Tendencias del futuro que nos viene

23.01.2017

¿Qué nos depara el futuro? ¿Cuáles serán las tendencias que tendrán éxito? ¿Qué modas se imponen entre los "millennials"?

La generación nacida en los años 80 y primera mitad de los 90, los que ahora tienen edades comprendidas entre los 23 y los 37 años son quiénes dirigirán el Mundo en 2030. Por su parte, la denominada "generación Z" es la de los nacidos entre 1995 y 2009 (edades actuales entre 8 y 22 años) y que regirán los designios de la Humanidad a partir de 2050. Resulta importante, por lo tanto, saber qué piensan hoy en día, que les mueve o les interesa más para dilucidar por qué derroteros irá el Mundo en las próximas décadas.

De momento, siguen mandando los nacidos en la segunda mitad de los 60 y años 70 y así será también a lo largo de la década de 2020. Pero su hegemonía concluirá en 2030 cuando tomen el relevo la generación Y.

Antes veamos cómo es la generación actual, la llamada generación X. Sustituyó a la "Generación Baby-Boom" (nacidos entre 1946 y 1965). El nombre les viene de la novela de 1991 de Douglas Coupland, "Generación X". Los jóvenes universitarios de los años 90 comienzan a sentir que estudian para nada en un Mundo con menos posibilidades laborales. Se tiende a restarle importancia a las cosas y las ideologías se vuelven negativas, desprovistas de esperanza. Ahora bien, esto durante la etapa juvenil. Al llegar a la madurez y frente al reto que ha supuesto la actual crisis internacional global, no nos ha quedado otra que renunciar al nihilismo y afrontar la situación con energía y buscando el equilibrio para garantizar la felicidad de la generación venidera. De lo contrario, nuestra herencia hubiera sido nefasta. La Sociedad dijo: ¡Basta! Y se está produciendo una catarsis que parece desembocará en algo positivo, aunque nos queda todavía bastante por pagar el desaguisado provocado por políticos y empresarios corruptos e irresponsables.

Aunque las generaciones "Y" y "Z" son digitales (se han criado entre teléfonos móviles y tablets) ha sido la anterior, la X, la que les ha proporcionado lo que para ellos es irrenunciable e imprescindible: las redes sociales, los videojuegos, YouTube, etc.

Y para que estos adolescentes y jóvenes actuales puedan disfrutar de ello, el trabajo desarrollado por los hombres y mujeres de más de 38 años de hoy fue duro e intenso (y lo sigue siendo). Pero durante un tiempo nos sentimos perdidos, de ahí el que se nos haya denominado también la generación perdida hasta que encontramos nuestro estímulo global: cambiar el Mundo hacia la era digital. La misma que disfrutará plenamente la generación Z, formada por chicos y chicas que por primera vez carecen del problema de la formación para crear algo: tan solo tendrán que acceder a Internet, descargarse un tutorial y resuelto. La información que la red de redes proporciona a los adolescentes actuales es inmensa; nunca antes en la Historia se consiguió algo que se le pudiera asemejar, aunque sea mínimamente. En cambio, nosotros, si bien podemos beneficiarnos de la misma herramienta, cuando teníamos su edad no podíamos siquiera soñar que algún día Internet nos facilitaría cualquier cosa que quisiéramos saber en tan solo segundos dando igual donde nos encontremos. Nuestra época de estudio era todavía la de las bibliotecas y libros impresos que había que pagar con el consiguiente descalabro económico para nuestros padres. Hoy todo está en la red y además gratis (en realidad no es así, hay que pagar por el acceso a Internet, pero el coste es mínimo). Pero no pensemos que solo están pendientes de las pantallas de sus móviles u ordenadores (estos cada vez más en desuso, o al menos los de sobremesa, sustituidos por tabletas, pcs portátiles o el cada año más difundidos phablets -mitad teléfono, mitad Tablet-); la generación Z muestra interés por el Mundo en el que vive y sus problemas, sobre todo los medioambientales. Son capaces de desarrollar al máximo exponente lo que ya la generación Y está desarrollando con gran éxito: la convocatoria a través de las redes sociales para todo tipo de empresas o eventos, pero la verdad es que no ponen tanto empeño si se trata de actuar sobre el terreno. Solo la tercera parte, según varias encuestas, estarían dispuestos a trabajar o colaborar con una asociación ecologista o se preocupa si la empresa que le vaya a contratar respeta el Medio Ambiente. Tengamos en cuenta que Gen Z es ya enteramente digital mientras que Gen Y todavía tiene en su carga genética rasgos de la generación pasada sin una obsesión enfermiza por sus dispositivos electrónicos así que se mueven físicamente algo más que los chicos y chicas que manejarán los resortes del Mundo allá por 2050. Éstos últimos, los miembros de Gen Z, no entienden su vida sin dispositivos electrónicos que les permitan acceder a Internet en todo momento. Un joven Y puede llegar a dejarte su teléfono móvil mientras que un adolescente Z se lo pensará y mucho antes de acceder; eso sí, vigilará atentamente lo que haces con su Smartphone (que ya tampoco se llama teléfono, puesto que pocos "Y" lo llaman así, ni siquiera "móvil" y los "Z" ninguno; para éstos son sencillamente Smartphone). En cambio, si les preguntas a un Gen Z si puede dejarte un libro, casi todos te lo dejarán encantados. Pero como decíamos no debemos engañarnos puesto que se ha observado una mayor predisposición de los adolescentes actuales a reunirse y comunicarse en persona que de los jóvenes Gen Y aunque sin el arrojo de éstos ni la predisposición, en última instancia, de la Gen X.

La otra forma de comunicación tecnológica que tuvo un gran éxito en los comienzos de la era digital, el correo electrónico, ya solo es usada por la generación X. La Y apenas si hace uso de ella salvo para adjuntar documentos en transferencias y poco más y con respecto a la Z es muy raro hallar adolescentes que hagan uso de cuentas de correo. Para ellos, la mensajería instantánea es la reina de las comunicaciones. Así que auguramos para las empresas que ofrecen estos servicios un futuro brillante y recomendamos a las que gestionan correspondencia electrónica que se reinventen. La mayoría ofertan su propio servicio de chat, pero no han conseguido la popularidad de las que se han volcado en ese único servicio. Lo que los adolescentes buscan (y por lo tanto lo que habrá en el futuro) es un servicio que les permita acceder a sus cuentas de redes sociales y mensajería instantánea con pocos clics, sin verse obligados a salir y entrar continuamente en un servicio u otro. Pero esto último se soluciona fácilmente desde el Smartphone simplemente manteniendo abiertos dichos servicios. Todavía piensan los jóvenes (y no tan jóvenes) que la clave es no perder de vista el dispositivo, pero lo cierto es que no cerrar los servicios de mensajería y acceso a redes sociales una vez dejemos de utilizarlos deja puertas abiertas a que cualquiera con un mínimo conocimiento informático pueda acceder a ellos desde otro dispositivo. Por lo tanto, el negocio de la seguridad informática irá igualmente en alza en el futuro.

Con respecto a la economía, hallamos una mayor predisposición de Gen Z al ahorro; son por lo tanto más previsores que generaciones anteriores. El futuro nos depara una política económica proteccionista y restrictiva por la que se buscará contar con importantes reservas ante posibles recesiones.

Se difundirá el trabajo online; para 2050 casi todo lo que pueda realizarse por Internet será como se haga. No se entenderá llevar a cabo una actividad de forma presencial si cabe la posibilidad de hacerlo de modo virtual que es cómo les gusta vivir a la Gen Z. Salvo en lo referente a la diversión. Ahí los adolescentes actuales creen que es más divertido entretenerse y disfrutar del ocio en lugares donde reunirse, oír buena música, bailar y mostrarse los unos a los otros las nuevas aplicaciones que se han descargado. En el futuro, además, enseñarán orgullosos a sus amistades los programas informáticos que hayan desarrollado (todos sabrán desarrollar software básico). Con casi toda seguridad el nivel educativo llegará a las más altas cotas de la Historia con una formación importante ya desde nivel primario. Los jóvenes actuales buscan nuevos retos en su formación continua y apreciarán a las entidades y empresas que tengan en cuenta este aspecto en su oferta laboral si bien les da igual si la empresa no es grande, aunque tampoco buscan pequeñas; las más populares son las de tamaño medio porque para trabajar en una empresa pequeña, con los pocos incentivos que les proporcionará, preferirán crear las suyas propias, sobre todo por Internet. Es por ello que el futuro de las empresas pequeñas está en al aire ya que casi cualquier persona podrá montar una pequeña empresa virtual. A la hora de trabajar en un espacio físico las empresas pequeñas poco podrán hacer puesto que la competencia las devorará. La única solución será unirse a otras también pequeñas para crear una empresa de mediano tamaño y así poder sobrevivir al contar con algo más de recursos. Tengamos en cuenta que todo se comprará por Internet y las tiendas tradicionales probablemente acaben desapareciendo. Habrá almacenes desde los que se distribuirá el género y compañías de distribución, pero no puntos de venta o serán muy escasos. Incluso las empresas de distribución comarcales o provinciales no podrán competir con las grandes del sector a no ser que unan sus esfuerzos varias de ellas para convertirse en una empresa que abarque un área de acción más amplia, como una Región (deberá contar con recursos que le permitan distribuir los productos a más de una Provincia).

Hasta las actividades que en la actualidad nos parece imposible que puedan realizarse de un modo que no sea presencial, dejarán de serlo para convertirse en virtuales, aunque interactivas (por lo general): una consulta médica, clases de formación online, etc. Habrá Hospitales, sí, pero para emergencias y operaciones quirúrgicas ya que el resto de servicios serán consultas médicas virtuales. De hecho, ya comenzamos a verlo en nuestra época actual. Ya nadie va puerta por puerta vendiendo enciclopedias ni productos de ningún tipo sino que todo se hace previa llamada telefónica para concertar la cita y en un futuro próximo de modo virtual por videoconferencia. Si queremos llevar a cabo un proyecto solidario, aunque todavía hay cierta desconfianza, puede observarse como la donación online se abre camino. El crowdfunding o micromecenazgo ya cuenta con miles de sitios web que lo facilitan: subes tu proyecto a la red, a través de unas de estas webs y a esperar a recaudar fondos (si ofreces algún beneficio futuro si consigue arrancar la empresa, más atención captarás). Mucha gente donará poco dinero, pero se mostrará satisfecha de haberlo hecho, orgullosos de colaborar en la iniciativa, aunque sea mínimamente. El caso es que, si son cientos de personas, cabe la posibilidad de conseguir los fondos necesarios. Son ya muchos las ideas que han salido adelante gracias a este sistema sin necesidad de mendigar un préstamo y humillarse ante el director de una sucursal bancaria para conseguir un crédito. ¿Por qué creéis que los Bancos ofrecen ahora múltiples fórmulas de acceder a un préstamo o micropréstamo a través de su web o vía telefónica? Porque están comprobando como cada año más clientes acceden a esta línea de crédito a través de empresas financieras ajenas a las entidades bancarias y últimamente también al crowfunding.