Los efectos del Brexit en Gran Bretaña

08.08.2017

Ha pasado ya más de un año y mientras el Brexit no se nota demasiado en el continente, los británicos viven atemorizados por sus posibles efectos adversos.


ANTONIO ESTÉVEZ

Al Banco de Inglaterra no le salen las cuentas. El BREXIT le ha dislocado los números. Mark Carney, gobernador de la entidad, advierte de que la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea les va a salir muy cara a los británicos.

De momento la economía de las Islas se ha desacelerado al haber caído el poder adquisitivo de los ciudadanos a la par que crece la inflación. Se debe a que la moneda británica, la libra, pierde valor por lo que la balanza de exportaciones-importaciones se desequilibra y con ello el Producto Interior Bruto se reduce. Estas difíciles circunstancias originan incertidumbre en los mercados y proteccionismo por parte del Estado lo que puede llevar a otro problema: la especulación.

El sistema financiero británico es impresionante suponiendo el 11% del PIB exportando más moneda nacional que ningún otro Estado del Mundo. Los partidarios de salir cuanto antes de la UE dicen que no les afectará puesto que dentro de 25 años Gran Bretaña será una superpotencia económica por sí sola, pero hablamos de un cuarto de siglo: ¿cómo alguien puede asegurar algo así? Y mientras tanto, ¿qué hacen las empresas británicas afectadas por haber perdido el enorme mercado común europeo? 

La más afectada: la industria automovilística

Para mostrar los efectos del Brexit en la economía británica, el mejor ejemplo (extrapolable a otros sectores) es el del automóvil. Muchos proveedores proceden del continente; más de la mitad de las piezas que componen los vehículos ensamblados en Gran Bretaña proceden de Países de la UE. Con la salida de GB, o se fabrican esas piezas en territorio británico o su importación obligará a pagar aranceles que encarecerán el precio del automóvil (en torno a un 4,5% más). Pero fabricar esas piezas no se hace de la noche a la mañana: hay que contar con la materia prima, instalaciones y una cadena de suministro más amplia. Si se opta por adquirir un vehículo europeo, los ciudadanos británicos deberán pagar un 10% más de lo que pagan ahora. Un coche que costará 20.000 libras, ahora costará 22.900 y aunque las compañías automovilísticas asentadas en suelo británico han optado por quedarse, animando a los proveedores de piezas a instalar fábricas en Gran Bretaña, éstos pudieran negarse por no resultarles rentable. El Gobierno tendrá que ofrecer una fiscalidad ventajosa para evitar la falta de competitividad de la industria automovilística británica. 

De momento, desde que se firmó el BREXIT, las inversiones en el sector del automóvil han bajado un 85%. ¿Será capaz el Gobierno conservador artífice de la salida de GB de la Unión Europa de remontar semejante catástrofe? Muchas de las fábricas de piezas y sistemas de conducción pudieran negarse a establecerse en Gran Bretaña pues con el mercado europeo están más que servidas; solo en Alemania, se fabrican más de seis millones de vehículos al año y en España casi tres millones (en Gran Bretaña no llegan a 1,7 millones). En 2017 la producción total europea está subiendo del orden del 3%. Así que decirles a los proveedores de piezas que se instalen en las Islas británicas, con el coste inicial que les supondrá, no es precisamente un negocio atractivo, máxime cuando sus perspectivas están cubiertas con el mercado europeo.

La industria automovilística británica está necesitada de piezas de motor, componentes para los asientos, llantas de aleación, faros, salpicaderos, parachoques (la compañía ha conseguido que el proveedor francés de parachoques de su modelo Range Rover Velar, se comprometa a instalar una fábrica en Gran Bretaña a cambio de que su producción se amplíe al resto de modelos de la empresa); incluso la pintura metalizada la importan de la UE.

El Gobierno ha invertido 2.000 millones de libras en crear los mecanismos necesarios para que a los proveedores europeos de tubos de escape les resultara atractivo instalarse en el País; el coste inicial que les suponía lo ha asumido el Gobierno para animarles a montar sus fábricas y no ser así necesaria la importación con el correspondiente arancel. Pero si solo para los tubos de escape se ha visto obligado el Gobierno a gastar semejante cantidad de dinero, imaginemos para el resto de componentes de los vehículos. Una solución sería readaptar fábricas que actualmente fabrican piezas para vehículos industriales o de lujo y que desde ahora también fabriquen para vehículos comerciales y utilitarios. Pero, aun así, esa remodelación costaría cientos de millones de libras y las empresas no están dispuestas a realizar semejante sacrificio a no ser que el Gobierno lo abone. Si a una empresa que fabrica ruedas para coches de carreras se les insta a que fabrique a gran escala para utilitarios, viéndose obligados a aumentar considerablemente su cadena de producción, les supondrá un elevado coste que consideran no necesitan ahora mismo ya que su nicho de negocio lo tienen cubierto.

Otro escollo son los salarios: en Gran Bretaña se pagan sueldos más elevados a los empleados de las cadenas de montaje que en los Países del Este de Europa por lo que aumentar esa cadena supone también más sueldos.

La libra se desvaloriza ante un poderoso euro
La libra se desvaloriza ante un poderoso euro

Los informes del Ministerio de Hacienda y de la Asociación de entidades financieras de Gran Bretaña avalan las conclusiones del Banco de Inglaterra. Casi todas las consultoras privadas también están de acuerdo en que el coste de la Baca instalada en Londres subirá en torno al 4% viéndose obligadas las entidades financieras a incrementar su capital más del 30% para soportar la que se les viene encima: las empresas van a solicitar muchos créditos para abonar las pérdidas y readaptación ocasionadas por el Brexit. Para evitarlo, los grandes Bancos que ahora mismo tienen sus sedes europeas en Londres, están preparando su traslado al continente, sobre todo a ciudades alemanas.

De momento, el Brexit no afecta a la industria turística española: casi la cuarta parte de los visitantes que recibe España proceden de Gran Bretaña que dejan el 20,9% de las divisas globales generadas por el turismo en España. Y eso que la libra se ha desvalorizado con respecto al euro. De hecho, más de 300.000 británicos residen permanentemente en España. La economía española es la que más crece de los cuatro Países más importantes de la zona euro (Alemania, Francia, Italia y España); ¿se convertirá la Península Ibérica en el destino de los pensionistas ingleses?