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Atentados en Cataluña de 2017 (I)

El 17 de agosto de 2017 el terrorismo sacudió a Cataluña de modo atroz; el juicio celebrado en 2021 genera nuevos interrogantes

Mapa de Cataluña señalando los atentados de 2017
Lugares donde se produjeron los atentados

16 de agosto de 2017, 23:30 horas; una gran explosión aterroriza a los vecinos de la urbanización Montecarlo, en la localidad de Alcanar. Es una zona muy tranquila, por lo que no intuyen que el estallido pueda deberse a la manipulación de bombas caseras.



Los preparativos del ataque yihadista en Cataluña


Los propietarios del chalet siniestrado son ciudadanos franceses que no lo habitan desde hacía tiempo, por lo que los terroristas lo escogen tras comprobar que en efecto no solo está vacío, sino que no se contempla que los dueños aparezcan por esas fechas.


Evidentemente, debieron realizar un trabajo de investigación previo, pues teniendo en cuenta lo que se proponían no podían arriesgarse a ser sorprendidos en cualquier momento por los propietarios de la vivienda. Así que se cercioraron de que la casa estaría deshabitada en esos días.


Es una urbanización en condiciones precarias, con calles sin asfaltar, sin apenas alcantarillado ni suficiente iluminación por lo que los dueños de los chalets los tienen como inversión.


Algunos los alquilan a turistas por el verano, pero muchas viviendas permanecen deshabitadas, algunas de las cuales acaban siendo ocupadas de forma ilegal (cuando se produce la explosión, hay cinco casas ocupadas, siendo una de ellas la que los terroristas escogieron para manipular las bombas).


La célula terrorista ya tenía un lugar donde fabricar sus mortales artefactos explosivos con los que pretendían sembrar el pánico en alguna ciudad europea. Barajaron varias opciones: París, Barcelona o alguna otra localidad costera del Mediterráneo español. Se supo por la investigación posterior tanto ese detalle como que su objetivo era algún lugar muy concurrido. La Policía catalana señaló el partido de fútbol entre el Barcelona F.C. y el Betis, que se iba a celebrar días después como el objetivo más probable.


Finalmente atentarían en Barcelona y el municipio de Cambrils, en la Provincia de Tarragona, con el saldo de 16 muertes y decenas de heridos. Pero no usaron las bombas que fabricaron en Alcanar ya que el chalet que habían ocupado saltó por los aires, al explosionar esos artefactos caseros erróneamente manipulados, afectando la deflagración a media docena de casas próximas; tal fue la magnitud de la explosión (varios de los terroristas mueren en el interior del chalet siniestrado, incluido su líder).



Los atentados en Las Ramblas y Cambrils


Es el mes de agosto y Barcelona recibe a multitud de visitantes que admiran sus rincones pintorescos e históricos siendo las Ramblas una de las visitas preferidas para cualquier turista. La hora es idónea: en torno a las cinco de la tarde, con las terrazas repletas de personas. Muchas andan por las calles entrando y saliendo de los numerosos establecimientos comerciales.


Un miembro de la célula terrorista conduce una furgoneta alquilada el día antes; se trata de Younes Abouyaaqoub que, con evidente sangre fría y maldad absoluta, se introduce por la parte central del paseo, que es peatonal, arremetiendo contra todo el que ve delante haciendo eses con la furgoneta para abarcar a más posibles víctimas.


Una vez llega al final del paseo, el criminal baja con total tranquilidad y se dirige a pie a la zona universitaria donde halla a Pau Pérez junto a su vehículo, al que apuñala causándole heridas mortales llevándose su coche, con Pau en su interior herido de muerte y logrando el asesino huir de Barcelona.


Younes ha dejado atrás a decenas de personas muertas o heridas, incluida la niña Elisabet Carig que con el pánico desatado perdió a su madre, siendo arrollada por la furgoneta sin contemplaciones de ningún tipo. O Xavi, otro niño que igualmente perdió su vida junto a su tío, Francisco López, a los que sorprendió el terrorista, como a los demás viandantes.


306 personas presentaron expedientes al Ministerio del Interior de España por secuelas físicas y psicológicas de las que solo se han reconocido a 68 a quiénes han subvencionado ayudas por valor de 9,3 millones de euros (no olvidemos que en la urbanización Montecarlo, donde explotó la casa ocupada por los terroristas, se produjeron múltiples daños materiales en varias casas cercanas e incluso hubo dos heridos). La Unidad de Atención y Valoración a los Afectados por Terrorismo (UAVAT), creada tras los atentados, atendió a casi un centenar de personas.


El Ministerio del Interior reconoció a los medios que aún quedaban muchas personas por valorar sus heridas físicas en 2018, un año después, lo que era difícilmente comprensible por las víctimas. No entendían la lentitud administrativa ante algo tan devastador para los afectados. Como tampoco entendieron varios familiares que transcurrieran hasta cuatro días hasta que pudieron ver el cadáver de su pariente, como sucedió con Pau Pérez, el joven asesinado por Younes tras el ataque en las Ramblas.


En el juicio celebrado en 2021, dos asociaciones de víctimas del terrorismo y numerosas acusaciones particulares se presentaron contra los tres acusados que tuvieron relación con la célula terrorista.


Los compinches de Younes se dirigieron a Cambrils donde pretendían repetir la acción de su colega en el paseo marítimo de la localidad; se trataba de Moussa Oukabir, Said Aallaa, Mohamed Hichamy, Omar Hichamy y El Houssaine Abouyaaqoub.


Salieron del vehículo en el que circulaban tras haber atropellado a Alicia Suárez, que junto con su familia regresaban de una heladería próxima.


No contentos con el atropello, bajaron del vehículo y atacaron con cuchillos y un hacha a cuantos encontraban a su paso, siendo la primera víctima la hermana de Alicia, Ana Suárez, quien murió después en el Hospital.


Los agentes de policía, alertados por lo que había sucedido en Barcelona tan solo unas horas antes, llegaron enseguida al paseo marítimo abatiendo a los terroristas, que portaban lo que parecían a simple vista chalecos explosivos, que después se comprobaría eran falsos.


Este último detalle no termina de comprenderse, salvo desde la óptica desquiciada de un asesino en serie: ¿querían los miembros de la célula suicidarse a sabiendas de que en el momento en que los agentes les vieran los chalecos les dispararían? O tal vez pretendían asustar a la Policía amenazando con detonar dichos chalecos si no les dejaban huir. De ser así hubieran supuesto una especie de “seguro de vida”, artificio que evidentemente no funcionó, puesto que serían abatidos de inmediato, en previsión de que cometieran una segunda matanza como ya había hecho Younes en Barcelona, el cual seguía en paradero desconocido, y así continuó durante otros tres días más.

Pañuelo rojo yihadista

Una vez se produjo el ataque en Las Ramblas, los miembros de la célula que marcharon a Cambrils quemaron sus pasaportes en una casa abandonada en el municipio de Riudecanyes (Provincia de Tarragona), colocándose tres de ellos pañuelos rojos como señal de que estaban dispuestos a morir en combate – Moussa Oukabir, El Houssaaine Abouyaaquob y Said Aalla –; se ignora por qué los otros dos no se los pusieron – Mohamed Hichamy y Omar Hichamy –.


Lo del pañuelo rojo es en alusión al guerrero compañero de Mahoma, Abu Dujana, a quién se conocía en tiempos del Profeta como «el guerrero del pañuelo rojo», ya que siempre se lo ponía antes de entrar en combate.


Finalmente, en la localidad de Subirats, en la Provincia de Barcelona, sería detectado y abatido Younes, quién había deambulado por varias localidades sobreviviendo de lo que hallaba en los cubos de basura y escondiéndose al paso de las patrullas policiales que le buscaban. Con él, la mal llamada célula de Ripoll había sido desmantelada.


Para facilitar el tratamiento posterior de la información o noticia, se tiende a identificar las células terroristas con los municipios donde residían sus componentes; por ejemplo, la célula de Hamburgo con respecto al macroatentado del 11-S o la célula de Leganés, respecto al 11-M, en 2004. Es una mala praxis, porque no debe asociarse a esas ciudades con dichos asesinos.



Preparación de los ataques


Se ha señalado como líder al que ejerció como imam de un oratorio de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, quien murió en Alcanar, con motivo de la explosión del chalet, junto a Yousseff Aalla.


Según ha trascendido a los medios, del sumario del caso, los terroristas se hicieron fotografías junto a edificios muy conocidos que pudieron haber sido barajados como posibles objetivos, tales como la Sagrada Familia, uno de los monumentos más visitados del Mundo, pudiendo haber pensado también en el Camp Nou, el estadio de fútbol del Barcelona F.C., con capacidad para casi 100.000 espectadores. Igualmente se harían fotos en otras ciudades de España y Francia junto a instalaciones o edificios conocidos.


Gracias a la pormenorizada inspección de los restos del chalet siniestrado en Alcanar, donde prepararon sus fallidas bombas, se supo que buscaron en Internet discotecas y eventos festivos en el litoral mediterráneo, concretamente en las ciudades de Barcelona, Sitges, Lloret de Mar, en la Provincia de Gerona o Benicassim, en la Comunidad Valenciana.


Llamó la atención de los investigadores las búsquedas de locales gays, creyendo que se planteasen atentar contra alguno de ellos, como hizo otro yihadista en la ciudad de Orlando (Estado de Florida), Omar Siddique Mateen, quién abrió fuego indiscriminadamente en una conocida discoteca frecuentada por homosexuales, matando a 50 personas e hiriendo a otras 53, tan solo un año antes de los aten