Pandemia: ¿mejorará durante el verano?

Ningún Gobierno se atreve a garantizar la campaña vacacional del Verano con la situación actual pero hay esperanza

Las medidas que se contemplan en las vacaciones


En España, desde donde elaboramos este post, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, que ha dejado la gestión de la crisis sanitaria y social derivada de la pandemia en manos de los Gobiernos regionales, ha recomendado a los mismos que adelanten el toque de queda a las ocho de la tarde. La medida, en cambio, no ha sido aceptada por las Comunidades Autónomas españolas, las cuales mantienen los toques de queda en las horas que ya tenían fijadas, las diez o las once de la noche (hasta las seis de la mañana) según territorios.


En la capital de la Unión Europea, Bruselas, le han preguntado al presidente del Gobierno español acerca de las restricciones en España, respondiendo Pedro Sánchez que son coherentes con la situación, siguiendo además las recomendaciones de la propia Comisión Europea. Pero resulta complicado entender, para la mayoría de los ciudadanos españoles, por qué se permite a los turistas de los Países europeos donde les permitan viajar venir a España y en cambio a los españoles se nos encierra en nuestras respectivas Provincias (sucede también en otros Países).


En concreto, la entrada en Madrid a través del aeropuerto de Barajas está resultando muy crítica puesto que la Policía Local se ha visto obligada a intervenir en varias ocasiones ante grupos multitudinarios de ciudadanos de otros Estados europeos que decían venir de fiesta a España. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha pedido que se controle más la afluencia de personas a través de ese aeropuerto, lo que no es competencia suya sino del Gobierno central.


Cierto que a quiénes vengan durante Semana Santa del exterior del País se les exigirá una PCR negativa tres días antes del viaje pero surgen preguntas: ¿Quién garantiza que en ese período no se han contagiado? La Sociedad Española de Epidemiología aconseja, además de la PCR negativa, una cuarentena de, al menos, diez días.


España solo obliga a la cuarentena en el caso de los viajeros procedentes de Países donde esté también instaurada, como Gran Bretaña, para que haya reciprocidad.


Algunas formaciones políticas (como el Partido Nacionalista Vasco) denuncian que no se están pidiendo esas pruebas en los aeropuertos por lo que en realidad apenas hay control sobre los extranjeros que llegan a España. Pero no es del todo así ya que las pruebas que se realizan los viajeros son remitidas por correo electrónico a las direcciones que las Comunidades Autónomas establezcan para su registro. Se supone que las compañías aéreas no dejan embarcarse a nadie que no aporte el justificante que acredite haberse realizado la prueba con resultados negativos de coronavirus.


España no deja que entre nadie procedente de Sudáfrica en su territorio, pues en ese País ha surgido una de las mutaciones más peligrosas de cuantas hay actualmente del coronavirus causante de la COVID-19.


Tampoco viene nadie de Brasil, de donde es otra de esas mutaciones de alto riesgo. En este último País, con más de doce millones de contagiados, el presidente negó la pandemia hasta hace apenas un mes, reaccionando por fin aunque muchos analistas consideran que tarde.


La variante originada en Gran Bretaña, más letal según las últimas evidencias científicas, se está expandiendo rápidamente, también por España. En algunas Comunidades Autónomas españolas, como Cantabria, la variante británica supone el 96% de todos los casos de contagio detectados últimamente, según la Dirección General de Salud pública de esa región española.


Continúan detectándose miles de casos diarios en España y seguramente habrá muchos que no se detectan. En el Mundo, que se sepa, más de 123 millones de personas se han contagiado del coronavirus que provoca la enfermedad, sea la variante que sea, de las cuales 2,7 millones han fallecido.


En España, los bares podrán tener sus terrazas abiertas durante Semana santa, con mesas en las que se podrán sentar entre cuatro y seis personas, según sea la incidencia acumulada de casos. Además, podrán celebrarse eventos religiosos estáticos; no procesiones, pero sí visitas a las figuras e imágenes que suelen salir en procesión todos los años siempre y cuando no se supere el tercio del aforo del templo. Lo que no se permitirá es besar a las figuras, lo que tradicionalmente se hacía en señal de devoción.



El turismo se resiente

¿Habrá este año San Fermín?

El turismo en España supone el 12% de la riqueza nacional (PIB). De los 83 millones de viajeros que en 2019 visitaron España, en 2020 apenas se superaron los 18 millones. Un varapalo muy duro que ha dejado sin trabajo a cientos de miles de personas.


Mientras dure la pandemia, olvidémonos de las espectaculares cifras de turistas llegados a España en años anteriores: los 16,4 millones de turistas procedentes de Gran Bretaña que visitaron el País durante 2019 se redujeron en 2020 a poco más de tres millones. Y en 2021, a este ritmo, ni eso siquiera. De momento, el Gobierno británico multará a quiénes viajen fuera de sus fronteras con 5.000 libras si no hay una razón justificada, por temor a una nueva oleada, ahora que parece que las cosas se están más menos normalizando por allá.

Los turistas británicos, junto con los franceses y alemanes, suponían la mitad de los visitantes durante las vacaciones de Semana Santa y Verano en España. Tampoco vendrán ya los 3,3 millones de estadounidenses que nos visitaban, mientras continúe la trágica situación en su País, donde se han registrado, hasta el momento, casi treinta millones de contagiados y más de 543.000 muertes. Lo mismo con la mayor parte del resto del turismo internacional, como el procedente de Rusia, donde están muriendo cientos de personas a diario (más de un millón de rusos visitaba España antes de la pandemia).


Una industria que en España dejaba más de 93.000 millones de euros anuales (el segundo País del Mundo en el que más divisas dejaban los turistas), se ha venido abajo y no hay visos de que se recupere en poco tiempo.



¿Para cuándo la vacunación de toda la población?

Continúa la investigación con las vacunas

La vacunación no está siendo tan rápida como se planificó en su momento. La última vacuna en incorporarse a las varias que ya se aplican es la de la compañía farmacéutica Janssen, de la multinacional Johnson & Johnson, pero no lo hará hasta una fecha indeterminada de abril, al menos en la Unión Europea.


Cientos de miles de dosis de la vacuna de la compañía AstraZeneca se quedaron en las neveras cuando se difundió la noticia de supuestas reacciones adversas. La EMA (European Medicines Agency) considera que no está demostrada la relación de los casos de trombosis con la vacuna por lo que ha permitido que se retome la campaña con este medicamento.


Tal es la desconfianza de algunos Países en la estrategia europea de vacunación que han planificado sus propias políticas al respecto, desoyendo las indicaciones de la Comisión de la Unión Europea. Es lo que ha hecho Hungría, por ejemplo, cuyo Gobierno tiene claro que, si no funciona la planificación de inmunización de los ciudadanos europeos, tal y como se previó, los ciudadanos húngaros no tienen por qué seguir la misma suerte. Es por lo que no solo administra las vacunas aprobadas por la EMA sino también dos vacunas chinas y la rusa Sputnik V.


Eslovaquia, el segundo Estado de la UE con la tasa de incidencia de contagio más elevada de toda la Unión, ha visto como su primer ministro se veía afectado políticamente por su decisión de adquirir la vacuna rusa, no aprobada por la EMA.


Debido al desplante húngaro y a que la campaña de vacunación está avanzando muy lentamente, incluso estancándose en ocasiones, lo que ha enfadado a Países como Austria, que considera que el reparto no es equitativo, la EMA ya se está planteando aprobar la vacuna rusa.


Las cuatro vacunas autorizadas en la UE son la de Pfizer-BioNtech, la de Moderna, la de AstraZeneca y la de Janssen

Gran Bretaña, un País que decidió marcharse de la Unión Europea, ha conseguido llegar a la tasa de más de 42 dosis de las vacunas por cada cien habitantes (recordemos que de la mayoría de las vacunas son necesarias dos dosis por persona), mientras que España no supera las trece dosis por cada cien personas.


En España, ya hay más de dos millones de personas con la vacuna (independientemente de la compañía farmacéutica). Supone apenas el cuatro por ciento de la población objetivo y el Ministerio de Sanidad contempla que antes de que acabe el verano esté vacunado el 70%, una meta que muchos analistas consideran complicada de alcanzar; es el porcentaje que se considera necesario para conseguir inmunidad de grupo tras la que se espera que el virus acabe desapareciendo por sí solo


En China, donde se originó la pandemia, no llegan al seis por ciento de su población vacunada. En Paraguay, con el sistema sanitario colapsado, dependen de las donaciones que reciben de las dotaciones de otros Países, en especial de la India. En Argentina, donde se administra la vacuna rusa, tan solo un 1,5% de la población está completamente vacunada.


Lo cierto es que no hay una distribución equitativa de las vacunas en todos los continentes, lo cual ha denunciado el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. El problema estriba en que si en los Países donde no llegan las vacunas el coronavirus campa a sus anchas dará lugar a mutaciones, algunas de las cuales pudieran ser todo un reto.


Luego se dan casos de problemas internos en ciertos Países que provocan retrasos en la vacunación como está sucediendo en Venezuela donde se aplican la vacuna rusa y una de las chinas. Su Gobierno prohibió la administración de la de AstraZeneca.


El conflicto entre el Gobierno de Nicolás Maduro y el del opositor Juan Guaidó, reconocido por numerosos Países como verdadero presidente de la República, impide que se libere dinero embargado en Bancos extranjeros que facilitarían la llegada de otras vacunas para la población.


Las vacunas que el Centro Superior de Investigaciones Científicas de España está desarrollando no estarán disponibles hasta finales de este año, como muy pronto, por lo que no servirá para salvar la campaña turística veraniega. Mientras tanto, en España se está invirtiendo en tecnologías de desinfección.


El Grupo de Ingeniería Fotónica de la Universidad de Cantabria ha desarrollado un ingenio que desactiva los patógenos en los fluidos lo que impide que alguien se contagie por contacto con superficies contaminadas. Se ha pensado para oficinas y todo tipo de locales comerciales y hostelería. El problema radica en que se ha demostrado que casi todos los casos de contagio son por aerosoles, o sea, personas contagiadas que expulsan partículas por su boca o nariz que entran en otras personas que se hallen próximas a través de sus vías respiratorias.



La hostelería y el pequeño comercio están pagado injustamente

Las pequeñas tiendas están sufriendo demasiado

Según el Instituto Nacional de Estadística solo permanecen abiertos menos de 8.000 hoteles en toda España; no es ni la mitad del número total de este tipo de establecimientos en el País y sin embargo, junto a los pequeños comercios, son de los que más esfuerzos han realizado para garantizar las medidas de seguridad e higiénicas.


Las autoridades deben hacer sus deberes también, no trasladar toda la responsabilidad de una mayor incidencia del virus a la ciudadanía o pequeñas y medianas empresas.


En el País germano, la canciller intentó cerrar, en Semana santa, los hoteles y los residenciales, así como toda la hostelería, los templos religiosos y los comercios minoristas, centros culturales y deportivos. Ha tenido que echarse atrás e incluso pedir perdón porque los alemanes llevan sufriendo una severa cuarentena durante medio año, como para hacer más sacrificios que, por otro lado, no garantizan que el virus frene su incidencia.


Han criminalizado el sector hostelero cuando tal vez y paradójicamente han sido las medidas restrictivas hacia bares y restaurantes las que han ocasionado más repuntes de casos.


Si no se permite disfrutar de una noche maravillosa de primavera o verano en una terraza consumiendo con amigos o en familia, en lugares donde pueden comprobarse que se toman medidas, muchas personas quedan en sus casas donde no es posible comprobar nada (salvo que hagan mucho ruido y sean denunciados por otros vecinos).


Solo en Madrid la Policía Local intervino, durante el puente festivo de San José, en 474 fiestas ilegales en domicilios privados. Los botellones en distintas ciudades de España están a la orden del día, incluso se dan casos de jóvenes de otros Países europeos, sobre todo Francia, que viajan a Madrid a vivir una experiencia festiva. Es algo que también sucede en su País, como se pudo ver en Marsella donde la Policía tuvo que intervenir en una fiesta multitudinaria de carnaval con miles de personas sin apenas medidas de protección.


En distintas ciudades de España se repite la misma escena: en Vigo se denunció a doce jóvenes que celebraban una fiesta privada en una vivienda. Es algo ya habitual en todo el País (y en otros) fin de semana tras fin de semana. Algo está fallando.


Los agentes se quejan de que si no hay una respuesta contundente de la Administración para frenar los botellones y fiestas ilegales, dichos eventos seguirán organizándose, con el riesgo de contagio de los propios policías que, no pocas veces, se han encontrado con personas violentas que se han enfrentado a ellos.


Permitir que los locales abran hasta las doce de la medianoche, por ejemplo, salvaría sin duda la campaña turística de Semana Santa ya que se requerirían más empleados que podrían salir de los ERTEs (Expedientes Reguladores de Trabajo Temporales). No se celebrarían tantas fiestas privadas y el riesgo de contagio disminuiría.


Ni que decir tiene que debiera respetarse la distancia de, al menos, un par de metros entre mesas. En todos los locales de atención al público debiera exigirse que antes de manipular artículos se desinfecten las manos convenientemente. Los dependientes, en los supermercados o locales que reciban visitas, debieran obligar a que se respetara la distancia interpersonal, lo cual no sucede en muchos establecimientos.


Aprovechando el buen tiempo, todas las instalaciones debieran estar bien ventiladas, pero no solo abriendo las ventanas, como vemos en muchos lugares. Eso no sirve para nada si no hay corriente de aire lo cual se consigue abriendo también las puertas.


Sería interesante que se instalaran dispositivos purificadores del aire con filtros HEPA 13 o 14 (High-Efficiency Particulate Air - filtro de aire de alta eficiencia -) que son los utilizados en los quirófanos para librarlos de partículas virales o bacteriológicas. Ya se están comercializando grandes aparatos para los pasillos de los centros comerciales.


Los cines o teatros pudieran trasladar sus sesiones a espacios abiertos, cedidos por los consistorios locales, a los que acudir con vehículos o sillas portátiles, respetando igualmente la distancia entre asistentes.



La responsabilidad es de todos: ciudadanos y autoridades

Respetando las medidas de seguridad, podemos seguir viviendo

Ahora mismo, en España, el 19% de las unidades de cuidados intensivos están ocupadas, con lo que hay margen de maniobra si se produce un repunte, pero debe evitarse, evidentemente. La cifra de fallecidos sigue siendo alarmante, con más de 200 muertes diarias. En otros Países los datos son escalofriantes.


Vemos que las autoridades siguen apostando por medidas restrictivas sin barajar pros y contras; por ejemplo, ¿no sería mejor permitir las reuniones en terrazas hasta una hora más tardía?


Ya se ha comprobado sobradamente, como decíamos antes, que se están organizando fiestas ilegales que resulta muy complicado detectar. En cambio, los establecimientos de hostelería sí serían fácilmente inspeccionables.


En las terrazas pueden controlarse que se cumplen las medidas de seguridad e higiénicas y además permitiría la recuperación económica. Para las patrullas policiales sería más seguro y efectivo vigilar el cumplimiento de las ordenanzas anti-COVID en los establecimientos que tener que buscar viviendas en las que se estén celebrando fiestas.


Todos podemos evitar que el virus se extienda, en nuestro día a día y en especial durante las vacaciones

La responsabilidad no es solo ciudadana, también institucional: se echan en falta planes de prevención menos restrictivos. En la mentalidad colectica se está instalando la sensación de que nuestras libertades se coartan al comprobar cómo se habla solamente de restricciones, algunas de las cuales son de dudosa efectividad.


Se echan en falta alternativas que, sin poner en riesgo a la población, permitan la recuperación económica y una mayor interacción social. Ya comentamos anteriormente como Ángela Merkel se ha tenido que retractar con respecto a las medidas que ordenó en un principio. Se ignora si se ha echado atrás por convicción propia o porque se acercan las elecciones generales alemanas y no desea perderlas.


Ante la rigidez institucional no tenemos más remedio nosotros, los ciudadanos de a pie, que ingeniar formas de sobrellevar este trance. Ahí van algunas propuestas (algunas las conocéis de sobra):

  • En casa, solo convivientes, pero salgamos y disfrutemos del paisaje.

  • Ideemos actividades en familia o pareja; no tienen por qué ser caras, tan solo debemos ser imaginativos.

  • Vives solo/a: queda con tus amistades pero respeta la distancia social y el uso de mascarilla.

  • Llama a tu pandilla por videoconferencia y haced algo virtual juntos; Internet ofrece mucha diversión.

  • Visitemos a nuestros mayores cuando no hay confinamiento que nos lo impida.

  • Ayudemos a los pequeños comercios comprando en los mismos. Hay espacio para todos, no solo las grandes superficies.

  • Aprovecemos para llevar una vida sana: hagamos deporte o simplemente paseemos; nos sentiremos mucho mejor.

Un consejo: controlemos nuestro nivel de azúcar en sangre. Un estudio efectuado por la Universidad Estatal de Nueva York ha comprobado que las personas aquejadas de la COVID-19 que se han visto obligadas a ser hospitalizadas evolucionan peor si además tienen hiperglucemia, sean o no diabéticos.


No nos equivoquemos, ese es nuestro verdadero enemigo, el patógeno que provoca esta terrible pandemia. No perdamos el tiempo buscando otros culpables. Las autoridades, en los Países democráticos, podrán hacerlo mejor o peor pero todos cometemos errores, incluidos, por supuesto, nosotros mismos. Sin embargo, el coronavirus nos ataca a todos por igual.


Sea lo que sea, hagámoslo con seguridad. Por nosotros y por nuestros seres queridos pero también por esos profesionales que se enfrentan al virus, en primera línea.

Contenido del artículo, incluidas imágenes e ilustraciones, bajo licencia CC BY

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