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Pero... ¿hay o no quinta ola?

Actualizado: 19 jul 2021

¿Tenemos o no tenemos quinta ola en España? Porque las medidas son dispares según la Región

Mujer con mascarilla en lugar transitado
Tal vez quitarse la mascarilla en exteriores no haya sido una medida oportuna

El Gobierno español no explica qué ha fallado para que de nuevo nos veamos con tan elevado número de contagios.


Lo más que habla de la COVID-19 es para referirse a la campaña de vacunación como toda una proeza llevada a cabo por el Gobierno central, cuando en realidad son los Gobiernos regionales los que deciden que segmentos de edad y grupos poblacionales reciben las vacunas.


Ya superamos los 530 casos por cada 100.000 habitantes, volviendo a cifras de febrero pasado. Se ha pasado de menos de un centenar de casos por cada 100.000 habitantes hace tan solo un mes a la incidencia actual, con territorios que superan los 1.100 casos como Cataluña.


Debido a que los jóvenes son los que más se están contagiando actualmente, con síntomas leves o moderados, acuden a los centros de atención primaria, por lo general, quedando éstos colapsados. Las patologías leves que suelen tratarse en esos centros de salud están quedando desatendidas o surgen listas de espera angustiosas para realizarse simples pruebas médicas o analíticas.


Las camas de las UCIs están comenzando a ser ocupadas de nuevo por enfermos de COVID-19 y un dato muy preocupante: personas vacunadas se están volviendo a contagiar, si bien son muy pocas las que requieren de atención hospitalaria.



Pandemia: criterios judiciales diferentes por regiones

Estatuilla de la diosa de la Justicia
La balanza de la Justicia se está desequilibrando

El desbarajuste de la Justicia en España es monumental, con Tribunales Superiores regionales que aplican diferentes criterios.


Mientras en una Comunidad Autónoma se autoriza el toque de queda para limitar la movilidad de las personas durante la madrugada (con lo que evitar los “botellones” y fiestas multitudinarias en las que no se toman medidas), en otras no se permite.


Los Gobiernos regionales a los que los Tribunales Superiores de Justicia territoriales no les autorizan imponer el toque de queda ya han anunciado que recurrirán al Tribunal Supremo.


Nadie entiende el desaguisado judicial por el que en unas regiones se autorizan restricciones y en otras no

Se ha dejado la gestión de la pandemia a los jueces que son quiénes dictaminan si se puede limitar la movilidad, cerrar los locales de ocio nocturno, reducir o no el aforo, etc.


En algunas Comunidades Autónomas, donde la Justicia se lo ha permitido, se ha limitado el horario de los locales de ocio hasta la una de la madrugada, pero a partir de las doce ya no pueden dejar entrar a nuevos clientes. Sin embargo, en otras, con elevadas incidencias, no se les autoriza.


Se limitan también las reuniones sociales a no más de diez personas en algunas regiones con un aforo en locales del 50% (en otras regiones no se puede atender en el interior) si bien en las terrazas pueden atender al cien por cien.


Se prohíbe la venta de alcohol en todo tipo de establecimientos a partir de la medianoche en algunos territorios o incluso antes, a las ocho de la tarde, como sucede en Valencia (hasta las siete de la mañana).


El Gobierno canario ha impuesto el cierre a las ocho de la tarde en parques, playas, plazas y demás lugares donde se viene observando que se organizan fiestas juveniles, permaneciendo cerrados al público hasta las seis de la mañana. Son frecuentados por jóvenes cuya incidencia supera el millar de casos por cada cien mil en toda España.


Es un varapalo para los archipiélagos españoles (Canarias y Baleares) en los que la temporada estival de turismo deja mucho dinero, sin embargo, la irresponsabilidad de tantas personas que pareciera que la pandemia no fuera con ellas ha dado lugar a la imposición de estas duras medidas.


En los centros comerciales canarios solo se permite la cuarta parte del aforo y en el transporte una tercera parte. Los eventos multitudinarios deberán observar escrupulosamente las medidas higiénico-sanitarias y no superar un aforo de 750 personas.


En Cataluña se reducen los eventos a 500 personas y además se pedirá una PCR negativa para asistir o que demuestren que están vacunados con la pauta completa. En algunas regiones, en los locales nocturnos que cuenten con pista de baile no podrá usarse ni tampoco servir en barra.


Resulta complicado entender que se apliquen medidas con diferente rasero en las distintas Comunidades Autónomas españolas, cuando el problema es igual de acuciante para todas (en plena quinta ola).



COVID-19: hay que extremar las precauciones

Grupo de jóvenes mirando sus móviles con mascarilla
Los jóvenes son los más afectados en la quinta ola

El Gobierno central español no reconoce haberse equivocado con la medida populista de permitir quitarse la mascarilla en exteriores, la cual no fue acompañada de una adecuada campaña informativa. Debido a ello, muchos ciudadanos no se la ponen al andar por la calle incluso cruzándose con otras personas.


Se permite llenar las terrazas de verano con mesas que claramente no respetan la distancia de seguridad. Incluso se ha autorizado la organización de eventos multitudinarios en los que no se tomaban apenas medidas, simplemente porque se celebraban al aire libre.


Se cierran perimetralmente los municipios con mayor incidencia del coronavirus, pero según nos dice Fernando Simón, director del CCAES (Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias), la curva ascendente próximamente se estabilizará y comenzará a descender de nuevo. Claro que hablamos de quién se atrevió a decir al comienzo de la pandemia que no le diéramos importancia puesto que en España la incidencia sería mínima.


¿Estabilizado? Esperemos que acierte Simón en esta ocasión pero la realidad es que la ocupación de camas de Hospital se ha duplicado en España en las dos últimas semanas.


De momento, el número de fallecidos no es tan elevado como en las anteriores olas pero España es, con diferencia, el País de la Unión Europea con mayor incidencia de contagios en la última semana con una tasa de positividad de casi el 14% en las pruebas diagnósticas que se realizan a diario. A mediados de junio era de menos del 5%.