España firma el más importante contrato naval de su Historia

El príncipe Salmán, heredero del Reino saudí, considera a España un socio comercial y asesor importante en la modernización del País árabe

Arabia Saudí se moderniza y España estará ahí

El Gobierno español y el saudí han firmado un gran acuerdo político y comercial de colaboración entre los dos Países en distintas materias, también cultural, de innovación científica, en cooperación contraterrorista y en el sector del transporte aéreo. De hecho, son empresas españolas las que construyen el ferrocarril de alta velocidad entre las dos ciudades santas islámicas de Medina y La Meca. Los saudíes saben que los trenes de alta velocidad españoles están entre los más avanzados del Mundo, con más de 3.200 kilómetros de líneas férreas de este tipo en España. Es el segundo País del Mundo con más kilómetros de ese tipo de vías, después de China.


La balanza comercial entre España y Arabia Saudí es deficitaria para España en casi 1.500 millones de euros, pero con el actual acuerdo macrocomercial pudiera equilibrarse. Las inversiones españolas en Oriente Medio tienen como destino principal el País árabe, destacando las infraestructuras de transporte (el metro de Riad también está siendo construido por empresas españolas), petroquímicas y de aprovechamiento del agua. Se creará una empresa hispanosaudí para futuros contratos militares entre la española Navantia y la empresa saudí SAMI además de la fabricación de cinco modernas corbetas y la construcción de la nueva Base naval de Yeda, en la Península Arábiga.


El Partido Socialista y la coalición política “Unidos Podemos” critican el contrato con el Gobierno saudí al que tachan de dictadura criminal y culpable de la situación en Yemen, País de la Península Arábiga que sufre una guerra civil. La izquierda española considera que, si se construyen barcos de guerra para los saudíes, de forma indirecta España estaría participando en la Guerra de Yemen a favor del bando pro-saudí. Las organizaciones no gubernamentales Amnistía Internacional, Greenpeace y Oxfam Intermón se unen a las críticas de los partidos de izquierda para pedir al Gobierno español que se retire de ese gran acuerdo comercial con un Régimen que vulnera los derechos humanos, según dichas ONGs. Ya que de momento lo que se ha firmado es un acuerdo de intenciones, faltando aun varias semanas para la confirmación definitiva, las ONGs y formaciones políticas que les apoyan consideran que aún se está a tiempo de retirarse del acuerdo.


Pero el Gobierno español no se achanta e impulsa la operación que tendrá un valor comercial de 2.000 millones de euros para España. Algunos miembros del Partido Popular, en el poder en España, opinan que “el fin no justifica los medios” y que lo que hagan los saudíes con esos barcos es cosa de ellos, pero el beneficio que supondrá para la Comunidad andaluza, tan castigada por la gran recesión económica, es incuestionable. Y si no que se lo digan a los siete hoteles que han cerrado sus puertas por lleno completo solo con el séquito de 400 personas del príncipe Mohamed bin Salmán, ministro de la Defensa saudí pero también de Medio Ambiente y Economía, que ha venido expresamente a España a cerrar el acuerdo acompañado de otros ministros, cada uno con su propio séquito.

Sin duda, el prestigio internacional del rey Felipe VI ha influido en la decisión saudí además de la gran afinidad entre las dos casas reales: el príncipe Salmán es el sobrino del rey Abdalá bin Abdulaziz, que fue gran amigo del rey emérito español, Juan Carlos I.

El actual monarca español, como lo fue su padre anteriormente, es un excelente anfitrión por lo que el príncipe saudí se irá con un buen recuerdo de España que favorecerá futuros contratos comerciales. De momento, al igual que los jefes de Estado que visitan España, Salmán ha sido alojado en el Palacio de El Pardo, que fuera residencia del dictador Franco y que se ha reutilizado, ya en la democracia, como estancia de lujo para los mandatarios que vienen a España. Los reyes han agasajado al príncipe saudí con un formidable almuerzo en el Palacio Real junto a los presidentes de una veintena de grandes empresas españolas y una representación del Gobierno español, con el presidente Mariano Rajoy a la cabeza.

La comitiva saudí no solo ha estado en España sino que nuestro País es una parada más de varias que han resultado de lo más provechosas para los Países donde se han firmado también acuerdos: con Gran Bretaña se ha firmado la adquisición de 48 aviones de combate Eurofighter Typhoon. Teniendo en cuenta que cada avión cuesta 118 millones de euros, el acuerdo supone un montante de más de 5.000 millones de euros para los británicos. Después de este gran contrato, el siguiente en importancia de cuantos ha firmado el príncipe Salman ha sido con España. De negarse el Gobierno español, dejaría a nuestro País en muy mal lugar, desprestigiado entre las potencias europeas (el otro País europeo que ha firmado contratos con los saudíes ha sido Francia). Y es que el futuro heredero de la monarquía wahabí, el príncipe Salmán, ha planificado un ambicioso megaproyecto de modernización del País por valor de 32.000 millones de euros del que solo se beneficiarán unos pocos Países y España será uno de ellos. En este sentido, la petrolera saudí ARAMCO, que sacará a Bolsa un paquete multimillonario de acciones, el 5% del total, figura entre las posibles próximas inversiones españolas.


Como superpotencia turística mundial, España está en el ojo de Salmán para potenciar el despegue turístico de la Península Arábiga. Pero, además, el mandatario árabe sabe que empresas españolas están construyendo el que será el parque eólico marino más grande del Mundo, en el sureste de Gran Bretaña, que dará electricidad a más de medio millón de casas dentro de un par de años. Salmán es el responsable de la nueva política medioambiental saudí que él mismo ha planificado por lo que muy probablemente España tenga un hueco entre sus preferencias a la hora de buscar empresas destacadas en el sector.


Salmán apuesta por la adecuación del País a los tiempos modernos y una visión más moderada de las imposiciones islámicas en la población: las mujeres podrán conducir vehículos libremente y acudir a eventos deportivos, lo que hasta ahora tenían vetado.


La capacitación y efectividad extraordinarias de los astilleros españoles, entre los mejores del Mundo, han contribuido a la decisión saudí de escogerlos entre otras muchas opciones. Los buques que se construyen en sus instalaciones están dotados de los adelantos tecnológicos más sofisticados. Pero se vende al exterior, lo cual es una incongruencia que un País con tan avanzada tecnología naval no la aproveche para sí mismo, a la par que la exporta. La Armada española contaba con seis corbetas que no son tan modernas como las que ahora vende a los saudíes y que en su día vendió a los venezolanos (cuatro naves). Las antiguadas corbetas españolas serán sustituidas por los más modernos buques de acción marítima (BAM), de los que ya tiene cuatro y que son patrulleros de gran desplazamiento. Esperemos que el Gobierno español de también trabajo a los astilleros de Navantia con la fabricación de nuevas y avanzadas fragatas que tanto necesita nuestra Armada.

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