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La cultura del arma de fuego: USA y España

Actualizado: 20 abr

En España los policías locales no portan armas largas; en EEUU los ciudadanos no tienen límite

RSW - Pistola enfundada

La tasa de homicidios en Estados Unidos es ocho veces superior a la de España y, sin embargo, nadie se plantea en la gran superpotencia regular el uso de armas de fuego.


Se habla de ello, el debate está en la Sociedad, pero no llega al Capitolio porque saben que no tendría futuro.


Incluso cuando Barack Obama dijo que lo intentaría, lo único que consiguió fue favorecer la venta de más armas ya que muchos ciudadanos, temerosos de que se les prohibiera adquirirlas, compró armas semiautomáticas en una cantidad pasmosa.

La cultura del arma de fuego en Estados Unidos

RSW - Bandera de los Estados Unidos
La Constitución de USA protege la posesión de armas de fuego

Son cientos de millones las armas que circulan por el País, pero no todos las poseen, lo que significa que muchas personas acumulan armas poseyendo verdaderos arsenales.


El 40% de los hogares tienen, al menos, un arma, según el Pew Research Center. Un 70% de la población estadounidense no posee ningún arma ni contempla poseerla, con lo que la imagen de que en los Estados Unidos todos los ciudadanos tienen una pistola o un fusil en su casa no es cierta.


Sin embargo, el número de armas de fuego que existen o circulan por territorio estadounidense resulta apabullante: en torno a 270 millones de armas tienen los ciudadanos de USA (el 30% de todas las armas en poder de civiles, en todo el Mundo).


La licencia de venta es muy barata en EEUU, un buen negocio, aunque lo era aún más el mercado de los accesorios, los llamados "bump stocks". Pueden convertir un arma semiautomática, legal en Estados Unidos, en automática, cuya venta es ilegal.


El Congreso aprobó, en 2019, a propuesta de la influyente Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), que se prohibiera su venta.


La NRA estaba interesada porque el mercado de los "bump stocks" no lo controlaba. La asociación alegó que los accesorios debían regularse, ya que el arma en sí no es peligrosa, según dicen, sino lo que se le añade.


La NRA cuenta con más de cinco millones de socios. Esta entidad es la que más presiona al Gobierno para que mantenga el derecho ciudadano, contemplado en la Constitución de EEUU, de portar armas.


Ahora bien, no hay apenas limitaciones en cuanto a la adquisición de armas no automáticas y munición. La matanza perpetrada por Stephen Paddock en Las Vegas en 2017 en un concierto de country, asesinando a 58 personas, dejó entrever el peligro de que no haya una regulación federal que pueda aplicarse a todo el País.


Paddock tenía repartidas entre sus dos residencias, en las localidades de Mesquite y Reno (Nevada), 47 armas.


Además, en su vehículo, estacionado cerca del Hotel desde el que disparó a los asistentes al concierto, encontraron 22 kilos de explosivos y cerca de 1.600 balas. Todo un sociópata, razón de más para regular, de una vez por todas, la adquisición de armas de fuego.

En EEUU, cada Estado tiene su propia regulación de armas de fuego (si la tiene)

Se dan casos surrealistas, que parecen sacados de películas del Oeste, como el del Estado de Georgia. En ese territorio, una ley estatal permite que cualquier ciudadano pueda llevar su arma de fuego consigo. Incluso podrá utilizarla en plena calle si es amenazado por alguien que también porte un arma de fuego o porque tema por su vida.


Hasta ahora se pedía una licencia para portar armas pero el Partido Republicano, con mayoría en el Senado de Georgia, ha conseguido sacar adelante una ley estatal para retirar la obligatoriedad de dicha licencia.


En casi todo el País, lo único que tiene que hacer quién quiera adquirir un arma es rellenar un formulario, presentar un certificado de antecedentes penales y el carné de conducir o tarjeta de seguridad social que acredite que es mayor de edad.


El formulario incluye un test psicotécnico, pero son tan solo unas preguntas absurdas a las que simplemente se responde lo que resulta lógico responder. Por ejemplo, si la pregunta es "¿Cree que todo el Mundo está contra usted? Con responder "no" y al resto de preguntas similares lo mismo, se pasa el test.


No pocos asesinos en serie, de los que después se comprobó que padecían trastornos de la personalidad, superaron ese test sin problemas.


La 2ª Enmienda es sagrada para los simpatizantes de las armas. Es la que establece que ninguna autoridad del País puede infringir el derecho ciudadano a portar armas. Ahora bien, cada Estado puede regular el modo en que se portan esas armas. De hecho, hay algunos Estados donde las restricciones son más serias; el que más, California.


En California, los vendedores de armas han de llevar un registro que puede ser consultado por la Policía en cualquier momento, debiendo mostrar el comprador su licencia para adquirir un arma de fuego. Además, no podrá cargarla en ningún lugar público.

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Tal vez haya quiénes piensen que eso de no poder cargar un arma de fuego en sitios públicos será común a todos los Estados; pues no. Solo en otros doce Estados está prohibido, en el resto no hay problema.


Lo que sucede es que, al no ser habitual, sencillamente no se contempla que algo así suceda ni hay protocolo al respecto.


Un agente de la ley que vea un individuo portando un arma a la vista, incluso cargarla en la vía pública, se pondrá en alerta si se trata de un desconocido, incluso le identificará. Pero si todo está en regla, sencillamente le exigirá que tome precauciones, ya que, en teoría, ese descerebrado puede cargar el arma en cualquiera de los 37 Estados donde se permite hacerlo. Por ejemplo, enseñándole a un cliente cómo funciona en una tienda de armas o a un amigo en un descampado.


El caso de California es preocupante, con una tasa de criminalidad muy elevada. Resulta lógico que los requisitos para la adquisición de armas de fuego sean más exahustivos, y aún así no son suficientes para frenar la violencia