Infantería de Marina española: la más antigua del Mundo

A pesar de sus casi 500 años de Historia y de sus innumerables sacrificios y misiones internacionales, el Gobierno español estudia una posible reducción de la Infantería de Marina. Repasemos sus hitos históricos; te sorprenderán.


Heredera de los antiguos Tercios españoles que dominaron Europa durante más de un siglo, en la actualidad se constituyen en el denominado Tercio de la Armada (TEAR). Su fundación tuvo lugar en la primera mitad del siglo XVI bajo el reinado del emperador Carlos I de España.


Han llevado a cabo numerosas misiones internacionales de pacificación de territorios en guerra y también de policía militar, dotados de medios ante situaciones de guerra electrónica y avanzados sensores. Sus efectivos de operaciones especiales están adiestrados para todo tipo de situaciones: saltar en paracaídas, bucear, labores de inteligencia sobre el terreno…

Cuando se nos habla de infantes de marina nos viene a la cabeza, a la mayoría, los marines de los Estados Unidos pero lo cierto es que es que el primer País que creó unidades militares preparadas para desembarcar en una costa y actuar de inmediato fue España. Se trataba de los “Tercios del Mar”, llamados así para diferenciarlos de los Tercios de Tierra que dominaban Europa Occidental en los siglos XVI y XVII; los de Mar eran mucho más numerosos.


Actuarían por primera vez en Italia pues el Imperio Hispánico tenía posesiones en la Península Itálica: Nápoles, Sicilia y Cerdeña. Los infantes de marina españoles (y de otros Países reclutados en los territorios del Imperio) batallaron en diferentes escenarios europeos causando temor por su efectividad. Tanto es así que la República de Venecia y posteriormente el reino de Inglaterra copiaron el esquema español de los Tercios de Mar creando sus propias infanterías de Marina en la segunda mitad del siglo XVI; en el siglo XVII lo harían otros Países europeos e incluso los famosos marines norteamericanos deben su existencia a la gran impresión que los españoles causaron en las milicias rebeldes que luchaban contra los ingleses en el siglo XVIII Todavía hoy en día, los marines de los Estados Unidos quedan impresionados con sus homólogos españoles en las maniobras que realizan conjuntas.

La Armada española es la tercera más importante de la Unión Europea, no por sofisticación sino por volumen y si quiere seguir estando en el podio deberá modernizar sus medios técnicos y reforzar sus unidades con más personal. Pero el Gobierno español planea lo contrario, disminuir la Infantería de Marina que ya sufre el desagradecido olvido de los políticos que no aprecian el enorme esfuerzo y sacrificio que llevan a cabo. Y si no que se lo digan a los infantes que continúan con vehículos anfibios, carros de combate y Hummer anticuados o insuficientes.


Posiblemente, la solución a la falta de personal y medios de la Guardia Civil en zonas costeras de especial conflictividad o con un alto índice delictivo, como el Estrecho de Gibraltar, debiera ser reforzar la seguridad con efectivos de la Brigada de Infantería de Marina. Las Fuerzas de Protección y de Guerra Naval Especial de la Infantería pueden seguir utilizándose en misiones internacionales.


Ni que decir tiene que el despliegue no debería afectar a las mejoras salariales y en medios que requieren tanto la Guardia Civil como las Fuerzas Armadas en el sentido de que se trataría de economizar los recursos de ambas instituciones en cuanto a la seguridad ciudadana, complementándolos. Al mismo tiempo que se utilizan efectivos militares como refuerzo en la lucha contra el tráfico de drogas y de personas en el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán, se deberán mejorar sus medios y naturalmente sus salarios. Todo ello sería posible si el Gobierno español priorizara de forma inteligente las partidas presupuestarias no dejándose llevar por intereses políticos. La seguridad en la zona aumentaría, pero además se crearía empleo al incrementarse las dotaciones tanto de guardias civiles como de infantes de Marina, dotando a estos últimos de una nueva competencia tal y como ya sucede en otros Países (en México, la Marina se ocupa de luchar contra el tráfico de drogas).

El Batallón Reforzado de Desembarco de la Infantería de Marina española cuenta con un adiestramiento excepcional que sería muy útil en la vigilancia del litoral del sur de España en coordinación plena con la Guardia Civil.


La increíble Historia de la Infantería de Marina española


Si bien tuvieron su bautismo de fuego en la defensa de las costas españolas de Nápoles en el siglo XVI, con el emperador Carlos I, su hijo Felipe II reforzaría el Tercio de Mar potenciando su adiestramiento y operatividad para que pudiera apoyar a los Tercios de Tierra que operaban en otros escenarios europeos.


Los infantes eran transportados en galeras a las zonas de combate donde desembarcaban y luchaban con tal ahínco que en pocos años se harían famosos en el Mediterráneo y el Atlántico por su fiereza. Cada galera enrolaba a 125 soldados y su primer hito histórico sería la Batalla de Lepanto en la que participó el más ilustre de los infantes de marina: Miguel de Cervantes. Los turcos quedarían maravillados por la efectividad de estos formidables combatientes y tras la batalla supieron que era preferible replegarse al Mediterráneo Oriental y no molestar a España en el Mediterráneo Occidental.


El primer desembarco de importancia lo harían como fuerza conjunta con los portugueses conquistando a los franceses las Islas Azores, que desde entonces pertenecen a Portugal (por aquel entonces, Portugal formaba parte del Imperio Hispánico).


Si alguno se pregunta (porque le haya llamado la atención en algún desfile) por qué el uniforme de gala de los infantes de Marina es tan parecido al de la Guardia Real española, la respuesta es que el rey Carlos III de España les concedería la doble franja roja que lucen en el pantalón tras la heroica defensa del Castillo de los Tres Santos Reyes del Morro, en Cuba. Una fuerza inglesa de 14.000 soldados asedió el castillo no dando crédito a la enconada defensa de la exigua guarnición española. Los ingleses sabían que si querían conquistar La Habana antes tenían que rendir las fortalezas que la defendían; la otra era la de La Punta y entre ambas creaban una impresionante fuerza conjunta con sus cañones que mantenía alejadas a las escuadras enemigas. Los ingleses sabían que solo con un gran contingente militar de desembarco podrían tener alguna posibilidad de éxito, pero sabían que una vez en tierra, los supervivientes a los bombardeos españoles desde las fortalezas se las verían con los infantes de Marina. Los ingleses necesitarían mes y medio para conquistar el Castillo del Morro.


Como La Habana acabó cayendo en manos inglesas, a cambio de su devolución el rey Carlos III de España cedería la Isla de Menorca y la Florida a Inglaterra. El rey inglés Jorge III se comprometía también a devolver Manila, que también había sido arrebatada a España; tal era la inmensidad del Imperio Hispánico, con territorios en todos los continentes todavía a finales del siglo XVIII. Por aquel entonces, al ser enemigos España e Inglaterra, el rey Carlos III decide apoyar a las fuerzas norteamericanas que se rebelaron contra los ingleses. Los infantes de Marina españoles dejarían boquiabiertos a los milicianos. El propio George Washington diría lo siguiente: "Con España en guerra, Inglaterra seguro que se vería obligada a renunciar a sus proyectos americanos".


La Infantería de Marina española contribuiría de gran forma a la recuperación de Florida para España hasta que algunas décadas después, ya en el siglo XIX, fuera entregada a los Estados Unidos.


La Guerra de Independencia de España de las fuerzas napoleónicas culminaron con la “venganza” española persiguiendo los infantes de Marina al ejército de Napoleón hasta territorio francés conquistando Toulouse. Esta enemistad con Francia se solucionaría, curiosamente, cuando España se alía con el sobrino de Napoleón, a mediados del siglo XIX, quien gobernó el Segundo Imperio Francés como Napoleón III. Junto a los franceses, los infantes de Marina españoles lucharían en el sureste asiático así que estos increíbles soldados tuvieron su particular “Vietnam” un siglo antes que los norteamericanos.

España innovó también con respecto al desembarco militar siendo el primer País que llevó a cabo operaciones conjuntas empleando medios aéreos, navales y de tierra en apoyo de su Infantería de Marina como sucedió en la Guerra del Rif, en Marruecos.


En 1996, sería el III Batallón de la Infantería de Marina española el que impediría que los militares pro-serbios consiguieran hacerse con Bosnia-Herzegovina tras un golpe de Estado.


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