Invasión de Ceuta
La migración ilegal - o irregular - en España no solo es un problema humanitario sino también de seguridad, en especial por la proximidad de Marruecos

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¿Invasión o crisis migratoria?

La impresión generalizada de los habitantes de las Ciudades Autónomas españolas de Ceuta y Melilla es que el gobierno de Marruecos facilita y hasta fomenta el flujo humano de cadencia constante hacia Europa.
La frontera que separa la Provincia de Nador de la ciudad de Melilla es de aproximadamente 9,6 km y la que separa la Prefectura de Rincón-Castillejos de Ceuta, de 6,3 km.
En ambas fronteras hay instalada una triple valla fronteriza (dos vallas de seis metros, propiedad de España, y una tercera de dos metros, propiedad de Marruecos), para impedir la migración irregular y el contrabando hacia la Unión Europea - UE -. Existen así mismo pasos fronterizos, destacando el de Beni Enzar en Melilla y El Tarajal, en Ceuta.
Desde mi punto de vista, Ceuta fue invadida con premeditación y alevosía los pasados días 30 y 31 de julio por una turba de entre 70.000 y 80.000 migrantes procedentes de Marruecos.
La sospecha generalizada es que lo hicieron con el conocimiento y consentimiento de las Autoridades, tanto de un lado como del otro de la frontera, según se desprende de los «hechos probados», en base a la documentación desclasificada de la Inteligencia española.
Uno de los hechos que se barajan para demostrar que se trató de una invasión es la extrema violencia con la que actúan no pocos de los asaltantes y que “no es improvisada”, violencia que continúan decenas de quiénes se han quedado en Ceuta. Lo estamos viendo casi a diario.
Hace tres semanas, un migrante atacó a un soldado de servicio que intentaba detenerle al ser sorprendido dentro de un almacén amenazando con un palo a los trabajadores. Cuando huyó, fue acorralado en el puerto donde intentó herir al militar con un arma blanca.
Se han producido ataques a patrullas militares y policiales
El Gobierno español (no el de Marruecos) aseguró a la prensa que habían sido mafias las que propiciaron la entrada masiva de migrantes.
Si de lo que se trata es de ganar dinero con el tráfico de seres humanos, lo único que pueden lograr con actitudes como estas (de gran violencia o entradas masivas) es un reforzamiento de las medidas de seguridad, lo que iría en contra de sus intereses.
No, las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de seres humanos no se muestran tan violentas porque, insisto, va en contra de sus intereses pues el objeto de su detestable comercio sería puesto a disposición judicial y adiós beneficios.
La opinión pública española sospecha, casi en su totalidad, que el despropósito de la avalancha humana en Ceuta se realizó con la connivencia y/o auspiciado por Marruecos, lo que su Gobierno desmiente.
Aún más triste es que muchos españoles, no solo ceutíes, crean que se ha contado con ayuda del Gobierno español, aunque haya sido por su inacción. Cuanto menos, lo que sí está claro es que se vulneraron los tres pilares de la protección:
La anticipación, al no reaccionar con ninguna medida preventiva proactiva, a pesar de todos los avisos e indicios.
Reconocer el problema, identificándolo correctamente para poder abordarlo de modo eficaz y no que siguen sin ser conscientes aún de la magnitud.
Resolver el problema, dándole una solución pero, dos meses después, estamos mucho peor que al inicio, pues todo se ha agravado por la inacción.
En Ceuta, la crisis migratoria se produjo tras el asalto a la frontera, no antes
De serlo, se hubiera contado con la cooperación marroquí desde un principio y, en cambio, brilló por su ausencia (la colaboración llegó muy tarde, transcurridas muchas semanas).
Tampoco es algo orquestado por las mafias aunque se estén beneficiando de lo sucedido, pero a posteriori.
La amenaza real del terrorismo

No hay pruebas contundentes de que un Gobierno esté detrás de lo sucedido en Ceuta aunque todo parezca señalar a Marruecos, según indican los informes policiales y de la Comunidad de Inteligencia, encargados por la Justicia española.
Ahora bien, sea por acción o por inacción, como decía antes, sí se ha cometido una evidente irresponsabilidad que deja a la Ciudad de Ceuta a expensas de un enemigo atroz: el yihadismo.
Aunque sea de forma embrionaria, el terrorismo yihadista está detrás del aumento de la violencia entre determinados migrantes o influye en su manera de actuar. De ahí la necesidad imperiosa de identificarles a todos debidamente para detectar a los indeseables que, si bien son minoría (la mayoría de migrantes solo buscan una vida mejor), pueden resultar muy dañinos.
Se han registrado numerosos atracos a sus propios paisanos, reyertas entre ellos y decenas de violaciones de mujeres menores. Por lo tanto, los inmigrantes son los primeros perjudicados porque los "violentos" camuflados les atacan a ellos al estar desprotegidos pero el miedo se ha adueñado de la población ceutí que vive aterrada.
Los ataques en Ceuta y Melilla pareciera que respondiesen a estrategias de coordinación que superan las que puedan diseñar los traficantes de seres humanos, tan delincuentes como los terroristas, pero con un perfil muy distinto.
Los Servicios de Inteligencia ya interceptaron, en el pasado, documentos del grupo terrorista de corte yihadista Daesh, proponiendo entrar en Europa camuflados como migrantes ilegales a través de «pateras» por Ceuta y Melilla. Esa incautación sucedió mucho antes de la «invasión» (hay analistas que prefieren llamarla «crisis migratoria»).
Puede ser llegados en pateras, saltando las vallas fronterizas o entrando a nado. El Tribunal Supremo español desautorizó que se devolvieran de inmediato a quiénes crucen la frontera a nado, lo que se malinterpretó causando un efecto llamada.
El caso es que los grupos yihadistas contemplan las maneras tradicionales de cruzar la frontera de la inmigración irregular como medio eficaz para introducir sus terroristas.
También el FRONTEX (agencia europea para la cooperación operativa en las Fronteras Exteriores de la UE) advirtió del peligro. Se sabe por la diversa documentación incautada y de escuchas en conversaciones intervenidas entre miembros de organizaciones terroristas.
Repito, lo aquí descrito no significa que todos los migrantes sean terroristas ni violentos, NO, para nada, pero sí que entre ellos pudiera haberlos mimetizados.
Los adiestradores yihadistas les dicen a sus pupilos que si las pateras en las que vayan camuflados con los migrantes son interceptadas y sus tripulantes llevados a tierra, o son detenidos tras saltar las vallas fronterizas o cruzando a nado, no deben alarmarse.
Se les ha dado instrucciones de cómo actuar. Saben que en los casos mencionados antes, lo más probable es que se les traslade a Centros de Internamiento de Extranjeros. Solo hay que ver lo que está pasando en Ceuta.
Una vez en tierra española, deberán solicitar asilo: unos dirán que por cuestiones políticas, otros porque huyen de alguna guerra. Es muy complicado por parte de las autoridades de España (y Europa) comprobar que no sea cierto pero si no logran el visado, tampoco está todo acabado; igualmente se les ha instruido sobre lo qué hacer.
La inmensa mayoría de los migrantes irregulares que llegan a Europa lo hacen sin documentación alguna. Su identificación se complica aún más cuando proceden de Estados fallidos, países en conflictos bélicos latentes o sin convenios de inmigración.
Aquellos yihadistas que se hacen pasar por inmigrantes solicitando asilo sin conseguirlo pero permaneciendo en centros de internamiento a la espera de que se les expatríe, tienen la instrucción de sus adiestradores de escapar en cuanto puedan. Después deberán contactar con células durmientes que les ocultarían hasta que pase un tiempo y consigan documentación falsa.
Si no pueden escaparse de las instalaciones en las que se les haya recluido mientras se soluciona su situación (pero con visos de ser expulsados), los adiestradores de los grupos yihadistas les instan a que atenten contra funcionarios y policías de esos centros.
La violencia mostrada en la frontera por grupos de migrantes descontrolados responde más a un modus operandi terrorista, como en 2018, cuando emplearon botellas rellenas de cal viva, ácidos, sangre, heces y orina como si de una «guerra biológica» se tratara.
Si hacemos un ejercicio de memoria histórica, esas formas de operar ya se vieron en la Antigüedad. Por ejemplo, embadurnaban con veneno las puntas de sus flechas con heces o restos contaminados para matar animales.
Luego pensaron que, si eso valía para los animales, también valdría para las personas. Del mismo modo, envenenaban el agua a través de los pozos.
Son técnicas que los yihadistas no dudan en emplear, si tienen la oportunidad, rememorando a los imperios islámicos medievales que utilizaban el Yihad para imponerse y expandirse.
Ya se han detenido en varias ocasiones a terroristas en las ciudades de Ceuta y Melilla que además son zonas de tráfico de armas. El pasado 11 de septiembre de 2026, cuando se cumplían 25 años del atentado conocido por el de las «Torres Gemelas», me desperté con la siguiente noticia, cuyo titular literal fue el siguiente: «Detenido un yihadista en Ceuta que pudo entrar durante la invasión de julio».
Aquellos combatientes del Daesh que huyeron tiempo atrás y de los que ya nada se supo, procedentes de Marruecos y otros países del Sahel, nunca dejaron de preocupar a los responsables de la seguridad ciudadana en España. Tengamos en cuenta que se trata de terroristas entrenados en el uso de todo tipo de armas y explosivos.
Podrían aprovechar los saltos y avalanchas, como el ocurrido recientemente, para entrar en Europa a través de las ciudades de Ceuta y Melilla. Terroristas que se infiltraron entre los migrantes que atravesaron las fronteras de Italia y Grecia participaron en atentados sanguinarios como los de París o Bruselas.
Se pone de manifiesto que estos individuos están en posesión de documentaciones falsificadas de última generación con las que, llegado el momento, podrían acceder a la Península Ibérica y, por ende, al resto de Europa.
En definitiva, existe una amenaza real: los yihadistas puedan utilizar las avalanchas de inmigrantes irregulares para entrar a Europa.
Conclusión: Ceuta no se rinde

Cada día que pasa es una página en la que se deben extraer lecciones aprendidas. Espero que más pronto que tarde, el ego deje de conducir para sentarse en el asiento del copiloto, y quien lo haga, sea la conciencia. Para aprender de los errores (y de los aciertos), no se puede pasar página sin haberla leído antes.
Las rutas que atraviesan el Estrecho de Gibraltar siguen siendo muy utilizadas para el tráfico y la trata de seres humanos pero también por parte del terrorismo yihadista, por tres razones:
Fácil acceso desde el norte de África a Europa.
Reporta unos beneficios ingentes.
Introducen terroristas en Europa sin ser detectados.
Lejos, por tanto, estamos de una «inseguridad subjetiva» y, demasiado cerca, de una inseguridad real que para muchos españoles y también para disidentes marroquíes está promovida y respaldada por las autoridades. En un lado y en el otro de la frontera, por acción y/o por omisión.
España es un país democrático, un Estado de Derecho. En este contexto, hay un dogma que impera sobre el resto: «Tus derechos terminan donde empiezan los de los demás».
Todos tenemos derechos pero no puedes pisotear los de los demás.
En el mismo momento en el que pones un pie ilegal (o irregular) al otro lado de la frontera y te muestras tan violento, terminaron tus derechos y empezaron los míos.
«Ceuta no se vende, Ceuta se defiende»... Porque juntos somos invencibles




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