Nuevo ataque contra la libertad de expresión

Samuel Paty, profesor de Historia en secundaria, murió por enseñar el valor de la crítica y opiniones personales desde la libertad de expresión

Una vez más, París ha sufrido un ataque yihadista

Si nos parásemos por un momento a destilar el fondo de todo lo que desgraciadamente nos acontece, dejaríamos de lanzar al olvido los pensamientos cuya memoria debería de ser permanente, eterna.


En la presente narración, y partiendo de lo aportado en mi anterior artículo: "Atentados cometidos en Europa desde 2018", volvemos a darnos de bruces con la realidad.


Para dar una respuesta eficaz, lo primero que tenemos que hacer es recordar el pasado y aprender de los errores. Ese es el camino de la enseñanza: la experiencia vivida. No nos podemos salir de él, por muy doloroso que sea, o por muchos intereses que existan. Forma parte de nuestro pasado y de nuestro presente...y también formará parte de nuestro futuro.


Borrar nuestro pretérito significa, por un lado, no aceptarlo y por otro, atentar contra el recuerdo que nos invade y que nos guste o no, está en nuestro interior; el de todos nosotros, y sobre todo, el de las víctimas. No solo la propia persona atacada, sino también, las personas que rodeaban al atacado: familiares, amigos, etc... Por eso yo, sigo sin olvidar a la banda terrorista E.T.A.; por lo tanto, no es que no se quiera, es que no se debe.


Hoy, escribo estas letras en homenaje a todas esas víctimas en general y al profesor Samuel Paty, en particular. Falleció defendiendo la libertad de expresión y ejerciendo la mejor de las profesiones: la docencia. Ese trabajo de dedicación exclusiva a mejorar el futuro de nuestra sociedad. En su caso, fue el terrorismo de corte yihadista el que acabó con su vida, una vida dedicada a los demás.


Recalcar el necesario trabajo en el ámbito de la prevención, ya que como se puede seguir viendo, el terrorismo continúa muy presente entre nosotros

Estoy seguro que, desde el cielo, el profesor Paty seguirá impartiendo sabiduría y respeto, principios y valores. Ayudando al prójimo y continuando con su labor democrática, protegiendo los derechos y libertades públicas de todos y todas, incluidos los musulmanes.



París (Francia): 16 de octubre de 2020

El suceso tuvo lugar a las cinco de la tarde en una localidad del área metropolitana de París cuando un terrorista, al grito de "Alá es grande", degolló - cuchillo de cocina en mano - a plena luz del día, a un profesor en la vía pública.


Justo después de cometer el crimen, amenazó a la policía con un arma y huyó, hasta que fue finalmente alcanzado a unos tres kilómetros más al norte de donde tuvo lugar el ataque y rodeado. Al negarse a tirar el arma, así como de tratar de herir a los agentes, tuvo que ser abatido. Portaba una pistola simulada de aire comprimido pero que era una réplica de las reales y, a simple vista, prácticamente imposible diferenciarla.

La víctima, Samuel Paty, era un profesor de 47 años de edad de Historia y Geografía del centro de enseñanza secundaria Bois d´Aulne, en la localidad de Conflans-Sainte-Honorine, situado junto a Éragny, el cual había mostrado a su alumnado caricaturas del Profeta Mahoma durante una clase de educación moral y cívica en la que se debatía sobre la libertad de expresión.


Anterior al suceso, fue difundido en redes sociales un vídeo en el que el padre de una alumna musulmana se quejaba de la víctima por haber impartido esa clase, siendo amenazado por tales hechos por familiares. El profesor pidió a los alumnos musulmanes que abandonaran la clase para que no se sintieran ofendidos, pero esa alumna se negó a hacerlo, mostrando posteriormente los dibujos, siendo objetivo de una agresiva campaña en las redes sociales.


El padre de la alumna ofendida acudió a la dirección del Centro de enseñanza acompañado de otro individuo, que sí era objeto de un seguimiento por los servicios antiterroristas, para exigir que el profesor fuera despedido.

El autor del atentado, Abdoulakh Abouyezidvitch, era un ruso-checheno de 18 años nacido en Moscú, sin antecedentes pero que se movía en un entorno extremista. Tenía estatuto de refugiado y no era objetivo de los servicios de seguridad. Empleó un procedimiento inusual para identificar a la víctima: se presentó en el centro educativo con numerosas monedas de euro, distribuyéndolas entre el alumnado para que estos le señalaran al profesor.

A través de Twitter, circularon rápidamente fotografías de una decapitación en plena vía pública. En uno de los mensajes se felicitaba por el crimen en nombre de Alá el misericordioso, agregando “a Macron, el líder de los infieles: ejecuté a uno de tus perros del infierno”.


Los investigadores encontraron en el teléfono del yihadista el mensaje reivindicativo del atentado, horas antes de cometerlo

Durante el transcurso de la investigación, la policía francesa detuvo a nueve individuos, figurando entre ellos varios familiares y personas de su entorno: el padre de la alumna ofendida que amenazó al profesor y el hombre que lo acompañó para quejarse a la dirección del centro.


También se detuvo al individuo que llevó en vehículo al terrorista hasta el lugar del atentado y el que lo acompañó a la tienda a comprar uno de los cuchillos que utilizó. Por lo tanto, el atentado no fue cometido en solitario, teniendo ayuda para su perpetración.

Se puede dilucidar con claridad meridiana, que estamos ante un ataque obra del fanatismo yihadista, contra la libertad de expresión, no admitiendo otra idea que no sea la propia, e imponiendo mediante la violencia verbal y física sus creencias y marcando a todo lo que para ellos va contra el islam.

Este atentado supone un salto cualitativo, ya que el terrorista eligió a la víctima por una razón concreta y no al azar, o por encontrarse casualmente en el lugar del ataque. Todo ello crea la imperiosa necesidad de que cualquier persona que se encuentre bajo amenazas debe incrementar las medidas de autoprotección necesarias. El profesor, en cuanto fue amenazado denunció el hecho en comisaría pero no fue sometido a una especial protección policial.

Otro hecho a tener en cuenta es que el incidente tuvo lugar durante el periodo en el que se está llevando a cabo el juicio en París contra los cómplices del ataque a la revista satírica Charlie Hebdo: 14 personas acusadas de ayudar a los dos terroristas yihadistas que atentaron contra la revista en 2015, por publicar caricaturas del profeta Mahoma.


Poco después del atentado, los nuevos responsables del Daesh difundieron un vídeo destinado a los “lobos solitarios”, pidiéndoles que decapitaran o asestaran “puñaladas profundas en los intestinos” de los occidentales.


Para los grupos yihadistas, los atentados cometidos en ciudades de estilo de vida occidental tienen una mayor importancia que los que se puedan producir en zonas de conflicto como Siria o África por su gran repercusión mediática. Siempre que un terrorista islamista comete un atentado, ya sea un "lobo solitario" o forme parte de un plan preconcebido, el ISIS aprovecha para proferir amenazas contra Occidente.


El mismo día del atentado en París, el Daesh profesó amenazas a través de medios propios o afines: “les daremos con nuestros sables a esos que desafían”. Uno de esos canales propagandísticos es la Fundación Adnaj-Andaluzia (expresamente creada para lanzar amenazas en español). Los mensajes suelen ir acompañados de una canción de guerra que proclama al islam como única religión verdadera.


Me despido aprovechando la ocasión, para conminarles a que no bajen la guardia, y a concienciarles de que el protagonismo para combatir el terrorismo es del conjunto de la sociedad sin excepción. Todos y todas, independientemente de nuestra labor o posición, podemos aportar para que la respuesta sea lo más eficaz posible.

En memoria del profesor Samuel Paty, gracias por seguir enseñándonos tanto

El autor, Daniel Rodríguez Castillo, es responsable del Grupo Operativo de Apoyo y Prevención (G.O.A.P.), de la Policía Local de Los Barrios (Cádiz); Máster en fenomenología terrorista y prevención epidemiológica por la Universidad de Granada. Máster en Protección Civil y Gestión de Emergencias (Universidad de Valencia). Colaborador de la Red SAFE WORLD desde diciembre de 2019.

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