Nueva reunión del Club Bilderberg

09.06.2017

LUCÍA GARCÍA


Existe un selecto grupo de personas de las que se dice que manejan los hilos del Mundo en la sombra. Son conocidos y muy influyentes, tanto que pueden decidir por qué derroteros irá la economía mundial. Hablo del Club Bilderberg, que debe su nombre a que su primera reunión en 1954 fue en el Hotel del mismo nombre, en Holanda. El también llamado "Foro Bilderberg" fue fundado por Joseph Retinger quién creó, con otros influyentes personajes, la Liga Europea de Cooperación Económica, antecedente de la Unión Europea. Se acusa al Club Bilderberg de ser una herramienta en manos del movimiento sionista mundial pues sus principales financiadores son miembros de las familias judías más poderosas del Mundo: los Rockefeller, los Rothschild, los Dillon y los Warburg, dueños además de los principales Bancos del Mundo. De ahí que siempre acudan representantes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

Precisamente, en estos días, uno de los Bancos más importantes del Mundo, el español Santander, ha absorbido a la sexta entidad bancaria española, el Banco Popular. Resulta demasiado casual que hayan coincidido en la misma reunión anual Bilderberg Ana Patricia Botín, propietaria y presidenta del Santander y Luís de Guindos, ministro de economía, industria y competitividad de España. Ha sido en Virginia (EEUU) corriendo con los gastos del hospedaje, como viene siendo habitual, el Comité delegado del País anfitrión.

Botín forma parte del Steering Commitee que se ocupa de invitar a los participantes en la que es ya la 63ª reunión de este poderoso grupo. Segúnb a quién se consulte te dicen que De Guindos no estaba incluido y a última hora recibiría su invitación formal con lo que cogería un avión acompañado de Albert Rivera, líder del Partido político socio de coalición de la formación gobernante en España; y otros dicen que estaban invitados desde marzo. Lo de Rivera ha sonado más a "tapadera" para justificar la invitación del ministro, no porque se considere al dirigente del Partido "Ciudadanos" alguien influyente y con proyección internacional, como se le presentó en la Universidad Georgetown, ante unas pocas decenas de personas. Suena más a que mientras Botín negociaba con De Guindos la absorción del Popular, se dejaba a Rivera que creyera que verdaderamente había sido invitado por sus dotes como estadista. Y Rivera hizo lo que se esperaba de él: dio una conferencia ante menos de cuarenta personas en un aula del Centro de Estudios Europeos de la Universidad Georgetown diciendo que el nacionalismo es una "amenaza existencial al futuro europeo", despotricando contra la formación "Podemos" de la izquierda española, criticando el "Brexit" y hablando del ascenso de los extremismos políticos en Francia. Entre los asistentes a la conferencia de Rivera, titulada El futuro de Europa: reinventando el liberalismo, estaban Arturo Valenzuela, responsable de las relaciones con Latinoamérica por parte de los Estados Unidos en los primeros años de Obama, Enrique Sardà, actual cónsul español en Washington, Andrew Davis que ejerce como delegado de la Generalitat de Cataluña en Estados Unidos y funcionarios de la Embajada española. Una audiencia que suena a relleno improvisado y además sin prensa; eso sí, no se olvidó de echar un piropo a los Estados Unidos por si acaso algún norteamericano despistado pasaba por allí y le oía, diciendo de la hiperpotencia mundial que es un "gran ejemplo" en innovación y creación de negocios si bien, ya después, ante periodistas españoles, diría que no le pareció bien que Trump descalificara al alcalde de Londres en un momento delicado para la capital británica con varios atentados sufridos. Anteriormente, Rivera había estado en el Center for American Progress, un think tank afín al Partido Demócrata pero también pudo asistir a la reunión Bilderberg, ya que a fin de cuentas se le había invitado. Fue en la localidad de Chantilly (Virginia). Allí coincidió con altos dirigentes del Gabinete Trump y de otras Superpotencias.

El caso es que ha sido al regreso de los Estados Unidos cuando se ha decidido la absorción del Popular por el Banco Santander y resulta llamativo porque, antes de la reunión Bilderberg, al Santander no le interesaba tanto la compra del Popular. Es cierto que junto al BBVA y BANKIA barajaba su adquisición, pero no había una oferta formal incluso perdieron interés como llegaría a declarar a los medios Botín: "Hace un mes vimos los libros del Popular y no llegamos a realizar ninguna oferta porque no nos salían las cuentas". De repente, tras la reunión con De Guindos en Chantilly, declara que ampliará el capital del Santander en 7.000 millones de euros para poder absorber el Popular. Se dice que el Gobierno español descartó a BANKIA porque sigue intervenido por el Estado español con lo que no hubiera sido correcto ampliar capital a una entidad bancaria ya de por sí intervenida, pues habría salido de las arcas públicas. Para evitar el bochorno para España de recurrir al Mecanismo Único de Resolución de la Unión Europea, De Guindos viaja a Virginia, se reúne con Botín y se pacta la absorción del Popular. ¿Qué ha pedido a cambio Botín por el "favor" que le está haciendo al Gobierno español? Un favor de 7.000 millones de euros, ahí es nada. ¿Pidió De Guindos, todo un ministro, una reunión con Botín para intentar convencerle, motivo por el que Botín le invita a la reunión Bilderberg? O, ¿existe alguna información que obre en poder del Gobierno español que comprometa al Santander o a Botín por lo que ésta ha considerado que conviene ceder a la supuesta presión del Gobierno de España? Insisto en que el Popular se ha convertido en una entidad que nadie quiere porque su valor se ha reducido, literalmente, a cero. El Santander no necesitaba, para nada, realizar esta operación tan arriesgada de adquirir un Banco tan tóxico, con enormes deudas y sin embargo lo ha hecho y además despertó la curiosidad de los asistentes a la reunión Bilderberg; os recuerdo que hablamos del Santander, el Banco europeo más importante ahora mismo. Así que interesaba más a los participantes en la reunión que el Brexit, las salidas de tono de Trump o incluso la oleada terrorista que sacude a Europa Occidental.

La verdad es que el evento era idóneo para abordar el tema de forma reservada sin que se filtrara a la prensa puesto que en las reuniones Bilderberg no suele haber cobertura de prensa lo cual es una incongruencia puesto que acuden los dueños de los principales grupos mediáticos del Mundo. Debido a esta adhesión de las más grandes corporaciones de la información, se ha dicho que el Club decide lo que se informa a la opinión pública.

En esta ocasión, la reunión se llevó a cabo en un Hotel de la cadena Marriott, la más importante cadena hotelera del Mundo con los Hoteles más lujosos (poseen también restaurantes y cruceros de lujo), como no podía ser de otro modo en el caso de Bilderberg. Es el Hotel en el que más veces se han reunido los "Bilderberg", nada menos que cuatro veces en el siglo XXI; es probable que la familia Marriott forme parte también del selecto club. Por cierto, dos veces se han reunido en España: una en La Toja en 1989 y la segunda en Sitges en 2010.

Os digo que interesó la absorción del Popular por parte del Santander, pero no la operación en sí misma, sino que cualquier movimiento que hagan las principales entidades bancarias del Mundo, entre las que se encuentra el Santander, interesa. En este sentido, tal vez lo que más interesó fue quién ejerce presión sobre quién: la familia Botín sobre el Gobierno español del Partido Popular en coalición con "Ciudadanos" (que preside el otro invitado a la reunión Bilderberg, Albert Rivera) o viceversa. Os diré que Mariano Rajoy, actual presidente del Gobierno español, no hacía migas con Emilio Botín, padre de Patricia Botín y fundador del imperio bancario del Santander, ya fallecido. Pero como comprenderemos todos, no se trató de un tema a debatir sino de un corrillo que los asistentes comentaban tomando café. Pero insisto en que interesaba bastante porque el Popular es un Banco en cuyo accionariado tenía una gran participación el todopoderoso Opus Dei, la única prelatura personal de la Iglesia Cristiana Católica (las otras prelaturas son territoriales), con un patrimonio valorado en 2.800 millones de dólares, según la estimación del experto en noticias de la Iglesia y el Vaticano John Allen. El Banco Popular servía al Opus para sus finanzas pero también a otra congregación católica muy influyente, los Legionarios de Cristo, llegando a ser conocido como el Banco de Dios al controlar el 20% de sus acciones las dos congregaciones religiosas. El Opus Dei representaba los intereses de familias ultracatólicas españolas y los Legionarios de Cristo de familias también ultracatólicas pero mexicanas, con una mayor participación de las españolas. 


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