EEUU se derrumba: ¿cuál será la próxima gran superpotencia

Actualizado: 13 de abr de 2018

Al derrumbarse la Unión Soviética pareció que los Estados Unidos se erigirían en la única superpotencia mundial, pero con el paso del tiempo han surgido grandes competidores que amenazan con quitarle esa preeminencia al gigante norteamericano.

Estados Unidos no se han retirado de Afganistán e Irak porque consideren que su labor allí haya terminado sino para invertir toda esa ingente cantidad de dinero que invertían en sendas guerras de desgaste en reestructurar su poder energético buscando dentro de su territorio nuevos recursos. Pero Donald Trump está desestabilizándolo todo: actualmente, China y Estados Unidos libran una guerra comercial planeando la Casa Blanca poner aranceles a cientos de productos chinos (de tecnología industrial, acero, aluminio, transporte y sanitarios) y por su parte Pekín planea lo mismo con decenas de artículos procedentes de los Estados Unidos: vehículos, aviones, alcohol, tabaco, productos alimenticios, químicos, textiles, etc. Todo por un valor de alrededor de 50.000 millones de dólares de pérdidas para cada País si continua adelante el conflicto. Y es que el presidente Trump considera que la balanza comercial actual entre China y Estados Unidos es muy favorable a los primeros, aparte de que el mercado norteamericano está inundado de falsificaciones chinas que hacen mucho daño a las empresas de los Estados Unidos.


En Latinoamérica, Brasil es ya la principal potencia emergente y eso a pesar de una administración pública salpicada de escándalos de corrupción. Destaca por su avanzada tecnología, su impresionante oferta cultural, sus avances científicos y su poder militar. La mitad de toda la producción industrial sudamericana es obra de las empresas brasileñas. El hándicap de Brasil es su elevada tasa de criminalidad (es uno de los veinte Países más peligrosos del Mundo).


Rusia, para no quedarse atrás en el plano tecnológico, incrementará, sin duda, la sofisticación armamentística para seguir compitiendo en el mercado, como podemos ver en el conflicto sirio donde nos sorprenden con un arsenal impresionante. Los rusos han convertido Siria en su escaparate de venta de armas y material bélico. Pero si el problema en Brasil es la corrupción y los altos niveles de criminalidad, como principales escollos para un mayor crecimiento, en Rusia están aquejados de los mismos males. Pero Brasil cuenta con un recurso fantástico del que carece Rusia: su incremento poblacional. En el caso del País sudamericano, el aumento de la población ha sido espectacular, 10,9 millones de habitantes en la última década. Pero Rusia sufre una sangría demográfica que pudiera suponer, en las próximas décadas, una pérdida de más de un cuarto de su población actual.

China o India...o ¿una coalición de ambas potencias?

Hainan, en China, reflejo de su espectacularidad

La principal baza de China y La India es su enorme poder humano, con más de 2.700 millones de habitantes entre los dos Países. Con semejantes recursos, pueden acometer cualquier empresa que se propongan. Si no tienen medios técnicos para ello, solo deben aguardar y en eso, ambos Países son expertos: les da igual emplear muchos años en alcanzar sus objetivos, pero acaban haciéndolo (lentos, pero seguros). En cuanto al mercado tecnológico, Google ya ha publicado un estudio en el que prevé que, de seguir la tendencia actual, China superará a Estados Unidos en inteligencia artificial la próxima década. La clave estará en cuál de las dos superpotencias se llevará el gato hindú al agua y es que La India ya ha planeado potenciar sus inversiones en inteligencia artificial, de forma espectacular. Las empresas norteamericanas competirán con las chinas por conseguir esas inversiones millonarias y expandirse por el enorme mercado hindú, pero Pekín tiene un as en la manga si observa que las grandes multinacionales de Estados Unidos le ganan la partida: exportar su exitoso modelo tecnológico a La India. Si no pueden vencer a las enormes empresas norteamericanas pueden convertirse en asesores del Gobierno hindú, cederles tecnología y conocimientos para que sea India la que cree sus propias grandes empresas tecnológicas y una vez constituidas asociarse a las chinas. China no conseguiría el mismo beneficio económico, pero siempre sería más que no ganar nada y frenarían la expansión de Google, Facebook, Amazon, Apple y demás multinacionales norteamericanas por Asia.


En la actualidad, el 60% de la soja que Estados Unidos exporta se dirige a China, pero con el incremento del arancel a este producto hasta un 25% debido a la guerra comercial, los productores sudamericanos (sobre todo brasileños) se frotan las manos porque muy probablemente verán aumentadas, de modo espectacular, sus exportaciones a China. Por su parte, los Estados Unidos basan su influencia en Asia en su poder militar por el que hacen de árbitros en contiendas diplomáticas entre Países asiáticos y a su vez aprovechan para estrechar lazos económicos. Y esto China lo ve con recelo por lo que desea potenciar su capacidad militar para contar con tanta influencia como Estados Unidos en un futuro. Y es que el coloso norteamericano posee más de 200 instalaciones militares en la Región, de las que 50 son enormes bases con un despliegue total de 400.000 soldados y quince grandes bombarderos que patrullan el espacio aéreo constantemente. Estados Unidos se encuentra en disposición de actuar militarmente en cualquier momento y lugar en Asia y el Pacífico, lo que ningún otro País puede hacer.

Bombay: en India la modernidad se integra a la perfección con la tradición

India también piensa en el futuro convirtiendo la ciudad de Bangalore en el Silicon Valley asiático aprovechando que Japón ha ralentizado sus avances tecnológicos y que la mano de obra en china ya no es tan barata como años atrás. Las empresas que buscan rentabilizar la fabricación de los productos que comercializan requieren de mano de obra económica y aunque en India raya la esclavitud, ello no supone problema ético a las autoridades del País que esperan convertirse, en este sentido, en la China del futuro. La diferencia está en que el idioma internacional, el inglés, se habla como segunda lengua en India, un escollo que en cambio hay que salvar en China, el del idioma como también el de un sistema autoritario como el chino que en India no existe, beneficiada de la democracia y por lo tanto más acorde con el estilo de vida occidental.


En India se vive actualmente un verdadero boom de la construcción creciendo su PIB un 7,2% el último año, más incluso que el chino. El problema radica en el proteccionismo hindú que pone trabas a la inversión extranjera. Un ejemplo: el sector bancario está en un 70% controlado por el Estado. Pero, aun así, es más liberal que el muy proteccionista sistema chino, como corresponde a una férrea dictadura.


A pesar del interés de Pekín de asesorar en cuanto a tecnología a India para evitar la incursión de Estados Unidos en el País, los hindúes no están por la labor de favorecer a los chinos ya que apoyan a enemigos naturales como son Paquistán y Birmania. Estados Unidos aprovecha esta tensión y favorece en materia energética a India para mantener así su influencia en el Océano Índico.

Deberemos estar atentos a la estrategia hindú que sospecho nos dará sorpresas en un futuro, no en vano fueron los inventores del ajedrez.

El despertar de Rusia


Vladimir Putin ya es considerado el hombre más influyente del Mundo en la actualidad

El Gobierno de Rusia, con Vladimir Putin gobernando desde hace veinte años, espera que llegue su momento pero no ha estado impasible: ha buscado y ha encontrado, en su propio territorio, nuevos recursos energéticos. Saben que será la clave para afianzarse en el futuro como la nueva gran superpotencia mundial pues las potencias emergentes asiáticas dependerán, en gran medida, de sus reservas energéticas. Ahora bien, los rusos de hoy en día no son los de hace 25 años, derrotados y humillados en la escena internacional, intentando sobrevivir rodeados de miseria.


Las sanciones impuestas por la Unión Europea, creyendo con ello que daban el golpe de gracia al gran País eslavo, han servido para lo contrario, que Rusia se pusiera las pilas y dijera: ¡Hasta aquí podíamos llegar!

Con la llegada del milenio, el nuevo Gobierno ruso de Vladimir Putin reestructuró el tejido industrial, modernizó las técnicas agrarias y dotó de recursos a los científicos para que investigaran a todos los niveles y contribuyeran a que Rusia volviera a despuntar en avances tecnológicos; y lo han conseguido. En los veinte años que lleva Putin en el poder, el País ya no es dependiente de Europa en productos alimenticios ni manufacturados desarrollando su propia tecnología. Al ser autosuficientes ya no “regalan” el gas natural como hasta ahora hacían, a cambio de piezas procedentes de la Unión Europea para su industria, sino que lo han encarecido viendo Europa peligrar sus reservas energéticas.


Rusia mejora las comunicaciones dentro del País creando una descomunal logística que han convertido a la Nación en casi autosuficiente y hoy por hoy una de las más ricas del Planeta siendo el principal exportador mundial de trigo. Descubren nuevos yacimientos petrolíferos y de gas, construyen impresionantes Hospitales y despuntan en avances tecnológicos (de hecho, han reactivado su carrera espacial). Si necesitan componentes para su enorme industria ya no se los piden a Europa sino a China, Irán o La India. El gas que antes enviaban a espuertas a los Países europeos (también petróleo) ahora se lo sirven a China a la que también están rearmando y vendiendo su enorme producción cerealista. Por lo tanto, Rusia ya no depende lo más mínimo de Europa.


La Unión Europea: un gigante con pies de barro; el Brexit.

La UE corre peligro de romperse

La Unión Europea ve con gran preocupación la guerra comercial entre los Estados Unidos y China ya que se sabe perjudicada si continúan adelante puesto que ambos Países son sus principales socios comerciales. A los que no afectará tanto será a los rusos que se frotan las manos ya que, si el conflicto entre Pekín y Washington va a más, ellos pueden convertirse en el nuevo gran socio comercial tanto de China como de Europa.


Dentro de la Unión Europea, su principal potencia económica, Alemania, es la más preocupada por la posible incursión rusa en la UE ya que le restaría influencia interna. Por otro lado, Polonia, el gran solar europeo de fabricación de productos industriales, igualmente se vería afectado por la llegada de dichos productos desde Rusia, más rentables. Ucrania también está preocupada ya que se apoya en la UE para frenar las aspiraciones expansionistas rusas en su territorio, viviendo con gran preocupación el creciente poder económico ruso.Pero Bruselas se mantiene orgullosa creyendo que los yacimientos del Mar del Norte aun dan para mucho cuando no es así: comienzan a agotarse, y si no que se lo digan a la multinacional española REPSOL que tiene numerosos problemas para mantener su producción en la zona. A no ser que prosperen los nuevos yacimientos de Canadá y México que explotan REPSOL y otras compañías europeas, el futuro energético europeo peligra, ya que no se extrae lo suficiente del Norte de África como para abastecer a toda la Unión. Si los Países europeos no quieren pasar por la humillación de suplicar a Rusia que les envíe gas en grandes cantidades, deberán pedírselo a los Estados Unidos, pero trasportarlo desde Norteamérica resulta mucho más caro.


La Unión Europea es (como lo fue el Imperio Hispánico en el siglo XVII) el gran gigante de barro. Vive del prestigio que el nombre “Europa” aún desprende, pero necesita ser más agresiva, en términos económicos y no vivir de apariencias sino de realidades. O despierta y a la par que promueve el comercio interno de forma equitativa pero bien estructurado y coordinado (la Unión es de todo menos “unión”) se acerca a sus mercados naturales o éstos se los arrebatarán, sin remedio, Estados Unidos y China. La UE debiera potenciar mucho más su relación con Iberoamérica, aprovechando el extraordinario puente que suponen España y Portugal, pero es algo que no permitirán otros Países europeos, recelosos de que haya socios que tengan mayor peso económico que ellos dentro de la Unión. Bruselas tendría que reconocer la infraestructura que algunos Países europeos ya tienen en ciertas Regiones del Mundo y respaldarla para aprovecharse todos los socios de la misma. Por ejemplo, en el Norte y Centro de África, deberían potenciarse las capacidades de Francia, Italia y España. Francia sigue siendo la potencia que aparentemente más se emplea a fondo en la defensa de Europa, pero en la práctica, en realidad, lo que defiende son sus propios intereses. Lo hace en África, donde pareciera que lucha contra el terrorismo para impedir que llegue a territorio europeo, siendo el País que más efectivos militares tiene en la zona. Pero la realidad es que los intereses comerciales en África Central son muy importantes para el País galo y clave para mantenerse en el Top 5 de potencias mundiales. Por su parte, el que sigue siendo motor de Europa, Alemania, cuenta con ventajas comerciales en Oriente Medio que beneficiarían a toda la Unión.


La clave, creo yo, para que la Unión no se venga abajo es que fomente la I+D proyectada hacia la industria para dejar de depender de otras economías. Por ejemplo, en un futuro próximo, los vehículos eléctricos se generalizarán y los Países que hayan avanzado ahora más en este ámbito serán los que despunten mañana. Pero las baterías son muy caras y su autonomía limitada, de ahí que aún no sean una opción que tenga éxito en el mercado automovilístico. La UE desarrolla un proyecto que de tener una buena salida supondría ser líderes en la fabricación de baterías de litio de alto voltaje que ahora mismo se importan desde Asia o Estados Unidos. Se podría potenciar la producción de Portugal en litio, sexto productor mundial, para no verse obligados a importar esas baterías y más teniendo en cuenta que el proyecto del que hablo no necesita cobalto, que es muy escaso. Pero ¿sabéis cuánto está invirtiendo la UE en dicho proyecto? Tan solo seis millones de euros. Poco se pude hacer con semejante política que no invierte en el futuro.


El Brexit ha hecho un enorme daño a la imagen europea. Pero ¿qué ocurre con Gran Bretaña? Ahora vive una crisis diplomática sin precedentes desde la Guerra Fría con Rusia. Los británicos acusan a los rusos de haber envenenado a un espía, Serguéi Skripal y a su hija (también al policía que les asistió) con una sustancia neurotóxica, en territorio británico (Salisbury) dejando a Moscú en muy mal lugar, corriendo peligro el mundial de fútbol que se celebrará en Rusia pues Gran Bretaña y otros Países pudieran hacer boicot. Aunque no hay pruebas fehacientes que incriminen al Gobierno ruso en el envenenamiento, el daño para la imagen exterior de Rusia ya está hecho. Más de una veintena de Países han expulsado diplomáticos rusos respondiendo el Gobierno ruso del mismo modo: expulsando diplomáticos de dichos Países. Rusia acusa a Gran Bretaña de querer demonizarles sin fundamento. Pero ¿qué necesidad tendría Londres de hacer algo así en la actualidad?


La verdad es que desde que se salió de la Unión Europea, Gran Bretaña no pasa por su mejor momento. Su idioma sigue siendo el más poderoso del Mundo ya que es el oficial de tres Países del G7 y sus series de televisión son las más vistas después de las de Estados Unidos (dato a tener en cuenta hoy en día porque las series televisivas viven una nueva edad de oro y por ello expanden la cultura del País incrementando su influencia internacional). Pero en la investigación del rocambolesco caso del espía ruso, se sabe ya que el ministro de asuntos exteriores británico, Boris Johnson, ha mentido porque aseguró que el laboratorio especializado de Porton Down analizó la sustancia resolviendo que procedía de Rusia cuando portavoces del propio laboratorio han declarado que ellos jamás han asegurado algo así. Esta crisis lo único que está logrando es acercar posturas entre Rusia y China, en perjuicio de Occidente. ¿Se ha convertido Gran Bretaña, a falta de algo mejor que hacer, en el bulldog de los Estados Unidos? Por otro lado, probablemente el Kremlin esté preguntándose si valió la pena influir en las elecciones en Estados Unidos para que saliera elegido Trump teniendo en cuenta cómo han cambiado las cosas: de ser un amigo de Rusia que prometía invertir grandes cantidades de dinero en dicho País a cargar contra los rusos a la menor oportunidad.

Solo una gran coalición podría relevar al poder hegemónico de EEUU

A pesar de las claras señales de decadencia del imperialismo norteamericano, todavía se mantiene muy fuerte. La única posibilidad para arrebatarle a Estados Unidos su hegemonía mundiales sería una coalición y solo hay una posibilidad de éxito entre todas las combinaciones probables: Rusia y China.


EEUU tiene desplegado un escudo antimisiles en torno a las fronteras del gigante ruso, por si acaso a Moscú se le ocurriera lanzar los nuevos misiles intercontinentales Sarmat, de más de 200 toneladas de peso (en principio eran de cien toneladas, ya van por el doble), los cuales pudieran portar ojivas atómicas; uno solo de estos ingenios podría borrar del mapa un País como Bélgica. Viajarían hacia sus objetivos por encima de la velocidad del sonido, aunque llegando a escasa altura para evitar los sistemas antimisiles.


Vladimir Putin no debe estar tan seguro (aunque no lo diga públicamente) de que sus misiles vulnerarán las formidables defensas que Estados Unidos ha instalado en Polonia y Bulgaria, el DAM, el escudo antimisiles del que hablaba en el anterior párrafo. Así que estrecha vínculos comerciales con Cuba perdonándole la mayor parte de la deuda con Moscú, más de 35.000 millones de dólares, comprometiéndose además a reinvertir en la Isla los otros casi 3.600 millones que restarían para completar la deuda. Esa reinversión incluiría colaboración militar, lo que preocupa a los Estados Unidos que pudieran revivir una segunda crisis de los misiles como aquella de los años 60 que protagonizaron Kennedy y Kruschev, presidentes de Estados Unidos y Rusia por entonces, respectivamente.


El Kremlin ofrece dinero a Cuba, Venezuela y Nicaragua, enemigos tradicionales de Estados Unidos, a cambio de instalar bases militares en sus territorios. De esta manera, Washington sabrá cómo se sienten los rusos rodeados de tropas de la OTAN por el Oeste y de las fuerzas norteamericanas por el Este.


Por su parte, China potencia de modo espectacular sus Fuerzas Armadas, en especial su Marina de Guerra con su programa de portaaviones de los que ya han botado el primero; el resto es solo cuestión de tiempo. Si china quisiera, el Mundo entero se vería perjudicado muy seriamente pues la tecnología actual gira en torno a los pequeños componentes de los que están hechos los teléfonos móviles, las pantallas, los cables que cubren la fibra óptica, los vehículos híbridos, etc. Dichos componentes están fabricados con minerales cuya explotación corre a cuenta, casi en su totalidad, por empresas chinas.


La alianza más poderosa de la Historia de la Humanidad está fraguándose, con Putin y el presidente chino Xi Jinping. Con un Donald Trump convertido en una pantomima de presidente, consiguiendo que el Mundo entero le pierda el respeto a la otrora omnipotente Casa Blanca, Vladimir Putin se ha erigido en el mandatario más influyente a escala mundial.


La que corre riesgo de desestabilización de no comenzar a planificar una nueva estrategia de política exterior es la Unión Europea. Pero ya no solo en asuntos exteriores, su propia política interna es un desastre. La UE es menos Unión que nunca antes.


El futuro está en manos de Washington y de que no continúe con su boicot arancelario a China. Si la guerra comercial, que ahora mismo es tan solo un esbozo, se desatara, ¿adivinan quiénes serían los más perjudicados?

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