La cepa de la COVID-19 surgida en España

Actualizado: hace 7 días

Se ha extendido por toda Europa y avanza rápidamente pero no es la única

Por si no es indigno haber sufrido durante décadas la ignominiosa y falsa acusación de que la terrible pandemia de gripe de los años 1918-20 se originó en España, hasta el punto de pasar a la Historia con la denominación errónea de “gripe española”, ahora se descubre que la cepa que ha prevalecido del coronavirus en Europa pudiera haberse originado en España. Sin embargo, aunque se la prefiere englobar como una más de las cepas surgidas en Europa, medios británicos la han bautizado como "cepa española".



España, uno de los Países que más muestras analiza del virus


El Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España ha publicado un trabajo dirigido por Iñaki Comas, del Instituto de Biomedicina de Valencia (dependiente del CSIC) y Fernando González Candelas, del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (también del CSIC) junto a la Universidad de Valencia.


Ha colaborado la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica; también la Fundación Mapfre. Se ha creado el consorcio SegCovid-Spain, en el que están integrados decenas de instituciones hospitalarias españolas y diversos laboratorios del País.


España es el segundo País de Europa y cuarto del Mundo en recoger más muestras genéticas del coronavirus. Se ha podido hacer gracias a la puesta en marcha de la Plataforma Temática Interdisciplinar Salud Global del CSIC y el Instituto de Salud Carlos III, que es la entidad que aporta mayor financiación al proyecto.


La investigación ha contado con el apoyo de la Generalitat Valenciana y ha tenido como objetivo descubrir la cepa del virus dominante en la ya conocida como “segunda oleada” de la COVID-19.


Han comparado los genomas del virus que ha contagiado a numerosos pacientes, analizando los datos recogidos en cuarenta hospitales de España publicando los resultados en el informe Addressing unknowns of COVID-19 transmission and infection combining pathogen genomics and epidemiology to inform public health interventions.


¿Qué se puede lograr con este trabajo? Su presupuesto es de 740.000 € y sirve para conocer las mutaciones que pudieran ofrecer una mayor resistencia a la vacuna, cuando ésta sea efectiva.


Por otro lado, determinará si las medidas de confinamiento realmente sirven para algo ya que al analizar la incidencia acumulada del coronavirus se sabrá en qué momentos de la pandemia resulta más intenso: si la población no se mueve, las diferentes cepas que se originan en distintas regiones no se mezclan entre ellas, impidiendo que se produzca una mutación que pudiera ser aún más resistente.


Es lo que se conoce como epidemiología genómica: el estudio de los genomas de las diferentes cepas para comprender como evoluciona la pandemia, hallar su origen y cómo actúa en cada región. Con todo ello, se elaboran informes dirigidos a las autoridades sanitarias para que tomen las decisiones más adecuadas según la incidencia en cada zona.


Pero ¿para qué hace falta saber cómo actúa en una región u otra? ¿Acaso no lo hace del mismo modo en todas? Pues se está viendo que no ya que en algunos territorios el virus avanza más rápido que en otros, según sea la cadena de contagio.


Resulta esencial sincronizar todos los aspectos clave de la pandemia: su origen, las medidas de prevención y contención, la búsqueda de un tratamiento eficaz y el análisis de su impacto social.


La investigación del CSIC arroja que, desde el mes de agosto, la cepa dominante en España pudo haberse originado en junio, entre los temporeros que trabajaron en el campo en verano, principalmente en las Provincias de Lleida y Huesca, propagándose por media Europa con posterioridad.


En Estados Unidos, como ha constatado un estudio de la Universidad de Texas, parece que el mayor número de casos se han producido por una cepa surgida en Europa, sin poder determinar si es la aparentemente originada en España.


Lo más probable es que, en efecto, la cepa en cuestión, denominada 20A.EU1, se originara en España pues por entonces había cierre de fronteras nacionales con lo que difícilmente se importaría. Si, como así parece, los temporeros se contagiaron acelerando su propagación al tardarse mucho en ser detectados los brotes, tuvieron tiempo para expandirlo por otras Provincias españolas. En dos meses ya era la cepa dominante en España.


El poco turismo que llegó de distintos Países europeos a España fue suficiente para propagar la cepa por Gran Bretaña, Irlanda y Suiza, desde julio, un mes después de los primeros casos detectados en España. En Irlanda ya es prevalente con respecto a otras cepas, al igual que en Holanda y Letonia.


Desde Gran Bretaña, la cepa supuestamente originada en España, llegó también a Nueva Zelanda, Australia y Hong Kong

Los científicos del CSIC creen que fueron los turistas británicos que visitaron España los que la transmitieron en su País y desde el mismo a otros. Así que lo que afirman los medios ingleses de que una cepa española es la causante de la segunda oleada no es del todo cierto. En todo caso que una cepa, que parece surgió en España, la han propagado los ingleses (lo que tampoco está claro, pero resulta más probable).


Llama la atención Suiza, donde el 40% de los casos se han contagiado de la cepa surgida en España. Pero Suiza prohibió viajar a España durante la pandemia o que visitaran el País personas procedentes de España.


Sin embargo, la prohibición de entrada en Suiza no existía para Alemania, donde la mitad de los contagios son de la cepa de España. Tampoco se impidió que entraran ciudadanos franceses o italianos. A través de estos turistas europeos o personas que viajaban a Suiza por trabajo probablemente llegó el coronavirus (en esos Países, la cepa originada en España se detectó a finales de agosto). De hecho, en Francia la cepa en cuestión es la que prevalece con respecto a otras variantes del virus.


Fueron los científicos suizos de la Universidad de Basilea los que primero detectaron la cepa distinta. El CSIC la comparó con muestras de los hospitales de España, averiguando que muy posiblemente había surgido en nuestro País.



¿Qué ha fallado para que se produzca una segunda oleada?

Los sanitarios temen otro colapso hospitalario

Es evidente que falló el control preventivo en el turismo. No se tomaron medidas suficientes en las fronteras europeas ni tampoco entre los temporeros que trabajaron en los campos españoles, quienes comparten habitaciones y aseos.


Con una mayor actividad de los rastreadores, entiéndase con un número mayor de ellos, es posible que se hubiera evitado.


A finales de julio, la cepa surgida aparentemente en España llegó a Bélgica y Noruega y un mes después se la detecta en Escocia y Suecia, como viene recogido en el estudio "Emergence and spread of a SARS-CoV-2 variant through Europe in the summer of 2020".


Lo mismo pudo extenderse tanto por los turistas europeos llegados a España como por los españoles que visitaron algún País europeo. Ahora bien, aún hacen falta más datos para confirmar cómo se ha propagado tan rápido.


El estudio del CSIC confirmó que el 60% de casos detectados a primeros de marzo procedían de una cepa importada desde Italia, a través de Valencia y Madrid, principalmente (también desde la Provincia de Álava).


Para mediados de febrero, cuando se sospecha que entra el virus en España, en Italia aún no han dado la voz de alarma (lo que no excusa que no se tomaran medidas en España cuando debió de hacerse) por lo que el coronavirus se propagó rápidamente por las comunidades autónomas españolas sin que nadie supiera exactamente que ocurría, continuando las reuniones multitudinarias mientras el patógeno seguía su marcha.


El estudio del CSIC, como decíamos, permite conocer la evolución del virus y si las medidas de confinamiento son eficaces o no y parece que sí lo fueron puesto que la cepa surgida en Italia desapareció tras el confinamiento estricto de marzo y abril. En la “segunda oleada” no se ha vuelto a detectar.


Los epidemiólogos coinciden sobre la mejor manera de evitar la propagación masiva y acelerada del virus: confinamiento estricto hasta que bajen considerablemente los contagios al mismo tiempo que se prepara la respuesta preventiva. Dicha respuesta se basa en un mayor número de test y rastreos así como una educación sociosanitaria eficaz dirigida al conjunto de la población.


La estrategia de los políticos es la de confinar (debemos aclarar que los epidemiólogos señalan el confinamiento como la última medida a la que recurrir, cuando ninguna otra funciona). Hasta aquí, en cierto modo, coinciden con los científicos, pero no en la segunda recomendación de éstos: establecer unas medidas eficaces de prevención.


Los gobernantes de prácticamente todo el Mundo, en líneas generales, lo que están haciendo es que, una vez comprueban que bajan los contagios, permitir la salida del domicilio pero sin planes efectivos de prevención, con el objetivo de reactivar la economía.


No se comprueba, mediante las debidas inspecciones, si las medidas funcionan o es necesario sustituirlas

El resultado ha sido que nos encontramos de nuevo al borde de otro confinamiento general, al haber aumentado de modo espectacular el número de contagios. Y vuelta a empezar, pues todo indica que así será hasta que surja una vacuna verdaderamente eficaz (que aún queda por ver) o se implementen las medidas con un plan de prevención que funcione.


Debemos aclarar que tanto la "cepa española" como otras con las que compite han desarrollado una mutación denominada D614G, surgida en la primavera y no se sabe si es más virulenta que otras, pero sí que es más parecida a las asiáticas que originaron la pandemia que el resto que pululan por Europa.


Así que lo que en realidad ha ocurrido es que de todas las cepas que pululan por el Mundo y en especial por Europa, la surgida en España parece que está ganándole la partida al resto pero eso no la hace más o menos virulenta. Ese detalle lo determinan las mutaciones tales como la mencionada D614G que incorporó a su genoma tanto la cepa surgida en España como el resto de las que campan por ahí. Cada cepa cuenta con una mutación propia pero es capaza de incorporar las de otras variantes si consigue prevalecer sobre ellas, como parece está sucediendo con la originada en algún lugar de la Península Ibérica.


La explicación al por qué la cepa que según el CSIC pudo haberse originado en España se esté propagando más pudiera ser que en España el coronavirus se introdujo pronto, con respecto a otros Países, concretamente para mediados de febrero, procedente de Italia. Se sabe por la secuenciación genética de las muestras recogidas. Precisamente, la mutación D614G se cree que surgió en esas fechas.


La mutación, según las pruebas de laboratorio realizadas en ratones, parece que afecta más que otras variantes a las células de nariz y de tráquea, pero no a las pulmonares, determinándose que infecta más rápidamente pero no de forma más agresiva. Es una buena noticia, dentro de lo que cabe, puesto que no afectará de forma significativa a la efectividad de las vacunas, salvo que surja una nueva variante cuyos efectos sean más dañinos.


Se ha trasladado a la población que la única solución es la vacuna, cuando salga al mercado, pero es una falsa sensación de seguridad puesto que es muy pronto para saber si será de verdad efectiva. ¿Qué ocurrirá con las mutaciones que están surgiendo? Las variantes que aparecen del coronavirus no inciden demasiado en su carga viral, pero si pueden volverlo más resistente a los remedios farmacológicos.


Si no hay un plan de prevención contundente con los irresponsables que continúan celebrando fiestas y reuniones multitudinarias, sin tomar medidas, mostrando una total falta de empatía, poco avanzaremos y la pandemia continuará por mucho tiempo.

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