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Los europeos prefieren el horario de invierno

A pesar de comprobarse que resulta más sano, en España y otros países continúan resistiéndose a implantarlo de modo definitivo

Grupo de senderistas andando por la nieve
Caminar por la nieve cuando aún es de día

Disfrutar de la nieve después del trabajo se puede hacer si adoptamos la jornada laboral ininterrumpida, pero no termina de convencer a los empresarios españoles.


En la Unión Europea, la madrugada del último domingo de octubre, desde hace décadas, se cambia la hora: a las tres (hora española) pasa a ser de nuevo las dos. Es el conocido como “horario de invierno” a diferencia del de verano, cuando se adelantan los relojes una hora, el último domingo de marzo. La mayoría de europeos quieren dejar el horario de invierno de forma perenne. Veamos por qué resulta complicado en España.


Índice


Spain is diferent: no tenemos nuestra hora natural

En los años 40, en España, un orgulloso general Francisco Franco, que ya gobernaba el País tras vencer en la guerra civil española, decide seguir la hora alemana y no la británica que era por la que se regía España hasta ese momento ya que está dentro de su huso horario.


Alemania está en un huso diferente al de España: una hora más tarde con respecto a Greenwich. Pero en la Segunda Guerra Mundial, el dictador español era aliado de Hitler, coordinándose mejor si ambos países tenían la misma hora. En realidad, los otros países europeos que libraron la contienda también cambiaron la hora para ir al unísono en sus operaciones militares, regresando algunos a su hora anterior (y natural) finalizado el conflicto, pero ni España ni Francia lo hicieron.


Con la llegada de la democracia en España se mantuvo la misma referencia horaria, motivo por el que las Islas Canarias tienen una hora menos, porque se rigen por la lógica de su huso horario.


Es un desbarajuste de lo más ilógico porque Portugal, que está en la Península Ibérica como España, tiene una hora menos ya que se rige por su huso horario, el de Greenwich, como sucede en el vecino Maruecos. Por lo tanto, en invierno vemos como amanece después en la parte más occidental de España que en resto de la Península mientras que en verano (en el que España adelanta los relojes una hora) anochece más tarde en esa zona.


Por cierto, fue allá por los años 40 cuando se adoptó el horario de verano que varias décadas después se volvería a cambiar debido a la crisis energética, para aprovechar más la luz del sol, suponiendo años atrás un ahorro del 5-6% de media para las viviendas domésticas.


Pero en la actualidad, siendo España toda una potencia en las energías renovables y con los electrodomésticos más sostenibles así como la iluminación artificial que consume menos energía, pero con la misma efectividad, lo del cambio horario se ha vuelto absurdo.



Los husos horarios

Relojes de pared de distintos tipos
Los países tienen distintas horas según su ubicación geográfica

Los husos horarios geográficos cubren las 24 horas del día situándose el 0 en la localidad de Greenwich, en Gran Bretaña. Si en ese lugar son las nueve de la mañana, en Tokio son las cuatro de la tarde ya que está a nueve husos horarios de distancia. Del mismo modo, si nos dirigimos al oeste de Greenwich, se reduce la hora con lo que, en Los Ángeles, en ese mismo momento, sería la una de la madrugada.


Parece ciencia ficción, como si por encontrarte en un sitio sepas lo que aún no saben que va a pasar en otro lugar donde es más temprano (fijaos si no en Año Nuevo que unos países lo celebran antes que otros), pero evidentemente no es así: todo transcurre al mismo tiempo, solo que la hora es diferente en función de la incidencia solar. Como el planeta tarda 24 horas en girar sobre sí mismo, el Sol baña cada continente según la cara de La Tierra con respecto al astro rey.


Ahora bien, había que establecer un primer huso y el resto a partir de ese, decidiéndose que Greenwich fuero el 0, como indicábamos antes. Y es así porque en la Conferencia Internacional del Meridiano celebrada en Washington en 1884, el Gobierno de los Estados Unidos propuso esa ciudad como referencia desde la que fijar las coordenadas geográficas.


¿Os habéis fijado que las coordenadas se miden con grados, minutos y segundos? Es porque utilizan los husos horarios (cada uno son 15 grados). Así que algún tiempo después se empleó esa “longitud cero” de Greenwich para establecer la referencia horaria también, aumentando o retrasando las horas según si te dirigías al Este o al Oeste, respectivamente.


Pero bien hubiera podido ser la referencia cero un enclave español, concretamente la Isla de Hierro, en las Canarias, que se propuso, pero no se aceptó porque se trataba de una cuestión de prestigio internacional. Convertirse en referencia geográfica y horaria daba una gran importancia al país escogido, como si se convirtiera en centro del Mundo. Y, ¿cuál era la nación más poderosa a finales del siglo XIX? El imperio británico, el más extenso de la Historia.


Francia respaldó la opción de la Isla de Hierro por tal de fastidiar a los ingleses ya que poseía también un gran imperio y enorme prestigio, pero no tanto como para imponerse a la influencia británica. Como no prosperó colocar a París como referencia cartográfica principal, pidieron que no fuera una localidad ni francesa ni británica, pensando en Hierro puesto que ya lo usaban como referente los franceses desde hacía más de dos siglos pero tampoco prosperó.


Una vez se estableció Greenwich, por el peso político que tenía Gran Bretaña y con el apoyo de los Estados Unidos, todo el Mundo pasó a usar esa localidad como referente para sus mapas y posteriormente, como ya hemos adelantado, para los husos horarios.



¿Es sano seguir cambiando la hora?

Mujer haciendo ejercicio de relajación junto a un lago
Exponerse a la primera luz solar por la mañana es muy beneficioso

Poder dar un paseo matutino antes de ir al trabajo (o acudir al mismo andando, si no está excesivamente lejos) aprovechando la primera luz del día es de lo más beneficioso, pero eso es con el horario de invierno cuando puede hacerse.


La Comisión Europea dejó en manos de cada Gobierno estatal la decisión sobre cual de los dos horarios dejar, si el de verano o el de invierno. En lo que respecta a España, se decidió seguir haciendo los cambios hasta 2026, decidiendo ese año si se abandona definitivamente la práctica, quedando el horario de invierno ya para siempre.


Con respecto a si afecta o no a nuestro ritmo biológico, lo cierto es que la diferencia es mínima con lo que nos adaptamos enseguida. Una hora tan solo no nos va a perjudicar en exceso porque supone poco cambio en nuestra rutina y además no es algo que se haga todas las semanas, sino tan solo un par de veces al año. Si el cambio horario se hace durante el fin de semana es porque la mayoría de la gente está descansando con lo que resulta más llevadero.

Puede que la primera jornada laboral que nos veamos trabajando por la tarde y anochezca tan pronto estemos un poco molestos, pero se pasa pronto porque nos acostumbramos en pocos días.


El que duerme mal (sin estar enfermo) es porque generalmente tiene malos hábitos, como consultar el móvil o exponerse a pantallas de la tablet, pc o tv hasta altas horas de la noche. Eso le va a pasar tanto en verano como en invierno debiendo cambiar esa costumbre si queremos evitar la hipertensión arterial o episodios de ansiedad motivados por el insomnio, pero eso es otra historia.


Lo natural debiera ser el horario de invierno ya que con menos luz solar la hormona de la serotonina disminuye, que es la que nos mantiene activos, aumentando la melatonina que es la que nos adormece. Si cenáramos entre las siete y las ocho, acostándonos a eso de las nueve o diez de la noche, el que nos levantemos a las 06:30 o 07:00 horas para ir al trabajo sería más llevadero. Pero si debido a que tenemos mucha luz solar, como en verano, nos animamos a seguir activos, pero tenemos que levantarnos a la misma hora, dormiremos menos, por lo general.


Es verdad que en horario de verano se supone que recibiremos más vitamina D que resulta esencial para nuestros huesos y articulaciones, pero también es cierto que se soluciona paseando más al aire libre durante el día o no cogiendo el coche para todo. En los Estados Unidos han preferido el de verano siendo aprobada la resolución por parte del Senado de que sea el horario perenne a partir de 2023.


Si acostumbramos nuestro cuerpo a la luz ambiental, nos irá mejor en todos los aspectos, ya que lo hemos amoldado a un horario artificial con la electricidad, que nos permite estar activos durante horas en las que debiéramos estar descansando.



La peculiar jornada laboral española

Mujer trabajando con ordenador portátil
El teletrabajo permite no asistir por la tarde-noche a la oficina

Un horario de trabajo interrumpido, desde las 07:30 horas hasta las 14:30 o las 15:00, resulta ideal, salvo aquellas actividades que no quede más remedio que realizarlas a otras horas, como ciertos servicios públicos, los de seguridad privada, etc. No solo te levantas con luz solar, lo que te activas de inmediato, sino que una vez terminas tu jornada laboral y has comido, tienes tiempo para hacer ejercicio al aire libre.


La vitamina D la tendríamos garantizada y no estaríamos tan cansados por acostarnos más tarde como sucede en verano. Estaríamos más concentrados en el trabajo y menos irritables (uno de los efectos del sueño escaso).


Por supuesto, las empresas deberían ajustarse a ese horario ideal y no dar lugar a empezar el turno de noche y concluirlo también de noche, porque entonces no se rinde bien.


Por otro lado, el ahorro energético será cuantioso (y más en un momento como el actual, con el coste tan elevado del suministro) al no tener encendidas las luces de las oficinas o maquinaria en funcionamiento también por la tarde.


Por supuesto que hay negocios que se ven obligados a funcionar de noche para que sus productos estén listos a primera hora de la mañana, como las panaderías, por ejemplo, pero eso sucede tanto en verano como en invierno. Todo lo demás que pudiera cambiarse debiera amoldarse al horario de invierno.


Durante la pandemia del coronavirus se comprobó que el teletrabajo puede reducir el horario de oficina considerablemente sin que se pierda productividad.


En España, la jornada laboral suele comenzar a las 08:00 o las 09:00 horas y terminar entre las 18:00 y las 20:00 horas, pero dividida en dos períodos: el primero hasta las 14:00 horas, se come en casa o cerca del trabajo y se regresa a las 15:30 si se termina a las seis de la tarde. Se comienza a las 17:00 si la hora de finalización son las ocho (hay quién va por la tarde a las 16:00 hastas las 19:00 horas). Por lo tanto, la jornada dura una media de ocho horas recordando que hablamos de media ponderada.


En cambio, en casi toda Europa se comienza algo antes, sobre las 08:00 horas, terminando así entre las 16:00 y las 17:00 horas, con un descanso al mediodía de media hora para comer. La jornada laboral es de entre seis horas y media pero ininterrumpida, llegando a casa cuando es aún de día y por lo tanto puede aprovecharse todavía la tarde para una merienda ligera, realizar ejercicio físico, estar con amigos o llevar a los hijos a las actividades extraescolares.


Por lo tanto, con el horario de invierno se puede cenar a una hora temprana para dormir el tiempo suficiente que nos permita estar descansados. Sin embargo, con el peculiar horario laboral español, terminando a las ocho o las nueve de la tarde-noche, comenzando al día siguiente a las 08:00 horas, resulta complicado conciliar la vida laboral con la familiar o personal.


En España, la media de horas de trabajo a la semana son 36-37, menos que en el Este de Europa (que se acercan a las 40 horas o las superan) pero más que en Centroeuropa y países nórdicos. En éstos últimos, donde la jornada es ininterrumpida, se ha demostrado que la calidad tanto del trabajo como de vida es mejor.


Quiénes tienen hijos coincidirán en que no es lo mismo llevarles al colegio tan temprano que aún es de noche que hacerlo cuando ya es de día, como con el horario de invierno.


Parece fácil hallar la solución pero es evidente que no lo es y por eso no hay consenso sobre qué hacer, si dejar un solo horario o mantener los dos, realizando los cambios como hasta ahora (en marzo y en octubre). Y es que, como ya se ha explicado antes, no todo funciona del mismo modo por lo que hay muchas personas (y entidades) que prefieren el horario de verano al contar con más tiempo de luz solar.



En el resto del Mundo prefieren el horario de invierno

Pareja abrazada contemplando el atardecer sobre el capó de un coche
El anochecer no debiera acontecer mientras trabajamos

La inmensa mayoría de ciudadanos europeos, consultados en 2018 en una encuesta pública, se mostró a favor de abandonar la práctica de cambiar la hora según la estación, manteniendo tan solo una de las dos, siendo el horario de invierno el que tiene más adeptos.


En el continente africano ningún país cambia la hora con las estaciones, lo que es común a casi todos los países asiáticos y americanos. Hay países descomunales como Rusia o China donde a pesar de que sus territorios pasan por diferentes husos horarios la hora es la misma para todo el Estado. Bielorrusia no cambia la hora tampoco como no lo hace Turquía.


Por lo tanto, lo normal es el horario de invierno en casi todo el Mundo, excepto en los Estados Unidos donde como vimos antes el Senado ha establecido que se mantenga el horario de verano de modo continuo. Teniendo en cuenta la influencia norteamericana sobre la Unión Europea, no se descarta que sea ese el horario que también se imponga en España.

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