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Bielorrusia: la clave secreta de Putin

El Kremlin se apoya en el presidente Lukashenko para controlar Ucrania

Imagen de una calle de Minsk con mucho tráfico
Minsk, capital de Bielorrusia

El sur de Bielorrusia se ha convertido en una base de helicópteros de combate para lanzar ataques hacia Kiev, la capital de Ucrania, gracias al apoyo del dictador Alexandr Lukashenko, quién ha permitido que un enorme contingente de soldados y piezas de artillería de Rusia se dispongan en torno a la frontera para el asalto final.


El respaldo incondicional de Bielorrusia a Putin

Putin y Likashenko reunidos hace años
Putin y Lukashenko (imagen del Kremlin)

Kiev se encuentra a menos de 500 kilómetros de Bielorrusia con lo que los tanques y vehículos blindados estarían en la capital ucraniana en poco más de siete horas, si no hallaran obstáculos en su camino. Pero no es el caso ya que el ejército ucraniano está resultando ser un hueso muy duro de roer para la superpotencia rusa.


El sur de Ucrania ya está prácticamente en poder de Rusia, gracias a la plataforma desde la que entraron: la Península de Crimea, anexionada por los rusos en 2014. Es también lo que intentan por el norte con la ayuda de Bielorrusia.


Ya en 2020, tras unas nuevas elecciones fraudulentas (Lukaschenko gobierna ininterrumpidamente desde 1994), la UE aplicó sanciones al País, en especial tras comprobar como el Gobierno bielorruso llevaba a cabo una dura política de represión hacia los disidentes. Y no solo eso, permitió la entrada de numerosos migrantes en territorio de la Unión con el objetivo de provocar una crisis demográfica.


En 2021, Bruselas renovó las sanciones con nuevos paquetes que afectaban a las cuentas de funcionarios de alto rango bielorrusos y a las empresas que apoyaban al Gobierno facilitando el traslado de los migrantes hacia Centroeuropa cuando lo más humanitario hubiera sido atenderles en su territorio.


En febrero de 2022 Lukaschenko canceló la neutralidad nuclear del País. ¿Se trata de un paso previo con el objetivo de dar vía libre a Rusia para que, si lo desea, utilice su territorio para instalar en el mismo plataformas de lanzamiento de misiles?


La Unión Europea responde con nuevas sanciones económicas a la exportación de combustibles, minerales, tabaco, madera, cemento, acero e hierro (ya antes se prohibió importar desde Bielorrusia armas, otro de los sectores importantes de la economía del País).


El dictador bielorruso no se achanta pero debiera porque los Países de la UE son los segundos entre los más importantes clientes de Bielorrusia. Su ministro de economía dice que buscarán otros mercados.


Lukaschenko ha manifestado estar preparado para afrontar las sanciones económicas, vengan de donde vengan y es que no solo la Unión Europea las ha tomado, también Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá.


¿Por qué el Gobierno de Bielorrusia se afana en contentar en todo a Moscú?

  • Lukaschenko añora el pasado soviético, como Putin.

  • Bielorrusia forma parte de la Unión Euroasiática (con Rusia).

  • Dependencia energética (petróleo y gas).

  • El 40% de la deuda nacional fue adquirida por Rusia.


Un dictador a la vieja usanza

Lukaschenko extendiendo sus brazos
Lukaschenko: el último dictador europeo

Al todopoderoso presidente de Bielorrusia le gusta la idea de que su País sea un Estado satélite de Rusia, como antaño sucedía con los Países del Este de Europa con respecto a la antigua URSS. Le hace sentirse como si formara parte de algo grande y que funciona gracias a su alianza.


Tal vez, sencillamente, le guste el poder (lo más probable) y es consciente que del lado de Putin lo mantendrá, siempre y cuando le tenga contento. A fin de cuentas, la política autoritaria del mandatario bielorruso es como la comunista de la era soviética.


La producción agropecuaria depende del Estado; son muy pocas las granjas que han quedado en manos privadas. No exportan, pues todo lo que producen va dirigido al mercado nacional.


Ha conseguido despuntar y ser referente internacional en tecnología informática y telecomunicaciones. Y aquí sí hay grandes compañías privadas que exportan sus productos con un enorme éxito. Resulta curioso que las dictaduras se afanen cuando de nuevas tecnologías se trata, como si fueran conscientes de que son una herramienta poderosa para el control de masas hoy en día.

Ninguna cancillería europea duda que Rusia potenciara su balanza comercial haciendo totalmente dependiente a Bielorrusia de Moscú, máxime cuando el volumen de negocio con Europa no es, en realidad, elevado; unos 10.000 millones de euros al año. Sin embargo, Minsk había aumentado notablemente y de forma gradual la relación comercial con Europa precisamente para no depender tanto de Rusia. De nada le sirvió puesto que esa relación ha terminado.


El Banco Mundial ha cancelado los créditos que habían aprobado para Bielorrusia por su colaboración en la invasión de Ucrania. Ese dinero lo enviará la entidad financiera al Gobierno ucraniano para que pueda hacer frente a la defensa y supervivencia de sus ciudadanos.


Para Bruselas el colmo de la desfachatez de Lukashenko fue ordenar el desvío de un avión de pasajeros que hacía la línea Grecia-Lituania obligándole al aterrizaje en Bielorrusia para detener al periodista disidente Román Protasevich y su pareja Sofía Sapega. Uno más de los numerosos atropellos contra las libertades civiles que se viven continuamente en el pequeño País.


La oposición política está a favor de las sanciones, incluso su líder, Svetlana Tijanóvskaya, exiliada en Lituania, pide que ejerzan aún más presión (congelando las cuentas de todas empresas públicas bielorrusas en Bancos europeos). La ciudadanía, la prensa y los partidos opositores sufren el régimen autoritario de Lukashenko.


Svetlana ha sufrido amenazas hacia su familia, según declaró a los medios, por parte del Gobierno bielorruso que detuvo a su marido en una manifestación. La opositora en el exilio afirma que existe una gran represión del Gobierno hacia los ciudadanos que en su mayoría no están de acuerdo con el apoyo de Bielorrusia a Rusia en la invasión de Ucrania.


Svetlana se ha autoproclamado líder de Bielorrusia en el exterior pues considera que de haber sido las elecciones presidenciales limpias las hubiera ganado, pero fueron fraudulentas.


Ninguna entidad bancaria de la Unión puede conceder prestamos para la inversión en suelo bielorruso y muchas grandes empresas bielorrusas no pueden llevar a cabo negocios con entidades afincadas en la UE. Se incluye a las compañías aéreas que no podrán fletar aviones a Países de la Unión, cancelando las compañías europeas sus vuelos a Bielorrusia.


El deporte internacional se desentiende de Bielorrusia

El Comité Paralímpico Internacional (CPI) sanciona a Bielorrusia - y a Rusia - impidiéndoles participar con su bandera con lo que tendrán que hacerlo como atletas independientes.


Cuando ganen una medalla no será su himno el que suene sino el olímpico; es la misma decisión que ha tomado la Federación Internacional de Automovilismo para sus grandes premios de Formula Uno.


Pero me pregunto: ¿de veras hay quién crea que esta medida pudiera indignarles? Es sencillamente absurda, ya que dichos deportistas son de donde son y las medallas que ganen, en especial los rusos, que serán muchas, van a ser celebradas igual, suene o no su himno.


Más valiente ha sido el Consejo Mundial de Atletismo que ha expulsado a las federaciones rusa y bielorrusa del Mundial de Atletismo. O la organización de la Copa Davis y la BJK de tenis que ya no cuentan con las dos naciones.


Una disciplina en la que los rusos son una superpotencia (lo son en muchas) como es el ajedrez también se ve afectada porque la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) ha prohibido tanto a Rusia como a Bielorrusia que celebren campeonatos o encuentros oficiales. Si lo hacen, no será con el respaldo de la FIDE. Lo mismo hará la Federación Internacional de