Nueva crisis en el Cuerno de África

23.07.2017

Una segunda hambruna castiga al Cuerno de África; la anterior causó más de un cuarto de millón de muertes, en 2011. La de 2017 amenaza con ser peor pues cerca de 1,3 millones de niños viven ahora mismo una situación de desnutrición severa. La crisis humanitaria debido a la intensa sequía y los conflictos de la zona ya se han llevado por delante a miles de personas en los últimos meses. 21,2 millones de seres humanos corren peligro real de verse afectados seriamente por los embates de esta dramática crisis que azota a la Región frecuentemente, tanto que resulta vergonzoso que la comunidad internacional no termine de solucionar el problema, a sabiendas de que no es una situación nueva, permitiendo que se repita una y otra vez. Y es que hace solo seis años de la anterior crisis humanitaria.

Permitir que la gente se muera de hambre y viva en la peor de las miserias en África o en cualquier Región del Mundo abona el terreno para la captación de futuros terroristas que abrazarán, sin pensarlo, las tesis fundamentalistas si ello les da de comer. Les dará igual por lo que luchan ni las órdenes que tengan que llevar a cabo, por desagradables que resulten; es su vida o la de personas que no conocen de nada. Les dará igual la causa que el movimiento que les capte defienda, todo eso pasa a un segundo plano en el instante en el que les permite sobrevivir, cuando nadie más ha mirado por ellos. Los dirigentes corruptos de los Países de la Región se enriquecen a costa del sufrimiento de la población sin que las Naciones del Mundo hagan nada por remediarlo porque son Países pobres en recursos, carecen de petróleo o reservas energéticas que pudieran interesar y estimular la intervención internacional, como sí ha ocurrido en otros lugares con mayores riquezas minerales. La ONU debe enviar a especialistas a la zona para fomentar la cultura de la paz y hacerles ver que abrazar las tesis del fundamentalismo solo les traerá consecuencias nefastas, aún peores que su escasez de recursos ya que esto último tiene remedio, pero apostar por el terrorismo como salida a su situación es la peor de las decisiones ya que les introducirá en una vorágine de violencia que no solo acabará con ellos sino también con sus familias. Las promesas que les hacen los integristas son falsas puesto que solo desean utilizarles para sus fines aprovechándose de su desesperación, sin embargo, para convencer de esto a los hombres y mujeres que están pensando en "alistarse" en grupos armados para escapar del hambre hay que llevar a cabo un plan multidisciplinario basado sobre todo en la erradicación del analfabetismo con una formación profesional que les permita salir adelante sin necesidad de abogar por el integrismo.

Está claro que los integristas islamistas y otros movimientos extremistas se aprovechan de la situación, pero eso a los hombres y mujeres de esta castigada zona de África les trae sin cuidado. Algunos pensarán que sus nuevos jefes están locos o son unos desalmados sin escrúpulos, pero prefieren no pensar en ello ni cuestionar su doctrina ya que les da de comer. Por todo esto, insistimos una vez más que eliminada la pobreza y solucionados los problemas de crisis humanitarias y los grupos fundamentalistas no podrán captar adeptos ya que las poblaciones de estas zonas tan castigadas no tendrán motivo para echarse en los brazos del terrorismo. Además, hay que formar adecuadamente a personas conocedoras del entorno para que hagan de mediadores entre las tribus y pueblos afectados y los Gobiernos. Estos mediadores son clave y supondrían la primera fase del plan, siendo la segunda dotarles de los medios para llevar a cabo su labor en las zonas más afectadas, un trabajo muy complicado ya que supone convencer a los jefes de esos pueblos para que ayuden y entre todos mantengan el integrismo islamista lejos de la población.

Occidente y los Países más desarrollados tienen una gran responsabilidad hacia el Cuerno de África y otras Regiones igualmente castigadas ya que de no ponerle remedio se volverá en nuestra contra al convertirnos en objetivos de los grupos armados. Éstos enviarán a esos desdichados hacia nuestras ciudades, convenientemente adiestrados en campos de entrenamiento como los que hay en Cuerno de África o cerca, en el Yemen. Es por lo tanto una responsabilidad de todos ya que se trata de un problema global que exige una solución global.

ACNUR, "Save the Children" y la Cruz Roja denuncian en estos días que debido a los conflictos que vive la Región los puertos y aeropuertos a los que llega la insuficiente ayuda internacional están bloqueados por lo que tampoco cuentan con medios para atender a los enfermos. Las ONGs involucradas en la asistencia a las personas necesitadas en el Cuerno de África solicitan, ya desesperadamente, la ayuda de la comunidad internacional; ellas no pueden hacer más. Organizan campañas continuamente para recaudar fondos en las que despliegan todos sus escasos medios llamando a la solidaridad ciudadana en todo el Mundo, pero como mucho llegan a cubrir una quinta parte de todo lo que se necesita en la Región para aliviar sus graves problemas.

Una buena solución sería que los Países desarrollados y organizaciones multiestatales contaran con reservas para crisis humanitarias. En cambio, ¿qué es lo que hacen? Al no contar con esas reservas, sacan fondos extraordinarios solamente si existe un interés estratégico, pero eso después de solicitar informes de situación para calibrar el alcance real del impacto sobre la población, todo ello mientras el tiempo pasa y siguen muriendo personas, sobre todo niños. Evidentemente, los informes de situación son necesarios, pero ya los realizamos los grupos de análisis, tan solo hay que hacerles caso. Se debe evaluar periódicamente la situación revisando esos informes de los grupos de estudio y análisis, tanto independientes como de universidades, que cuentan con redes de colaboradores que les informan regularmente de la situación real sobre el terreno. Aun así, la ONU debiera disponer de más observadores que puedan llevar a cabo su trabajo con seguridad para lo que se deben adiestrar equipos especiales de cascos azules que les acompañen en su labor evitando así los secuestros de cooperantes.

Traducción: soy una parte de tu vida
Traducción: soy una parte de tu vida

El problema está en el tejado de los Gobiernos de los Países ricos e industrializados, de ellos depende que ese tejado no se les hunda por el peso acumulado de tantas crisis humanitarias y los efectos que producen y derivan de las mismas.