Protocolos de búsqueda de una persona desaparecida

06.04.2011 00:00

 

En la actualidad hay en España más de 10.000 personas desaparecidas pero tan solo unas cien se han debido a malos tratos, un asesinato o algún tipo de explotación sexual. El resto han desaparecido por propia voluntad en la mayoría de los casos. 

Desde luego, la situación en España no es tan alarmante como en Perú, Brasil, Colombia, México, Marruecos u otros Países donde las desapariciones violentas suman miles al año, pero casos como el de Marta del Castillo o la niña Mariluz que nos tuvieron a todos los españoles soliviantados y a sus familias desesperadas y en los que puede verse todavía hoy en día ciertos problemas con el protocolo de búsqueda de jóvenes, adolescentes y niños/as, traen a coladero una revisión profunda de los mecanismos actuales que supuestamente debieran ponerse en marcha cuando se denuncia la desaparición de un/a menor. 

En la Unión Europea de Naciones, donde se tienen recursos de sobra para evitar que se formen asociaciones que se encarguen de la búsqueda de personas desaparecidas porque se pierde la confianza en las Fuerzas de Seguridad, no es de recibo una situación así. 

Analicemos primeramente el mecanismo desde su inicio, una vez activado al interponer la denuncia. 

En primer lugar, todavía se dan casos en los que el agente le dice a la persona que le denuncia la desaparición de un familiar que se han de esperar 48 horas antes de iniciar su búsqueda oficial, como ocurrió con Mariluz Cortés, desaparecida en el mes de enero de 2008 (aparecida muerta casi dos meses después). 

Desde 1993, el secretario del Estado para la Seguridad, que entonces era Rafael Vera, ya ordenó que no se esperara tanto tiempo en el caso de que se tratara de un/a menor. Luego ignoramos porque todavía quince años después se les seguía diciendo a los familiares que había que esperar dos días. Esto es solo fruto de la dejadez en cuanto a formación, de no reciclarse, de no tomarse en serio su trabajo al olvidar de modo negligente lo que el protocolo de búsqueda de menores dicta. Afortunadamente, son pocos casos ya que la mayoría de los agentes de las Fuerzas de Seguridad españolas tienen muy claro como actuar y lo hacen de manera inmediata y muy profesional. 

Justo en el momento en que se denuncia la desaparición de un/a menor, los datos son enviados a todos los Cuerpos de Seguridad. Pero todavía hoy hay datos con los que trabaja la Guardia Civil, otros el Cuerpo Nacional de Policía y otros los Cuerpos de Seguridad de las Comunidades Autónomas con competencias policiales. Es más, en los depósitos de cadáveres hay casi 5.000 cuerpos esperando ser identificados. 

De los casos investigados por la Guardia Civil, en torno a un nueve por ciento quedan sin resolver y con respecto al Cuerpo Nacional de Policía, entre el 4 y el 4,5 %, según lo expuesto en la sesión del 12 de mayo de 2003 en el Congreso de los Diputados. Han pasado seis años y la situación no ha mejorado. 

La Ertzaintza tiene también un cinco por ciento de casos sin resolver pero su base de datos no está conectada con las de los demás Cuerpos de Seguridad (tampoco lo están entre ellas las demás Fuerzas de Seguridad españolas) con lo que una persona cuya desaparición haya sido denunciada ante un cuartel de los ertzainas, no tiene porque saberse en las comisarías de los Mossos d’Esquadra. 

La asociación INTER SOS, que colabora con el mapa de desaparecidos españoles elaborado por Rubén García, editor del blog “El Laboratorio de Gwen”, enlazado con esta revista virtual que también coopera con dicho mapa, pidió hace cuatro años la creación de un Cuerpo específico para buscar personas, la emisión de un programa de la televisión pública (que por algo es pública) para buscar personas, como lo hubo en su día, un mayor respaldo institucional y la declaración del nueve de marzo como Día Nacional de las personas desaparecidas sin motivo aparente. 

Desde nuestra revista virtual SAFE WORLD creemos que contando con dos Cuerpos de Seguridad de gran profesionalidad no es necesario crear otro para buscar personas pero sí aumentar las plantillas de las Unidades dedicadas a tal servicio y por supuesto, han de crearse equipos en las Jefaturas de las Zonas territoriales de la Guardia Civil y en las Jefaturas Superiores de Policía, existiendo una sola base de datos para ambos Cuerpos gestionada desde la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil (para algo debe servir tener la misma Dirección General para los dos Cuerpos) y naturalmente con la preparación más actual. 

Podemos entender que las Unidades Centrales se impliquen en los casos más complejos, porque estén dotadas de medios más avanzados al no poder cubrir todas las Unidades de dichos medios por su elevado coste pero todos los equipos, tanto los centrales como los territoriales, deben tener la misma preparación para lo que deberán hacer cursos de reciclaje, implicando a las Universidades y Centros de formación y análisis de la seguridad, tanto públicos como privados, subvencionando las matrículas de dichos cursos. De lo contrario nos encontraremos con que los agentes no están preparados porque no se les ha impartido siquiera una charla en sus respectivos destinos sobre como deben actuar ante denuncias de personas desaparecidas. 

Por supuesto, tanto la Guardia Civil como el Cuerpo Nacional de Policía han de estar enlazados con los Cuerpos de Seguridad de los Países de los que procede el mayor número de inmigrantes como, por ejemplo, Rumanía, Marruecos, Colombia y Ecuador, ya que la cuarta parte de los desaparecidos actuales en España son inmigrantes. 

Los padres de Mariluz Cortés le recomendaron a los de Marta del Castillo que se apoyaran en la prensa manteniendo vivo el recuerdo de su hija y movilizándose todos los días, con declaraciones de prensa y comunicados así como manifestaciones de apoyo, ya que de no hacerlo y confiar solamente en las Fuerzas de Seguridad, éstas acabarán considerando el caso como secundario al no poder recabar pistas y no tomárselo tan en serio por no tener impacto social. En cambio, si se ha creado alarma social y la prensa la mantiene vigente, entonces las Fuerzas de Seguridad, presionadas al estar todas las miras puestas en ellas, se esmerarán en buscar a la persona desaparecida. 

Creemos que resulta exagerado pensar que todos los agentes de policía o guardias civiles actúan así, acabando por olvidarse del caso y dedicándose a otros más urgentes porque hayan llegado a un callejón sin salida en esas investigaciones por desapariciones, pero sí es lamentablemente cierto, que todo lo que tenga apoyo mediático pasa a ser un asunto de primer orden en las agendas de las autoridades, al temer quedar mal ante la opinión pública si no le prestan la debida atención por lo que las autoridades afectadas dan las órdenes oportunas para que se resuelvan, dedicándoles cuantos medios sea necesario, pero como me dijo en cierta ocasión un policía amigo, todo es fachada ya que si se ven numerosos efectivos humanos implicados en una investigación, lo que los medios de comunicación ignoran es que han sido movidos de otras investigaciones, quedando éstas relegadas a un segundo plano para encargarse de la que la prensa tiene en ese momento como objetivo y de este modo dar la impresión o apariencia de que esas autoridades se están volcando con el caso. 

Por lo tanto, pareciera que todo respondiera a ciertos intereses partidistas o electorales (si la prensa ve que muevo recursos y efectivos ante un caso mediático, adquiriré prestigio y con ello votos), pero la verdad es que tanto la Guardia Civil como los Cuerpos de Policía españoles están dotados de grandísimos profesionales que solo piden que les dejen hacer su trabajo y naturalmente que les doten de medios, porque si las cosas van mal, son los Cuerpos de Seguridad a los que critican pero si van bien, enseguida aparece el político de turno para hacerse la foto. 

Cuando el desaparecido es un hombre o una mujer mayores, de más de 70 años, cabe la posibilidad de que estén tomando algún tipo de medicación por lo que no se le puede responder a sus familiares que al no ser unos niños, no pueden activar un dispositivo de búsqueda porque lo mismo es que han querido marcharse ya que son libres de hacerlo; no son menores. Pero una persona mayor, con salud delicada, puede haber sufrido un accidente e iniciar esa búsqueda nada más ser denunciada su desaparición puede resultar crucial para encontrarle aún con vida. 

Se da la circunstancia de que los Cuerpos de Seguridad suelen pasarse los datos de personas desaparecidas (no en todos los casos como hemos visto) pero no los envían a otros servicios públicos como los sanitarios, por ejemplo; esta tarea suelen llevarla a cabo los familiares que se dedican a poner carteles por toda la ciudad o a subir la foto del desaparecido en cuestión en Internet, pero imprimir miles de octavillas e ir en vehículo por todos los barrios de la ciudad y por otras ciudades, buscar apoyo mediático, movilizar a la gente, muchas veces les resulta imposible a los familiares por no tener fuerzas para ello ya que están destrozados o simplemente porque no son familias numerosas y por lo tanto carecen de medios humanos o materiales si además son de origen humilde. Es tarea de las Fuerzas de Seguridad que hayan recibido la denuncia darle la misma importancia a todas las que reciban y por supuesto ponerlo en conocimiento de cuantos organismos públicos y privados sea posible para darle la mayor difusión, como por ejemplo las emisoras de radio y cadenas de televisión. En ocasiones, las oficinas de prensa y comunicaciones de algunas Comandancias de la Guardia Civil o Jefaturas Superiores de Policía se movilizan activamente y se ponen en contacto con la prensa para solicitar su ayuda en la búsqueda de personas desaparecidas pero esta gestión debiera formar parte del protocolo de todas las Unidades e incluso obligar a las cadenas de televisión a que cedan espacios gratuitos para servicio público (ya sea a cambio de alguna contraprestación fiscal o lo que sea). 

En principio, por lo tanto, existe una base común de datos para todos los Cuerpos de Seguridad sobre desaparecidos y desde noviembre de 2007 una Ley que unifica igualmente las diferentes bases de ADN que había en España. Tan solo hay que coordinar mejor a las Fuerzas de Seguridad e implicar a todos los agentes posibles, incluidos los medios de comunicación en la búsqueda de esas personas y lo más importante, erradicar de una vez por todas la “costumbre”, que no orden, de esperar 24 o 48 horas para comenzar a buscar un menor de edad o una persona mayor de 70 años.

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 Marcos C. F. para Red SAFE WORLD


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