Facebook en el ojo del huracán


Facebook ha sido acusada de no proteger la privacidad de sus usuarios

Mark Zuckerberg, propietario de Facebook y su presidente ejecutivo, responde al requerimiento del Parlamento Europeo sobre su falta de privacidad y seguridad en el tratamiento de datos personales. La comparecencia ante el alto organismo europeo se debe al reciente escándalo de la consultora británica Cambridge Analytica que se hizo con millones de datos particulares de usuarios de Facebook, sin su consentimiento. La consultora fue contratada por Donald Trump durante su campaña política para la presidencia de los Estados Unidos para hacer propaganda en Internet y otros medios, pero se le acusa de comprar datos personales a Facebook y según otros medios también a Twitter, vulnerando la Ley de Protección de Datos en varios Países.


Con los datos que recopiló, Cambridge Analytica intentó influir en millones de electores persuadiéndoles, mediante consejos según sus gustos y perfiles (lo que no era de acceso público), para que votaran a Trump o es al menos de lo que se les acusaq, como de usar datos de usuarios británicos en el referéndum del Brexit con la misma finalidad: influenciar en el voto.


Mediante la encuesta denominada This Is Your Digital Life (Esta es Tu Vida Digital) de la empresa Global Science Research, de Aleksandr Kogan, un investigador en psicología de la Universidad de Cambridge, se recabaron que se vendieron a Cambridge Analytica.

Tal vez alguno de los lectores se pregunte: ¿tantas personas respondieron a la encuesta? Porque se habla de decenas de millones de afectados. En realidad, fueron algo más de un cuarto de millón los que respondieron, pero la empresa, al hacerse con sus perfiles accedió también al de sus amigos conociendo sus gustos y orientaciones.


Zuckerberg se defiende alegando que su empresa no vendió datos de sus usuarios, sino que hubo una fuga. Aunque ha servido para que la Unión Europea refuerce su defensa del usuario con un nuevo Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés), con multas descomunales a las empresas de Internet que no hayan asegurado la información que sus usuarios no desean hacer pública.


Tampoco convencieron las explicaciones de Google sobre la información de millones de usuarios de terminales iPhone entre los años 2011 y 2012 que recabó sin dar opción a los mismos de evitarlo ya que carecían de la conocida opción de los navegadores de Internet de evitar cookies de terceros. Si los abogados de los afectados (que se han constituido en asociación para defender sus derechos legales) ganaran la demanda, Google tendría que hacer frente a una multa de más de 3.300 millones de euros.


Claro que no solo Facebook o Google se interesan por nuestra información más personal. ¿Acaso no habéis comprobado como cualquier aplicación que queramos descargar nos pide permiso antes para acceder a nuestra galería de imágenes y contactos? Que alguien me explique para que quiere un juego de marcianitos acceder a esa información. La explicación es que venden la información recabada a otras empresas. Ya sabéis esa máxima de Internet: si lo que te ofrecen es gratis, entonces el producto eres tú.


Para compensar la aparente falta de ética de Facebook, esta empresa ha creado “Portal Joven”, instruyendo a sus clientes más jóvenes sobre cómo deben gestionar su privacidad recomendándoles cómo crear contraseñas más seguras o el sistema de autenticación en dos pasos. También les anima a denunciar cuentas falsas o contenidos inadecuados o ilegítimos, como escoger a sus amigos o como modificar su perfil de forma segura. Además, en un blog que también se ha diseñado a tal efecto, los jóvenes podrán contar sus experiencias de uso.


Está bien, desde luego, porque ayuda a ponérselo difícil a los depravados que usan las redes sociales para acosar a sus víctimas, pero es también una forma de dar a entender que el enemigo está fuera, cuando la propia Facebook ha demostrado que no protege debidamente a sus usuarios. Sandy Parakilas, ex director de privacidad de Facebook, dijo recientemente en una charla impartida en la Fundación Telefónica que la red social pasa olímpicamente de la privacidad. Estelle Werth, la persona que le sustituyó, ha dicho que se están ultimando nuevas formas de autenticación como el reconocimiento facial y un mayor control por parte del usuario de su propia información personal e incluso borrar lo que haya publicado, si así lo desea.


Y es que es tanta y tan variada la información que Facebook recopila sobre nosotros que se puede decir que nos conocen mejor que nuestras propias madres o esposas: publicaciones, mensajes, fotos, grupos a los que pertenecemos, las páginas o perfiles que visitamos, las compras que hacemos en aquellas tiendas online a las que accedemos a través de nuestro perfil de Facebook, el teléfono o equipos informáticos que tenemos (marca, modelo e IP), si usamos Windows o Linux, el navegador más habitual que utilicemos, por ejemplo Mozilla o Google Chrome, lo que duran nuestras sesiones y a qué hora nos conectamos, la relación que nos une a nuestros amigos (si es más afectuosa o menos).


Todavía más: si usamos el servicio de mensajería, sabrá nuestro número de teléfono y el de nuestros contactos, las direcciones de correo de todos y las veces que mantenemos contacto con ellos y el medio usado. Incluso si no fuéramos demasiado activos en redes, el hecho de que sí lo sean nuestros amigos y parientes ya supone información sobre nosotros que recaban a través de ellos. Multiplicad todo eso por los más de 2.000 millones de usuarios con los que cuenta Facebook.


El otro caballo de batalla de Facebook, además de la traición a la privacidad de sus propios usuarios (como la califican muchos de los afectados que incluso han llegado a cancelar sus cuentas), son las noticias falsas que pululan por la red social; las más comúnmente conocidas por su equivalente en inglés: fake news. Son especialmente útiles en campañas electorales desacreditando a los contrincantes y está sucediendo ya en todo el Mundo. Y es que los políticos son los que más echan mano de este sucio recurso: lo hacen cuando son entrevistados, en mítines, en debates televisados, en sus páginas webs o incluso en instituciones públicas. Dan informaciones falsas o no contrastadas que se divulgan por las redes sociales, ahora que los políticos son muy dados a difundir sus impresiones por este medio, creyendo que así llegan mejor al pueblo. Pero no cuentan con que los ciudadanos, sobre todo los más jóvenes, son expertos en redes sociales pues se han convertido en parte de nuestra sociedad y últimamente los medios de comunicación, expectantes ante lo que publican los políticos, les piden aclaraciones sobre afirmaciones contradictoras o encuestas cuyos resultados han sido abultados en favor o perjuicio de un partido político u otro, según sea el interés.


La razón por la que las “noticias falsas” se propagan con tanta rapidez se debe a que, no pocas ves, se restringe el acceso a la verdad por lo que surgen teorías alternativas cuyos artífices saben que pocas veces alguien se molestará en averiguar la verdad. Facebook contribuye a que las fakes news viajen a gran velocidad simplemente haciendo clic en “me gusta” y compartiéndolo con nuestros amigos. Así que, tanto en la difusión de nuestros datos personales como de noticias falsas, contribuyendo tanto directa como indirectamente, Facebook controla ya nuestra sociedad de forma que llega a dar miedo de verdad.


Las aplicaciones de diferentes empresas dedicadas a recabar información saben que Facebook es una herramienta imprescindible para su trabajo.

Por lo tanto, Facebook no es gratuito, sino que nosotros mismos somos los productos que, sin que lo sepamos, Facebook vende a otras empresas. Es el modo en que Zuckerberg se ha hecho multimillonario y si no, explicadme cómo ha podido hacerlo si registrarse en la red social que creó es gratis. Es una enorme plataforma para publicidad de lo más variada al saber las empresas que publicitan sus productos en dicha red la enorme y potencial audiencia-clientela a la que acceden.


Para tranquilizarnos y recuperar la confianza perdida, Facebook anuncia nuevas herramientas a disposición de sus usuarios para que ellos mismos puedan gestionar su privacidad como “Borrar Historial” con la que sabremos qué webs envían datos sobre nuestros gustos a Facebook a través del botón “me gusta” y borrarlo. Pero no creáis que FB dejará de ceder información; continuará aportando datos para elaborar estadísticas sobre uso de la Red, aunque aseguran que serán anónimos. Por ejemplo, en qué grupo de edad es más popular tal o cual producto sin especificar nombres u otros datos personales.


Los directivos de Facebook dicen también que verificarán quiénes son los que cuelgan contenidos contradictorios para detectar así las fake news pero avisan que para revisarlo todo necesitarán a muchas personas ya que la inteligencia artificial no es capaz aún de diferenciar ciertas noticias sobre si son verdaderas o falsas. Anuncian que contratarán a 20.000 personas para llevar a cabo esa función: revisar los contenidos. De esta forma, con esa oferta masiva de empleo, esperan también recuperar el aprecio de la gente.

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