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Polémica por la serie "Servir y Proteger"

A diario, por las tardes, la primera cadena de la televisión pública española emite una serie de producción propia (elaborada por la productora Plano a Plano) llamada “Servir y Proteger”, sobre las incidencias que tienen lugar en una comisaría ficticia de la Policía Nacional, en Madrid. Lo que no podían imaginar los guionistas es que una de sus tramas motivara la enérgica protesta de cierto colectivo de inmigrantes.


¿Qué podemos ver en “Servir y Proteger”?

La comisaría Distrito Sur no existe en la realidad si bien hay un complejo policial con esa denominación en el Barrio de Canillas, pero no es ni por asomo lo que se nos muestra en la historia televisiva.


Las instalaciones reales de Canillas son enormes mientas que en la serie la comisaría Distrito Sur se encuentra en una plaza también ficticia, donde transcurren las historias de los diferentes personajes de la trama.


Lo que se intenta reflejar en "Servir y Proteger" es el día a día de los agentes de policía que trabajan en una comisaría de barrio de tantas que hay en cualquier ciudad española.


Los agentes investigan todo tipo de asuntos: desde blanqueo de capitales hasta crímenes de lo más variado, incluyendo delitos cibernéticos, con las vidas personales de los hombres y mujeres policías de fondo.


Vemos situaciones comprometidas como la extorsión a una inspectora o el trabajo de los policías uniformados sobre asuntos que conciernen a la barriada en la que trabajan.


Se hace un giño al fantástico trabajo que las UFAMs realizan (Unidades de atención a las Familias y las Mujeres).


Estos equipos tienen que relacionarse con asociaciones de ayuda o, como se ve en la serie, con el centro cívico del distrito, colaborando en su labor.


La audiencia se mueve entre el 6 y el 7% de su franja horaria en lo que a canales generalistas se refiere. A pesar de esa modesta audiencia "Servir y Proteger" sobrevive pues va ya por su sexta temporada desde que comenzó su andadura en 2017, con más de mil capítulos emitidos.


La inmigración es otra de las realidades cotidianas de nuestras ciudades y como tal tiene cabida en la serie. Los guionistas, buscando historias que atraigan a más seguidores, han ideado una llamativa trama que ha tenido un efecto que no esperaban.


El motivo de la discordia

Un personaje, mantero y subsahariano, es interrogado por agentes sobre cierta investigación en torno a una mafia que trafica con seres humanos, introduciéndoles en el País de modo irregular. Una vez en España, trabajan vendiendo productos falsificados, pero no por ello se dice que todos los manteros trabajen para esas mafias; tan solo es un argumento para una ficción.


Lo que los guionistas han ideado es que el destino del dinero que recauda un grupo de inmigrantes con la venta de productos falsificados acaba en manos de una organización yihadista, lo que ha levantado ampollas entre el colectivo de manteros de Barcelona.


Aunque la trama tiene lugar en Madrid, han sido manteros de Barcelona los que han puesto el grito en el cielo al publicar en su cuenta de Twitter su indignación porque se asocie a su colectivo con los yihadistas.

Ha sido tal la polémica que los productores de la serie se han visto obligados a explicar en los medios que para nada han querido dar a entender que consideren a los manteros unos terroristas. Es solamente una historia ficticia como tantas hay.


Una asociación denominada “Sindicato Mantero de Barcelona” denunció en sus redes sociales que la televisión pública de España promueva la imagen estereotipada que se tiene de los inmigrantes, pidiéndoles responsabilidad al respecto.


Consideran que un ente de esas características, financiado por el Estado, debe promover la convivencia y no difamar a los manteros dando la impresión a quiénes ven la serie “Servir y Proteger” de que son unos terroristas.


Por todo ello, solicitaron a los responsables de la cadena o al menos de la serie a que se disculparan públicamente, y la disculpa se produjo.


El sindicato popular de vendedores ambulantes de Barcelona explica que los manteros se autoorganizan, con lo que no trabajan realmente para empresas y mucho menos organizaciones delictivas. Culpan a la Ley de Extranjería de España de impedir que personas honestas que solo intentan buscarse la vida, huyendo de la inestabilidad en sus países de origen, no puedan legalizar su situación en Europa.


Los productores explicaron que no ha sido intención de los guionistas ni de Televisión Española perjudicar a los manteros ni a los inmigrantes en general; simplemente es una trama ficticia en las que se involucra a profesiones y colectivos de todo tipo. Es por ello por lo que siempre se deja claro lo de que “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”, típico de series y películas.


La explicación del ente es correcta. ¿Cuántas películas, series o novelas tienen a personajes de lo más variopinto que se relacionan con criminales? Muchas y con profesiones que abarcan todo el espectro laboral: abogados, policías, médicos, sacerdotes, etc.


La ficción cinematográfica o novelística abarca todo tipo de situaciones posibles; no debe ponerse coto a la libertad creativa

Veamos un par de ejemplos, de muchos que hay.

En la película "La Firma" (en España "La Tapadera") se ve como un abogado joven (Tom Cruise) es contratado por el que cree que es un prestigioso bufete hasta que descubre que su oficina se dedica, en realidad, a maquillar legalmente el dinero de la mafia. ¿Hay quién piense que todos los abogados se dedican en realidad a trabajar para mafiosos? No, porque sencillamente es una ficción.

Otro ejemplo (de tantos que hay): Copland, protagonizada por Silvester Stallone. En esta maravillosa cinta un grupo de policías corruptos viven en una especie de urbanización o pequeña localidad, con sheriff propio (Stallone), que se ocupa de su seguridad. Éste último investiga un asesinato en dicho lugar lo que le lleva a destapar la red de negocios ilícitos de los policías que le dieron su puesto de trabajo. ¿Qué debemos pensar? ¿Todos los policías son corruptos? Evidentemente no es así, ya que la película es sencillamente una ficción.


El trabajo policial choca con la realidad social

La Policía de países democráticos defiende los derechos civiles, no los persigue

En Servir y Proteger no solo se muestra el trabajo en la calle sino también el que se lleva a cabo en las oficinas, tanto en las administrativas como en altas instancias puesto que el anterior comisario es ascendido a jefe superior de Policía en la Comunidad de Madrid, sin perder el contacto con sus antiguos compañeros. Aquí se toman cierta licencia que en la vida real no suele suceder.


Quiénes ascienden, una vez se marchan a su nuevo destino, rara vez mantienen el contacto con sus antiguos compañeros o subordinados puesto que su dinámica es distinta, otra división, para entendernos, lo cual no significa que se pierdan amistades.


En la serie, podemos también contemplar como los agentes se reúnen en el bar de la plaza en la que se halla la comisaría para compartir cómo les ha ido el día y relajarse tras una ardua jornada. Esto sí que es real, ya que como en cualquier trabajo, los bares próximos suelen ser lugares de reunión de los profesionales que ejercen su labor cerca.


En esta historia de la sobremesa televisiva se ve a inspectores compitiendo por destacar sobre el resto, lo que también es real, como sucede en el resto de profesiones.


En la serie, uno de los inspectores pidió traslado desde las Islas Canarias por un caso que llevó allá y que le impactó notablemente, lo que también resulta creible (sucede con otros oficios en los que existe una cercanía con las personas a las que ofrecen su servicio).


Los agentes de los Cuerpos de Seguridad no son de piedra y, en ocasiones, las investigaciones les afectan emocionalmente

Las distintas especialidades tienen lugar en Servir y Proteger, como los TEDAX (Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos). Pero lógicamente, para despertar el interés de la audiencia y que ésta crezca para mantener la serie, los guionistas han de idear tramas interesantes, siendo solo eso: ficción.


No se debiera cortar las alas a la imaginación censurando este tipo de historias. Supondría regresar a tiempos pasados y superados si un escritor se ve obligado a pedir permiso acerca de lo que puede escribir por temor a ofender a algún colectivo.


En las películas en las que se habla de los terroristas del IRA y su fuerte convicción católica, ¿debemos pensar que la Iglesia católica irlandesa financia o apoya el terrorismo? No porque, independientemente de que hubiera algún caso aislado, la gran mayoría de fieles y ministros de la Iglesia son personas de paz. Lo mismo sucede con el Islam.

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