Corea del Norte advierte a Estados Unidos

Actualizado: jun 16

El presidente norcoreano da un plazo a Trump: antes de que termine 2019

En un nuevo alarde de arrogancia, Kim Jong-un declara que espera un nuevo encuentro con Trump pronto o que se atenga a las consecuencias

Dicen apreciarse mutuamente pero sus respectivos Gobiernos no actúan en consonancia

Donald Trump dice estar preocupado por el tráfico ilegal de personas y señala a varios Países como principal origen de dicha detestable actividad: Cuba, Siria, Rusia y Corea del Norte. Pero en una entrevista del presidente norteamericano concedida al escritor Doug Wead, el mandatario considera al presidente de Corea del Norte como una persona con la que puede llegar a entenderse mientras por otro lado se publica el informe anual de terrorismo, a cargo del Gobierno de Estados Unidos, calificando a Corea del Norte como Estado patrocinador del terrorismo. ¿Significa que el presidente Trump no está en consonancia con su propio equipo de Gobierno? Es lo que parece: Trump va por un lado y el Gobierno federal por otro.


Los intentos de diálogo entre Corea del Norte y EEUU a propósito del programa nuclear de los primeros han fracasado si bien se espera una nueva reunión antes de que termine 2019 y otra del presidente norcoreano con el de China, Xi Jinping.


Ya en Estocolmo, en octubre pasado, Corea del Norte advirtió a Estados Unidos que tenía hasta antes de que concluyera el año para encontrar una vía de entendimiento. Pero, ¿qué significa esa advertencia? ¿Acaso preparan algún tipo de amenaza si no se llega a un acuerdo que satisfaga a ambas partes?


Desde mediados de 2018, Trump y el presidente norcoreano, Kim Jong-un, se han reunido en tres ocasiones, en junio en Singapur, en febrero en Hanói y en octubre en Estocolmo, pero las sanciones norteamericanas a Corea del Norte se han mantenido. Resulta lógico teniendo en cuenta que el Régimen de Pyongyang se mantiene en sus trece y sigue realizando pruebas con nuevos lanzacohetes, lo que atemoriza a dos aliados de EEUU como son Japón y Corea del Sur.



Las dos Coreas: ¿una reunificación imposible?

En el tablero internacional, tampoco interesa la unión de las dos Coreas

La Península de Corea estuvo ocupada militarmente por Japón entre 1910 y 1945, hasta que Estados Unidos venció al Imperio nipón en la Segunda Guerra Mundial retirándose los japoneses y surgiendo el statu quo actual: dos Coreas enfrentadas y bases militares norteamericanas por doquier en la Región, excepto en Corea del Norte.


La guerra entre el sur y el norte, en los años 50, dejó tres millones de víctimas mortales y cientos de miles de familias separadas para siempre

Corea del Sur es todo lo contrario de la del Norte: un País rico (tanto como España), con una avanzada tecnología que nada tiene que envidiar a la japonesa, donde la sofisticación y originalidad son la norma. De hecho, olvídate de usar WhatsApp en Corea del Sur; sí lo has leído bien: allí tienen su propio servicio de mensajería instantánea, mucho más atractivo y que usan decenas de millones de surcoreanos. También tienen su propia versión de música pop a la que llaman k-pop que tiene locos a los adolescentes, aunque en este caso sí se oye a cantantes y grupos de otros Países. Claro que, como buen País oriental, no dejan de lado sus tradiciones que han sabido integrar en su moderna sociedad, al igual que Japón o el sureste asiático.


Los surcoreanos también saben lo que es vivir bajo el yugo de una dictadura, pues entre 1961 y 1987 dos generales se sucedieron en el poder gobernando con mano dura y el respaldo de la Casa Blanca, ya que el norte estaba bajo el aura de la Unión Soviética. Más de tres décadas después de acabada la dictadura en Corea del Sur, tampoco hoy se contempla la reunificación con sus vecinos del norte: esto no es Alemania. La unión de las dos Coreas es una empresa irrealizable por su altísimo coste económico que, como sucedió en Alemania, tendría que asumir la parte más rica y en el caso de Corea sería el sur. Sin embargo, Alemania es una de las naciones más ricas del Mundo y Corea del Sur, si bien es próspera, no tanto: la reunificación supondría su ruina.


Existe un Ministerio surcoreano para la Unificación pero solo sirve para intentar que Corea del Norte permita que, al menos una vez al año, familiares separados por la frontera puedan verse por unas horas, lo que no todos los años se logra.



Incertidumbre sobre los planes de Kim Jong-un

El presidente norcoreano se considera una especie de iluminado. Las últimas fotografías que la agencia de noticias oficial del País ha difundido de su líder, montando sobre un caballo blanco en el monte Paektu, que para los coreanos es un lugar sagrado, indica la megalomanía de este individuo. Sin embargo, es un gesto que ya ha repetido anteriormente y siempre antes de que se produjera un acontecimiento importante, por lo que cabe preguntarse qué nos deparará en los próximos meses Kim Jong-un. ¿Puede tener alguna relación con la advertencia hecha a EEUU? O tal vez con el lanzacohetes que ha probado recientemente, lo que evidentemente inquieta a la comunidad internacional.


Hace seis años, cuando subió por primera vez al monte sagrado, poco después llevó a cabo la purga en su Gobierno, incluyendo a su tío Jang Song-thaek, quién estaba casado con una hermana del padre del dictador (sobre él recae la sospecha de que mandara asesinar también a su tía).


El cargo de líder supremo es hereditario: Kim Jong-un lo heredó de su padre y éste del suyo, Kim Il-sung, como si de una dinastía de reyes se tratara. Es más, todo está adornado de simbología: el caballo blanco en el que ha subido al monte Paektu rememora el que montaba el iniciador de la dinastía en su lucha contra los invasores japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Ese lugar es donde la leyenda en torno a esta familia de tiranos cuenta que nació el padre del actual presidente, siendo anunciado dicho nacimiento por señales en el cielo. Los cadáveres de los ascendientes de Kim Jong-un permanecen, embalsamados, cuales momias egipcias, en el Palacio del Sol, en la ciudad de Kumsusan.


El presidente norcoreano volvería a subir al monte Paektu en 2017, anunciando un mes después que había concluido el desarrollo de su programa nuclear -lo que ya hemos visto que no es así- y en 2018 lo haría en compañía del presidente surcoreano, produciéndose el primer acercamiento entre las dos naciones en décadas. Así que habrá que estar expectantes para ver qué anuncia próximamente Kim Jong-un después de esta nueva subida al Paektu. Según él mismo dice, las relaciones con Trump son de respeto mutuo y con respecto al presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, se muestra sensible y dialogante, incluso le envió una carta de pésame por la muerte de su padre.


Se ha celebrado un partido de fútbol, por primera vez, entre las selecciones nacionales de ambos Países, el 15 de octubre. Si bien no es el primero realmente, sí con carácter oficial en suelo norcoreano, valedero para el Mundial de Qatar de 2022. Eso sí, el Gobierno no permitió que lo cubrieran periodistas extranjeros, por lo que la información que se tiene del encuentro es la que ha proporcionado la agencia estatal de noticias. Ya en los juegos olímpicos de invierno, en PyeongChang (Corea del Sur), las dos legaciones coreanas desfilaron juntas en la inauguración, como si fueran una sola nación, con una misma bandera. Incluso el equipo de hockey sobre hielo estaba formado por jugadores de ambos Países.


El tímido aperturismo no debe nublar la perspectiva que el Mundo libre ha de tener del dictador Kim Jong-un, quién no permite que sus súbditos puedan siquiera oír música, salvo una canción de cuna que glorifica al Régimen, llegando a ser ejecutadas varias personas en el pasado, según los desertores, por cometer el grave delito de oír emisoras de radio o ver canales de televisión extranjeros. Tampoco se permite el duelo familiar por parientes que hayan fallecido; eso sí, cuando murió el padre del dictador, Kim Jong-il, se impuso un luto oficial en todo el País de cien días.


No se permite a los ciudadanos salir del País por lo que cientos de miles de ellos se han visto obligados a huir a Corea del Sur bajo el riesgo de ser detenidos y torturados o ejecutados por traición, como les ha sucedido a muchos norcoreanos, aseguran quiénes sí consiguieron escapar. Ese es el régimen de terror de Kim Jong-un, del que la comunidad internacional debiera hacerse responsable, que sin embargo mira hacia otro lado. Un individuo que se cree tocado por la mano de un dios y que supone una clara amenaza global por el potencial nuclear que está desarrollando: misiles en manos de un loco al que en cualquier momento se le va la mano, que ahora cree haber encontrado a un amigo en Donald Trump, otro individuo inestable que lo mismo dice “digo” que dijo “Diego”.

© 2008-2020 por RSW

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon