Los Polos se derriten

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático muestra un aumento del 10% de anhídrido carbónico en la atmósfera.

Los glaciares pierden extensión año tras año

La Corriente del Atlántico Norte que es la que mantiene Europa y Norteamérica a una temperatura adecuada (ni caliente ni fría), se ha reducido un 30% según el monitoreo que lleva a cabo la NASA de las grandes corrientes marinas desde hace casi treinta años. La Corriente del Atlántico Sur, que mantiene igualmente templadas a Sudamérica y África, ha descendió aún más, un 50%. Nunca se habían dado estas circunstancias medioambientales tan adversas en los últimos 16 siglos.


El Océano Glacial Ártico, si continúa al ritmo actual de deshielo evidente, ofrecerá primaveras y veranos sin nada de hielo para el próximo siglo. De hecho, la capa actual de hielo que cubre el Polo Norte es muy delgada. En los últimos diez años, Groenlandia ha perdido 4.300 millones de metros cúbicos de hielo, un volumen que cubriría la superficie total de Estados Unidos, con 60 centímetros de hielo. El intenso calor de esta década junto a la fauna microbiana y el inusitado aumento de las algas que viene observándose últimamente más grandes cantidades de polvo ambiental depositado en los glaciares está acelerando el deshielo.


En el otro Polo, el Sur, la Antártida también se está derritiendo. Si se derritiera todo el hielo de la gran isla del norte y continúa el deshielo antártico, los mares del Mundo entero aumentarían su nivel en siete metros. Toda Florida, grandes megápolis como Nueva York y Tokio y parte de la Baja California (México) desaparecerían bajo las aguas.


En la Antártida, donde solo debiera nevar, debido al intenso frío, se ha observado en los últimos años que en ocasiones llovía, lo que no era posible hace tan solo diez años. O sea, las gotas de agua no se convertían en nieve por el calor ambiental. La plataforma de hielo Larsen, que cubre toda la costa oriental de la Antártida, se divide en tres zonas: A, B y C. O mejor habría que decir que se dividía porque ya solo queda la C, puesto que la A desapareció a mediados de los años 90, la B lo hizo en los primeros años de la pasada década y la C se está derritiendo también debido a los vientos cálidos que soplan en la zona una vez por semana. Durante esa jornada, de los 25 grados bajo cero habituales se pasa a una temperatura de entre cinco y diez grados bajo cero y en ocasiones no llegan a cero grados con lo que el hielo se derrite apareciendo grandes lagos, los cuales no eran raros en verano, pero es que ahora surgen incluso en invierno. Afortunadamente, aun sigue haciendo tanto frío en el continente antártico que esos lagos se vuelven a congelar enseguida con lo que el nivel de los Océanos se mantiene. De hecho, en 2017 se fragmentó un iceberg gigantesco y también varios glaciares a un ritmo asombroso.

El permafrost de Siberia, la zona que tradicionalmente ha estado siempre helada, se está derritiendo liberando decenas de millones de toneladas de metano acumulado durante milenios. Si todo el permafrost siberiano y del norte de Europa se derritiera, convirtiéndose en tundra, la temperatura del planeta entero aumentaría nada menos que 17 grados debido a la acumulación de metano en la atmósfera, causando un verdadero efecto invernadero. La vida en La Tierra sería asfixiante. En lugares donde lo normal es que hubiera 39 o 40 grados bajo cero, en Siberia, se han registrado temperaturas que no superaban los cinco grados bajo cero en invierno, algo de lo más inusual e inquietante.


Ya puede cruzarse el Ártico a través de pasos que antes eran inaccesibles por mar, por estar helados, como el Estrecho de Bering, perfectamente navegables, ante lo que grandes compañías de transporte se frotan las manos. Poder acceder a la otra parte del Mundo a través del Ártico reduce considerablemente el tiempo de viaje y por lo tanto convertiría la ruta en más rentable, pero si se llena de barcos con sus combustibles contaminantes acelerarán el deshielo y con ello el riesgo de calentamiento global. A los Gobiernos de la zona, ilusionados por la posibilidad de encontrar grandes reservas de petróleo y gas natural, que saben hay en la Región helada del norte, todo ese peligro potencial les da igual, incluso le quitan hierro diciendo que, si desaparece el Polo Norte, aún nos quedaría el Polo Sur. Pero el hecho de que en el Ártico ni hay Naciones propensas al conflicto ni hay piratas marítimos como si sucede en la actual región más rica en petróleo del Mundo, Oriente Medio, supone que los Países árticos ya hayan planificado el reparto de esas aguas polares.


Rusia es la que más avanzado tiene su plan de explotación futura del Ártico construyendo una primera central nuclear flotante, de un total de cinco que espera tender disponibles en los próximos años, para ofrecer energía a las plataformas de extracción petrolífera que diseminará por sus aguas territoriales (ahora mismo tiene una plataforma de extracción funcionando). Cada una de esas centrales atómicas marinas pudiera proveer de energía eléctrica a una comunidad de cien mil personas, incluyendo las instalaciones de extracción de petróleo y gas, e incluso desalinizar casi un cuarto de millón de litros de agua al día. Suficiente para el consumo humano de esas comunidades de varias decenas de miles de personas que se constituyeran en el norte de Siberia, ahora mismo una zona inhóspita con temperaturas de cincuenta grados bajo cero.


Rusia reclama la cordillera submarina Lomonosov que según los sondeos pudiera albergar la cuarta parte de las reservas mundiales de hidrocarburos. Pero Estados Unidos no está por la labor de ceder y por otro lado a los Gobiernos escandinavos no les hace gracia que las centrales nucleares marinas rusas pasen cerca de sus territorios de camino a sus enclaves definitivos en el Ártico, con lo que la situación actual de no conflicto pudiera cambiar en un futuro.


Canadá planea también construir un puerto en el conocido como Pasaje del Noroeste. Desde septiembre de 2016 los cruceros atraviesan este paso que comunica los Océanos Pacífico y Atlántico por el Ártico canadiense. El viaje se lleva a cabo en verano, antes de que la zona se cubra de nuevo de hielo. Aun así, el navío, que transporta a cientos de viajeros, va acompañado de un rompehielos, por si acaso, que hace las veces también de barco de socorro. Otros muchos barcos de transporte de mercancías también hacen esta ruta que, si bien continúa siendo muy peligrosa, en el caso de que se salven los hielos reduce y mucho el tiempo entre puerto de salida y destino, pero fue en agosto pasado cuando, por primera vez, un buque cisterna atravesó el Ártico sin la ayuda de un rompehielos por delante, aunque el casco del buque estaba reforzado. Medio año después, un petrolero volvería a cruzar el Océano helado sin problemas y sin necesidad de rompehielos, y ¡en el mes de febrero! Algo impensable hace tan solo unos años.


La ruta es muy rentable ya que disminuye el tiempo en recorrer la distancia entre el norte de Europa o América y el Este de Asia en seis días que si se hace por la ruta habitual a través de los Canales de Suez o Panamá, que suele durar unos 25-26 días.


Canadá también cuenta con ventaja desde la perspectiva aérea, no solo marítima, puesto que el aeródromo más septentrional del Planeta se halla en su territorio, de titularidad militar, en la Isla de Ellesmere. Será cuestión de tiempo que acabe convirtiéndose en aeropuerto de transporte de mercancías e incluso de pasajeros.


Dinamarca ya está cartografiando todo el suelo marino del norte de Groenlandia, una Isla que es de su propiedad pues forma parte de su territorio desde 1814, aunque sus 62.000 habitantes gozan de Gobierno autónomo desde 2008. Estados Unidos también cartografía el norte de Alaska, ahora que es posible y Noruega, el otro País que tiene frontera e intereses en el Ártico, ya se prepara para la extracción futura de gas natural. Igualmente, Islandia, la más modesta de las Naciones que pugnan por un hueco en la futura explotación del Ártico, adapta su flota comercial y pesquera a las nuevas perspectivas que se esperan.


Si unimos a la masiva explotación de recursos que se está planificando para el Ártico la evidencia ya constatada de una alta concentración de partículas de plástico procedentes, sobre todo, de la pintura, redes de nylon y equipos de poliéster de las embarcaciones pesqueras siberianas, así como de la enorme mancha de basura detectada en el Pacífico recientemente, el problema medioambiental se acrecienta. Parte de esa basura procede también del Atlántico, en forma de trozos de envases de plástico y acetato de celulosa (hasta colillas de cigarrillos se han detectado), residuos llevados al Ártico por las grandes corrientes marinas. El descubrimiento se ha publicado en la revista Nature y ha sido estudiado y analizado por el Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina de Alemania.


La Operación IceBridge de la Nasa, un proyecto que utiliza satélites desde hace diez años para elaborar los mapas anuales de ambas Regiones polares midiendo así las extensiones de hielo, detectó en abril pasado unos misteriosos agujeros en el hielo del Ártico, en el Mar de Beaufort, en Canadá. Los científicos no se ponen de acuerdo sobre lo que puedan ser, si manantiales cálidos, filtraciones de aguas subterráneas o respiraderos creados por mamíferos. Otra teoría es que hayan sido causados por converger una placa de hielo nuevo que se haya formado recientemente con otra ya existente.

Agujeros aparecidos en el hielo ártico, vistos desde satélite

Aun se puede "disfrutar" del Polo Norte, pero ¿por cuanto tiempo?

Lejos de preocuparse por si el fenómeno anterior es otro más provocado por el deshielo, sesenta atletas de una veintena de Países corrieron la Maratón Anual del Polo Norte, a treinta grados bajo cero. El campeón varón fue el griego Argyrios Papathanasopoulos y la primera mujer en llegar a la meta la china Gouping Xie (había 46 hombres y 14 mujeres). De momento, aun se puede correr en esa zona de hielo compacto, con metro y medio de espesor, a donde se llega en avión desde la isla noruega de Spitsbergen. Entre los meses de abril y mayo, la Base Barneo, una instalación científica y logística, es instalada en el punto exacto que marca el Polo Norte, con dos helicópteros Mi-8 de apoyo. Aprovechando la existencia de la Base, se corre desde hace quince años la Maratón Anual del Polo Norte, a las doce de la medianoche, aunque allí, en estas fechas, es de día las 24 horas ya que el Sol incide durante toda la jornada sobre la superficie; es lo que se conoce como el Día Polar, que dura todo un mes (la Tierra gira, pero los Polos se inclinan ligeramente con lo que quedan expuestos al Sol por más tiempo que el resto del Planeta). Pera esa luminosidad no impide que haga un frío extremo y mucho más si hace viento. El record del Mundo de Maratón está establecido en 2:02:57 por lo que hacerlo en 03:36:10 en circunstancias tan extremas es todo un logro. Hablamos de rachas de viento gélido que bajaban las temperaturas a 33 grados bajo cero sin poder aplicarse ningún gel o beber agua porque están helados e incluso el sudor se hiela creando una atmósfera dentro de la equipación deportiva haciendo que pese mucho más. Por otro lado, hay que sortear numerosos obstáculos ya que no es una pista llana ni mucho menos.


Los mil metros árticos, que se han corrido en 2018 por primera vez, los ha completado el irlandés Paul Robinson en un tiempo de 4’51”. El record mundial en pista de atletismo es de 2’11” pero claro, no a una temperatura de 32 grados bajo cero. Estas pruebas deportivas aún pueden llevarse a cabo, pero ¿por cuánto tiempo? La extensión máxima de superficie helada en el Ártico ha llegado en 2018 a 14,48 millones de kilómetros cuadrados, cuando en 1979 era de 16,5 millones de kilómetros cuadrados. En menos de cuarenta años ha disminuido nada menos que dos millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale a casi cuatro veces el territorio de España.

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