• Georgios Karakasis

Sangre y Suelo: un breve análisis del ecofascismo

Actualizado: jun 14

En 2019 la sociedad occidental se dio cuenta de que el “ecofascismo” es una amenaza real y potencial, pudiendo ser una fuente ideológica de ataques terroristas

Mezquita Al-Noor, una de las atacadas en Christchurch

En marzo del 2019, Brenton Tarrant, de 28 años, mató a 51 personas y dejó heridas a otras 49 durante dos tiroteos consecutivos, en sendas mezquitas, en la localidad de Christchurch, en Nueva Zelanda.


Tarrant transmitió los ataques en vivo a través de Facebook, tras haber publicado un manifiesto de 74 páginas titulado The Great Replacement (La Gran Sustitución); en él exponía las razones que lo impulsaron a perpetrar el ataque, así como sus reflexiones acerca de la sociedad occidental y su futuro. Unos meses después, el 3 de agosto, un joven de 21 años, Patrick Wood Crusius, inspirado por el ataque y el manifiesto de Tarrant, mató en un tiroteo a 22 personas en El Paso de Estados Unidos. Así, se hizo patente que el “ecofascismo” ya no era un concepto puramente teórico y abstracto, sino, al contrario, una reacción armada violenta.


El despertar del ecofascismo: Brenton Tarrant y la masacre de Christchurch


En la primera parte de su manifiesto, Tarrant emplea el formato de un cuestionario; su autor ofrece respuestas a varias preguntas que podrían hacérsele. A la pregunta de si es fascista, contesta de la siguiente manera: “Sí. Ya que una vez llamado “fascista”, la persona es un fascista de verdad. Estoy seguro de que a los periodistas les va a encantar esto. Estoy de acuerdo en su mayoría con los puntos de vista de Sir Oswald Mosley y me considero un Eco-fascista por naturaleza” (Tarrant, 2019: 15). En otra parte, preguntado sobre sus ideas, dice: “Soy un Etnonacionalista Ecofascista. Autonomía étnica para todos los pueblos persiguiendo la preservación de la naturaleza y el orden natural” (ibid. 18).


Tarrant afirma repetidamente que es un ecofascista mientras arremete contra el modo de vida urbano, acusándolo de separar el ser humano y la naturaleza. Citando a Tarrant, “la urbanización e industrialización descontrolada, las ciudades que se expanden incesantemente, la reducción de los bosques, la extirpación del ser humano de la naturaleza, con sus obvios resultados” (ibid. 35) y “no se conserva nada. El medio ambiente está industrializado, pulverizado y mercantilizado” (ibid.24).

Por consiguiente, contra las consecuencias destructivas de la sociedad industrial, de la expansión de las ciudades y de las áreas urbanas, Tarrant presenta sus propias ideas en relación al ecologismo y la naturaleza; a saber, en un pasaje titulado “El nacionalismo verde es el único nacionalismo verdadero” (ibid. 38), Tarrant expone lo siguiente: La inmigración prolongada que sufre Europa es una guerra ecológica y finalmente destructiva para la propia naturaleza. La Europa del futuro no es de hormigón y acero (...) sino un territorio con bosques, lagos, montañas y campos (...) Cada nación y cada identidad étnica se ha constituido en función de su propio ambiente natural, así que, si tienen que protegerse, lo mismo debe hacerse con el ambiente natural de cada una. La pureza de la raza, amenazada por la constante inmigración, la destrucción de la tierra a causa del progreso industrial y la necesidad de proteger cada tradición de los “invasores” y de los elementos extraños son algunas de las ideas nucleares de la filosofía de “la Sangre y el Suelo”, esto es, de la filosofía que dominó durante el régimen Nazi. Su objetivo era la protección de la pureza racial y la intensificación de los vínculos con el “suelo sagrado”.



Walther Darré y la filosofía de “la Sangre y el Suelo”


Walther Richard Darré (1) fue el ideólogo que más impulsó la filosofía e ideología de “la Sangre y el Suelo (Blut und Bund)” en el partido NSDAP, aplicándola al conjunto de la sociedad alemana incluido el mundo agrícola.


Nacido de padres alemanes en Argentina en 1895, comenzó sus estudios en una escuela local alemana antes de mudarse con sus padres a Alemania. Allá empezó sus estudios para ser granjero colonial, hasta que estos se vieron interrumpidos por el comienzo de la Primera Guerra Mundial.


Se alistó, entonces, en el primer Regimiento de Artillería de campaña de Nassau. Tras concluir la guerra, retomó sus estudios y obtuvo el diploma que lo capacitaba oficialmente como granjero colonial. Asimismo, obtuvo su Doctorado en la Universidad Martin Luther de Halle, gracias a una investigación sobre la cría de animales.

Darré, desde el principio, demostró un gran interés en la importancia de la tierra y en el rol crucial de la tradición y del modo de vida de los campesinos. Consideraba que la tradición campesina alemana y sus valores habían sido víctimas, a lo largo de los siglos, de ideas extranjeras agresivas como el “cristianismo, el imperio de Carlomagno y el capitalismo” (Bramwell, 1985: 56).


Darré acusaba al cristianismo de haber llevado a los alemanes la idea de igualdad, que amenazaba claramente “el viejo concepto alemán de nobleza” (Lovin, 1967: 283). La idea de la nobleza de los campesinos alemanes guió a Darré a lo largo de su vida. Su meta última era hallar la manera de aunar el suelo alemán con la sangre alemana, es decir, revitalizar el modo de vida campesino alemán a través del surgimiento de una nueva nobleza alemana, cuyas raíces estuviesen profundamente arraigadas en la tierra alemana.


Su pensamiento y filosofía se desarrollaron en sus obras El campesino como fuente de vida de la raza nórdica (1929) y Nueva Nobleza de la Sangre y el Suelo (1930). En la primera, Darré glorifica a los campesinos alemanes, atribuyéndoles cierta superioridad moral, mientras que, paralelamente, expresa su desprecio hacia los núcleos urbanos, las ciudades y el modo de vida que éstas promueven: La frase “campesino no libre” se contradice básicamente a sí misma y debería suprimirse de la lengua alemana (…). En el fondo del corazón, el campesino verdadero (…) tiene un desprecio profundo y principalmente silencioso hacia los habitantes de las ciudades o hacia los que no son granjeros (…). Ser campesino, por lo tanto, significa ser sensible a la interacción orgánica de fuerzas en el conjunto que forma el trabajo. (Miller Lane & Rupp, 2014: 103-105)

En su segunda obra, Darré presenta una estrategia que aspira a materializar su plan para la “resurrección” de los campesinos alemanes. Dicho plan se fundaba principalmente en la necesidad de implementar la eugenesia, a fin de crear una nueva nobleza.


Los siguientes pasajes nos dan una imagen más clara sobre la visión de Darré acerca del futuro alemán: Sólo a través de la utilización de todos los medios posibles de lucha puede conservarse y hacer que crezca en el cuerpo de nuestra nación la sangre creativa, la sangre de los hombres de la raza nórdica (…). Suprimiendo lo menos bueno, uno constantemente puede construir lo mejor posible a partir de lo mejor. Sólo así puede crearse lo perfecto con el tiempo. (Lovin, 196 :286).

A través de sus dos obras, Darré sacó a la luz la mística de “la Sangre y el Suelo”, la glorificación del modo de vida campesino y el rol primordial de la eugenesia para formar una nueva “casta platónica” de guardianes, que protegerían el “suelo sagrado” a la vez que erradicarían la ciudad y el modo de vida urbano. Los habitantes de la ciudad no tendrán cabida en el nuevo panorama alemán dado que son incapaces de echar raíces y vincularse con las profundidades místicas de la tierra alemana. Sólo la nueva nobleza de los campesinos podrá recuperar su identidad y el honor y la tradición perdidos.

En términos prácticos, y políticos, el partido NSDAP encontró en la filosofía de “la Sangre y el Suelo” de Darré un potencial reclamo que podría atraer al partido a todos los campesinos decepcionados que sufrían las consecuencias de los notables daños económicos en sus granjas, que llegaron a su punto máximo durante los años 1928 y 1929. Fue entonces cuando los granjeros intensificaron sus protestas y se valieron de la violencia armada.


Paralelamente, el NSDAP se percató de que toda esa frustración y descontento podría transformarse en combustible para su movimiento político. Así, en 1930, Darré se hizo miembro del NSDAP y ese mismo año montó la Organización Agricultural, un aparato político dentro del partido (Bramwell, 1985: 84). El objetivo de esta organización era infiltrarse en las filas de los granjeros y del mundo campesino, explicándoles la filosofía de “la Sangre y el Suelo” y presentándoles las reformas agrarias (2) y las medidas que implicaría su aplicación. Dicha organización, así como la acción política de Darré tuvieron gran éxito, a tenor de que, en las elecciones de julio del 1932, el NSDAP obtuvo el 37.4% de los votos, habiéndose ganado la confianza de los granjeros en el norte de Alemania (3).

La filosofía de “la Sangre y el Suelo” había ganado también la confianza de Himmler y del mismísimo Hitler. En 1932, Himmler nombró a Darré director de la “Oficina de Raza y Reasentamiento de las SS” y, en 1933, Darré se hizo “Ministro de Alimentación y Agricultura”. “La Sangre y el Suelo”, a pesar de las luchas y peleas políticas que en el futuro se vivirían en el seno del NSDAP, logró transformarse en uno de los pilares filosóficos fundamentales de los Nazis. Fue precisamente esta filosofía la que acercó a los granjeros a la ideología Nazi, abriendo el camino para que Hitler se convirtiese en el protector de la filosofía de “la Sangre y el Suelo” de Alemania y Darré, en cambio, en el profeta del ecofascismo.

Consideraciones finales Para concluir esta breve presentación del ecofascismo y de la filosofía de “la Sangre y el Suelo”, podríamos preguntarnos si el ecofascismo podría llegar a ser en un futuro próximo una amenaza real para el mundo occidental liberal.


Los dos ataques terroristas del 2019 fueron obra de “lobos solitarios”, sin ninguna organización más amplia o compleja que los secundase. Al parecer, a pesar de su difusión y notable difusión en las páginas web de “alt-right” y en los medios sociales, el ecofascismo carece de la base organizativa y práctica necesaria para convertirse en un movimiento activista sólido. Sin embargo, el ecofascismo existe en tanto que planteamiento teórico, elaborado, sobre todo, por Pentti Linkoa, un pescador y ecologista radical finlandés que aboga por la adopción de medidas extremas para revertir el daño provocado contra la naturaleza, y que se sitúa claramente a favor de la misma en su lucha contra el ser humano.

Pentti Linkola combina un pensamiento ecológico radical con medidas políticas extremas, pretendiendo limitar tanto el aumento de la población como el progreso tecnológico. Sus ideas sobre ecología y política podrían resumirse en los siguientes pasajes extraídos de su página web, etiquetados bajo el lema “ECOFASCISMO” (Linkola, 2017): Una minoría no tiene otros medios efectivos para influir en el curso de los eventos que no sea el uso de la violencia (…). Cualquier dictadura sería mejor que la democracia moderna. No puede existir un dictador tan incompetente que fuese más estúpido que la mayoría de las personas. La mejor dictadura sería aquella en cuyo mandato rodasen muchas cabezas y cuyo gobierno impidiese cualquier tipo de crecimiento económico. Resumiendo, resulta bastante difícil pensar que en un futuro cercano las ideas del pensador finlandés vayan a convertirse en una realidad socio-política; sin embargo, la crisis social, económica e ideológica del mundo moderno actual, junto a la probada destrucción ambiental causada por la intervención del ser humano, podrían allanar el terreno para el resurgimiento de la filosofía de “la Sangre y el Suelo”; si esto llegase a producirse, nadie podría predecir con certeza si el valor de la vida humana será respetado frente al deber de proteger el carácter sagrado del suelo…



Notas

  1. Para un análisis más general sobre el fenómeno del ecofascismo en Alemania, véase: Biehl & Staudenmaier, 2011

  2. Para una descripción más detallada del programa agrario de los Nazis, véase: Staudenmaier, 2013

  3. Citando a Bramwell (1985: 86): “Los granjeros protestantes del norte, los pueblos y las pequeñas ciudades habían votado a favor de Hitler -con una media del 78.8%. En algunas áreas de Geest, el voto para los Nazis llegó al 80-100%


Referencias

  • Biehl, J. y Staudenmaier, P., 2011. Ecofascism Revisited: Lessons from the German Experience. Porsgrunn, New Compass Press Bramwell, A, 1985.

  • Blood and Soil: Richard Walther Darre and Hitler’s Green Party. Buckinghamshire, The Kensal Press Linkola, P, 2017.

  • <<Pentti Linkola: Ideas>>. Pentti Linkola. Disponible en: http://www.penttilinkola.com/pentti_linkola/ecofascism/

  • Lovin, C., 1967. <<Blut Und Boden: The Ideological Basis of the Nazi Agricultural Program>>.

  • Journal of the History of Ideas, 28(2), pp. 279-288. Miller Lane, B. y Rupp, L., J. (2014).

  • Nazi Ideology before 1933: A Documentation. Austin, University of Texas Press Staudenmaier, P., 2013.

  • <<Organic Farming in Nazi Germany: The Politics of Biodynamic Agriculture, 1933–1945>>. Environmental History, 18(2), pp. 383-411.

  • Tarrant, B, 2019. The Great Replacement

El autor, Georgios Karakasis, es experto en contraterrorismo (Máster en Fenomenología Terrorista/ UGR), doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco, con una Tesis sobre la filosofía de la guerra y licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad de Atenas así como colaborador de la Red SAFE WORLD

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