Las mafias italianas en España

20.07.2017

ELENA GONZÁLEZ

España es el segundo País donde las distintas mafias italianas tienen una mayor presencia, pero muy discreta, para no atraer a las Fuerzas de Seguridad. En la Península Ibérica se han asentado las cuatro organizaciones mafiosas: la Cosa Nostra de Sicilia o Mafia original, la Camorra de Nápoles, la Ndrangheta de Calabria y la Sacra Corona Unitá de Apulia. Desde los años 80 no han parado de aumentar sus redes en España aprovechando que el principal objetivo de los Cuerpos de Seguridad españoles era combatir el terrorismo de la organización ETA, por lo que pudieron expandirse sin demasiados problemas, siempre y cuando lo hicieran de modo que no llamaran en exceso la atención para evitar ser investigados. Pero desde que ETA ya no es un problema de primer orden, las Fuerzas de Seguridad españolas se han volcado en la lucha contra el crimen organizado.

El boom turístico de los primeros años del siglo XXI y la burbuja inmobiliaria les vinieron de perlas a los mafiosos pues invirtieron una gran cantidad de dinero en el litoral español, incluido el archipiélago de las Islas Canarias; allí, un abogado de la familia Polverino, sería detenido acusado de lavar dinero procedente de actividades ilícitas (en torno a 50 millones de euros al año, que se averiguara por la investigación policial ya que pudo ser más). El clan Polverino pertenece a la Camorra de Nápoles y formaba parte de la Familia Nuvoletta, los más poderosos en los 90, hasta que se independizaron formando su propio Clan, después del desmantelamiento de la estructura de sus antiguos patrones por la Policía italiana. Los Polverino, tras una guerra con otros clanes, consiguen hacerse con el tráfico de hachís en Nápoles, para lo cual establecieron una base en España en 2007. La droga que se importaba de Marruecos pasaba por España, más próxima que Italia a la zona de producción por lo que harían numerosas inversiones en la costa mediterránea española (llegaron a poseer 136 inmuebles) por orden de Giuseppe Polverino, (a) "O Barone", para lo que utilizaron a múltiples testaferros. Fruto de la operación policial conjunta entre la Guardia Civil y los Carabinieri fue la detención de 43 personas del Clan que operaban en España extorsionando y montando una red de casas de apuestas y salones recreativos, mediante los que lavaban el dinero que ganaban con el narcotráfico.

Los clanes camorristas se dividen en unidades inferiores llamadas "paranze" (en plural) y los Polverino establecieron tres en España: una paranza (en singular) en Tarragona, otra en Alicante y una tercera en la Costa del Sol. El problema comenzó en 2009 cuando el jefe de la paranza en Tarragona, Domenico Verde, es detenido. Tanto la esposa de Verde como la del lugarteniente de los Polverino, D'Aria, tenían sendas esposas brasileñas y ambos con un hijo cada uno. Vivían con sus respectivas familias en chalés que en realidad eran propiedad de O Barone quién cobraba una especie de alquiler a sus subordinados por su disfrute. Solo en la Provincia de Tarragona contaban con 25 chalés y otros 111 repartidos por distintos puntos de España que irían adquiriendo a lo largo de su estancia en el País. Servían como zulos de armas o refugio de los capos.

Al ser detenido Domenico Verde, trasladan la base principal del Clan desde Tarragona a la Provincia de Alicante, donde se asientan definitivamente en 2011. Utilizan a ciudadanos españoles para que sean quiénes figuran como arrendatarios de las viviendas en las que residen, para no llamar así la atención de los Cuerpos de Seguridad. Pero sería en la Provincia de Málaga donde montarían su tinglado de lavado de dinero más sofisticado, contando incluso con un confidente en su entidad bancaria que les avisaba si la Policía o Guardia Civil hacía alguna consulta investigando las cuentas. Sin embargo, O Barone sería interceptado en la Provincia de Cádiz donde fue detenido en 2012, siendo extraditado a Italia, quedando todo el negocio en manos de su hija y su amante, Massimiliano d'Aria. Éste último sería detenido al cometer alguna indiscreción lo que sería aprovechado por la Guardia Civil para cogerle en 2013.

Si la Camorra controlaba el negocio del hachís en Nápoles, la Ndranghetta de Calabria mira más alto haciéndose con las redes del tráfico de cocaína procedente de América hacia Europa. Para ello estableció vínculos con el Cártel del Golfo y el de los hermanos Beltrán-Leyva, de México. La mayoría de expertos italianos consultados opinan que la Ndrangueta no se fía de negociar solo con un cártel por lo que operan con varios, pero es en España donde se cierran los negocios de envío y distribución de droga por Europa entre los cárteles mexicanos y las mafias italianas. Lo demuestra las 102 personas detenidas en España.

¿Desde cuando se investiga la presencia de las mafias italianas en España?

Sería en 2008 cuando los Carabinieri inician su relación con la Guardia Civil en la investigación de estos grupos criminales. Los italianos pidieron ayuda a los españoles al saber por sus pesquisas que un mafioso huido de la Justicia italiana en 2003 pudiera hallarse en España. La Guardia Civil lo encontró en tan solo unos meses, pues el despliegue territorial de este Cuerpo de Seguridad en España es impresionante, con cientos de acuartelamientos repartidos por toda la geografía española y cada uno de ellos generando información de su demarcación. Así que los carabinieri deciden continuar contando con la Guardia Civil que a través de sus fuentes en España ha permitido detener a numerosos mafiosos en Italia. Y eso que la máxima de las mafias era operar con total discreción para no despertar el interés de la Policía y así salvaguardar sus negocios. 

España es el único País del Mundo donde las cuatro mafias italianas se han instalado fuera de Italia. La clásica imagen de mafiosos reunidos en un restaurante de comida italiana se ha mantenido y todos los clanes utilizan locales de hostelería para cerrar sus negocios, que pueden ir de una modesta pizzería a un restaurante de lujo, incluso de fama entre la jet set. La colaboración conjunta entre la Guardia Civil y los carabinieri ha logrado incautar bienes a las mafias por valor de más de 1.000 millones de euros. Incluso se detuvo a uno de los suministradores marroquíes de hachís a la Camorra en España: Mulay Idriss Mirani, del que la Guardia Civil descubriría también vínculos con la red Al Qaeda.

Los teléfonos que utilizaban los capos mafiosos son los conocidos como "punto a punto", que se conectan a una determinada hora previamente convenida y para contactar con un único número de teléfono.

Sabedor el FBI de la eficacia de la Guardia Civil en su lucha contra el crimen organizado, contó con su Unidad Central Operativa para que enviara a sus mejores agentes en la detención, en Nueva York, de Carmelo García Babarro, (a) Don Carmine, vasco de 65 años de edad y relacionado con la poderosa familia Bonanno, una de las cinco grandes familias de la Cosa Nostra en Nueva York; pero serían miembros de otra de estas familias, los Lucchese, los que engrosarían el número de detenidos. A Babarro se le permitía negociar con otras familias mafiosas porque él era un "asociado", no miembro del clan; pero esa distinción de asociado es la más alta a la que puede aspirar un extranjero en una familia de la Cosa Nostra. El dispositivo se llamó "Operación Brooklyn" y participaron también la DEA, el Departamento de Seguridad Nacional, la Policía Metropolitana de Nueva York y el Cuerpo de Policía de Nueva Jersey. Lo que Barbarro hacía era facilitar los negocios de narcotráfico entre las familias mafiosas y España. Los movimientos de Barbarro en España serían seguidos de cerca por la Guardia Civil logrando los agentes dejar constancia del contacto entre el mafioso español y Tindaro Corso, (a) Tino, un "caporegime" de la familia Lucchese (los caporegimes son los que dirigen las facciones en las que se dividen las familias mafiosas). Finalmente serían detenidos el "Boss", "Underboss" y "Consigliere" de la familia Luchese, así como varios "asociados" de las familias Bonanno y Genevese, uno de los cuales es el español Babarro. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York que ha llevado el caso hizo una mención de reconocimiento a la profesionalidad y pericia de la Guardia Civil, cuyas investigaciones facilitaron la detención del conocido como "Carmine, el español".

Babarro residía en Nueva Jersey con su esposa e hijo, con nacionalidad estadounidense ambos y se hacía llamar Carmine (su nombre español es Carmelo). A pesar de residir en los Estados Unidos y tener concedida la nacionalidad estadounidense, Carmelo renovaba periódicamente su carné de identidad español. Ideó un envío de cocaína desde Argentina a España ocultado en cajas de vino. Se desplazaría en el verano de 2016 a España, concretamente a la Provincia de Alicante, pero la Guardia Civil seguía sus pasos, avisada por el FBI, y constató que no hizo nada irregular o ilícito. Disfrutó de la playa con su familia y visitó a varios familiares, durante una semana. Sin embargo, en la primavera de 2017 regresó a España siendo cuando contacta con Tindaro Corso, el caporegime de los Lucchese, que llegaba a la Península Ibérica desde Sicilia. Estuvieron varios días en el mismo Hotel, pero tampoco haciendo nada ilegal, aunque el hecho de contactar con el importante capo de los Lucchese fue suficiente para el FBI, que continuaría con la investigación en torno a este vínculo ya en los Estados Unidos. Al final, la Operación Brooklyn consiguió descabezar a los Lucchese, deteniendo al jefe, Matty Madonna, de 81 años de edad, un verdadero histórico de la Mafia en Estados Unidos, al igual que su principal lugarteniente, Steven Crea, de 70 años y el consigliere, Joseph Dinapoli, de 80 años. Junto a ellos fueron arrestados sus cuatro caporegimes: Steven Crea Jr, Dominic Truscello, John Castelucci y Tindaro Corso, éste último el individuo que se reunió con Carmelo García en España. Varios "soldados" de la familia serian detenidos también. De los asociados, aparte del español, caerían también dos asociados de otra de las cinco familias: los Genevese.

Posteriormente, una nueva macrooperación policial en la que participó también la Guardia Civil, en esta ocasión junto a los Mossos d'Esquadra (Policía de Cataluña), llevada a cabo entre Italia, España y Alemania, supuso la detención de 14 personas en España de los que tan solo una es nacionalizada española: diez son italianos y el resto hispanoamericanos. Los registros se efectuaron en la Provincia de Barcelona y se incautaron bienes por valor de cinco millones de euros. Se trataba de otra trama de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico. La operación fue coordinada, a escala europea, por EUROPOL mediante el conocido como Equipo Conjunto de Investigación de la Unidad de Cooperación Judicial de la Unión Europea. La droga la introducían los cárteles mexicanos y colombianos y el beneficio obtenido pasaba por una red de la Camorra extendida entre Italia, España y Alemania que lo lavaba aparentando ser ingresos generados por restaurantes (alguno bien conocido en Barcelona y frecuentado por ricos y famosos) y concesionarios de vehículos o joyerías.

La Sacra Corona Unita o SCU también opera en España, sobre todo relacionada con los contrabandistas gallegos. Los italianos se desplazan desde su territorio natural en la Región de Apulia, con epicentro en Bari, su capital, aunque su control es más efectivo en torno a Salento. Los beneficios por sus actividades ilícitas giran en torno a los 1.120 millones de euros al año, según un estudio de Transcrime, un centro de investigación sobre crimen transnacional. En España, mantienen cierto entramado de lavado de dinero conociéndose su implicación en el contrabando de tabaco introducido por contrabandistas gallegos desde hace años. 


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