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Mateo Messina: el último Padrino de la Mafia

Actualizado: 17 ene 2023

Apodado el "Invisible", llevaba fugado de la Justicia tres décadas

Rostro oculto de hombre como lo fue Mateo Messina
Messina era conocido como "el invisible"

El Cuerpo de los "carabinieri" ha detenido en Palermo a Matteo Messina Denaro, (a) El Seco, un mafioso italiano huido de la Justicia desde los primeros años 90 aunque se le seguía considerando el jefe de jefes.


A sus 62 años, lideraba el clan de los Corleonesi, llamados así por proceder de la localidad italiana de Corleone (el mismo apellido del protagonista de la mítica película "El Padrino").


En realidad era el jefe de la familia asentada en la localidad de Castelvetrano solo que ascendió hasta sustituir al capo di capi o gran jefe de los clanes, Salvatore Riina, (a) Toto Riina, apodado también “el bestia" por su brutalidad, fallecido en 2017 de cáncer. El que fuera su lugarteniente ha sido detenido cuando se disponía a entrar en una clínica privada en Palermo en la que llevaba tratándose del cáncer de colon que padece desde hace un año. Las Fuerzas de Seguridad italianas le situaban al oeste de Sicilia, pero no terminaban de dar con él.


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Matteo Messina, enemigo público número uno


A Riina y Messina se les atribuyó el asesinato de diez personas en las ciudades de Florencia, Roma y Milán en 1993 (aparte de numerosos asesinatos años atrás). Pero los que tuvieron más notoriedad fueron las muertes de los dos magistrados Paolo Borsellino y Giovani Falcone.


Para asegurarse de que Falcone moriría, colocaron 500 kilogramos de explosivos en la carretera que sabían que tomaría con su escolta.


Fue tan brutal la explosión que murieron también su esposa, Francesca Morvillo y los tres carabinieri escoltas: Rocco Di Cillo, Antonio Montinaro y Vitto Schifani.


El juez Borsellino tomó el relevo de Falcone en su lucha contra la mafia siciliana, colocándola contra las cuerdas, llevando a cientos de capos y sus secuaces a los tribunales, pero la Cosa Nostra se vengó asesinando también a Borsellino.


En 2021 quedó en libertad Giovanni Brusca, tras 25 años de condena. Es el artífice del atentado al juez Falcone, saliendo de la cárcel con 64 años.


También fue el matón que acabó con la vida de Giuseppe Di Matteo, de tan solo 12 años, hijo de un arrepentido que se disponía a colaborar con Falcone para delatar a otros mafiosos. El niño fue secuestrado durante más de dos años y finalmente estrangulado, siendo su cuerpo disuelto en ácido.


Santino di Matteo declaró a la prensa que le provocaba gran consternación la puesta en libertad del asesino de su hijo. Sin embargo, es lo que marca la Ley para quiénes colaboran con la Justicia, como ha hecho el mafioso mientras estuvo en prisión.


¿Acaso reveló Brusca el misterio en torno a la muerte de Falcone? El juez cambió sus planes a última hora, ordenando dirigirse a Palermo, lo que no estaba previsto en la agenda del día que fue asesinado. ¿Cómo lo supo el clan de los Corleonesi?


Cuando se detuvo a Riina, si le hubiera seguido la Policía habría detenido también a toda la cúpula mafiosa puesto que el “padrino” se dirigía a una reunión con los jefes de los clanes, lo cual se supo después. Semejante "descuido" más lo sucedido con Falcone y otros sucesos similares dieron lugar a todo tipo de especulaciones sobre que en realidad no se pretendía desarticular a la Mafia, por sus oscuros tratos con ciertos estamentos estatales.


Matteo Messina desaparece de la escena pública tras la detención de su jefe, Toto Riina, diciéndole a su novia, por carta, que no era cierto lo que se decía de él, siendo el último lugar donde fue visto la Toscana.


Se sabe que estuvo en una clínica de Barcelona operándose de la vista. Tras esta intervención se quitaría sus características gafas de sol y se teñiría el cabello.


Se comunicaba con los jefes de los clanes a través de notas en papel conocidas entre los mafiosos como “pizzini”. Se usa este medio tradicional para evitar que sus comunicaciones telefónicas sean intervenidas, pero no les funcionó.


Se desconoce donde ha sido conducido desde el aeropuerto militar Boccadifalco, en Palermo, por motivos de seguridad.


El presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella y la primera ministra, Giorgia Meloni, han celebrado la detención del capo.


Mattarella lo ha vivido con cierta emoción recordando a su hermano asesinado por la Cosa Nostra. Con respecto a Meloni, incluso ha volado a Palermo para mostrar ante la prensa lo que considera una victoria del Estado, pero lo cierto es que no es así.


Messina ha estado prófugo durante treinta años y eso no es ningún éxito policial pues ha logrado eludir a la Justicia durante todo este tiempo, continuando con sus negocios en la sombra. En Sicilia todos sabían que andaba cerca pero la Policía no daba con él. Incluso llegaron a pensar que había muerto, lo que a él le favorecía porque podía dedicarse a sus actividades ilícitas con cierta tranquilidad, mientras sus socios (con los que lavava el dinero que ganaba) caían uno tras otro.


Se ha especulado con que Matteo Messina haya pactado su detención debido a su enfermedad. Ya lo adelantó un mafioso arrepentido colaborador de la Policía, Salvatore Baiardo, en una entrevista televisada en noviembre de 2022. Insinuó que probablemente se produciría ese "regalo" para el nuevo Gobierno, antes o después.


La tesis de la entrega pactada es la que defiende también Luciano Traina, hermano de uno de los escoltas asesinados en el atentado al juez Paolo Borsellino. Traina fue policía e incluso participó en la detención de Toto Riina.


Según el analista y escritor, experto en mafias, Roberto Saviano, lo más probable es que Messina estuviera refugiado en su ciudad o cerca ya que es donde más seguros están los jefes mafiosos, protegidos por los vecinos.


Los Carabinieri han explicado a los medios de comunicación que la detención de Messina se ha producido tras un arduo trabajo de investigación de muchos años.


Los informantes revelaron que estaba siendo tratado por alguna enfermedad, por lo que consultaron las bases del sistema de salud, descubriendo un nombre del pariente de un antiguo socio de Messina. Este individuo tenía una revisión médica pendiente, pero ya había tenido una recientemente, por lo que levantó las sospechas de los investigadores, descubriendo que Messina había tomado prestada su identidad para pasar desapecibido.


Invirtió en supermercados, el sector inmobiliario, generadores eólicos, apuestas online y otros negocios que le servían para lavar los beneficios del narcotráfico, la prostitución (trata de personas), vertidos ilegales de sustancias químicas, etc.


Vivió rodeado de lujo (le llamaban el "príncipe de Trapani", la zona de Sicilia de donde es oriundo), a diferencia de sus antecesores al frente de los Corleonesi, quiénes se escondían en el campo para no ser cogidos por la Policía. Y aún así, nunca se le detectó hasta ahora.


Su fortuna supera los 4.000 millones de euros o al menos es la cantidad aproximada en la que se valoran los bienes incautados de su entorno.



Las guerras de la Mafia

Un hombre, al que no se ve el rostro, como hacen los mafiosos, sujeta una pistola (

Bernardo Provenzano fue quién sustituyó a Riina realmente, compartiendo la jefatura de la organización que dirigían con Messina, mientras el padrino estaba en prisión.


En 2006 también fue detenido Provenzano, tras muchos años fugado de la Justicia y ahí fue cuando subió al poder absoluto Matteo Messina, que le gustaba que le llamaran “Diabólic” (un ladrón personaje de cómic).


Durante los años 80 y 90 fue responsable de numerosos homicidios junto con los otros dos miembros del triunvirato de los Corleonesi (Riina y Provenzano). Fue cuando tuvo lugar la "Segunda Guerra Mafiosa", durante la que murieron cientos de personas, dejando una impronta muy dolorosa en el imaginario popular italiano. Tal vez sea la razón por la que muchos ciudadanos han celebrado la detención de Messina como uede verse en el siguiente vídeo del periodista Antonello Guerrera en su twitter.

En el Padrino II, se ve a Vito Corleone desde su llegada a los Estados Unidos siendo un niño, buscándose la vida honradamente de forma modesta, criando a sus hijos con su esposa.


Llega un momento que entra en contacto con la Cosa Nostra, que se dedicaba a extorsionar a otros italianos prometiéndoles a cambio una protección que ellos no pedían, en especial los comerciantes.


Los verdaderos mafiosos hacían eso precisamente: robaban, secuestraban a quiénes no pagaban y controlaban el negocio de las apuestas entre inmigrantes italianos.


En la ficción, Don Vito procedía de la localidad de Corleone. En la realidad, de esta pequeña villa siciliana salieron tanto Toto Riina como su compinche Bernardo Provenzano, socios del ahora detenido Matteo Messina.


Los orígenes del clan de los Corleonesi, que dirigió Messina, nos llevan a los tiempos de Frank Coppola, como se le conoció en los Estados Unidos tras adaptar su nombre italiano, Francesco Paolo Coppola, apodado el “Tres Dedos”, porque le faltaban los dedos anular y meñique de la mano izquierda.


Coppola se movía entre Detroit y St. Louis con la familia Meli, así como con Tony Giordano, un histórico de la mafia italoamericana desde los años 30.


Giordano relevó a Anthony Lopiparo al frente de la mafia de St. Louis, siendo de los primeros en utilizar casinos en Las Vegas como tapaderas de sus negocios ilícitos.


Frank Coppola, socio de Giordano, fue expulsado de los Estados Unidos por el FBI reinstalándose en Italia donde continuó con sus actividades delictivas aliándose con los Greco de Ciaculli.


Cuando un clan rival intentó asesinar al socio de los Greco, el mafioso Calcedonio di Pisa, se inició la denominada "Primera Guerra Mafiosa" en Sicilia entre los Greco y los hermanos "La Barbera".


La subtrama de la película "El Padrino" en la que su hijo Michael se refugia en Sicilia tras matar al corrupto jefe de la Policía de Nueva York refleja una realidad: la relación de las mafias estadounidenses con las italianas.


Junto a Frank Coppola y los primos Greco de Ciaculli estaban Tommaso Buscetta (uno de los arrepentidos que colaboró con el juez Falcone), Gerlando Alberti, Stefano Bontate, Gaetano Badalamenti, Giuseppe Calderone y Gaetano Fidanzati. Estos históricos capos eran tal y como puede verse en las películas de mafiosos, unas veces enfrentados y otras formando alianzas.


En 1980 muere Tony Giordano, lo que desencadenó una guerra por su sucesión en la ciudad de St. Louis en la que la Mafia llevaba a cabo negocios desde los años 20. El conflicto se extendió a Sicilia, en la conocida como "Segunda Guerra Mafiosa". El clan Cinisi que dirigía Badalamenti entró en guerra con Toto Riina y el ahora detenido Matteo Messina.


Estaba en juego el control de la droga que llegaba de Colombia, del Cártel de Medellín de Pablo Escobar.


En 1984 el FBI detiene a Badalamenti en Madrid juzgándole en los Estados Unidos, donde entra en prisión, en Illinois. Se le ofrece regresar a Italia, donde seguiría encarcelado, pero renuncia ya que se sentía más seguro en EEUU. En Sicilia, Tomasso Buscetta ya colaboraba con el juez Falcone, indicándole cómo estaba estructurada la Mafia siciliana y sus conexiones con los Estados Unidos.


En ese contexto de guerra entre bandas mafiosas mataron al general Dalla Chiesa en 1982, su esposa, el chófer y ocho escoltas.


Gerlando Alberti murió en 2012, mientras se encontraba bajo arresto domiciliario en Palermo, con 84 años de edad. Se escapó de dos intentos de asesinato en la cárcel pues se desconfiaba de que pudiera colaborar con la Policía. Junto con Gaetano Badalamenti y Tomasso Buscetta, fueron los jefes históricos que decidieron apostar por el tráfico de cocaína en la década de los 70. Hasta ese momento se habían dedicado a todo tipo de negocios ilegales, en especial el tráfico de heroína, el contrabando de tabaco y el juego ilegal.


Diez años después, tanto Badalamenti como Tommaso Buscetta colaborarían con la Policía, pero eso no libró al primero de la cadena perpetua en Italia si bien nunca regresó a su País; murió en 2004 en la cárcel de Devens, en Massachusetts. Sus bienes fueron incautados por el Estado italiano.



El Estado contra la Mafia

La "Masacre de Ciaculli" es como se denomina en la Historia Criminal de Italia a la matanza que tuvo lugar en 1963 en Palermo, cuando siete carabinieri murieron por la explosión de un artefacto mientras inspeccionaban un vehículo cerca de la casa del mafioso Calcedonio di Pisa.


Nunca antes había sucedido una tragedia de esa magnitud contra las Fuerzas de Seguridad en Italia. Originó una contundente respuesta del Estado, produciéndose el arresto de cientos de mafiosos. A punto estuvo la organización de desaparecer, extremando los jefes las precauciones, huyendo varios de ellos de Italia.


En Sicilia, Coppola contactó con Toto Riina, lo que descubrió el general Dalla Chiesa en su investigación sobre la Mafia. El militar había sido enviado a Palermo, en los años 70, para combatir a la Cosa Nostra tras su éxito en la lucha contraterrorista contra las “Brigadas Rojas”.


Tras una ardua investigación, el general Chiesa y su grupo especial de carabinieri descubrieron el entramado de jefes de clanes de la Mafia siciliana, del que solo se tenía sospechas pero no pruebas. Surge, por primera vez, el nombre de Matteo Messina.


Fue tras los años de plomo de la década de los 80 y primeros años 90 cuando el sistema penitenciario italiano impuso el régimen conocido como 41bis a los mafiosos. Consiste en aislarles pues su influencia es tal que puede llegar facilmente a las prisiones, comprando a quiénes le faciliten la vida mientras estén encarcelados, pudiendo llevar sus negocios entre rejas. Para impedirlo, cuando disfrutan del aire libre del patio de prisión lo hacen solos, sin compañía de otros internos.


Las visitas se reducen a una al mes sin poder tocarse (separados por una mampara). Si quieren leer algo, será lo que se les entregue por parte de la dirección de la cárcel, no lo que ellos quieran. Ni que decir tiene que toda correspondencia que reciben es previamente intervenida.


Ni siquiera en los Estados Unidos aprueban un régimen tan estricto con los capos de la Mafia o el narcotráfico.


De hecho, denegaron la extradición de Rosario Gambino por considerar que el régimen 41bis raya la tortura (la familia de los Gambino es una de las cinco del crimen organizado en Nueva York relacionadas con la Mafia siciliana).


En Italia están tan escarmentados con la Mafia que prácticamente todos los partidos políticos, incluso los de izquierdas (que suelen ser más críticos con los regímenes penitenciarios) defienden el 41bis. Es por lo que se cree que le será aplicado también a Messina puesto que su socio Bernardo Provenzano ya lo sufrió hasta su muerte en 2016 y un año después el que fue jefe de ambos, Toto Riina, quién también supo lo que era el 41bis hasta que murió en 2017.


Debido a lo rígido de este sistema, cuando era encarcelado alguno de ellos, otro tenía que sustituirle fuera porque resultaba prácticamente imposible dirigir la organización desde la cárcel, como sí podía hacerse antes.


Matteo Messina ha estado prófugo durante décadas pero con poder absoluto, lo que parece haber cambiado desde hace unos años en los que la mafia siciliana tiene que competir con la Ndrangheta” calabresa. Esta organización es la que se dice controla casi todo el tráfico de cocaína que se mueve actualmente por Europa. O tal vez sea un pago por la ayuda prestada a Messina durante tantos años huido de la justicia.

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