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El smartphone y la nueva Internet

La 5G ha llegado para quedarse y los teléfonos móviles se habilitan para recibirla

La última edición del Mobile World Congress (MWC), celebrado en Barcelona en marzo de 2022, dejó claro que las grandes multinacionales de la telefonía están llegando a pactos con las redes sociales para que la telefonía móvil ofrezca una mejor adaptación a lo que nos viene.


El metaverso que Facebook ha iniciado ya es un término que define a la próxima fase de Internet y que será una realidad dentro de pocos años.


Sin embargo, actualmente, es la Web3 la que todas las empresas telefónicas usan como referencia para adecuar sus dispositivos al momento actual.


¿Qué es la Web3 y qué la diferencia de otras versiones?


Es la tecnología blockchain adaptada a Internet de un modo generalizado. Se trata de usar en las redes sociales la misma estrategia de cadenas de bloques que se utilizan en criptomonedas. Twitter y Reddit son las primeras que lo están haciendo.


También se podrá usar en videojuegos y permitirá que los usuarios de la Red interactúen sin intermediarios.


La Web1 fue la primera etapa de Internet allá por los años 90 (y antes) y primeros años del siglo XXI. Entonces apenas había interactuación sino que te limitabas a realizar consultas y leer o imprimir los resultados. No se usaba el teléfono móvil para el acceso a la Red.


La Web2 sería la de las redes sociales y aún estamos en ella (tal vez te suene más como Web 2.0). El teléfono se convierte en una herramienta imprescindible.

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En los próximos años, lo que pretende la nueva Web3 es que los usuarios tomen el control.


O es lo que se dice para convencernos porque también hay quiénes afirman que es un invento para que las empresas tras las redes sociales no pierdan el control.


Según esta teoría, nos facilitarán interactuar pareciendo que solo consumimos lo que deseamos, sin que nos invadan de productos molestos, pero en realidad nos cobrarán por esa actividad más personalizada.


Según sea el nivel e intensidad de nuestra participación en proyectos conjuntos se nos darían incentivos o pagaríamos nosotros por ello, y sería en criptomoneda, con todo lo que ello supone de inestabilidad y devaluación continuas.


Esto sucede porque cada año que pasa se vuelve más rígida la normativa legal de protección de datos. No nos engañemos: la Internet actual funciona en base a datos personales que los sitios web recopilan para conocer nuestros gustos. Si se impide recabar esa información la publicidad de productos de todo tipo no resultará tan efectiva.


Ya habéis visto como para descargar cualquier aplicación te piden datos que poco o nada tienen que ver con la app pero eso sí, la descarga es gratis (ya que lo que interesa realmente es tu información personal).


Si en Internet se nos ofrece algo gratis, el producto somos nosotros

Con la Web3, se tiende a democratizar la Red impidiendo que las redes sociales (que prácticamente lo mueven todo en la actualidad) sean las que dirijan las tendencias. Tú decidirás lo que consumes e incluso ganar dinero con ello o con lo que hacen otros participando en su producto descentralizando la propiedad del mismo.


Y ¿cómo se accederá a todo eso? Principalmente a través del teléfono móvil, al menos para informarnos en un principio, y más adelante incluso para operar.


El problema estriba en que la blockchain suele ser lenta puesto que al no ir todo a un servidor central sino pasar por tantos puntos distintos, para garantizar el anonimato, los resultados tardan más en llegar.


La protección de nuestra identidad es el caballo de batalla

Teléfono móvil con candado en pantalla

Con la Web3 una misma dirección de Internet podrá ser usada por muchos para realizar sus operaciones o comunicarse entre ellos. Y eso es precisamente lo que más hacemos con los teléfonos móviles.


Más del 91% de los internautas navegan por la Red desde sus dispositivos celulares. El mercado de venta online es inmenso y se accede al mismo principalmente a través de teléfonos móviles. También es con estos dispositivos con los que realizamos ya casi todas nuestras operaciones bancarias o contratamos el viaje de nuestros sueños; incluso vemos la televisión en sus pequeñas pantallas, en cualquier lugar y momento.


Pero es la mensajería instantánea el servicio que más utilizamos con nuestros móviles. Se habla ya de una “cuarta revolución industrial” con el teléfono móvil como impulsor de la misma.


Las redes sociales se alimentan gracias a los móviles que nos permiten interactuar con nuestros amigos y contactos en cualquier situación y subir fotografías o vídeos al instante.


Para que todo ello sea aún más rápido de lo que ya es, se ultima la tecnología 5G que no solo abarcará a la telefonía sino también a la denominada “Internet de las Cosas”, pues todo tipo de aparatos electrónicos estarán conectados a la Red.


Con tal magnitud cibernética, la seguridad informática será esencial; las empresas de ciberseguridad tienen mucho futuro por delante.


La clave estribará en aplicar protocolos de seguridad desde el inicio de la cadena de producción pues cualquier componente, por pequeño que sea, podrá albergar una amenaza cibernética no detectada por los desarrolladores. Pero también eliminar las técnicas de “ingeniería social” que idean los crackers o piratas informáticos.


Nuestros teléfonos móviles, con imágenes y mensajes que forman parte de nuestra esfera privada, estan más amenazados que nunca, ya sea por ofrecernos productos que se adapten a nuestros gu