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Guía útil de la Navidad

Consejos para que las disfrutes como nunca y origen de las tradiciones navideñas

Calle de una ciudad engalanada con adornos navideños

No lo niegues, reconoce que también a ti te gusta. Puede que no lo afirmes en público o digas lo contrario, que la odias, pero sabes que es con la boca pequeña porque eres uno de los 2.000 millones de personas que viven la Navidad. Ver tu ciudad decorada, casi todo el mundo de buen rollo, esperar ilusionado los regalos de Santa Claus o los Reyes Magos (o de ambos) y, en el caso de que tengas hijos, emocionarte tú con ellos.


Así que vamos a explicarte de donde viene toda esta felicidad abrumadora de fin de año y te daremos también alguna recomendación para los días que puedas cogerte de vaciones.


Si no tienes "vacas" o no puedes permitírtelas, no desesperes, también va algún consejillo: maneras efectivas de ahorrar pasta sin que dejes de disfrutar plenamente de las fiestas.


Vamos ya con nuestra guía definitiva de la Navidad. Como es un artículo extenso, haz clic en el epígrafe que te interese del índice siguiente o entretente leyéndolo entero, lo que prefieras.


Índice


Impacto económico

Calle nevada, por la noche y engalanada con decoración navideña

Son las fiestas más populares del Mundo ya que, de un modo u otro, se celebran en todos los Países (194 según la ONU).


Cientos de millones de personas la viven ilusionados, gastando dinero en regalos con lo que el consumo se dispara en estas fechas, creando multitud de puestos de trabajo de temporada, siendo su impacto de más de mil millones de euros.


Tengamos en cuenta que decenas de miles de ayuntamientos de todo el planeta gastan dinero de las arcas públicas porque saben que la Navidad atrae muchos turistas y eso es riqueza (se recupera la inversión con creces).


Se alojarán en hoteles, comerán en restaurantes, visitarán los mercados navideños y disfrutarán de las actividades que se organicen con motivo de estas fechas, como los "belenes vivientes", de los que hablaremos más adelante.


Las agencias de viajes se forran ya que hablamos de uno de los períodos del año en el que más solicitudes hay para pasar unos días de asueto y olvidarse del mal rollo acumulado del año. Se calcula que en torno a mil millones de personas se desplazan durante las vacaciones de Navidad.


Antes de recomendarte varias opciones de viaje y entretenimiento, te daremos unos consejos para que ahorres sin que por ello dejes de disfrutas de estas fechas. Pero si no lo necesitas puedes regresar al índice e ir a otro epígrafe que te interese.



Guía útil de la Navidad: ahorrar sin dejar de disfrutar

Reunión de amigos con Papá Noel abriendo regalos

La media de gasto de cada español está en 650 € durante las fiestas navideñas, según las webs especializadas en análisis de consumo (los que seáis de otros países haced cuentas porque los consejos que damos aquí también os resultarán útiles a vosotros).


No dudéis en comparar precios. Por ejemplo, vais a una tienda y observáis el precio de tal o cual producto.


Después lo miráis online y si no hay apenas variación compradlo en el establecimiento, ya que lo tendréis en el momento. Pero en ocasiones hallas descuentos interesantes para ese mismo producto en la Red, solo que tendréis que esperar uno o dos días para recibirlo.


Uno de los mejores consejos de nuestra guía útil de la Navidad, o al menos rentable, es que compréis los regalos de Navidad en noviembre durante el Black Friday (o en el Cyber Monday para los videojuegos y dispositivos tecnológicos). Después los guardáis en lugar seguro para mantener la sorpresa hasta que llegue la Navidad. El ahorro puede ser muy cuantioso, de hasta la mitad de lo que pagarías en diciembre. 


Para octubre, debes tener ya claro qué regalos querrán tus seres queridos o lo que tú quieras comprar para cada uno/a porque si lo dejas, con las prisas, acabarás comprando cualquier cosa. No solo te saldrá más caro, sino que tampoco estarás seguro de acertar en la elección, aparte del estrés por ir corriendo a todo.


Incluso antes, en torno a septiembre, podrías ahorrar una pequeña cantidad de tu nómina mensual para la Navidad con lo que cuando llegue contarás con un fondo que te ayudará mucho. Pero ¿cómo hacer esto?

Desde el regreso de las vacaciones de verano, ahórrate los gastos superfluos como los cafés en el trabajo, snacks o suscribirte a algo que después no usarás (si consigues ahorrar solo 5 € diarios, tendrás a final de mes 150 €, incluso permitiéndote un capricho algún día para no estresarte).


¿Conoces el experimento de las 72 horas? Consiste en esperar tres días desde que se establece esa necesidad imperiosa que crees tener y si transcurrido ese tiempo compruebas que no es tan necesario, entonces no lo adquieras porque es un gasto superfluo. También puede ser que ingenies un sustituto más rentable pero igual de efectivo.


Otra táctica es pagarlo todo en efectivo, como lo acabas de leer. Usa solo tu tarjeta para cuando no te quede más remedio ya que te darás cuenta de ese modo de lo que estás gastando de verdad, pues con el uso continuo de la tarjeta no somos del todo conscientes.


Haz la prueba y saca del cajero 400 € al comenzar la Navidad y compara lo gastado con lo que se llevó la navidad anterior cuando lo pagabas todo con la tarjeta de crédito-débito.


¡Cuidado con los “gastos-hormiga”! Son los que pagas con tu monedero electrónico continuamente.


Esos pequeños importes, que crees que son poca cosa, se multiplican a lo largo del día y se convierten en un gasto abultado cuando concluye la semana.


¿Si no vas al gimnasio, para qué te apuntas? Prueba a hacer ejercicio en casa y al aire libre. Además, puedes llevarte al trabajo el almuerzo o la merienda preparados en tu cocina y no solo comerás mejor, sino que te ahorrarás su coste si vas a bares.


¿Para qué quieres tantas plataformas de streaming? Paga solo por la que más te ofrezca pero no por varias cuya oferta al final no verás y sin embargo estás pagando por aquella serie que quisiste ver en su día y después ya no te borraste.


Con los 450-500 € que hemos ahorrado en tres meses, solo habrá que poner 200 € en diciembre para los gastos de Nochebuena, fiesta de Nochevieja, comida de Año Nuevo y regalos. No debiera haber problema puesto que nos pagan la extra de Navidad.


Si tu empresa no te paga extra (porque la haya prorrateado a lo largo del año) o estás en un país donde eso no se estila, probablemente cobrarás algo más en tu nómina mensual así que destina un poquito más al fondo para Navidad.


Un consejo primordial: intenta tener un extra aparte para echar mano del mismo si se dispararan los gastos.


Ten esa reserva monetaria en una cuenta distinta para evitar la tentación de usarlo si no es necesario (por ejemplo, 100€ más o menos).


¿Eres de los que siempre va al trabajo en tu coche porque crees que te resulta más cómodo? Viéndote obligado a madrugar más de lo que ya de por sí lo haces porque si no te comes el traficazo de la hora punta de la mañana. ¿En serio?


Coge tu coche solo si no te queda más remedio pero, si te resulta posible, usa el transporte público que con los bonos te saldrá más barato que el combustible de tu vehículo.


No tendrás que dar continuas vueltas buscando aparcamiento ni tampoco madrugar más de la cuenta. Además, te darás un paseito hasta el trabajo que además es saludable (recuerda que nos hemos quitado el gimnasio, en el que podrás apuntarte de nuevo en el mes de enero).


No gastes en lotería sin cabeza. Limítate a los décimos que ponen a la venta en los sitios que frecuentas (porque sería un fastidio que le toque a tus colegas y a ti no). Compra también el del trabajo, y ya está. No hagas eso de comprar uno en cada sitio al que vayas “por si acaso”.


Verás que tienen los billetes expuestos a la vista, lo cual es una estratagema para que te quedes con el número e instintivamente lo adquieras porque no te perdonarías no haberlo hecho si tocara. La clave es no mirar, simplemente vas a lo que te haya llevado a ese establecimiento y te marchas cuanto antes, sin fijar tu mirada en el décimo que en grande te colocan ante tus narices.


Ya sabemos que no eres un ludópata pero la mayoría cae en esa estrategia comercial y al final te ves comprando un montón de lotería con el gasto que supone (recuerda que, aunque solo lleves un décimo, todos los números están en el bombo).

¿Que por qué te aconsejamos esto a tan solo unos días de la Navidad, en vez de haberlo hecho hace unos meses?


No busques excusas porque no las tendrás para el año próximo, así que repasemos la guía:

Septiembre

Comenzar el ahorro mensual

Octubre

Elaborar lista de regalos (investigar)

Noviembre

Aprovechar descuentos

Y llega la Navidad. Vale, no nos pongamos nerviosos. Lo de antes ha sido para los meses previos, ahora otros consejos para las fiestas.


Planifica las comidas 

En el caso de que te toque a ti y los tuyos organizarlas en casa, piensa si los aperitivos son necesarios, porque llenan mucho y después la comida estrella se queda en la mesa porque no hay manera de tragarla.


No cebes a tus invitados como si fueras a comértelos. Se van a ir más contentos si comen algo rico y quedan satisfechos a si los atiborras con todo tipo de entrantes. Si te los ahorras, te permitirá gastar un poquitín más en el plato principal, complementándolo con algo ligero antes, como jamón ibérico o una buena ensalada.


Y te hacemos una propuesta: olvídate de lo típico. Ya sabes, el pavo relleno y platos similares. En su lugar, innova con una receta a base de pollo, con una rica salsa pero que no sea pesada.


Si prefieres el pescado, lo mismo: cambia la típica merluza por el rape u otro que resulte más económico pero que según como lo prepares puede ser una delicatesen.


No compres sin tom ni son

Fíjate bien cuando hagas la compra en los productos de marca blanca porque algunos son de muy buena calidad (cremas, guisos, postres...)


Compra congelados ya que te duran bastante en el congelador así que puedes adquirirlos un mes antes y estarán perfectos para las comidas de Navidad. Te habrás ahorrado un pastizal. Y para picotear, los frutos secos son idóneos, nadie los critica porque todos pican.


Ahorra de forma divertida

Una cena divertida entre amigos (también vale para familiares) es que lleve cada uno un plato distinto, con lo que saldrá muy económico y os aseguráis una fantástica fiesta.


Los días de Navidad y Año Nuevo puedes aprovechar las sobras de la noche anterior así que lo que no te comas, no lo ensucies o mezcles y guárdalo bien después de cenar.


No a la decoración exagerada

Limítate a unos pocos detalles decorativos en el salón, que es donde recibirás a tus invitados. Tendrás el espíritu navideño asegurado, pero a un coste mucho menor y sin que parezcas un/a hortera.


Apaga las luces navideñas cuando no haya nadie

Enciéndelas solo el rato que tus invitados te acompañen. Ahorrarás mucho, pero recuerda que también has de desenchufarlas (el “stand-by” gasta) y revisa que las luces que compres sean LED o de bajo consumo. 


Navidad no es una pasarela

¿De veras tienes que ponerte como si fueras a una boda en la cena de Nochebuena o Nochevieja? Si estás en tu casa, vístete cómodo y diles a tus invitados, para que no se cohíban, que hagan lo mismo. Estaréis mucho más relajados y preparados para la diversión.


Distinto es si vas a una fiesta cotillón de fin de año, aunque tampoco ahí tienes que ir de marca necesariamente. Puedes alquilar el traje para la ocasión o adquirirlo de segunda mano (tranquilo/a, que los venden como si fueran nuevos, limpios y sin ningún desperfecto, pero más baratos, claro está).  


Regala experiencias

Una cena en un restaurante, una sesión de spa o una entrada al teatro o para ver un musical. Mejor que artículos que no solo te resultarán mucho más caros, sino que no tienes la seguridad de que vayan a gustar o de que los usen.


Regalar una experiencia agradable que sepas que le gustará a las personas de tu entorno por sus aficiones (un cursillo de algo que les guste también es buena idea), hará que quedes en el “nivel dios” de la originalidad.


¿Te atreverías con los regalos DIY? (“Do It Yourself”, en español: Hazlo tú mismo)

Por ejemplo, una lámpara original que haces con material reciclado, o un collage de fotografías con los mejores momentos del año, lo que se te ocurra. 


Luego están los artículos de segunda mano. Hay establecimientos especializados (o incluso online) que te ofrecen productos que están seminuevos a los que puedes darles una segunda vida. Es lo que se hace últimamente y cada año más con los libros, discos y juguetes. Y si no date una vuelta por los mercadillos que te quedarás impresionado de lo que se llega a encontrar. 


Como es una época de frío intenso, al menos en el hemisferio norte, usa un termostato con el que regular la temperatura que a 21 grados está muy bien. Si la subes, que sea solo cuando tengas invitados, para que no se sientan incómodos, pero si estás solo recurre a la mantita. Y si estás en el hemisferio sur, donde la Navidad es verano, lo mismo con el aire acondicionado: contrólalo.


En definitiva, nuestra economía puede sortear la vorágine de gastos navideños si nos lo montamos bien e incluso en el presupuesto que nos hagamos podemos redondear hacia arriba. No es necesario apretarse en exceso el cinturón, pero sí intentar no salirnos demasiado de esa planificación de gastos que nos hagamos.



Recomendaciones para las vacaciones de Navidad

Teatro romano de Cartagena
Teatro romano de Cartagena

La primera propuesta que te hago es visitar Cartagena. La ciudad es preciosa, bañada por el Mediterráneo y repleta de espacios arqueológicos de la época romana que te dejarán impresionado/a.


Vale la pena que visites el Museo del Teatro Romano de Cartagena donde te muestran como celebraban los romanos las saturnales, las fiestas que sustituyeron los primeros cristianos por la Navidad, ya que coincidían en las mismas fechas. Te gustará la vista, ya verás (más adelante hablo de ello).


Si no te va la arqueología pero sí te chiflan los belenes vivientes, te hacemos dos propuestas. Valga decir que los hay por toda España y muchos de ellos impresionantes, pero los dos que te indicamos a continuación destacan por las experiencias de ocio complementarias.


En la localidad de Cabezón de Pisuerga, en la Provincia de Valladolid, hay uno que te aseguro no te dejará indiferente.


Es de los mejores de España ya que refleja nueve escenas distintas relacionadas con la Natividad, de un gran realismo, cuidando hasta el mínimo detalle.

Cartel del Belén Viviente de Cabezón de Pisuerga

Llevan 45 años celebrándolo, participando 120 personas en este inmenso Belén Viviente.


Tienes una posada, una carpintería, una escuela, con castañeras y pastores que hallas camino del pesebre. Incluso hay representaciones nocturnas a las que acuden cientos de espectadores, los días 23 y 30 de diciembre más la del 7 de enero.


Todo el pueblo colabora en mantener este atractivo turístico y lo hace durante todo el año, creándose la asociación “Amigos del Belén” para gestionar lo relacionado con el mismo. Su esfuerzo colectivo ha sido premiado al otorgarle el galardón de “Fiesta de Interés Turístico Regional” por parte de la Junta de Gobierno de Castilla-León.


Pero si estás en Madrid o tienes pensado pasar por la capital de España, no dudes en visitar el Real Jardín Botánico Alfonso XIII, en especial si tienes hijos.

Allí se ha montado un parque temático enorme denominado "El Manantial de los Sueños", con hadas, elfos y toda la parafernalia navideña. Sí, mezclado todo para deleitar a los críos, con tres maravillosos espectáculos, desfiles, música en vivo y experiencias divertidas como un laberinto donde buscar llaves.


¡Oye!, si no tienes chavales a cargo, puedes ir con tu pareja o amigos a patinar, ya que tienen la mayor pista de hielo de toda la Comunidad de Madrid (hay 14 pistas de hielo repartidas por España que estén abiertas todo el año).


La pista de Bilbao (BilbaoGabonak) no es tan grande como la madrileña, pero también te gustará. Se inauguró en noviembre pasado. La tendréis abierta hasta el 7 de enero y por solo 3,5 euros podréis disfrutarla durante media hora (incluye los patines). Y es que la ciudad vasca es una opción fantástica para pasar la Navidad.


Al otro lado de la Ría del Nervión tenéis una carpa enorme con múltiples actividades para los pequeños, actuaciones de música infantil y un mercado navideño con veinte casetas.


Si te atreves, podrás pasarlo en grande con la emoción de la velocidad en los desfiladeros de hielo.


¿Tienes posiblidad de viajar pero no sabes dónde? ¿Te apetece algo diferente? Te proponemos ir a la casa de Santa Claus.

Indicador de distancias desde Napapiiri

La villa en la que vive "Santa" está lejos de todo (de Madrid a más de 3.500 kilómetros), ya que está muy cerca del Polo Norte.


Así lo imaginó el poeta Clement Clarke Moore, en el siglo XIX, en su cuento "Una visita de San Nicolás".


Si quieres mandarle una carta a Santa Claus has de hacerlo a la localidad finlandesa de Napapiiri, o ir hasta allí donde es Navidad todo el año.


Durante casi tres décadas, desde 1927, un programa de radio finlandés dirigido a la audiencia infantil les decía a los niños que Papá Noel vivía en la aldea de Korvatunturi con lo que mandaban allí sus cartas pidiéndole regalos. Pero la Segunda Guerra Mundial destruyó el lugar que sería recuperado en los años 70 con un proyecto que puso en marcha un periodista que se quedó maravillado con Disneylandia. Inspirándose en ese parque de atracciones intentó crear la "Ciudad de la Navidad", pero no tuvo éxito por falta de financiación.


Finalmente, ya en los años 80, varias empresas se juntan para convertir aquel bello lugar de Laponia en un reclamo turístico: la casa de Papá Noel, para hacer realidad la leyenda popular finlandesa. De hecho, este punto del planeta está a pocos kilómetros del Polo Norte, donde te llevan de excursión si quieres, dándote un certificado que lo acredita.

¿Quieres dejarle constancia a tus amigos y familiares de que has estado en el pueblo de Santa Claus?


Por si no se creen lo del certificado de haber pisado el Polo Norte o que has aprendido élfico, vete a la oficina de correos del pueblo y enviaran con un sello especial de Santa Claus una carta a la dirección que tú indiques.


También podrás adquirir un título expedido por la Academia del Sombrero del Elfo y tomar un chocolate caliente en la casa de la Señora Claus mientras conversas con ella.


Si tienes suerte verás una de las espectaculares auroras boreales que se dejan ver por allá en cualquier momento del año salvo en los meses de mayo, junio y julio.


Puede que alguno penséis que viajar a Finlandia es demasiado caro. Si compras el billete un mes antes, el ahorro es impresionante con respecto a si lo compras a última hora, salvo que te de igual donde ir. En este caso, hay ofertas de última hora (el día antes de Navidad incluso) a destinos que no están muy solicitados por estas fechas.


Si optas por viajar con tu coche, por ejemplo a ver alguno de los Belenes vivientes que te hemos propuesto, las principales compañías de hidrocarburos ofrecen descuentos.


Quiénes se registran en sus clubes de fidelización se ahorran has 10 céntimos por litro en sus gasolineras.


Sí, ya lo sé, no es mucho, pero un depósito medio de coche tiene en torno a 55 litros, con lo que cada vez que lo llenes te ahorrarás 5,5 euros y parece que no, pero si vas a viajar es un ahorrillo a tener en cuenta. Si llenas dos depósitos de ida y vuelta, son 11 o 12 euros de ahorro, lo que te da para el parking de pago de un par de días (ideal para un fin de semana).


Todas las cadenas comerciales tienen sus propias tarjetas de fidelidad que te devuelven descuentos.


A continuación, unos cuantos epígrafes sobre curiosidades sobre las distintas tradiciones navideñas para dejar impresionados en las cenas que nos vienen a tus colegas, tus parientes o ese cuñado que todo lo sabe.



La fecha del 25 de diciembre

Vidriera con escena del nacimiento de Jesús

No se tiene claro cuando nació Jesús, no solo el día sino tampoco el año.


Muchos pensaréis que sí que está claro: fue el año 1 (no existe el año 0).


Pues no, por un detalle. Se cree que la muerte del rey Herodes, al que apodaban "El Grande", se produjo entre el 6 y el 4 a.C. Ya sabes, el que mandó asesinar a los niños menores de dos años para asegurarse de que también moría el mesías. Por lo que Jesús tuvo que nacer antes de sí mismo ya que de lo contrario no hubiera coincidido con el malvado rey.


Se debe a que hubo un error en la cronología que no se corrigió en su momento, con lo que resulta que Jesús nació antes de Cristo (?).


Por cierto, no hay ninguna referencia escrita en ninguna crónica judía ni romana sobre la matanza de los santos inocentes que supuestamente ordenó Herodes. Ni tampoco sobre una estrella que guiara a los reyes magos, la famosa estrella de Belén.


Los judíos lo reseñaban absolutamente todo con lo que si algo no lo dejaron por escrito es porque no sucedió (salvo que borraran de la memoria histórica a Jesucristo por falso mesías).


La tradición evangélica dice que Jesús nació en Belén porque el emperador romano Octavio Augusto mandó que todos los habitantes de la región se registraran en un censo, según sus orígenes. Como José, padre terrenal de Jesús, era de Belén, una vez se inscribió buscó donde pasar la noche, pero todas las posadas estaban repletas con lo que acabó en el famoso pesebre de Belén. Pero, aquí comienzan las contrariedades.


Para el evangelista Mateo, la "sagrada familia" no pernoctó en ningún pesebre sino en una casa, lo cual sería lógico si José, en efecto, era de Belén (tendría parientes en esa villa).


Para Lucas, Jesús sí nació en un establo de Belén por la razón antes argumentada: todo estaba pillado. Pero no habla ni de los Reyes Magos ni de la estrella que les guía ni de la matanza de los inocentes ordenada por Herodes.


El evangelista Lucas no menciona a los pastores, con lo que sobrarían en las representaciones actuales

Los otros dos evangelistas, Juan y Marcos, no hablan en ningún momento de Belén sino de que Jesús es el nazareno por ser oriundo de Nazaret.


San Pablo, que conoció a los apóstoles aunque no formó parte de su grupo, cuando habla de Jesús a sus seguidores en sus epístolas no menciona nunca Belén.


Parece que Lucas quiso identificar a Jesucristo con la profecía judía sobre el Mesías que decía que nacería en el pueblo del rey David, que era Belén.


Fuera como fuese, la tradición fijó el nacimiento de Jesús en Belén y tocaba después convencer a los romanos de que la religión cristiana era el futuro por lo que debían abrazarla y creer en Cristo. Fue complicado porque ya tenían su propia religión. Sin embargo, lo consiguieron tras muchas vicisitudes. Una de las estrategias fue conservar las festividades romanas en el nuevo calendario cristiano ya que los hombres del Mediterráneo podemos aceptar una nueva fe pero no que nos quiten la diversión.


En la parte occidental del imperio romano, allá por el siglo III, se mantuvo la Saturnalia, en honor al dios Saturno, reconvertida en la Navidad cristiana. Es por lo que os hemos recomendado en un epígrafe anterior la visita al Teatro romano de Cartagena, por que ahí os lo explican bien.


Los romanos se hacían regalos entre ellos, celebrando la llegada del invierno, con lo que cuando el cristianismo se convirtió en religión oficial de Roma los ciudadanos no tuvieron que cambiar esta costumbre ya que las autoridades la mantuvieron.


En vez de adorar a Saturno, se recordaba el nacimiento de Cristo.


Los romanos, durante las saturnales, tenían los juzgados cerrados con lo que si se cometía un exceso de algún tipo no se castigaba ya que no había quién lo hiciera (¿os suena?, parece el guión de “La Purga”).



Los Belenes Vivientes

Si bien España es el país del Mundo con más y mejores belenes vivientes, su origen está en Italia.


Montar belenes con seres humanos y animales vivos (no figuras) fue idea de San Francisco de Asís, patrón de los animales, allá por el siglo XIII.


En la Edad Media había siempre muchas faenas que hacer. La vida era dura, marchando a guerrear cuando el señor del lugar se lo pedía ya que salvo pocas ciudades emancipadas, casi todas formaban parte de algún señorío. 


La familia tenía vínculos más fuertes que los actuales, con sus componentes muy unidos entre ellos, pero el amor no era el sentimiento que más prevalecía.


Los casamientos se producían porque los padres acordaban unir a sus hijos por algún trato que hicieran consistentes en una dote a modo de compensación. Tengamos en cuenta que se perdía mano de obra al “ceder” una hija o hijo a otra familia, por lo que los matrimonios (que no siempre eran sellados por curas, sino que se unían sin más) eran en realidad negocios entre varones que tenían hijos.


¿Por qué te cuento esto si hablamos de la Navidad? Para que entiendas el contexto en el que surgieron los belenes vivientes. En una época y lugar en los que no había la felicidad que se respira en las navidades actuales.


Si tú hubieras vivido en ese tiempo sentirías que cualquier año podía ser el último de tu vida, ya por la guerra, ya por el frío. Conseguir ropas que abrigaran, como las que llevaban los nobles, o vivir en lugares confortables, eran lujos que casi nadie podía permitirse. Las cosechas se helaban viendo como los hijos morían.


Si ni la guerra ni el frío (o el hambre) te mataban, es probable que lo hiciera una epidemia de tantas como había. Las ciudades estaban muy sucias ya que no había alcantarillado apenas y todo era inmundicia y heces por doquier. Cuando la peste aparecía, se llevaba por delante a media población porque las casas estaban muy pegadas entre sí.


No existía la jubilación. Con 50 años eras un anciano y raro que alguien llegara a esa edad, pero tenías que seguir trabajando mientras tuvieras fuerzas. Y si dejabas de tenerlas, a no ser que te cuidara tu familia, solo te quedaba esperar la muerte.


En este contexto tan deprimente, aparece un individuo de origen noble, criado en la abundancia, que se compareció de los más necesitados.


Hablamos del mencionado San Francisco de Asís que, con 41 años años y después de muchas andanzas, se sentía fatigado y enfermo: entendía, por lo tanto, la desesperación de aquellos a los que intentaba ayudar.

Dibujo de San Francisco de Asís
San Francisco de Asís

Un día se le ocurrió como animar a sus vecinos. Le pidió a un amigo, propietario de una caverna, que le permitiera montar un Belén. Pero debía ser un secreto para sorprender a los desdichados habitantes de Greccio, donde vivía el santo. Eso sí, le pidió permiso al Papa Honorio III ya que era la primera vez que se hacía algo así y no quería que nadie lo malinterpretrara.


Francisco y su amigo les pidieron a varios vecinos que se ofrecieran para representar los papeles típicos del nacimiento de Cristo. Imaginamos que le pidió a una pareja que acabaran de ser padres de interpretar los papeles protagonistas de José, María y el Niño Jesús.


En la Edad Media, si las campanas de la Iglesia local sonaban fuera de las horas en las que anunciaban sus servicios de misa o la hora diaria, era porque sucedía algo y avisaban con ello a todos los aldeanos. Con lo que, al sonar el día de Nochebuena de 1223, los vecinos, alarmados, corrieron a la plaza a ver qué ocurría, observando como el santo les hacía señas para que se dirigieran a la colina próxima.


Cuando todos llegaron a la cueva, imagina querido lector la sorpresa con aquella escena de la que tanto les hablaban los sacerdotes y que consideraban sagrada porque se les enseñó desde niños. Tenían delante a María con su hijo Jesús y José al lado.


Así que los aldeanos se arrodillaron y rezaron, asistiendo a una inusual misa que celebraron allí mismo.


La emoción del momento les hizo olvidarse de sus problemas, que serían muchos y muy pesados. Alguna risa que otra viendo a sus vecinos interpretando su papel y un ambiente distendido. Francisco aprovechó para contarles, a su modo, la historia de la natividad de Cristo, inspirándose en el evangelio de Lucas, el único que habla del nacimiento.


Seguro que el santo le dio su toque personal animando aún más a sus vecinos y lo repetirían un par de años más hasta que muere San Francisco de Asís en 1226.


Los aldeanos continuaron con la costumbre y se corrió la voz por toda Italia. Como había cierto pique entre las diferentes órdenes religiosas, los dominicos y posteriormente los jesuitas montarían también sus propios belenes vivientes por toda Europa, llegando a nuestros días, siendo Italia y España donde más calaron.



Los Reyes Magos

Cuadro de la adoración de los Reyes Magos

¿Se hicieron regalos en aquel primer Belén viviente de Greccio? Pudo ser teniendo en cuenta lo generoso que era San Francisco. Bien pudo haber también tres vecinos disfrazados de reyes magos.


Hoy en día la costumbre se ha dividido entre darlos en Navidad, los días 24 o 25 de diciembre y/o los Reyes Magos, el 5 o 6 de enero.


España es donde más se celebra “Reyes”, con impresionantes cabalgatas el día 5, acompañando a sus majestades llegadas de Oriente, repartiendo caramelos para deleite de niños y mayores que se agolpan en las calles para verles pasar, con sus pajes y todo tipo de carrozas decoradas.


En México también se espera con gran ilusión esas fechas porque la tradición de los regalos por los Reyes está muy arraigada en ese país.


Los venezolanos, que son los más fiesteros del planeta (junto a los mexicanos) alargan la Navidad hasta la fiesta de la Candelaria en febrero.


Con respecto a los Reyes Magos o sabios de Oriente, se tiene constancia expresa por primera vez de ellos en el "Liber Pontificalis", del siglo II. En ese documento se dice que el Papa Telesforo celebraba la fiesta del nacimiento de Cristo, pero no menciona ni la fecha exacta ni tampoco los nombres de los Reyes Magos. Sería en un mosaico del siglo VI, en la ciudad italiana de Rávena, donde se descubrirían impresos por primera vez: Melchor, Gaspar y Baltasar.


Durante los primeros siglos de la cristiandad no era costumbre celebrar la Navidad porque los fieles pensaban que la Segunda Venida de Cristo era inminente. Cuando se comprobó que no era así, comienzan a reunirse los familiares para recordar su nacimiento.


Primero en el Mediterráneo Oriental para poco después extenderse al Occidental desde Roma, donde confluían personas de todas partes con todo tipo de creencias.


La Iglesia oficializaría la Navidad en el año 336, en tiempos del emperador Constantino pero ya hemos visto que era costumbre celebrarla en los hogares antes de esta fecha.


Más que verdad histórica, parece que los Reyes Magos son símbolos, como los regalos que le llevan a Jesús: oro, reconociendo que era un rey, pero también Dios por lo que le dejaron incienso y como también era un ser humano, el tercer regalo fue la mirra.


Como con el resto de tradiciones navideñas, se ha ido modelando. Se le dice a los niños en la actualidad que deben dejar agua y algún dulce para los camellos y los pajes, junto a un vaso de leche para que repongan fuerzas y continúen su marcha a más casas donde dejar los regalos.



El Árbol de Navidad

Árbol de Navidad en casa decorado

Decorar un pino (o un abeto) es otra costumbre propia de las fechas, sobre todo con bolas de colores y la estrella de Belén coronándolo. La tradición data del siglo VIII (de nuevo la Edad Media) y fue San Bonifacio, que predicaba por entonces en Alemania, el que la inauguró, pero no porque le diera por ahí sino porque no le quedó otra.


Resulta que contempló horrorizado como iban a quemar a un sujeto atado en un árbol, como sacrificio al dios Thor, por lo que para impedirlo intentó cortar el tronco echando mano de un hacha, pero le resultó imposible. Se ve que no podía desatar al desgraciado que estaría contemplando la escena tan asombrado como los demás testigos. Cuando éstos le recriminaron lo que hacía, al santo se le ocurrió decir que el árbol era sagrado, pero esta versión, recogida en la Enciclopedia Británica, no termina de convencer.


Si era sagrado, ¿coló que quisiera cortarlo? Hay otra versión más aceptable: él árbol cayó, imagino que por efecto de las llamas porque dudo que el desdichado se salvara y es que hablamos de tribus germanas, nórdicas o algo parecido. Más brutos no los había en la Edad Media como para dejarse amilanar por un monje inglés que no debía estar en sus cabales para atreverse con algo así.


Tal vez San Bonifacio era todo un valiente que intentó impedir un sacrificio pagano, lo que siempre ha repudiado la Iglesia Cristiana.


Convencer a los bárbaros del centro-norte de Europa de que los sacrificios humanos no eran beneficiosos para nadie fue una ardua tarea, como lo sería para los misioneros católicos españoles durante la conquista de América: hallaron tribus indígenas que también realizaban esos sacrificios.


El caso es que San Bonifacio parece que consiguió convencerles de que el árbol era sagrado ya que cuenta la leyenda que en el lugar en el que cayó creció otro. El santo aprovechó el “milagro” para instaurar una costumbre, la de decorar un árbol con motivo del nacimiento de Cristo, quién se sacrificó por toda la Humanidad, mensaje que caló entre los germanos.


¿Qué hicieron los monjes cristianos que predicaban en esas tierras? Lo mismo que se hizo siglos atrás en la Roma clásica: adaptar las festividades regionales a las cristianas, para que a los conversos les fuera más cómodo asimilar la nueva fe.


A cada dios se le asoció a un santo patrón, con lo que se veneraba igual. El padre de los dioses pasó a ser el único Dios. Esto a los paganos les daba igual, pero ¡ojo!, no toques sus fiestas, por ahí no pasarían así que se reinterpretaron pero se mantuvieron.


La tradición del árbol de Navidad se extendió desde el centro de Europa al resto del continente con la expansión del imperio carolingio, en el siglo IX, cuya religión oficial era la cristiana.


En el siglo XVI, los protestantes luteranos quisieron cambiar la Navidad por fastidiar a los católicos añadiendo una novedad a la tradición del árbol: en vez de adornarlo fuera, lo harían dentro de cada hogar.


Resulta curioso que siendo un monje inglés (san Bonifacio) el que originara la costumbre, no llegara a Inglaterra hasta el siglo XVIII de mano de los alemanes, cuando la reina Charlotte (sí, la de los Bridgerton), que era de origen germano, introdujera esta bonita tradición en la corte británica del rey Jorge III.

A mediados del siglo XIX, en los Estados Unidos se copió la costumbre inglesa de decorar árboles y poco después llegaría también a España, pero no de la mano de ningún estadounidense o británico, sino de una rusa: Sofía Troubetzkoy. Se trataba de la viuda del duque de Morny e hija ilegítima del zar de Rusia (o eso se decía en los mentideros de Moscú)


La aristócrata rusa conoció en Normandía al español José Osorio y Silva, duque de Sesto, marqués de Alcañices, quién fue alcalde de Madrid entre 1857 y 1864, pero fue en 1869 cuando se casaron. Tenían un palacio magnífico que hoy es la sede del Banco de España y muy cerca colocó la marquesa el primer árbol de Navidad de Madrid y de España.



El Roscón de Reyes y el Tronco de Navidad

Roscón de reyes con crema

Es un dulce delicioso cuya forma simboliza el amor infinito de Dios (el círculo representa lo continuo).


Los trozos de fruta representan a los reyes y la figurita escondida en la crema, la nata o el chocolate, simboliza al Niño Jesús oculto para protegerle del rey Herodes. Este monarca temía que Jesús fuera el mesías profetizado y que le arrebatara el trono. Si encuentras el niño en la rosca, te coronas.


Fíjate, querido lector, que casi todas las tradiciones navideñas vienen de la Edad Media, la del roscón también, de la Francia del siglo XIV.


El primer trozo se echa a suertes o alguien con los ojos vendados señala a uno/a para que sea el primero en probarlo. Siglos atrás correspondía al más pobre o al que llegara antes que ninguno. Después se le daba un segundo trozo a quién tuviera que marchar a la guerra. Si no había nadie con tan terrible destino, simplemente se repartía entre todos los presentes.


En España, si te toca el haba te tocará pagar el roscón al año siguiente. En México es una figurita; si la hallas, te tocará invitar también el día de la Candelaria, un mes después de la festividad de Reyes.


El "Tronco de Navidad" es más propio de la Nochebuena. Parece que procede de la "fiesta vikinga de Yule”, la cual comenzaba el 21 de diciembre y duraba hasta el tres de enero.

Tronco de Navidad de chocolate

Los monjes cristianos, al convertir a los nórdicos, adaptaron la celebración de Yule a la Navidad por coincidir en las mismas fechas. Se quemaba un tronco (sin sacrificar a nadie, como mucho un animal) y se organizaban banquetes, origen del sabroso Tronco de Navidad, que suele ser de chocolate.



Significado de los zapatos y calcetines de Navidad

Calcetines de colores en una chimenea

Lo de los zapatos o calcetines en la chimenea o junto a la ventana es una costumbre de la que se tiene constancia, por primera vez, en el siglo XV, en Holanda. Los más pobres colocaban sus zapatos en las puertas de las iglesias para que los ricos que acudían a misa dejaran su limosna o regalos por Navidad.


El origen de la tradición de los calcetines se adaptó a cada País, según celebren más la tradición de los Reyes Magos o la de Santa Claus.


Si son los Reyes se dice que unos niños le regalaron a Jesús unos zapatos para que no fuera descalzo ya que era pobre.


Para que parecieran nuevos los dejaron junto a la ventana después de limpiarlos, secándose con el aire de la noche. Los Reyes Magos llenaron de dulces y regalos los zapatos.


Se sigue colocando calzado al lado del árbol de Navidad para que sus majestades no se confundan y coloquen cada presente al lado de los zapatos de quién corresponda.


El rey español Felipe II introdujo en España la Fiesta del Zapato el día de San Nicolás, el 6 de diciembre, siendo llevada por los colonos españoles a las Américas (en Chile conocen al santo como el “Viejito Pascuero”). Pero en Norteamérica fue más tarea de los holandeses, fundadores de la ciudad de Nueva York, que también celebraban el “Sinterklaas”, como ellos le llaman. Los niños dejaban calcetines o zapatos junto a las chimeneas esperando encontrar dulces al día siguiente.


La costumbre de los calcetines en la chimenea viene de la leyenda de que San Nicolás metió varias piezas de oro en las medias de unas mujeres muy pobres a las que su padre prostituía porque no tenía dinero para casarlas (al carecer de dote).


Las medias estaban junto a la chimenea para que secaran después de lavarlas metiendo el santo en las mismas piezas de oro para que el padre pudiera reunir la dote de sus hijas y así casarlas una por una. Las mujeres pudieron sortear su terrible destino y por eso San NIcolás (a) Santa Claus es también el patrón de las prostitutas (imagino que por la esperanza de que puedan dejar de serlo algún día si bien actualmente hay prostitutas que forman asociaciones reivindicando su profesión). Se dice que también adquirió un burdel para que las mujeres que trabajaban en el local dejaran de hacerlo.



Santa Claus o Papa Noel

Santa Claus saludando

El Santa Claus al que estamos acostumbrados poco tiene que ver con el verdadero en el que se inspiró. Este generoso tipo que se introduce en nuestras casas por la chimenea o la ventana para dejarnos regalos se popularizó por las campañas publicitarias de una empresa de agua mineral, la "White Rock", en las primeras décadas del siglo XX.


Con Coca-Cola fue con la que Santa Claus adquiere fama mundial con su imagen tradicional. La compañía de refrescos le encargó un boceto al artista Haddon Sundblom, quién se inspiró en una caricatura del siglo XIX, de Thomas Nast publicada en la revista Harper’s Weekly además de otras posteriores, que le retrataban como un hombre gordo y de barba blanco muy poblada. Por ejemplo, la de la revista satírica "Puck", de comienzos del siglo XX (y en las que también se inspiró la campaña de la White Rock).


Se basaban en un poema muy conocido en los Estados Unidos: “Una visita de San Nicolás”, de Clement Clarke Moore, del que ya hablamos antes pero como no sabemos si te estás leyendo el artículo entero o solo los epígrafes que te interesan (recuerda recurrir al índice), te explicamos aquí cómo imaginó Moore a San Nicolás.


Lo primero que ideó es que venía del Polo Norte. En el poema de Moore, conocido más por su primera frase, “Noche antes de Navidad”, Santa Claus iba cargado con un saco repleto de juguetes. Hasta ese momento, a San Nicolás se le presuponía que se desplazaba montado a caballo pero Moore le imaginó conduciendo un trineo impulsado por nueve renos: Rudolph, Donner, Blitcher, Cometa, Cupido, Brillante, Danzante, Centella y Zorro.


En la imaginería popular europea iba vestido de rojo y blanco. En ocasiones también de verde, pero el caricaturista del siglo XIX lo vistió de dorado. En el siglo XX ya se le vería de rojo como le conocemos hoy, siendo representado así en películas y libros infantiles.

El profesor Moore, quién era un acaudalado personaje que impartía clases en el Seminario Teológico General de Nueva York en el siglo XIX, conocía bien al santo verdadero, ya que estudió a fondo la literatura oriental y griega. Sabía que en realidad fue un obispo turco llamado Nicolás que vivió en Myra (Turquía) donde ejerció su ministerio en el siglo IV.


Hacía regalos a los necesitados, en especial a los niños, ya que tenía una gran fortuna que heredó de sus padres.


Sus restos reposan en la ciudad italiana de Bari donde los llevaron unos marineros (por eso se le conoce como San Nicolás de Bari además de ser el patrón de los marineros).


Se le santificó en el siglo VI porque de sus reliquias se dice que fluía un líquido milagroso, conocido como “maná de San Nicolás”, que curaba. En el siglo XV ya se le veneraba por toda Europa, sobre todo en Italia, Rusia, Grecia, Turquía, pero también Centroeuropa.


Pero si su fiesta es el 6 de diciembre, ¿por qué se le asocia con la Navidad? Porque según el calendario juliano, el anterior al actual, el gregoriano, su fiesta era el 19 de diciembre siglos atrás. De hecho, los ortodoxos siguen celebrándolo en esa fecha.


Al regresar con su nueva imagen a Europa después de su periplo americano donde se le transformó en el actual Santa Claus, en el viejo continente se le comenzó a llamar “Papa Noel”.

Cartel de la película Miracle on 34th Street

La película “Miracle on 34th Street”, que en España se conoció como “De ilusión también se vive”, de 1947, ayudó mucho a popularizar la figura e imagen de Santa Claus.


En la trama, un individuo llamado Kris Kringle (interpretado por un magistral Edmund Gwenn, que se llevó el óscar) es contratado por un centro comercial para hacer de Santa Claus, pero él defiende que es el verdadero, lo que nadie cree, hasta el punto de ser llevado a juicio para demostrarlo.


Créeme, estimado lector, vale la pena que la veas con tus hijos, si los tienes o tú solo si eres un buen cinéfilo.


El personaje de la película Kris Kringle se llama así por el "Christkind", la versión luterana de los regalos de Navidad, siendo muy popular en Centroeuropa. Es también el causante de que los protestantes adoptaran a Santa Claus, antes que los Reyes Magos, para llevar regalos a los niños en Nochebuena.


Lutero, que se había cabreado mucho con la Iglesia Católica, instauró en Alemania una nueva corriente protestante, allá por el siglo XVI. No quería saber nada de los santos católicos así que sustituyó la figura bondadosa de San Nicolás por la del mencionado Christkind, que es un angelito con aspecto de niño-duende y rubio, pero en realidad representa al Niño Jesús.


Como la tradición de San Nicolás estaba ya tan arraigada, no hubo bemoles de cambiarla por lo que Lutero se conformó con una asociación entre el Niño Jesús y el santo de Bari para hacer regalos en Navidad. En los hogares alemanes se hace sonar una campanita (de modo que los niños no se den cuenta de quién la toca) dando a entender que el Niño Jesús ha dejado los regalos junto al árbol de Navidad, marchándose enseguida.


El Christkind tiene su contrario, como si de un comic de superhéroes se tratara, siendo el supervillano “Krampus”, procedente del infierno.

Demonio "Krampus"

Se trata de un demonio similar a la representación del macho cabrío erguido que representa al Diablo.


Como la veneración hacia el santo estaba tan asumida por todos, como ya dije antes, los protestantes tuvieron que darle una imagen más positiva al Krampus (que en realidad es una leyenda celta muy antigua), convirtiéndole en socio de Papá Noel.


La nueva función del Krampus pasó a ser ayudar al santo a repartir los regalos, pero castigando a los niños que se hubieran portado mal. Según el nivel de gravedad de las travesuras que hicieran, lo mismo solo les atizaba con la rama de un abedul o una escoba.


Si era muy grave lo que hubiera hecho los chavales se los llevaba para comérselos o al taller de San Nicolás durante un año para que trabajaran duro en los juguetes de la Navidad del año siguiente, y así se redimían.


A la iglesia católica el Krampus no le gusta nada porque no le encaja que un demonio se lleve a los niños como mano de obra forzosa para ayudar a un santo en su taller.


El nombre de San Nicolás significa “protector de los pueblos”, no castigador. Así que, dejando al Krampus de lado, lo cierto es que San Nicolás es tal vez el santo más venerado ya que toda la cristiandad le adora y conoce, sea con el nombre que sea, tanto católicos como protestantes y ortodoxos. Cientos de templos de todas las corrientes cristianas están consagrados al santo patrón.  


Su popularidad es tal, que a su alter ego, Santa Claus, se le considera el personaje ficticio más influyente de la actualidad a escala mundial.



Belén no celebrará la Navidad por la guerra

Muro exterior de la Iglesia de la Natividad
Iglesia de la Natividad, en Belén

Si no hubiera el conflicto que enfrenta de nuevo a palestinos e israelíes os recomendaríamos un viaje a Belén, pero lamentablemente no es conveniente.


Belén se halla en Cisjordania, Franja Palestina inmersa en el conflicto actual con el Estado de Israel. En esta localidad hay decenas de templos cristianos. La Iglesia de la Natividad forma parte del “Patrimonio Mundial”, declarado como tal por la UNESCO.


Está a pocos kilómetros de Jerusalén y su primera iglesia data del siglo IV, aunque en realidad no es la original sino una que se construyó dos siglos después sobre las cenizas de la anterior tras un incendio.


La ruta de peregrinación desde Jerusalén a Belén está llena de conventos e iglesias de las diferentes corrientes cristianas, pero la localidad palestina no celebrará la Navidad del mismo modo que años anteriores.


Lo normal es ver abetos adornados o una decoración similar a la de ciudades occidentales con motivo de la Navidad, con numerosos visitantes todos los años que peregrinan al lugar donde, según la tradición cristiana y musulmana, se hallaba el pesebre en el que Jesús nació.


Las iglesias de Belén han acordado no celebrar nada mientras dure la guerra

Si tenías pensado ir este año a Belén para visitar la famosa gruta bajo la Basílica de la Natividad, no tendrás que hacer cola porque no irá casi nadie. Ni siquiera las típicas representaciones musicales que se organizaban se harán este año.


La Belén actual tiene 30.000 habitantes, pero la que conoció Jesús no debió superar los 6.000. Casi todos los cristianos que se encuentran en Palestina se encuentran entre Belén, Jerusalén Oriental y Ramala.


Cada año se organiza un mercado navideño con productos locales y se acondiciona un gran salón para degustarlos. Créeme si te digo que la visita vale la pena, pero la guerra lo ha fastidiado todo al solidarizarse Belén con lo que sucede en el resto de Palestina, en especial en Gaza, donde hay muy pocos cristianos, pero también sufren los bombardeos israelíes.


La iglesia de San Porfirio, en Gaza, fue alcanzada por un proyectil a mediados de octubre de 2023, tan solo unos días después de comenzar la guerra.


Murieron 18 personas que se hallaban en su interior o cerca, creyéndose protegidos, pero no fue así.


Hay otra iglesia en Gaza, la de la Sagrada familia, donde ya no se fían de que se respete su comunidad (en la Franja hay apenas 900 cristianos), dando por hecho que nadie está a salvo de los ataques de Israel. Son miles los muertos en Gaza y casi la mitad de ellos son niños.


Cierto que el conflicto fue a causa de una salvaje acción terrorista de Hamas, la organización que gobierna Gaza, en la que asesinaron a cientos de personas, secuestrando a 245 rehenes.


La matanza originó una brutal respuesta militar del Gobierno de Israel que ha dejado Gaza prácticamente destruida, con su sistema sanitario al borde del colapso ya que los heridos se cuentan por decenas de miles.


La comunidad cristiana de Gaza es muy antigua, de hecho, la iglesia de San Porfirio debe su nombre al obispo de Gaza que fue elevado a los altares y que ejerció su ministerio en la zona en el siglo V.  


En Cisjordania, donde se halla Belén, también se producen combates entre policías, soldados o colonos israelíes contra milicianos y terroristas palestinos. Debido a esos enfrentamientos, han muertos decenas de niños como daños colaterales.


El miedo a ser alcanzado por alguna bala perdida ha dado lugar a que Belén cierre sus típicos comercios navideños puesto que las patrullas militares israelíes han aumentado y se teme algún encontronazo con terroristas.


También hay peleas entre colonos israelíes y palestinos, donde no es extraño que resulte alguien herido.


Es una ruina para Belén porque muchos establecimientos hacen caja en estas fechas señaladas con los turistas, como los hoteles, restaurantes, tiendas de souvenirs y por supuesto los talleres que fabrican los artículos que venden.


Es costumbre en Belén que los sacerdotes ortodoxos bendigan las casas con agua del río Jordán, el mismo en el que fue bautizado Jesús.


Ayunan el día seis de enero hasta que ven la primera estrella por la noche, símbolo para ellos del nacimiento del Salvador y por lo tanto Nochebuena.


La Navidad en Belén dura más que en otros sitios, porque comienza a finales de diciembre hasta mediados de enero. Se debe a que celebran tanto la fiesta católica como la ortodoxa.



¿Por qué la Navidad ortodoxa es en el mes de enero?

Catedral de San Basilio rodeada de nieve
Catedral de San Basilio, en Moscú

El calendario antiguo, el juliano (debe su nombre a Julio César), no era como el presente que es el gregoriano, impuesto en el siglo XVI por el Papa Gregorio XIII.


El calendario juliano duraba once minutos menos que el segundo con lo que transcurridos doce siglos, había un desfase de 13 días. Para solucionar esto, el Papa eliminó de raíz esos días en el mes de octubre de 1582.


Los ortodoxos se negaron a aceptarlo y aunque también celebraban el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, con el desfase que no adoptaron, a diferencia de los católicos, la Navidad pasaba a celebrarse entre el 5 y el 8 de enero.


Del mismo modo, su “Año Nuevo” no es el uno de enero, como para el resto del Mundo, sino el 14 de enero (los armenios antes de la Navidad), y cinco o seis días después, la Epifanía.


En realidad, todos los países del Mundo siguen el calendario gregoriano, pero las iglesias ortodoxas rigen sus festividades por el juliano, rechazando así la autoridad del Papa de Roma (vamos, que se trató de un berrinche).


Los ortodoxos se reúnen para cenar en Nochebuena, pero dejan los regalos para la Epifanía o festividad de los Reyes Magos.


Concluyendo


Por toda España y por todo el Mundo tienes actividades y mucha diversión en Navidad. Si te aburres no será por falta de opciones.


Sea cual sea el origen de las distintas tradiciones navideñas, de las que hemos hablado en este post, lo verdaderamente importante es pasarlo bien y olvidarse del mal rollo que pudiera haber habido a lo largo del año.


Queda chulo juntarte con tus colegas, parientes o hijos (a los pequeños les encanta) para lanzar al aire un globo con un deseo en su interior o lo que se te ocurra.


No perdamos la ilusión de desear lo mejor para el próximo año, porque lo necesitamos, sin duda.


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