo con capucha y fusil
Resulta clave conocer al terrorista para combatirlo más eficazmente

En este nuevo capítulo del manual policial contrayihadista que elaboro y comparto con los profesionales e interesados en combatir de modo eficiente, desde mi conocimiento y experiencia profesionales, el terrorismo yihadista, abordaré las que considero son formas efectivas de cortar el proceso de radicalización de un integrista islamista. Ni que decir tiene que terroristas los hay de toda índole pero siendo los más activos los yihadistas, en la actualidad, conviene tener las ideas más o menos claras con respecto a esta variante del fenómeno terrorista. Valga la aclaración, como hago en anteriores partes del manual, también publicadas en RSW y que los lectores tienen al final de este artículo, que no considero al Islam por sí mismo radical ni a quiénes lo profesan, pero es evidente que existen individuos fundamentalistas en todas las religiones, incluida la islámica.


Las primeras medidas que recomiendo son las siguientes:

  1. Intentar que no viajen a zonas en conflicto donde pululan grupos yihadistas. Pudiera conseguirse si se sintieran bien en el País donde hayan nacido o plenamente integrados en la sociedad de acogida, no sintiendo la necesidad de unirse al Yihad, persiguiendo todo atisbo de violencia u odio por parte de grupos o individuos xenófobos así como agresiones hacia la comunidad musulmana como hacia cualquier otro credo, por supuesto.

  2. En el caso de que ya se hayan marchado, impedir a toda costa que regresen, controlando las fronteras para impedir su entrada pues vendrían ya completamente radicalizados con una doble intención: reclutar a más posibles adeptos y estar preparados por si se les diera la orden de atentar. Evitando el regreso de los “retornados” se elimina la posibilidad de nuevas radicalizaciones.

  3. Combatir a las organizaciones yihadistas en su origen: eliminar el problema de raíz “limpiando” las regiones en conflicto donde combaten y tienen sus campos de adiestramiento, de los que hablaré más adelante.


Conocimiento del terrorista

La principal amenaza que afrontan Europa y Estados Unidos por parte del radicalismo yihadista proviene de las células independientes y de los terroristas por imitación y no de las organizaciones formales de alcance global. La figura del lobo solitario se refiere a individuos que tras experimentar un proceso de radicalización deciden cometer un atentado terrorista por su cuenta. Sus actuaciones tienen más probabilidades de llegar a ser exitosas al no mantener vínculos externos con grupos terroristas por lo que son más difíciles de detectar; sin embargo, su escasa profesionalidad, los trastornos psicológicos que padecen la mayoría de ellos y las limitaciones que entraña actuar por cuenta propia hacen mella en su eficacia. No forman parte de la organización, pero se sienten representados por ella. En éste punto cabe hacer un inciso y diferenciar la figura de lobo solitario con la de terrorista individual; para ello lo desglosaremos a continuación, como hace el criminólogo y analista David Garriga Guitart, en su excelente libro que recomiendo, "Yihad, ¿qué es?":

El ISIS, por ejemplo, continua con su actividad en Internet que es muy intensa, no solo de propaganda sino también de formación con manuales que cuelgan en Internet o han sido hallados en registros de sus domicilios. También la red al-Qaeda publica esos manuales, incluso en forma de poemas para que sean más fáciles de entender por la población analfabeta que viven en muchas de las zonas que controlan, como pudo comprobar la doctora Elisabeth Kendall, del Pembroke College de Oxford, en su estudio que hizo entre más de 2.000 habitantes de una región de Yemen, quiénes retenían mejor el mensaje transmitido por la red terrorista mediante poemas.


Los tutoriales les enseñan a fabricar bombas caseras, cómo comunicarse de modo encriptado para no ser interceptados por los Cuerpos de Seguridad y guías sobre cómo llevar a cabo atentados de diferentes formas. El ISIS es el grupo que más está potenciando la figura del terrorista individual. Por la documentación intervenida a los grupos yihadistas, se ha constatado que es una organización mejor organizada y estructurada de lo que se pensaba en un principio. Cuando el Estado islamista que crearon en Oriente Medio estaba en su apogeo, confeccionaban una ficha o reseña de los reclutados donde reflejaban todos sus datos personales y académicos, si tienen alguna dificultad económica o familiar (enfermedad, por ejemplo), para lo que libraban partidas presupuestarias que abonaran todos los gastos, en agradecimiento a su compromiso. Por eso se valen, sobre todo, de personas que están en una situación extrema y solo ven esa salida.


Los Servicios de Información y las Agencias de Inteligencia tienen conocimiento de la existencia de formadores, individuos enviados por la organización para asesorar a las células locales en la preparación de atentados, enseñándoles técnicas operativas tales como la forma de fabricar bombas caseras (como la denominada comúnmente «madre de Satán», a base de peróxido de acetona) o cómo sortear la vigilancia de los Cuerpos de Seguridad, incluidas las intervenciones policiales de las telecomunicaciones. Se han vuelto más cautelosos con lo que adquieren en el mercado negro por temor a ser interceptada la transacción por los investigadores policiales y afinan las formas de obtener información sobre los objetivos que se marcan en sus planificaciones de nuevos atentados. Es por ello que las patrullas policiales y agentes de los Servicios de Información deben no caer en la rutina durante sus investigaciones pues pudieran acabar siendo ellos los vigilados por los terroristas; más vale cambiar evitar las mismas rutas y tomar todo tipo de medidas de contravigilancia, tomándose tiempo para ello, que caer en la monotonía de una investigación que dura meses sin resultados. Los terroristas jugarán con la posibilidad de que los agentes se "aburran" y aprovechar el momento en que se relajen, por lo que debe economizarse los medios humanos y técnicos con los que se cuenten hasta que se tenga la completa seguridad de que el objetivo de una investigación no es peligroso y así poder dedicar dichos medios a otro sujeto sospechoso.


En especial, deberán tomarse medidas eficaces con los terroristas "retornados" que se investiguen ya que cuentan con adiestramiento de combate y paramilitar por haber luchado en frentes de guerra como miembros de organizaciones yihadistas. Estos individuos estudiarán de forma pormenorizada el entorno en el que vivan y si son detenidos están entrenados para eludir los interrogatorios de los agentes. Es recomendable que el interrogador tenga conocimientos en geografía y geopolítica de los Países de donde diga que son los presuntos yihadistas, para detectar posibles mentiras que les desarmen quedando expuestos, facilitando el interrogatorio posterior. Téngase en cuenta que el yihadista adiestrado es un experto de la mentira ya que memorizan textos que consideran enseñanzas sagradas o tutoriales así como sus propias coberturas para pasar desapercibidos, con lo que en un interrogatorio pondrán en práctica su capacidad para la inventiva o la cobertura que una y otra vez se han repetido a sí mismos hasta considerarla parte de su propia identidad. Además, se inhiben si son presionados, lo cual por cierto rara vez funciona puesto que se les ha lavado el cerebro con un ideario fundamentalista que han llegado a creer firmemente, así que la presión negativa no es buena idea en un interrogatorio. La presencia de un psiquiatra forense en todo el proceso de la detención de un yihadista sería muy útil porque pudiera elaborar un perfil psicológico criminal que ayude en otros casos. Además, asesoraría a los interrogadores sobre cómo conseguir desprogramar a estos individuos cuya mente ha sido desestructurada por sus reclutadores y adiestradores para dejar espacio a la nueva identidad radical; el psiquiatra tiene experiencia y/o conocimientos sobre como tratar a personas captadas por sectas destructivas, que es a lo que más se parecen los grupos yihadistas en lo que a captación de sus adeptos se refiere.


Igualmente, los investigadores debieran saber que el modus operandi habitual de los yihadistas es almacenar su armamento en lugares diferentes a donde residen, pero no en zulos como lo hacía la organización terrorista ETA. Lo sucedido en Cataluña en 2017 da una pista pues el chalet en el que prepararon los explosivos, que afortunadamente no pudieron usar, no era su lugar de residencia sino donde se reunían y guardaban ese material, independientemente de que alguno de ellos hiciera labores de guarda.


Emplean documentación falsa para alquilar o comprar bajos en los que almacenar material o vehículos o bien se ocupa de ello alguien que no participa en la acción terrorista posterior, existiendo un único responsable de las comunicaciones con la organización a la que se hayan adscrito. Así que debemos olvidarnos de la lucha contra ETA creyendo que pudiera servirnos como experiencia contraterrorista en el caso de los grupos yihadistas porque éstos últimos incluso están al tanto de las leyes de los Países en los que se mueven. Han desarrollado técnicas para pasar desapercibidos mostrándose en su vecindario respetuosos con las normas cívicas y procurando que sus vehículos no sean llamativos, si bien gustan de subir en transportes públicos ya que les permite vigilar si alguien les sigue, apeándose antes de su destino y si es un viaje largo, suelen tener a mano su equipaje, controlado en todo momento. Evitan las discusiones, en especial sobre religión o política lo que también les diferencia de los etarras que no dudaban de participar en manifestaciones y mostrar sus simpatías hacia dicha organización terrorista para crear miedo entre sus vecinos.


Los individuos que han sido captados por grupos yihadistas (no los lobos solitarios sino los que forman parte de organizaciones) procuran no mostrar un cambio de imagen o actitud repentino sino gradual, vistiendo según modas occidentales e incluso usando perfume caro o mostrándose preocupado por su aspecto, no dejando que crezca la barba. Todo lo que les permita potenciar la imagen de que pueden ser cualquier cosa menos un fundamentalista.


Si el captado es un converso, ocultará dicha conversión. Insisto en que hablo de los terroristas individuales de grupos yihadistas, no de lobos solitarios sin vínculo con esos grupos y que de repente deciden atacar o atentar contra personas de su entorno; en este caso hablamos de personas desequilibradas. El yihadista individual es alguien adiestrado que lo mismo es un musulmán practicante que no lo es, antes de ser reclutado. Tanto en un caso como en el otro, se les enseña a ocultar su verdadera ideología extremista, que ellos no consideran tal sino la única y verdadera religión, pero no la que profesan la gran mayoría de musulmanes sino una tergiversación viciada de la misma.


En cuanto a las comunicaciones a través de Internet y las redes sociales, cuentan con personal con suficientes conocimientos como para no dejar rastro de su uso, por ejemplo evitan los servidores de correo electrónico "convencional" o si los usaran saben como no dejar señal de su utilización, pero principalmente prefieren la mensajería instantánea.


Las células suelen contar con un especialista en explosivos o alguien a quién el formador le ha enseñado a fabricar explosivos utilizando componentes comunes de adquisición legal pero que convenientemente combinados se transforman en una potente bomba. En el caso de los lobos solitarios, no necesitan acceder a esa formación impartida en organizaciones terroristas ya que existen vídeos explicativos para fabricar explosivos de forma casera (generalmente son preparados en el domicilio). En los registros policiales se han encontrado materiales para fabricarlos tales como acetona, peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), alcohol, ácido sulfúrico, azúcar, sal, papel de aluminio, etc… El hándicap que han de sortear es el de la volatibilidad y extrema sensibilidad de dichos componentes, pudiendo explotar mientras lo manipulan, como sucedió con la célula que perpetró los atentados en Cataluña en 2017. Si bien éstos últimos habían sido captados por un reclutador, carecían de formación en un campo de adiestramiento. La deflagración se produjo en la vivienda operativa, donde planificaron el que sin duda iba a ser un gran atentado que por fortuna quedaría frustrado, pero se pudo comprobar como escogieron un chalé que no usaban sus propietarios desde hacía tiempo, siendo la tónica habitual buscar un inmueble alejado de comisarías, cuarteles u otros edificios públicos.


Prefieren las zonas en las que se esté edificando aún y por lo tanto con pocos vecinos o las viviendas vacías en las que puedan pasar desapercibidos creyendo el vecindario que se trata de "okupas". Por lo tanto, las patrullas policiales deben incidir en la vigilancia de urbanizaciones, que al hallarse más retiradas del casco urbano son atractivas para los terroristas. Los agentes deberían hablar con los vecinos, conociéndoles y solicitándoles su colaboración, averiguando si alguna casa deshabitada es ocupada por personas que no sean del lugar.


Con respecto a los edificios "okupados", por estrictos motivos de seguridad, deben ser controlados e identificados sus moradores. No se trata de criminalizar un colectivo sino de obrar siguiendo pautas que refuercen la seguridad de una comunidad que está seriamente amenazada por el terrorismo yihadista no olvidando que la ocupación ilegal de una vivienda o edificio es un hecho contrario a la legislación vigente.


En cuanto a su residencia habitual, el yihadista que forme parte de una célula terrorista o actúe en solitario intentará no adornarla con motivos que pudieran indicar su radicalismo, por ejemplo, abundando caracteres en lengua árabe de lo que tuvieran que dar explicaciones. No debe despistar al investigador este detalle y continuar con sus pesquisas si existen sospechas de que un individuo tenga vínculos con círculos extremistas aunque aparentemente no parezca que exista dicha relación. En ningún momento se deberá tener en cuenta solo su aspecto, forma de comportarse o entorno en el que viva para determinar si pudiera ser extremista o no, ya que sería un análisis excesivamente simple.


Se deben agotar todas las posibilidades y vías a las que conduzca la investigación antes de dictaminar que no existe peligro

Por ejemplo, los agentes deben mirar con detenimiento la documentación personal que usen los sospechosos ya que en ocasiones se ha detectado que usan un nombre en un carné y otro similar, pero cambiando algunas letras, en otro documento pudiendo usarlo para alquilar un vehículo. O no mostrar el carné para una adquisición diciéndolo de viva voz al dependiente o comercial cambiando letras. Los empleados de comercios en los que sea recomendable o se exija pedir el carné de identidad para nacionales del País o tarjeta de identidad de extranjeros, no deben sentir vergüenza por pedir otro carné aparte con el que contrastar los datos personales e incluso ponerse en contacto con los Cuerpos de Seguridad si observan algo fuera de lo común o sospechan de alguna actividad ilícita. Más vale parecer escrupuloso a sentir remordimientos de por vida por no comunicar en su momento esas sospechas.


Ni que decir tiene que una entrada en domicilio de presuntos terroristas y registro del mismo, previa autorización judicial cl