Los aviones de combate más avanzados

En las dos guerras mundiales se supo que las contiendas futuras las decidirían los aviones de combate. Si alguno de los pilotos de entonces viajara en el tiempo y se topara con un caza moderno creería que es una nave alienígena.

La evolución de los cazas de combate ha sido espectacular

Actualmente, el caza más sofisticado es el F-35 Lightning II que ha tardado quince años en desarrollarse, fabricado por Lockheed Martin. Los únicos que lo han puesto en combate han sido los israelíes, muy recientemente, aunque eso dicen ellos porque no hay constancia de enfrentamientos con dichos aparatos. Aseguran que los han usado contra Irán, a la que acusan de lanzar 35 misiles desde territorio hacia Israel llegando cuatro de ellos, pero interceptados antes de que impactaran. Por ello la fuerza aérea israelí realizó un ataque preventivo utilizando sus F-35 destruyendo tanto objetivos iraníes en Siria como baterías antiaéreas del Régimen de Bashar al-Asad e incluso un túnel usado por Hamas, de veinte metros de profundidad, que conectaba Gaza con Egipto.

Israel llama a estos aviones “Adir”, que significa <<amor>>; es una de las palabras con la que se nombra a Dios en la Biblia hebrea. La “Arma del Aire y el Espacio”, como se denomina la fuerza aérea israelí, cuenta con nueve F-35 (escuadrón Golden Eagle) y aunque se han reportado numerosos fallos técnicos, son sin duda los aviones más avanzados construidos hasta el momento.

Escuadrilla de F-35A

Una de las sofisticaciones de los F-35 es su capacidad para conectarse en vuelo con otros aviones, radares y satélites –además de sus propios sensores de reconocimiento– creando una red de obtención de información impresionante. Es tan silencioso que sus objetivos ni se enterarán de que son atacados y muy veloces, aunque los MiG-31 renovados de Rusia son más rápidos, pudiendo escapar de la zona que ataquen tan rápidamente como hayan llegado. El F-35, además, puede solucionar muchos de sus fallos mecánicos en vuelo autoreparándose.


Hay otros aviones de combate también de gran sofisticación que causan igualmente pavor en sus enemigos y si no que se lo digan a los sirios cuando uno de sus cazabombarderos se topó con dos F-18 Super Hornet americanos, uno de los cuales derribó al avión sirio en la batalla que se libraba por liberar Raqqa de manos del ISIS. En esta ciudad, el Régimen sirio de Bashar al-Asad, aliado de los rusos, se enfrentaba a grupos rebeldes, a los que apoya Estados Unidos, y todos ellos luchaban a su vez contra el ISIS. Desde 1997 no se había visto implicado un avión de Estados Unidos en ningún combate aéreo, desde que participaba en el mantenimiento de la zona de exclusión aérea en el norte de Irak. En el caso del año pasado, dos F-18 Super Hornet sorprendieron a un Su-22 sirio bombardeando una zona en la que luchaban milicias rebeldes, por lo que tras los pertinentes avisos, procedieron al ataque derribando el caza sirio.


El F-18 renovado es fabricado por Boeing y lo poseen no solo los estadounidenses sino también otras fuerzas aéreas del Mundo, como la australiana. Algunos de sus componentes electrónicos se fabrican en India, por lo que este País ya ha contratado la adquisición futura de varios aparatos, porque saben que les saldrán más económicos en cuanto a recambios. Es sigiloso, aunque no tanto como el F-35 pero su autonomía de vuelo es notable. Cuenta con misiles aire-aire de corto y medio alcance, con guía infrarroja o por radar. El su-22 sirio no tenía nada que hacer puesto que es un avión que data de mediados de los años 70 y que los soviéticos vendieron a los sirios en aquella época dejando de fabricarse a finales de los 80. Los rusos los retiraron en 1998 pero algunos Países, como Siria, los conservan. Lo peor que pudo pasarles es encontrarse con un Super Hornet norteamericano, con capacidad furtiva, con radares y sensores dentro del fuselaje lo que los hace muy difíciles de detectar. Los norteamericanos aseguran que advirtieron a los sirios de que desistieran de su ataque. Seguramente se dispusieron de tal forma que el Su-22 sirio ni los vio llegar.


F-22 Raptor

Los únicos cazas que hoy en día cuentan con la capacidad “supercrucero” (alcanzan la velocidad del sonido sin necesidad de usar posquemadores con lo que cuentan con una mayor autonomía de vuelo, siendo más maniobrables en combate), son los F-22 raptor estadounidenses (como el de la imagen) y los Su-35BM. Están considerados de última generación, como el F-35 o el J-20 chino. El modelo ruso es uno de los más sigilosos, indetectable para muchos radares o como mucho, si lo detectan, no pueden saber el modelo de avión ya que está diseñado de tal forma que confunde al radar. El piloto cuenta con una visibilidad mayor que con otros aviones de combate y el material ligero con el que algunas de sus piezas han sido fabricadas le aporta una increíble maniobrabilidad. Su sensor principal detecta a sus enemigos antes de que éstos siquiera puedan intuirlo por lo que siempre llevará ventaja en el ataque. Sus misiles slammer, guiados por radar, alcanzan una distancia de hasta 104 kilómetros y posee también munición que puede ser guiada por satélite.


El Su-35BM ha sido renovado con mayor sofisticación ya que el modelo inicial es de finales de los años 80. Le sustituirá el nuevo Su-37 que ya ha hecho algún vuelo experimental. El Su-35 tiene una estructura reforzada con respecto a su antecesor, el Su-27 y una electrónica renovada junto a una informática avanzada y radares de largo alcance. Los motores son de empuje vectorial lo que les proporciona una mayor manejabilidad en un combate con ciertas piezas construidas con una aleación de aluminio y litio lo que lo hace menos pesado. Sus impresionantes radares incorporados rastrean al mismo tiempo hasta veinte objetivos distintos pudiendo guiar ocho misiles hacia ellos de una sola vez. Incluso cuenta con un radar trasero que rastrea un ángulo de 120 grados en todas direcciones. Es capaz de soportar 8.000 kilogramos en misiles con doce puntos de anclaje.


El Eurofighter Typhoon de algunas fuerzas aéreas europeas, entre otras la española, puede alcanzar una velocidad de 2.500 kilómetros por hora, pero no tienen ni mucho menos la capacidad de fuego (armamento y misiles) de la que están dotados los cazas de última generación norteamericanos o rusos. Tampoco es rival para los J-20 chinos que están siendo fabricados usando nanotecnología para crear materiales que los hagan prácticamente indetectables. Para ello mezclan diversos materiales creando otros nuevos a los que denominan “metamateriales” que pueden absorber las ondas que emiten los radares, pero también con sensores infrarrojos tan evolucionados que detectan aviones enemigos antes de que éstos lo hagan. Como aviones de rastreo y espionaje también son insuperables por la calidad de las fotografías que sus avanzadas cámaras pueden realizar.

Y es que uno de los campos en los que más se está experimentando es en la posibilidad de conseguir no ser detectados por los radares o despistarlos, al menos. Para ello se están recurriendo a técnicas antiguas pero renovadas, como aquella de soltar una nube de humo para ocultarse solo que ahora serían nubes metálicas hechas con trozos de aluminio.


Los misiles guiados por infrarrojos detectan el calor emitido por el rozamiento del fuselaje, de ahí que se estén fabricando nuevos materiales para que el fuselaje desprenda menos calor y pueda sortear a los misiles de este tipo. En este sentido, los cascos de los pilotos están desempeñando un papel fundamental puesto que se les está incorporando controles virtuales que dotan al piloto de una visión de conjunto increíble, como si se hallara en medio de un videojuego.


Los Países que posean F-35 tienen el dominio aéreo garantizado de momento, pero Rusia y China desarrollan nuevos y mejores aviones de combate.

Los Países que poseen F-35 son Estados Unidos, Gran Bretaña, Noruega, Italia, Israel, Australia, Canadá, Dinamarca, Holanda, Turquía, Japón y Corea del Sur. España, una de las veinte mayores potencias militares del Mundo, entiende que debe poseer cazas F-35 pero al no participar con fondos iniciales en el proyecto de creación de este impresionante avión de combate, adquirirlo ahora le resultará más caro que a los que sí participaron con capital en su desarrollo, que cuentan con lógicas rebajas de adquisición. Sin embargo, el portaaeronaves “Juan Carlos I” está diseñado para albergarlos. Y es que tanto por el número de efectivos militares como armamento de todo tipo, situación geoestratégica y capacidad para fabricar armamento según necesidades, España cuenta con una capacidad militar superior a Países como Noruega, Australia, Dinamarca u Holanda, que en cambio sí están dotados de aviones F-35. Tampoco se entiende que contando España con muchos más aviones de combate que Italia o Alemania, estos Países tengan cazas F-35 y España no; de hecho, Alemania no tiene ningún portaaviones, mientras España tiene el “Juan Carlos I”.


En lugar del F-35 o F-18 renovados, que son muy caros, España podría renovar sus 85 cazas F-18 actuales (“hornet”, modelo anticuado con más de treinta años), con el nuevo Eurofighter. A diferencia del F-35, en cuya fabricación España no participó por lo que no tiene derecho a rebaja, sí que lo hizo en el modelo europeo de avión de combate. De hecho, algunas de sus piezas se fabrican en la localidad madrileña de Getafe, donde también se fabrican piezas para el gigante europeo de los cielos, el Airbus. Así que el Ministerio de Defensa tendrá que meditar sobre gastar 120 millones de euros en cada F35B, suponiéndole un gasto total de 1.240 millones para la docena que ha planeado adquirir, cuando el presupuesto lo permita o bastante menos en el Eurofighter porque se le hará rebaja al ser uno de los Países que participan en su fabricación. Le costaría cada modelo 60 millones de euros, la mitad que el F-35. Éste último, además, tendría que incluir una partida extraordinaria para su mantenimiento y recambios, lo que no le sucedería con el Eurofighter.


Mientras España y Europa dirimen sobre que avión de combate sería el idóneo (Francia y Alemania trabajan en un nuevo caza en cuyo proyecto España pudiera también entrar), Rusia continúa con la modernización de su descomunal fuerza aérea renovando sus MiG-31. La última versión es capaz de alcanzar la velocidad de 3.000 kilómetros por hora y volar a 30.000 metros de altura con lo que podría interceptar misiles de crucero que se lanzaran contra Rusia. Su radar puede detectar una amenaza a 320 kilómetros de distancia. Rusia cuenta con 250 MiG-31 de los que 60 ya han sido actualizados a la nueva versión.

También los Estados Unidos recurren a esta estrategia más económica de renovar la flota con modelos ya existentes pero renovados, como está sucediendo con los F-16, capaces de detectar amenazas procedentes del aire y desde tierra al mismo tiempo con sus nuevos radares, aunque el F-16 tiene menor capacidad de fuego que el F-15 que es el modelo que EEUU quiere retirar.

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