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Jerusalén durante la época de Cristo

Actualizado: 19 abr

Jesús halló una ciudad corrupta, en gran parte por culpa de Roma

Multitud rezando en el muro de las lamentaciones
Muro de las lamentaciones; único vestigio del Templo de Jerusalén

Jerusalén trajo muchos quebraderos de cabeza a Roma pero los emperadores la mantuvieron e incluso la convirtieron en una ciudad al estilo de las grandes urbes de la Antigüedad.


Jesús no se enfrentó solo a las autoridades, sino a todo un sistema socioeconómico, el cual no estaba dispuesto a perder su modo de vida.


Llegan los romanos

Legionarios romanos desfilando
La Legión XI estuvo temporalmente en la Provincia de Siria

La base principal de las legiones de Roma se encontraba en Siria. En Judea se mantenían dos cohortes: una en la capital, Cesarea y otra en Jerusalén, formada por auxiliares (no romanos).


El primer general romano que llegó a Jerusalén fue Cneo Pompeyo, que venía de limpiar el Mediterráneo de piratas, siendo en ese momento el hombre más poderoso de Roma.


Corría el año 63 a.C. Pompeyo se dirige al sur por la costa fenicia. El victorioso general romano conquista todo a su paso sin apenas resistencia; tal es la fama de conquistador que arrastra que los reyezuelos que gobiernan los pequeños Estados en la región prefieren pactar una entrega pacífica de sus respectivos territorios.


Es lo que sucede en Judea, donde se libra una guerra civil entre dos partidarios al trono asmoneo: Hircano y Aristóbulo II. Hecho prisionero el segundo, Pompeyo y su ejército, con la ayuda de Hircano, sitian el Templo, donde se habían hecho fuertes los que aún resistían.


El asedio duró tres meses con lo que podemos imaginar cómo entraron los romanos en el fastuoso Templo de Jerusalén, masacrando a quiénes valerosamente habían resistido durante tanto tiempo. Sin embargo, Pompeyo no saquea el Templo y eso que era un centro de negocios de diversa índole gestionados por el sumo sacerdote.


El general entró en la sala más sagrada, el sancta sanctorum, seguramente intrigado por el misterio que la rodeaba.


Solo el sumo sacerdote podía entrar pues era donde, siglos atrás, había estado el Arca de la Alianza y donde la tradición judía decía que se hallaba la morada de Dios en la Tierra.


Pompeyo nombra sumo sacerdote a Hircano, quién le había ayudado en la conquista de Jerusalén, con el que controlará el tesoro del Templo. Era alguien odiado por los judíos porque le consideraban un traidor.


Así que el primer contacto de los hebreos con los romanos fue muy violento, pereciendo miles de judíos, comenzando a fraguarse la animadversión visceral que éstos sintieron siempre hacia los romanos.


Se asienta el odio hacia Roma

Efigie de Craso
Busto de Craso (Gliptoteca Ny Carlsberg)

Una década después llega otro general, Marco Licinio Craso, uno de los tres triunviros que se repartieron el poder en Roma en la década de los 50 del siglo I a.C.; los otros dos fueron Pompeyo y Julio César.


Craso se hizo con el gobierno de la nueva Provincia en Siria, que incluía Judea. El triunviro estaba más preocupado por conquistar el imperio parto y alcanzar gloria, para equipararse a sus dos colegas, que por mantener pacificado el territorio.


Necesitaba dinero con el que formar un gran ejército y no dudó en saquear cuanto podía, incluyendo el Templo de Jerusalén, pero murió en su intento de conquistar Partia. Parecía que el hecho de ultrajar el Templo les acarreaba graves consecuencias a quiénes se atrevían, como sucedió con Craso y sucederá después con Pompeyo.


El caso es que los judíos ya tenían un segundo motivo por el que odiar a muerte a los romanos: el saqueo de Craso a manos abiertas.


Tras una serie de vicisitudes enmarcadas dentro de la guerra civil romana que enfrentó a Julio César con Octavio Augusto y a la muerte del primero, con su lugarteniente Marco Antonio, en Judea los romanos ponían y deponían a los gobernantes y sumos sacerdotes a su antojo.


Así pasaron los años hasta llegar a Herodes el Grande, quién reinó toda Judea como pago por su colaboración con Octavio Augusto.


Rey Herodes, siervo de Roma

Cuadro de Rubens sobre la matanza de los inocentes
Matanza de los inocentes, Rubens (Museo Real de Bellas Artes, Bruselas)

El primer rey Herodes (después vinieron otros) es el de la matanza de los inocentes de la que por poco escapó Jesús, según el Evangelio de Mateo, considerada una ficción por la mayoría de historiadores.


Lo que sí hizo Herodes fue apoyar al hombre fuerte de Roma según las circunstancias: primero a Marco Antonio (sí, el de Cleopatra) y después al vencedor de la guerra civil, Octavio Augusto, primer emperador de Roma.


En honor a Marco Antonio erigió en Jerusalén la famosa Torre Antonia. Es donde se ubicaba la guarnición romana y que se baraja como uno de los posibles lugares donde fue torturado Jesús, varias décadas después.


Si ya de por sí odiaban a los romanos por las tropelías anteriores, tuvieron que soportar una de sus fortalezas junto al sagrado Templo y para colmo construida con dinero judío. No les quedó otra que aceptar, porque el rey tenía un carácter colérico.


Al resultar victorioso en la guerra civil Octavio, para granjearse su favor, Herodes acusó a un contrincante de maniobrar en contra de Roma.


Garantizada la confianza del emperador, Herodes se volcó en construir suntuosos monumentos, al estilo romano, para agradar aún más a sus patronos. En este contexto se erige la ciudad de Cesarea Marítima, en honor al césar Augusto.


En Jerusalén amplió el Templo dándole las enormes proporciones que conoció Jesús cuando visitó la ciudad por primera vez a la edad de doce años, colocando el rey al frente a los saduceos, la facción más influyente, incluso en tiempos de Jesús.


La Ley judía establecía unas dimensiones para el templo que supuestamente el rey Salomón había recibido de Dios, pero eso no frenó al rey Herodes que decidió ampliarlo de forma espectacular.


En realidad quiénes odiaban al rey Herodes eran los judíos más extremistas, sobre todo los fariseos, pero el pueblo llano le tenía glorificado porque dio trabajo a muchos gracias a las grandes obras que llevó a cabo.


Como había que mantener los monumentos y edificios públicos, trabajo siempre había lo que permitía al pueblo tener de lo que vivir y no que, hasta ese momento, había mucha pobreza. Es por ello que le comenzaron a llamar "El Grande".


Los más rigurosos se ofendieron en extremo por los excesos del soberano, como dejar vacío el tesoro guardado en la tumba del mítico rey David para financiar la construcción de la ciudad romana de Cesarea. Veían a su soberano como un extranjero.


Herodes había nacido en Idumea, un territorio al sur conquistado por la dinastía asmonea, anterior a la herodiana. Le veían como un usurpador puesto en el trono de Israel por los enemigos romanos pero las críticas le traían sin cuidado las críticas porque su cargo había sido ratificado por el senado romano.


La época de los prefectos

Cuadro Cristo frente a Pilatos