Polémica en torno al atentado de Manchester

31.05.2017

Por Antonio Gutiérrez

Para la mayoría de los ciudadanos británicos, la reacción de la primera ministra Theresa May hacia el atentado en Manchester fue positiva y tranquilizadora según un sondeo recabado por la consultora Britain Thinks. Casi todos los consultados aprobaron que la campaña electoral se interrumpiera con motivo del atentado. Incluso se ha valorado que May eche en cara a los Estados Unidos su abuso de confianza con respecto a la prensa. May ha declarado que Gran Bretaña deja de compartir información con los Estados Unidos con respecto a su investigación sobre el atentado de Manchester mientras no obtengan garantías de que no habrá más filtraciones a la prensa por parte de los americanos. Esta llamada de atención es algo nuevo en un primer ministro británico, que suelen apoyar incondicionalmente a la superpotencia norteamericana y lo han valorado positivamente los ciudadanos británicos. De todos modos, hay críticas sobre la gestión de la seguridad en eventos multitudinarios en Gran Bretaña como el concierto de Ariadna Grande tras el que se produjo el atentado. La ciudadanía, en general, exige mayores medidas de seguridad públicas, aunque se trate de eventos privados, pero asisten tantas personas que el Gobierno debe implicarse más de lo que lo hace, al mismo tiempo que la seguridad privada contratada actúe con mayor eficacia (algunos testigos dijeron que en el concierto entraron muchas personas sin entrada). Por otro lado, no pocos encuestados piden que no se permita que los retornados de Siria e Irak puedna entrar en el País, aunque se vigilen sus movimientos; sencillamente se les debe prohibir entrar y expulsar a quiénes estén relacionados con ellos que residan en Gran Bretaña. Igualmente, las mezquitas donde acudan comúnmente a rezar debieran ser clausuradas si no informan de que estos individuos asisten a los rezos sabiendo que son radicales o están relacionados con personas extremistas. En este sentido, hay quiénes no consideran el suceso como un atentado terrorista sino la acción de un desequilibrado, independientemente de su religión; lo que sucede es que en el momento en que se dice que es musulmán se califica al hecho de terrorismo.

La Policía ya ha detenido a catorce personas relacionadas con el terroristsa suicida Salman Abedi (aunque dos fueron puestas en libertad), residiendo el último detenido en Sussex, el pasado día 29 de mayo, en Shoreham-by-Sea, un individuo de 23 años de edad. Se ha sabido estos días que Abedi no era precisamente alguien que se escondiera puesto que rezaba a gritos en mitad de la calle. De hecho, un imam de la mezquita de Didsbury, a las afueras de Manchester, expulsó del rezo a Salman por su radicalismo lo que el centro religioso denunció a la Policía. Alguien tan escandaloso, del que se había advertido que era un extremista, no se entiende que dejara de controlarse lo que ahora investiga el MI5, el Servicio Secreto británico para Asuntos de Interior. El caso es que 22 personas murieron y 119 resultaron heridas y tanto supervivientes como familias de los fallecidos exigen respuestas. El MI5 cuenta con un listado de 20.000 personas sospechosas de colaborar con el terrorismo, dentro del País, de un modo u otro, estando supuestamente 3.000 de ellos vigilados de cerca, pero Abedi no figuraba entre éstos últimos y eso que, según declaraciones a la prensa, varios ex-compañeros universitarios han comunicado que se pusieron en contacto con la Policía para denunciarles el radicalismo de Abedi. Además, se ha sabido que el FBI les había advertido, en el mes de enero, de que Abedi planeaba un atentado figurando también en el listado de terroristas de los Estados Unidos desde el año pasado. Recordemos que a raíz del atentado han sido detenidos también dos hermanos, uno en Gran Bretaña y el otro en Libia además de su padre, también en Libia. El hermano detenido en este último País, Hashem Abedi, de 20 años de edad, está acusado de pertenecer al ISIS y planificar un atentado en Trípoli. De hecho, el ISIS es el grupo que ha reivindicado el atentado perpetrado por Salman en Manchester.

A raíz del atentado el nivel de alerta contraterrorista aumentó a "crítico" pero ya ha sido rebajado de nuevo a "grave" que indica todavía una alta probabilidad de atentado.

Los últimos datos que se han hecho públicos de la investigación es que Abedi actuó como un "lobo solitario" comprando él mismo los componentes del explosivo que utilizó. También se sabe que estuvo en Libia, regresando hace cuatro días, probablemente haciendo escala a su regreso en Alemania ya que fue visto allí hace cuatro días. Por otro lado, la Unidad Antiterrorista del Noroeste de Inglaterra ha comunicado que, revisando las cámaras de seguridad de las vías públicas y locales privados en los que entró, saben que estuvo solo los cuatro días previos al atentado; en una cámara de un establecimiento comercial puede distinguirse como compra aerosoles de limpieza doméstica, lo cual intriga a los investigadores porque no parece muy normal que alguien que planea suicidarse quiera antes limpiar su casa. Para cerciorarse de que estuvo solo los días anteriores al atentado han preguntado a contactos suyos y comprobado sus comunicaciones telefónicas pero no pueden confirmar aun que no formara parte de alguna célula terrorista.

También por una cámara de seguridad se sabe que Abedi transportaba una maleta azul de la que no se ha sabido nada después por lo que la Policía ha pedido la colaboración ciudadana pero también que si alguien la encontrara no se acerque, sino que lo ponga en conocimiento inmediato de las Fuerzas de Seguridad. Los explosivos los llevaba en una mochila que se halló tras el atentado pero de la maleta no se ha sabido nada cuando tan solo unas horas antes del concierto una cámara de seguridad captaba a Salman transportándola.

Los expertos se preguntan si el Brexit, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, no le pasará factura también a su seguridad puesto que los Cuerpos de Seguridad británicos hicieron cientos de miles de millones de consultas solo en 2016 a las bases de datos de la Unión en materia de terrorismo y crimen organizado. Se registraron, por parte de las diferentes Agencias de Seguridad británicas, 900 consultas cada minuto; al ser consultas de diversa índole, efectuadas por distintos Organismos y a varias Bases de Datos europeas, el cómputo total refleja una consulta masiva y constante a dichas Bases por parte de instituciones británicas, grifo de información que con el Brexit puede cortarse. Es más, se sabe que Salman Abedi estuvo en la República Federal Alemana, un País de la Unión Europea, cuatro días antes del atentado.

Aunque la campaña electoral se interrumpió con motivo del atentado la semana pasada, los dos partidos políticos cargan uno contra el otro declarando la conservadora Amber Rudd, ministra del Interior, que habría un mayor riesgo de atentado si Jeremy Corbyn gana las elecciones a primer ministro. Diane Abbott, que aspira a ocupar la cartera de Interior si el candidato laborista gana, respondió diciendo que hacer recortes presupuestarios en la Policía y la Guardia Fronteriza conlleva consecuencias.

Mientras tanto, surge el problema de cómo enterrar al terrorista puesto que ni los servicios fúnebres ni las principales mezquitas de Manchester quieren saber nada del asesino por lo que su cadáver continúa en un depósito de la ciudad. Será el forense quién determine dónde enterrarlo ya que no puede tampoco ser entregado a la familia puesto que su padre y hermanos, como se ha indicado anteriormente, están detenidos. Los servicios fúnebres de todo el País están de acuerdo en no contribuir en el enterramiento del terrorista y mucho menos en que se le sepulte en la misma ciudad en la que masacró a tantas personas e hirió a decenas de habitantes que solo deseaban asistir a un concierto y pasarlo bien.