Narcopisos en España: la nueva estrategia de los traficantes

Los clientes llegan de toda Europa ante el reclamo de drogas baratas y fáciles de conseguir

Los narcopisos se extienden por todas las ciudades

La última operación policial contra los narcopisos en la ciudad de Madrid se llevó a cabo en el barrio de Tetuán, entre los días nueve y veinte de junio, saldándose con la detención de once personas de una banda latina que utilizaba dos inmuebles para para vender droga y como lugares de captación de nuevos adeptos. Entre los detenidos hay dos mujeres, una de ellas menor de edad que forman parte de la banda conocida como DDP (Dominican Dont Play). En la capital de España se libra una guerra entre bandas latinas, principalmente los trinitarios, los DDP y los Latin King.


El quince de junio se produjo un apuñalamiento de un trinitario a manos de un latin king, siendo el agresor localizado y detenido tres días después. Luchan por el control de los narcopisos y es que, a pesar de la pandemia, estos lugares han continuado muy activos, como denuncian los vecinos del barrio de San Cristóbal, uno de los más afectados por la inseguridad ciudadana. De hecho, ha sido el propio vecindario el que ha decidido efectuar patrullas para detectar los inmuebles utilizados por los narcos latinos, desde donde distribuyen distintas drogas, especialmente heroína. En mayo, un incendio en un narcopiso permitió descubrir la actividad que se llevaba a cabo en esa vivienda. Solo con la colaboración ciudadana o hechos fortuitos como el del incendio permiten localizar estos lugares donde se vende droga con habitaciones donde también se permite a los drogadictos inyectársela o consumirla.


El elevado número de intervenciones de este tipo en los dos últimos años hacen replantearse su estrategia a los Cuerpos de Seguridad con respecto a la lucha contra el narcotráfico. Cuando parecía que se había conseguido frenar la amenaza con las últimas megaoperaciones llevadas a cabo en diferentes ciudades, se comprueba que el riesgo sigue latente dando a entender que es de proporciones descomunales.


En toda España se propagan los narcopisos. En la ciudad de Barcelona se desmanteló una red dominicana o eso se pensaba pues los detenidos, una vez puestos en libertad, han continuado con su actividad de tráfico de drogas, solo que en otro barrio. La operación "Bacar" se llevó a cabo en octubre pasado, participando cientos de agentes de policía y cerrando 26 narcopisos (se registraron aparte otros 14 inmuebles más), deteniendo a 55 personas de las que tan solo 18 entraron en prisión. Parecía que dicha barriada era el centro neurálgico del menudeo de droga en la ciudad condal teniendo en cuenta la cantidad de pisos intervenidos pero no es así, el problema se ha hecho extensivo a toda la urbe.


En noviembre de 2018, una intervención de los Mossos d’Esquadra, en la barriada de Poble Sec, se saldó con cuatro individuos detenidos, dos de ellos españoles, que aparentemente administraban los cuatro pisos registrados. Con la colaboración de la Guardia Urbana de Barcelona, que realiza también un servicio esencial en la lucha contra el narcotráfico, se comprobó que alguno de ellos formaba parte de la supuestamente desmantelada mafia dominicana de la droga que operaba en el Raval, en octubre de 2018. Son individuos que no dudan en usar la violencia para desplazar a sus competidores y hacerse con el mercado y ahora ya se sabe que el Raval solo era uno de los barrios donde operaban, pero no el único, sino que lo hacen por toda la ciudad.


La otra explicación es que la operación policial en el Raval obligó a los “narcos” a desplazarse a otros distritos. Sin embargo, esto indicaría que el problema, antes localizado, ahora se ha extendido a toda la ciudad. Los Cuerpos de Seguridad de la capital catalana continúan afirmando que el Raval es el centro neurálgico pues tienen sospechas de una veintena de pisos más que siguen siendo usados para el menudeo de droga. De hecho, los vecinos han constituido una asociación denominada Acció Raval, la cual ha celebrado la resolución judicial por la que un narcotraficante que operaba en el barrio no pueda acercarse a las calles Salvador y Sant Antoni Abad durante tres meses; nunca antes se había ordenado una sentencia parecida.


El motivo por el que se le ha ordenado al narco en cuestión que no se aproxime a esas dos calles concretas es porque sendos vecinos de las mismas le denunciaron al ser amenazados por el narco. El vecindario localizó hasta seis narcopisos colocando pancartas para que la Policía y los ciudadanos supieran donde se encuentran y la sensación de inseguridad que se vive en todo el barrio. Sin embargo, el denunciado, ahora ya sentenciado a pagar una multa (de tan solo 450 €) y a no acercarse a las calles mencionadas, acumula trece denuncias por infracciones y dos por delito de odio homófobo, lo que indica que parece no hacer mella en él las denuncias.



¿Cómo funciona un narcopiso?


Los narcopisos abastecen de todo tipo de drogas, pero principalmente cocaína, heroína y marihuana, ya elaborada para su venta. También puede ser consumida en alguna de las habitaciones habilitadas para ello: compran la dosis y se la inyectan o fuman.


Tanto Mossos como la Guardia Urbana, en el caso de Barcelona, no dan abasto y cada mes se ven obligados a intervenir nuevos pisos, pero lo que más impacta es que desde primera hora ya pueden verse a decenas de personas agolparse en los mismos para conseguir su dosis. En una de las operaciones policiales, cuyo entrada en el inmueble y registro se efectuó antes de las ocho de la mañana, ya había a esa hora tan temprana 24 "clientes". Si el flujo de personas es constante podemos hacernos una idea del volumen de negoci teniendo en cuenta que si a primera hora ya tienen 600 o 700 €, al día pueden recaudar en torno a 10.000 € en un solo piso.


Las jornadas suelen ser ininterrumpidas, con dos turnos de doce horas en los que se relevan los vendedores, como pudo comprobarse en una operación policial en la Provincia de Valencia

La droga que llega a cada piso lo hace de forma frecuente a lo largo del día para evitar almacenar gran cantidad. Es un dato que pudo comprobarse en la operación de Valencia donde se detuvo a un par de personas que se dirigían a los pisos con bolsas pequeñas de cocaína. Además, cuentan con vigilancia como igualmente se ha podido comprobar aunque en Madrid, en una operación de la Policía Nacional en la que colaboró la Policía Municipal, para lo que contaron con apoyo aéreo, se intervinieron seis narcopisos en diferentes barrios, donde los agentes hallaron puertas blindadas y cámaras de videovigilancia. También el uso de menores de edad como vendedores.


Los agentes hallaron una pistola con cargador municionado y armas blancas en uno de los pisos. Se detuvieron a doce personas que contaban incluso con datáfono, se ignora con qué función puesto que cuesta imaginar que cobren con tarjeta de crédito salvo que sea alguna extraña manera de blanquear dinero (o a lo que hayan dado utilidad durante el coronavirus, para evitar el contacto físico).



¿Por qué España?


En un País con 3,4 millones de viviendas vacías, según el Instituto Nacional de Estadística, de las que más de millón y medio se alquilan regularmente, los narcotraficantes cuentan con un mercado enorme de pisos para escoger los que mejor le convengan. Si son intervenidos por la Policía, se ha comprobado que alquilan otros en barrios diferentes, la mayoría de las veces sin que sus propietarios sepan la actividad que desarrollarán en los mismos -si lo saben, lógicamente no dirán nada por interés o miedo-. Una vez registrados, los pisos vuelven a sus dueños en el caso de que no estuvieran implicados (si conocen la actividad que realizan sus inquilinos y no lo comunican, aunque no participen de los beneficios, son igualmente cómplices), y si están implicados entonces se procede a ser precintado por el juzgado competente.


Por lo general, se prefieren los que presentan algunas dificultades estructurales lo que abarata mucho su arrendamiento: edificios ruinosos, con deficiencias o con más de cincuenta años. Hablamos de más de dos millones de inmuebles cuyo alquiler y mantenimiento, por cuestiones obvias, es muy bajo con lo que el negocio para los narcos es redondo (no están destinados a viviendas con lo que les da igual si las calidades son malas). También puede ser que "okupen" inmuebles abandonados como los tres últimos intervenidos en Madrid, en el Barrio de San Cristóbal, uno de ellos perteneciente al Ayuntamiento, otro al Gobierno Regional y el tercero, un antiguo locutorio.


En Madrid se descubrió el vínculo con las mafias de tráfico de personas, en especial de inmigrantes irregulares, a los que facilitan documentación falsa que también elaboran en estos pisos para que regularicen su situación. Así que más que narcopisos propiamente dichos, son inmuebles donde estas mafias ofrecen ambos servicios: droga en cantidades pequeñas (menudeo) y documentos falsos.


Las drogas que más venden son heroína y cocaína siendo la tercer que se incauta en mayor cantidad la marihuana, encontrándose pisos y bajos, también casas e incluso chalets, repletos de plantas en sus sótanos o salones. En uno de los pisos de Valencia intervenidos hallaron 90 plantas más los útiles necesarios para su mantenimiento y más de 2.500 € en efectivo. Y en una casa de la localidad de Cehegín, en la Región de Murcia, se descubrió que toda la planta superior había sido destinada al cultivo de marihuana, incautando 230 plantas. Pero es en Granada donde más plantaciones domésticas se hallan desde hace un par de años. Esta Provincia andaluza lidera, con diferencia, las incautaciones por parte de los Cuerpos de Seguridad de marihuana.


Hay barrios marginales de la ciudad de Granada que consumen más energía eléctrica que un polígono industrial debido a la defraudación del suministro. Para las mafias el negocio es boyante: pisos con alquileres bajos y suministro eléctrico gratis con los "enganches" fraudulentos, con lo que pueden ofrecer el gramo a tan solo cuatro euros. Pero el verdadero negocio está en la exportación a otros Países europeos donde se considera la marihuana plantada en Granada de calidad excelente, multiplicándose su precio por seis.


Si a estos datos añadimos que la legislación española no es muy estricta con esta actividad ilícita si no es en cantidades grandes (y un piso o casa no se considera una gran plantación), el riesgo les vale la pena a los narcos. Además, utilizan a muchos menores de edad porque, del mismo modo, la Justicia en España no castiga con penas altas a los menores detenidos; desde luego, no entrarán en prisión. Se ha llegado a utilizar chalets de lujo pues aunque su alquiler es mucho más alto, el beneficio conseguido les resulta de lo más rentable.


No es casualidad que las mafias italianas consideren a España su segunda casa. Tanta para los grupos criminales italianos como para los cárteles iberoamericanos de la droga, España es una de las puertas de Europa de la droga que llega de Hispanoamérica o del Magreb y ofrecer la mercancía en el País por el que entra reduce considerablemente el coste que supone su transporte a otros Estados europeos. Resulta, por lo tanto, mucho más barata que en el resto del continente, de ahí que se hable ya de "narcoturismo": personas que se desplazan a España a consumir drogas de todo tipo, mientras disfrutan de sus vacaciones o un fin de semana festivo.


Evidentemente, la pandemia del coronavirus ha cambiado la situación pero ha sido permitir la movilidad y de nuevo activarse la actividad de los narcopisos, aunque ya hemos visto como, en las grandes ciudades, no ha mermado durante el confinamiento. Una tendencia que corresponde a las autoridades españolas atajar antes de que el fenómeno sea imposible de frenar, puesto que ya está causando algunos problemas graves de seguridad ciudadana en extrarradios de ciudades importantes.

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