Atentados en Cataluña: consecuencias para Barcelona

Actualizado: 26 de dic de 2019


La ciudad de Barcelona sufrió un duro golpe, sin embargo, la desunión política tras los atentados solo beneficia a los terroristas.

Banderas de España y Cataluña ondeando juntas: se impone la necesidad de unión institucional frente al terrorismo

En 2006, la Guardia Civil llevó a cabo la Operación Chacal, por la que desmanteló una célula que enviaba a Irak a yihadistas captados en Cataluña, siendo su centro de operaciones la vivienda de uno de los encausados, Mohamed Mrabet Fahsi. En ese domicilio se halló vínculos documentales entre Fahsi y el imam de Ripoll, Es Satty, que por entonces se dedicaba al tráfico de drogas e inmigración irregular. También se demostró esa relación con los terroristas mediante intervención telefónica pero el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, que llevaba el caso, le desvinculó del aparato de reclutamiento de yihadistas de dicha célula terrorista. Hablamos de una célula que no solo enviaba terroristas a Oriente Medio, sino que pudo demostrarse ayudó a huir a alguno de los implicados en el macroatentado del 11-M. Es Satty ingresó en prisión años después recibiendo varias visitas de guardias civiles, pero también de agentes del Centro Nacional de Inteligencia. El motivo por el que estaba en la cárcel fue el intento de introducir nada menos que 121 kilogramos de hachís en España desde Marruecos, si bien él alegó que le obligaron a hacerlo tras haberle dado una paliza la mafia que introducía esa droga.


El después conocido como “imam de Ripoll” era marroquí, pero quién le visitó en la cárcel un par de veces fue la mujer con la que entabló una supuesta relación sentimental en España, no su esposa marroquí a la que había dejado en Tánger, con nueve hijos. Incluso llegó a tener hasta cuatro permisos penitenciarios, días en los que pudo haber contactado con otros terroristas, sin que nadie lo supiera. Cuando por fin queda en libertad y tras pasar por varios Países europeos (o eso se cree, recordemos que cobraba una subvención por desempleo del Estado español), se instala de nuevo en España contratado por la comunidad islámica Annour de la localidad de Ripoll, en la Provincia de Gerona, quiénes le pagan un sueldo de 700 € mensuales por ejercer como imam. Cuando se interrogó al secretario de la asociación sobre Es Satty, después de los atentados, aseguró que sus sermones nunca fueron radicales, como aseguró también su compañero de piso. La relación con sus contratadores terminó cuando le denegaron ausentarse para marchar unos meses a Marruecos.


Los vecinos del barrio donde se criaron los jóvenes de la célula dijeron a los medios que eran normales, se divertían con sus amigos, les gustaba el fútbol y no dieron muestras ningunas de radicalismo hasta que entraron en contacto con Es Satty, pero parece que tampoco a ninguno de esos vecinos extrañados por tal cambio en su comportamiento les pareció necesario alertar a la Policía. Ni siquiera cuando alguno se despidió de su familia, justo antes de los atentados.


Después, cuando se organizó la gran manifestación de repulsa por los ataques terroristas en Barcelona, con más de 50.000 personas que debieron haber estado unidas frente al terrorismo, se oyeron pitidos y abucheos así como acusaciones hacia el rey de España y miembros del Gobierno español, que encabezaban la manifestación; gritos tales como “vosotros sois los terroristas”. Incluso pudimos ver indecorosas declaraciones de mandatarios del Gobierno catalán que diferenciaba entre víctimas españolas y catalanas, echando mano en un momento como ese tan delicado del ideario secesionista, sabiendo que la prensa mundial había puesto sus ojos en lo sucedido en Barcelona y Cambrils. La Mesa del Parlamento de Cataluña decide por mayoría reconocer de modo oficial el trabajo llevado a cabo por los Cuerpos de Policía de Cataluña, Barcelona y Cambrils, así como Servicios de Urgencias de estos municipios y de la Comunidad Autónoma pero no a los Cuerpos de Seguridad del Estado español que también participaron en la investigación.


Barcelona se ha visto más perjudicada económicamente por la intentona secesionista que por los atentados terroristas

Con respecto al impacto económico, recientemente estuve en Barcelona y pude comprobar que se volvía a respirar un ambiente multitudinario en Las Ramblas de Barcelona, con las típicas atracciones de los mimos en el paseo peatonal, aunque con mayores medidas de seguridad. Aun así, dichas medidas no suponen molestia ninguna a los turistas por lo que el despliegue permanente de los policías y servicios de emergencias en la zona, Ramblas, Puerto y Plaza de Catalunya, está resultando efectivo. Pero las estadísticas están ahí por lo que sabemos que las reservas hoteleras descendieron casi un 10% justo después de los atentados y en el último año, incluyendo la desconfianza suscitada por la intentona secesionista, se ha incrementado un 5% más de pérdidas en cuanto a visitas de turistas a Barcelona. La ciudad ha sufrido un mayor impacto económico que París tras los ataques que azotaron la capital francesa en 2015, con muchas más muertes que las habidas en Barcelona. Por lo que los analistas achacan el mayor impacto en la capital catalana al problema añadido de los altercados violentos tras el intento del Gobierno catalán de proclamar una República independiente y la contundente respuesta del Gobierno central español, con cargas policiales incluidas, dos meses después de los ataques terroristas. Los empresarios hoteleros y dueños de restaurantes han bajado sus precios para intentar atraer más turismo ante el descalabro económico, pero aun así no se ha conseguido remontar. Y es que París sufrió una bajada de un 15% de pernoctaciones justo después de los atentados, pero Barcelona tan solo de un 10%, como decía anteriormente, lo que ocurre es que mientras París ser recuperó, regresando a una aparente normalidad, Barcelona ha continuado su recesión meses después. La prueba de que los atentados no han sido la verdadera causa del bajón turístico es que en septiembre de 2017 disminuyó tan solo un 2% (con respecto a septiembre de 2016, según datos del Instituto Nacional de Estadística), pero tras el desafío secesionista de octubre, un mes después el turismo descendía un 6% por debajo de las cifras de noviembre del año anterior. No solo van menos turistas, sino que los que visitan Barcelona lo hacen por menos días. Y no solo afecta al turismo procedente del extranjero, también al nacional, que igualmente ha disminuido de forma considerable, más del 11%.


Los atentados y la incertidumbre política en Cataluña en el segundo semestre de 2017 alejaron las inversiones extranjeras que disminuyeron nada menos que un 40%. Pero la ciudadanía se rehace enseguida, como ocurrió en Madrid, y los turistas comprenden que Europa Occidental es una zona segura por lo que vuelven a fijarla pronto como destino turístico ya que saben que son sucesos aislados, si bien lamentables, por supuesto, por las pérdidas en vidas humanas que suscitan. Pero preocupa más a los visitantes y turistas una situación inestable o incierta continua que un hecho aislado, y el desafío secesionista duró demasiado, así como la errónea respuesta del Estado español. Y si en el homenaje a las víctimas de los atentados, mañana día 17 de agosto, los grupos independentistas realizaran algún tipo de escrache al rey de España, provocando que la jornada se ensombrezca, sin duda los inversores se lo seguirán pensando. Entenderán que la incertidumbre continúa y que no hay unidad en la sociedad catalana, lo que además supondrá un triunfo para los terroristas que verán como sus ataques surten el efecto deseado: provocar crispación y desestabilización. Si se diera esta situación, una vez más, los terroristas habrán ganado de nuevo la partida.


Son muchas las personas de diferentes Países las que perdieron la vida o resultaron heridas aquel 17 de agosto de 2017 en Cataluña, como trece años antes sufrió Madrid con el horrible atentado yihadista que causó la muerte a 193 personas y heridas a otras 2057. También en esa acción terrorista murieron personas de múltiples nacionalidades como ciudades cosmopolitas que son ambas, Madrid y Barcelona.


El terrorismo actual no es selectivo, sino que busca causar el mayor daño posible siendo una amenaza global que afecta a todo el mundo por igual, independientemente de su origen, religión o ideología.

La colaboración ciudadana inmediata es la otra asignatura pendiente en la lucha contraterrorista: ¿alguien entiende que no se comunicara a la Policía que un menor de edad de origen árabe intentara alquilar una furgoneta, acompañado de otros dos individuos, igualmente árabes? No se trata de discriminar a una etnia, sino de comunicar cuanto nos parezca verdaderamente sospechoso; si los tres jóvenes hubieran sido de cualquier otra etnia, igualmente debiera haberse comunicado a la Policía. Como la adquisición de acetona en grandes cantidades, o de cualquier otro compuesto químico, el que ocupen una vivienda de forma ilícita sin que nadie llame a la Policía para comunicarlo pero también que gradualmente cambien su actitud volviéndose extremistas sin que tampoco ningún vecino o familiar lo comunique. Podemos pensar que si se trata de personas de nuestro entorno más cercano nos resulte difícil denunciarles, pero ¿tampoco pudieron hacerlo esos vecinos que después bien que les dicen a los periodistas que hacía tiempo que veían cosas extrañas en torno a esas personas?


Primer ataque: Barcelona

Reconstruyendo la secuencia de los atentados, partimos de las 23:30 horas en la que se produce la explosión en Alcanar. Ya dije antes que los agentes de Policía desplazados al lugar piensan primeramente que debía ser un laboratorio de drogas por la poca información inicial que recaban de sus moradores. Pero hay un herido y un vehículo junto a la vivienda cuyo titular pueden consultar en las bases de datos; se trata de Mohammed Houli Chemlal, quien es ingresado en el Hospital Virgen de la Cinta, en Tortosa. Ante la gravedad de Chemlal, no se le puede interrogar por lo que los policías piensan que la otra opción posible para explicar el estallido en el chalet es que haya sido utilizado para recargar, de forma ilícita, bombonas de butano, provocando un escape de gas la explosión. Finalmente, consiguen interrogar a Chemlal, lo que debiera haber motivado el inicio de las sospechas de que una célula terrorista anda suelta por Cataluña.


El día de los ataques, pasado el mediodía, Mohamed Hichami alquila una furgoneta en la localidad de Parets del Valles; el día anterior, Younes había alquilado otra. A las tres de la tarde, los Mossos (Policía catalana, para nuestros lectores de fuera de España), llaman por teléfono a Younes. Ya están sobre su pista e intentan localizarle; en ese momento, se encuentra muy cerca de Barcelona. Seguramente hablarían los miembros de la célula entre ellos puesto que Said Aallaa recibe una llamada poco antes de que los Mossos lanzaran la llamada a Younes, quedando entre ellos para planificar sus próximas acciones ahora que están sin líder (muerto en la explosión de Alcanar) y que saben que la Policía estará buscándoles, pues intuirán que ya han interrogado a Chemlal. A Omar Hichami le pedirían que enviara un mensaje por WhatsApp a su jefe para sondearle si ha sido interrogado por la Policía, lo cual igualmente intuirían dependiendo del comportamiento del jefe de Hichami. Su hermano, Mohamed Hichami, tiene un accidente en la autopista AP-7, dirigiéndose al encuentro de los demás miembros de la célula; le recogen en un área de servicio.


Cuando la furgoneta siniestrada es hallada con posterioridad, se halla en su interior una tarjeta de Said Aalla (había dos parejas de hermanos, los Aalla y los Hichami). Mohamed Hichami llega andando, campo a través, al área de servicio pero a ningún empleado le extraña como el hecho de que le recojan otros individuos de origen árabe después de adquirir una botella de agua en la tienda del área.


Poco después, como ya sabemos, Younes comete la masacre en las Ramblas de Barcelona, huyendo por el Mercado de la Boquería. Se pudo reconstruir su itinerario gracias a las videocámaras que le detectaron en los lugares por los que pasó. En la furgoneta se halla un documento de identidad español a nombre de Mohammed Houli Chemlal y otro de identificación de extranjero a nombre de Younes Abouyaaqoub. Como saben que Chemlal está en el Hospital, identifican como posible conductor de la furgoneta con la que se ha perpetrado la masacre a Younes, difundiendo su fotografía, siendo interceptado en un control policial en la Avenida Diagonal donde atropella a un agente de policía, consiguiendo huir. Conducía el vehículo de Pau Pérez, un FORD FOCUS, que roba secuestrando a su dueño, al que ha herido de muerte dejando su cadáver en el asiento trasero.


Son más o menos las 18:30 horas; media hora después, Younes abandona al vehículo, emprendiendo su huida de varios días por distintas localidades de la Provincia de Barcelona, alimentándose de restos de basura. Lo que continúa siendo un misterio es la furgoneta alquilada por Younes y abandonada en el municipio de Vic, bastante alejado de la capital, ignorándose si es que contaban con alguna infraestructura o contactos en esa localidad.


Tras realizarse gestiones en torno a la furgoneta usada por Younes en Barcelona, se averigua que la alquiló Driss Oukabir al que detienen de inmediato. Mientras, los investigadores de la Policía Catalana continúan con su trabajo forense en el chalet de Alcanar, donde se produce una segunda explosión, causando heridas a varios agentes. Pero hallan nuevas pistas que darán luz a la trama de los atentados.


El grueso de la célula terrorista se dirige ya a Cambrils, donde perpetrará el segundo ataque, que veremos en la próxima parte de esta serie de artículos en torno al 17-A.


Continúa con ATENTADOS EN CATALUÑA (y III): CAMBRILS

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Primera parte de la serie de artículos 17-A: los atentados en Cataluña


Análisis de la preparación de los atentados y medios utilizados

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