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A un año que prescriba el atentado del 11-M

Actualizado: 17 sept 2023

De los 22 implicados, solo quedan 4 en prisión, mientras la amenaza yihadista persiste

Después del 11-S, el peor atentado terrorista fue el perpetrado en Madrid, el 11 de marzo de 2004.


La red al-Qaeda mató a 190 personas e hirió a otras 1.857, al explosionar los trece artefactos que colocaron en cuatro trenes de cercanías.


Las víctimas mortales de aquella acción terrorista en realidad fueron 193 porque un bebé murió a los dos días de nacer por las heridas de su madre. Un agente de policía moría en el asalto al piso que la célula yihadista tenía alquilado, en el barrio de Leganés. Otro de los heridos estuvo en coma diez años, tras lo que falleció.


De los 22 implicados en la acción terrorista, que fueron juzgados en España (cuatro más lo fueron en Marruecos), solo Hamid Ahmidan pediría públicamente perdón. Su primo, Jamal Ahmidan, conocido como “el chino”, era uno de los terroristas que se inmolaron en Leganés. En el piso se hallaron un texto escrito por otro miembro de la célula, Mohamed Bouharrat, además de fotografías suyas, quedando el sujeto también libre.


Barrios conflictivos, germen de yihadistas

Tras salir de la cárcel, Hamid Ahmidan marchó a Tetuán, residiendo en el barrio Jemaa Mezuak, desde el que numerosos terroristas han salido rumbo a Europa u Oriente Medio para atentar. Es donde se criaron juntos tanto Hamid como su primo Jamal además de otros cuatro miembros de los ocho que conformaban la "mano ejecutora" de la célula.


En el barrio Jemaa Mezuak coincidirían con otros yihadistas que perpetraron atentados en otros lugares del Mundo, como Abdelmonem Amakchar El Amrani, que se inmoló en Irak, matando a seis personas e hiriendo a 27. Otros ocho individuos más, del mismo barrio, se han inmolado en otras ciudades, principalmente iraquíes.


Se sabe de contactos de alguno de ellos y otros implicados en islamismo radical con elementos que residen en la barriada de El Príncipe, de la ciudad de Ceuta. Este lugar es también foco integrista importante ya que de sus calles han salido otros yihadistas.


Son barrios marginales con lo que se convierten en caldo de cultivo idóneo para la captación de muyahidines que lucharán después en diferentes grupos yihadistas. Se han captado no pocos jóvenes ya que hay un fracaso escolar importante, prometiéndoles dinero fácil y una causa por la que luchar para no sentirse marginados (la mayoría no aceptan la oferta).


No todos los yihadistas son personas sin estudios o sin posibilidades, puesto que alguno estuvo en la Universidad y aun así también han marchado a combatir o inmolarse en Irak y Siria.


El barrio de Jemaa Mezuak tiene 60.000 habitantes y el de El Príncipe una población de 12.000. De este último es Hamed Abderramán Ahmed, conocido como el talibán español, al ser detenido en Afganistán por los norteamericanos en plena guerra, en 2001. A su regreso a Ceuta se dedicó a captar adeptos para el ISIS por lo que sería encarcelado en España.


Los dos barrios, el de Tetuán y el de Ceuta, están aquejados de elevadas tasas de desempleo, desescolarización y delincuencia. Los yihadistas que han sido captados en ambos lugares se han alistado, casi todos, en el ISIS. Además, es probable que los terroristas se financien con el tráfico de hachís que se mueve en estos barrios.


El yihadista marroquí Mohamed Hamaduch, (a) "Kokito Castillejos'" y su esposa española se radicalizaron entre El Príncipe y el Barrio Negro de la localidad marroquí de Castillejos (en árabe la conocen como "Fnideq"), otro enclave marginal, germen de terroristas. En este lugar, la Policía marroquí detuvo recientemente a otro sospechoso de enaltecer el yihadismo ya que el integrismo islamista está instalado en la zona desde hace años.


Situación actual del yihadismo en España

Escala del Ministerio del Interior marcando el nivel rojo (4)

La situación en España, con respecto al yihadismo, sigue siendo preocupante, no debiendo bajar la guardia. De hecho, el País continúa en alerta contraterrorista de nivel 4, de un máximo de 5.


En Barcelona, en 2017, se perpetró una masacre con 16 personas asesinadas, resultando heridas otras 152. Desde entonces, no se bajó la guardia en ningún momento.


En 2022 se realizaron 52 detenciones de yihadistas en España, en 25 operaciones policiales, siendo una de las más importantes la de octubre en la que colaboraron las Fuerzas de Seguridad de Marruecos. Se saldó con trece detenciones de las que once fueron en España (entre Melilla y Granada), más dos detenidos en la localidad marroquí de Nador. Se trataba de una red de difusión de contenido yihadista y de captación de "reclutas", por Internet.


Tras varios años sin bajar la guardia y con numerosas operaciones policiales, el año 2023 comenzó con un atentado en Algeciras (el día 26) en el que un terrorista, Yassine Kanjaa, de nacionalidad marroquí, dio muerte a un sacristán e hirió a un sacerdote. El yihadista entró en varias iglesias portando un machete y tirando todo (imágenes, cruces, velas y lo que hallaba a su paso).


En marzo de 2023 se detuvo en las Islas Baleares al autodenominado "sicario de Alá" que propugnaba por la red que se asesinara a policías y funcionarios del Estado. Tiene la nacionalidad española y fue detenido a comienzos del año en Egipto por su radicalización y extraditado a España.


La caída del Estado Islámico que constituyó el ISIS entre Siria e Irak ha supuesto que sus combatientes engrosen las filas de la organización yihadista en otros conflictos, en el Sudeste de Asia o África Central.


Se cree también que hay cientos de retornados que han regresado a la Unión Europea, donde la libre circulación de personas dentro de sus fronteras pudiera ser un hándicap en la lucha contraterrorista. Y aunque estos retornados estén controlados, pueden servir de inspiración para los que ya han sido captados y planifican nuevas acciones en Europa.

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