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Psicología del terrorismo: yihadismo

Actualizado: 28 dic 2025

Planteado desde un análisis estrictamente racional y moral, nos aleja de la verdad

Hombre con cara difuminada
Si no queremos que se difumine el riesgo yihadista hay que analizarlo en toda su complejidad

Un análisis estrictamente racional del yihadismo descuida la emoción, uno de los procesos mas importantes y determinantes en la psicología del ser humano y por otro lado un análisis desde nuestra moralidad nos llevará a postulados completamente diferentes y hasta antagónicos de los realizados desde una moralidad perteneciente a una cultura o momento histórico diferente.


Nos adentramos en el interior tenebroso de la mente de un terrorista.


Índice



¿Cómo se fabrica un terrorista?

hombre encapuchado
Los captadores aprovechan el rechazo social

Un terrorista suicida, analizado individualmente, es un asesino en serie, pero hay que profundizar mucho más para entender por qué su martirio será celebrado socialmente en algunos lugares como un gran acontecimiento.


Debemos determinar y entender las complejas y diferentes interacciones y procesos que desencadenan la conducta final del terrorista. En un esfuerzo inferencial e imaginativo intentaremos esbozar qué fenómenos psicológicos, sociales, económicos, políticos y vitales constituyen factores de riesgo para desencadenar el accionar terrorista.


Para ello es importante inferir el proceso que desencadena, por ejemplo, que un individuo perteneciente a una comunidad minoritaria musulmana radicado en un país europeo y que posteriormente termine convirtiéndose en un terrorista, se sienta previamente agraviado, menospreciado o rechazado socialmente por su condición de extranjero o por su confesión religiosa.


Por supuesto, no justifica su actividad terrorista el sentirse rechazado pero es un factor a tener en cuenta en personas desequilibradas.


Influye en ese estado de ánimo también su propia situación personal o familiar en su lugar de residencia (desempleo, problemas de escolarización, conflictos intrafamiliares, etc.), proceso que no es atípico en la relación entre grupos de emigrantes y los naturales del país.


Estudios realizados en Francia con inmigrantes de segunda y tercera generación constatan que la percepción de ser víctimas de racismo o xenofobia es informada al menos puntualmente en algún momento de sus vidas.


Esta situación llega a generar una intensa y estable emocionalidad negativa como respuesta a su percepción de rechazo social e institucional del país que le acoge. Y el concepto de estable en esa emocionalidad negativa cobra una importancia fundamental, porque creemos que para que ese proceso finalice, en un número muy limitado de individuos, en su radicalización será indispensable que esa percepción de injusticia/discriminación/rechazo tenga un carácter de irremediable.


Se verá también influido por elementos sociopoliticos, ya que como es de esperar se encuentra plenamente informado e influido por las noticias de la historia internacional que afectan al mundo en general. En especial a su país de origen o de su familia y a otras naciones de mayoría islámica en el caso de los yihadistas.


Ese conocimiento histórico le lleva a percibir y concluir subjetivamente, muchas veces influidos por las corrientes de opinión que promueven la radicalización, que existe un conflicto asimétrico entre los países islámicos y los países occidentales.


Los conflictos bélicos en Oriente Medio, en las que la intervención directa y las políticas occidentales determinan habitualmente gran parte del resultado de la contienda, se desarrollan en países con mayoría religiosa islámica. Consecuentemente la mayoría de las víctimas civiles suelen pertenecer a nacionales de esos países.


Es la argumentación de los captadores para alimentar el odio en los individuos que adiestran como futuros terroristas: la creencia en una teoría conspirativa basada en la idea de un conflicto asimétrico e injusto entre los musulmanes pobres y atrasados tecnológicamente y las naciones occidentales que desean su exterminio.


La idea que insertan en la persona captada es la de un pronóstico pesimista: derrota del Islam ante los Países occidentales que desean destruirles

Una vez alimentada y consolidada la idea de conflicto entre Occidente y los Países islámicos, el siguiente e inevitable paso del proceso de lavado mental es intentar analizar y vaticinar el resultado de ese conflicto entre el Islam y Occidente.



El error de abandonar a su suerte a los países islámicos en conflicto

Los grupos terroristas controlan los países en conflicto

La realidad histórica actual contiene elementos favorables a la particular interpretación de los ideólogos del terrorismo. La evidencia demuestra que en las recientes guerras de Irak y Afganistan, tras un inicio de contienda bélica muy favorable a los EEUU y sus aliados, la resistencia militar iraquí y afgana posterior decantó parcialmente la balanza a favor de los grupos terroristas.


La fuerza multinacional occidental acaba abandonando los países destruídos sin haber conseguido los objetivos que desencadenaron la invasión militar.


Esta última situación está muy presente en el imaginario de todos los ideólogos del imperialismo promovido por el ISIS, al-Qaeda y sus organizaciones satélites.


La percepción subjetiva del éxito obtenido a través del terrorismo es un factor importante, y que no debiera subestimarse - a la hora de analizar todo el proceso -, para conseguir adeptos y simpatizantes.


Cracker informático encapuchado
Los reclutadores usan Internet para completar la captación de adeptos

Por otro lado, la gran disponibilidad de información inmediata, permanente y casi infinita a través de Internet ha modificado los procesos interpersonales, políticos y sociológicos de tal manera que cualquier análisis teórico que no incluye sus efectos corre el riesgo de ser incompleto.


Imaginemos un inmigrante musulmán radicado en Europa que se haya autoradicalizado. Dispone en Internet de numerosos relatos de historias personales heroicas de correligionarios que, en el marco de conflictos bélicos recientes o como consecuencia de estos, decide optar por la lucha contra EEUU o sus aliados europeos empleando las armas en un lucha convencional u optando directamente por el terrorismo.


En esos relatos obtendrá amplia información sobre el prestigio que se otorga a los muyahidines, los beneficios económicos que se obtienen por abrazar el terrorismo o la lucha armada. También, y no menos importante, gracias a esos recursos audiovisuales disponibles realizados cuidadosamente por profesionales obtendrá información sobre otros luchadores o ideólogos con los que contactar, a quién acudir para aprender las técnicas necesarias.


Se le ofrecerá la opción de formar parte de un proyecto existencial real y constatable, de un lugar físico y un estado nacional nuevo (el Califato) al que puede incorporarse y desde el que podrá luchar por sus correligionarios, por un mundo idealizadamente mejor y más justo a salvo de la decadencia y la degradación moral de Occidente. Ese relato utópico cobrará una fuerza poderosa de un gran poder arquetípico.


Finalmente, en esta construcción literaria de un hipotético proceso de radicalización, falta describir y detallar el importante rol que desempeña una interpretación fundamentalista y radical de la religión islámica, del tipo salafista o similar. Se hace a través de redes sociales, Internet o directamente mediante personas físicas.


Aprovechando el prestigio social que les otorga el estudio y conocimiento del dogma religioso y haciendo una interpretación radicalizada del Islam, promueven el conflicto con los no creyentes. Atribuyen un enfrentamiento eterno e irresoluble frente al resto de confesiones religiosas, en el que solo es posible la claudicación o exterminación del adversario.


Desde esa perspectiva, aprovechando interpretaciones propias e interesadas de escritos milenarios "legitiman" a través de la doctrina religiosa la emocionalidad negativa, el odio y el rechazo hacia la sociedad europea del País que acoge a nuestro imaginario musulmán.


El rechazo y el odio estable serán instrumentalizados para conseguir un potencial adepto hacia la causa del terror, consiguiendo que en última instancia nuestro imaginario actor decida atentar contra determinados objetivos inmolándose y perdiendo la vida en un acto terrorista.


De producirse el atentado sería racionalizado aberrantemente por los ideólogos del yihadismo como un acto de legítima defensa contra Occidente para evitar el exterminio del pueblo musulmán. También como una forma de conseguir que las sociedades occidentales sientan el dolor que los gobiernos de sus Países infligen a las sociedades de mayoría islámica.



Psicología del terrorismo yihadista: conclusiones


Si bien el sentimiento de rechazo no es justificativo para cometer un acto criminal debe tenerse en cuenta a la hora de analizar el terrorismo yihadista puesto que es un elemento que usan y alimentan los captadores de islamistas radicales.


Los países islámicos arrasados por conflictos bélicos o guerras civiles están peor después de la intervención occidental que supuestamente se llevó a cabo para solucionar su situación interna. Abandonarles a su suerte solo sirve para que se conviertan en "criaderos" de terroristas.


Sebastián Ramos García, es psicólogo y colaborador de la Red SAFE WORLD

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