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Múnich: ¿se pudo evitar la masacre olímpica?

Supuso el inicio del terrorismo internacional como lo entendemos hoy, cuando unos individuos con pasamontañas tomaron la residencia israelí de la villa olímpica de Múnich

Placa con nombres de atletas asesinados en Munich, en inglés y hebreo
Placa recuerdo de la masacre de Munich (imagen de ProhibitOnions, Wikimedia Commons)

El grupo que reivindicó el ataque se hacía llamar “Septiembre Negro” y su portavoz decía ser de Palestina. El responsable de la delegación olímpica de Egipto se ofreció como mediador con los terroristas ofreciéndoles cuánto dinero pidieran, con el respaldo de los Estados tunecino y libio. El grupo criminal ya había actuado en Egipto, el año anterior, asesinando al primer ministro jordano en El Cairo.


El ataque de Septiembre Negro

Imagen de archivo del jefe de los terroristas en Munich`72
Luttif Afif (a) Issa, líder del comando terrorista

Cuando todavía dormían en la villa olímpica, el cinco de septiembre (los Juegos comenzaron el 26 de agosto), ocho individuos con pasamontañas y armados entraron haciéndose pasar por deportistas.


Una vez dentro, los terroristas sacaron sus armas y granadas, dirigiéndose a la residencia israelí. Hicieron mucho ruido lo que despertó a uno de los entrenadores que avisó a sus compañeros logrando huir nueve de los 17 deportistas de la delegación de Israel, sin embargo, el entrenador Moshe Weinberger y otro miembro del equipo de alterofilia se enfrentaron a los terroristas muriendo en el forcejeo.


Media hora después, la Policía ya estaba en la zona preguntando a los secuestradores que pedían a cambio de la liberación de los rehenes. La reacción fue rápida, a pesar de que aún era madrugada, porque el jefe de la delegación olímpica israelí avisó a los miembros del Comité Olímpico de Israel, alojado en varios hoteles de la ciudad; avisó también a los medios de comunicación.


El comando sabía a qué habitaciones debía dirigirse. Los israelíes dirían que los secuestradores contaban con información sobre las habitaciones en las que se alojaban los diferentes equipos ya que de lo contrario no se entiende que no se dirigieran a la que alojaba al equipo de tiro olímpico, con los que mejor no debían meterse. Así que fueron a por los otros deportistas o al menos es la teoría esgrimida por uno de los supervivientes.


Unos deportistas norteamericanos les vieron e incluso les facilitaron la entrada al pensar que eran atletas; la seguridad en el complejo era mínima (a raíz del suceso, a partir de los siguientes Juegos Olímpicos, la seguridad adquiriría una gran importancia). Y es algo que no se termina de entender puesto que en teoría miles de policías y soldados custodiaban la ciudad de Múnich durante los Juegos.


La prensa publicó que la embajada del País germano en el Líbano avisó al Gobierno alemán de posibles ataques terroristas durante las olimpiadas un mes antes de celebrarse.


El propio Gobierno, con su silencio, aceptaría su responsabilidad (ya sabemos que quién calla otorga). Antes tuvo que mediar un largo proceso judicial puesto en marcha por las familias de las víctimas que finalmente concluyó con una compensación estatal alemana de tres millones de euros otorgada tres décadas después de los acontecimientos.


La negociación con las autoridades alemanas

Imagen de archivo de negociadores y jefe de los terroristas
Negociación con el jefe de los terroristas

“Septiembre Negro”, vinculado a la organización Al Fatah, requería la puesta en libertad de 234 presos palestinos que se hallaban en cárceles israelíes. Si el Estado de Israel no accedía, aseguraban que matarían a los rehenes dando un primer plazo hasta las nueve de la mañana.


Se llegó a las cinco de la tarde e Israel no daba su brazo a torcer. Si bien los Juegos continuaron con la jornada prevista, ya en la tarde se interrumpieron -aunque al día siguiente continuaron como si no hubiera pasado nada-.


El Gobierno alemán, ante la negativa israelí a negociar con los terroristas, decide ofrecerles una salida facilitándoles un vuelo a un País que acepte colaborar. Egipto se ofrece y los alemanes trasladan en tres helicópteros a terroristas y rehenes desde la villa olímpica al aeropuerto de Fürstenfeldbruck. Pero las Fuerzas de Seguridad alemanas han preparado un plan de rescate.


Los miembros del comando no terminan de fiarse y no bajan todos de los helicópteros sino tan solo cuatro de ellos, comprobando que no les aguarda ninguna sorpresa en el avión que les trasladará a Egipto. Sin embargo, un comando policial de cinco agentes especiales se halla dentro del avión. Al ver que varios terroristas se acercaban al mismo salieron para evitar ser descubiertos.


Los terroristas regresan a los aparatos donde continúan el resto del comando y los rehenes, para decirles que no hay policías o soldados en el avión.


Un francotirador alemán dispara desatándose un tiroteo que acaba en verdadera tragedia: muere un policía en el intercambio de tiros entre los terroristas y los agentes.


Los miembros del comando permanecen durante horas dentro de los helicópteros no atreviéndose a salir hasta que toman la decisión de matar a los rehenes soltando granadas en los helicópteros y aprovechando la confusión para intentar huir.


Todos los atletas mueren, cinco de los terroristas serían abatidos y tres detenidos por la Policía. Se supo después que Israel se había ofrecido para planificar el dispositivo de rescate, pero los alemanes rechazaron la oferta considerando que podían arreglárselas por sí mismos.


En el funeral, las banderas nacionales se izaron a media asta salvo las árabes.

Las reacciones al ataque terrorista en Munich

Placa conmemorativa del suceso en el Parque Olímpico de Múnich

Mes y medio después del suceso, Septiembre Negro entra de nuevo en acción secuestrando un avión de la compañía alemana Lufthansa. A cambio de su liberación solicitaban que los tres terroristas supervivientes de Múnich fueran entregados a la organización y el Gobierno alemán, a diferencia del israelí, sí liberó a los terroristas.


Los documentos desclasificados cuarenta años después de la tragedia revelan que una delegación del Gobierno de la República Federal de Alemania se reunió con "Septiembre Negro" acordando que no atacaran más objetivos alemanes ni volvieran a llevar a cabo atentados en suelo alemán.