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Cómo erradicar la violencia de género (I)

Actualizado: 31 may 2021

En una sociedad democrática contemporánea, no tiene cabida esta lacra que, sin embargo, va en aumento

Puño de hombre cerrado y al fondo mujer con cabeza agachada
Miles de mujeres viven verdaderos infiernos

La pandemia, y el confinamiento doméstico, sin duda, ha agravado la situación de muchas mujeres que ya de por sí vivían con miedo constante al convertirse su hogar en una prisión.


Se ha registrado un notable aumento de llamadas de socorro en muchos países europeos; solo en España supuso un incremento del 41%.


Muchas mujeres aún desconocen los mecanismos que existen a su disposición para solucionar su grave problema. Veamos a lo largo de dos artículos (siendo éste el primero), qué se ha hecho hasta el momento para intentar erradicar el problema y qué más se podría hacer.


Comenzaré por hablar de un acuerdo al que llegaron prácticamente todos los Países europeos, hace diez años, pero que pasado el tiempo no todos han ratificado. Es un claro ejemplo de la diferencia entre las buenas palabras (y hacerse la foto) y los buenos hechos.


El Convenio de Estambul


En 2011, en la ciudad turca de Estambul, se firmó un acuerdo con el auspicio del Consejo de Europa contra la violencia de género y la doméstica; sin embargo, no entraría en vigor hasta tres años después.


El Convenio de Estambul - en adelante, el Convenio -, lo han ratificado 34 de los 46 países que lo firmaron en un principio, entre ellos España, reconociendo que la violencia machista atenta contra los derechos humanos, admitiendo que existe una clara desigualdad entre los dos géneros a favor del hombre.


Lo paradójico es que el País anfitrión del Convenio, Turquía, es uno de los Países que no lo ha ratificado y no solo eso, se retira de la adhesión al mismo.


En la misma línea se mueven Polonia, Bulgaria, Hungría, Eslovaquia y la República Checa. Lo que alegan es que resulta contrario a sus Constituciones nacionales o costumbres.


Veamos a qué insta el Convenio y si atenta contra las libertades individuales, que es lo que principalmente deben proteger las Constituciones democráticas.


Los objetivos del Convenio (aplicable solo en Europa) son los siguientes:

  • Castigar la violencia de género como delito.

  • Promover la igualdad entre géneros contribuyendo al empoderamiento de las mujeres.

  • Elaborar políticas estatales que ayuden a proteger a las víctimas.

  • Promover la cooperación internacional en la materia.

  • Dar medios a los CFSE para que puedan asistir a las víctimas de modo más eficaz.

El Convenio incluye a las mujeres y niñas migrantes, introduciendo un elemento novedoso: el permiso de residencia independiente del que se le diera a su pareja, si ésta solicitó la reagrupación familiar, en el caso de que se demuestre que la mujer está siendo objeto de violencia.


La atención a las migrantes resulta clave para erradicar una práctica horrible como es la mutilación genital femenina, un problema que afecta a más de medio millón de mujeres solo en Europa y que les marca de por vida.


En España se adaptó la normativa europea basada en el Convenio al Sistema Nacional de Salud que ofrece un servicio específico a las mujeres que pidan protección para impedir que se les practique la escisión total o parcial de los órganos genitales. Se trata de una detestable tradición que sufren decenas de millones de mujeres en África y Oriente Medio (también sucede en otros lugares de Asia).


Cuando muchas mujeres inmigrantes llegan a España, en cuyos Países de origen existe la costumbre de la amputación del clítoris u otra parte de sus genitales, siguen estando dominadas por esas ancestrales costumbres machistas.


Una mujer de su comunidad, una especie de curandera, a la que recurren para llevar a cabo semejante atrocidad, se la practicará en la intimidad de su hogar con el riesgo que conlleva de que se desangre.


La Guardia Civil española cuenta con equipos de atención al inmigrante que realizan un formidable trabajo y que mantienen contacto con ONGs y asociaciones de inmigrantes, algunas de las cuales ofrecen formación para facilitar el acercamiento a las mujeres que sufren esta tortura. En muchos casos, se debe a su analfabetismo y total dependencia de sus parejas masculinas o porque no conocen el idioma del País de acogida o sencillamente ignoran cómo defenderse (ni siquiera saben si han de hacerlo o no).


El problema no solo persiste, se agrava

Hombre y mujer de espaldas junto a la orilla del mar
Una relación de pareja se basa en el respeto y cariño mutuos, no en el control

A pesar de los diez años transcurridos desde la firma del Convenio de Estambul, en la actualidad solo doce Países europeos cuentan con leyes que castiguen penalmente las relaciones sexuales sin consentimiento como una forma de violación.


La violencia contra las mujeres se verá desde distintas perspectivas y les darán distintos nombres, pero la realidad incuestionable es que se trata de una lacra no solo en España sino en todo el Mundo, pues ya es la primera causa de muerte de mujeres de entre 15 y 44 años de edad.


Existen distintas modalidades de violencia de género:

  • La que se produce en el seno doméstico, si es dirigida hacia la mujer de forma específica.

  • La violencia sexual en sí misma

  • El acoso de tipo sexual

  • La mutilación genital femenina

  • El matrimonio forzoso