La robustez del euro pudiera pasar factura a la UE

09.09.2017

De seguir la tendencia alcista, el comercio europeo se resentiría.

Granada, CRISTINA SÁNCHEZ


El euro cuesta 1,2 dólares, por lo tanto, es una moneda más fuerte que el dólar, considerado el medio de transacción universal. Un ciudadano de la eurozona, si desea comprar dólares porque viaje a los Estados Unidos o algún otro País donde acepten esa moneda, tan solo pagará 83 céntimos de euro por dólar. 

El euro goza de buena salud, pero ¿por cuánto tiempo?
El euro goza de buena salud, pero ¿por cuánto tiempo?

A primera vista, la fortaleza del euro pudiera parecer favorable para la economía europea, es lo que cualquiera pensaríamos, pero un análisis somero de lo que conlleva nos hará pensar de forma distinta. Y es que si el euro se robustece todavía más, tendremos un serio riesgo para el equilibrio económico de la Unión Europea. De ahí que el Banco Central Europea esté muy pendiente de las fluctuaciones del valor del euro y el dólar. 

Si el euro sigue fortaleciéndose afectará a la recuperación económica perjudicando a la creación de empleo por lo que el Banco Central mantiene la tasa de interés en el cero por ciento para evitar nuevas revaloraciones drásticas del euro. En círculos economistas se habla de que el BCE ordenará que se reduzca la compra de bonos un 40%, pasando de 60.000 millones a 40.000 millones mensuales (han adquirido ya en torno a dos billones de euros en activos). Así estarán durante seis meses, tal vez más; después, se estudiará una subida de los tipos de interés. Para 2018 se espera recuperar en torno a 15.000 millones mensuales de toda esa gigantesca inversión. 

Pero estas medidas no siempre están respaldadas por los Bancos Centrales de los Países miembros de la Unión, ni siquiera por todos los ejecutivos del Banco Central Europea. Actualmente, la inflación en la eurozona es muy estable pero su evolución futura es incierta sobre todo por lo que nos depare el sector inmobiliario del que se espera una nueva burbuja en los Países con economía más próspera, principalmente en Alemania. Si bien es cierto que el BCE es el Organismo financiero que más ha hecho en la UE por frenar la crisis económica y sus analistas están entre los mejores a la hora de prever tendencias futuras. 

Con respecto a España, vieron con antelación la que se le venía encima y avisaron a las autoridades españolas, incluido el Banco Central español. Sin embargo, no les hicieron caso creyendo en España que se trataba de un ciclo pasajero que no iría a más. Fue el gran error del Gobierno socialista de José Luís Rodríguez Zapatero, que a pesar de las advertencias de Fráncfort (sede del BCE), no fueron previsores y gastaron a espuertas el dinero del que disponían en proyectos "sociales", muchos de los cuales no tenían fundamento o carecían de garantías de éxito. 

Al final, las Cajas de Ahorro y muchos Bancos quebraron por la elevada morosidad de sus clientes, quiénes no dudaban en pedir créditos de una cuantía excesiva puesto que se les concedía, aprovechando la bonanza económica del momento; incluso solicitaban refinanciar sus préstamos, pidiendo más capital y las Cajas de Ahorro, así como no pocos Bancos se lo otorgaban, al ver grandes oportunidades de negocio puesto que el dinero fluía gracias, sobre todo, al sector inmobiliario. 

Pero llegó un momento que los Bancos se quedaron sin liquidez por lo que no se podían seguir respaldando las inversiones, cancelándose la mayoría, lo que motivó el abandono de muchas construcciones y el cierre de numerosas empresas, tanto constructoras como auxiliares de las mismas, y por supuesto, las agencias inmobiliarias. Ello conllevó un aumento del desempleo como no se conocía en España, dando lugar al impago de los créditos bancarios ya que los clientes, al no tener trabajo, no podían afrontarlos. Las entidades procedieron a embargar las propiedades de sus clientes morosos y se cometieron muchos abusos. 

La Seguridad Social española no daba abasto viéndose obligada a pagar subvenciones a los desempleados, cada mes en aumento, con lo que las arcas públicas se tambaleaban. Para colmo, las infracciones de más gravedad que cometían los Bancos con sus clientes no eran castigadas con celeridad por lo que los abusos continuaron. Las asociaciones de defensa de los usuarios de Banca supieron entonces las cláusulas que millones de clientes firmaron, la mayoría sin saberlo (letra pequeña), cuando se les concedía sus créditos bancarios. Son esas que ahora han reclamado quiénes han podido hacerlo (decenas de miles) y que los Bancos están devolviendo de forma paulatina.

En otros Países de la eurozona se tomó la medida de recapitalizar las entidades financieras con problemas serios. Cuando el Gobierno español reaccionó viendo la enormidad de la crisis a la que se enfrentaba, ya no podía recapitalizar puesto que no había fondos para ello; tan solo cabía esperar y "rezar" para que la crisis no se ensañara, porque se vio que no se le podía hacer frente. Pero la situación se volvió dramática para cientos de miles de familias que recurrieron a la economía sumergida, la cual no es fiscalizada por lo que no resulta rentable para el Estado. Pero al menos conllevó que la crisis no se cebara con España.

Las entidades financieras más afectadas fueron las que antaño eran las más rentables: las Cajas de Ahorro. Se trataba de entidades públicas gobernadas por las Comunidades Autónomas españolas pero la crisis económica y la corrupción política pudo con ellas. Los Bancos tan solo estaban afectados por la crisis, pero no por gestores políticos corruptos por lo que, en una primera fase, sortearon mejor que las Cajas de Ahorro los embates de la recesión. 

Cuando también las entidades bancarias comenzaron a caer, el Banco Central Europeo, alarmado por la situación tan grave que amenazaba con desestabilizar la eurozona (Grecia estaba ya en bancarrota, Irlanda y Portugal con serios problemas e Italia camino de ello), interviene inyectando dinero para evitar males mayores. Ya en su momento dieron importantes cantidades cuando la crisis aun no arreciaba por si la situación empeoraba y serían Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial los que consideraron que no era necesario; el tiempo daría la razón al BCE. 

Fue precisamente gracias al dinero que el Banco Central Europeo dio como previsión el que las autoridades financieras de los Países miembros de la Unión utilizaron para hacer frente a los primeros embates de la última gran recesión económica. Por lo tanto, sí que fue una buena medida dar ese dinero en su momento, las conocidas como "provisiones anticíclicas" y si no se dio más, que hubiera venido muy bien en los momentos de "vacas flacas" (escuálidas más bien) fue porque no se lo permitieron al BCE, que sí estaba por la labor. 

Ahora, Mario Draghi, presidente del BCE, cree que si queremos evitar un rebrote de la crisis debe regularse el precio del euro ya que de lo contrario los beneficios comerciales no serán importantes, incluso pudieran ser insignificantes y por lo tanto poco rentables. Tengamos en cuenta que, en solo un año, el valor del euro ha subido nada menos que un 13% con respecto al dólar, que es el valor de referencia. 

Los precios se mantienen estables debido a la robustez de la economía europea que es lo que hace que su moneda sea tan fuerte pero las empresas europeas se vuelven, en contra, menos competitivas ya que sus productos, en los mercados internacionales, resultan caros y a su vez los Estados se ven obligados a reducir los aranceles que se cobran por las importaciones para equilibrar lo que los inversores extranjeros se ven obligados a pagar en el cambio de su moneda a euros. De ahí que sea importante que el BCE siga comprando bonos porque permite que haya liquidez monetaria, evitando así que suceda lo acontecido en la crisis, cuando los Bancos se quedaron si liquidez, no pudiendo conceder más préstamos o realizar inversiones. 

Con la actual estrategia del BCE de comprar la deuda pública de los Estados miembros, los ciudadanos europeos ven con agrado como los precios se mantienen sin subir demasiado, de un año para el otro. Pero ya se atisban problemas en el horizonte y uno de ellos es la proliferación de centros comerciales por todas las ciudades europeas en los que se encuentra de todo a precios sin competencia. ¿De veras la Unión Europea tiene tanta demanda de centros comerciales gigantescos? El riesgo es que los comercios más pequeños se vean obligados a cerrar, al no poder competir, y es el peligro que se entrevé al permitirse la construcción de tantos centros comerciales, por doquier. Tenemos también el mercado de renta fija que corre igualmente riesgo de convertirse en otra burbuja pues se está hinchando demasiado últimamente. 

Y ¿cuál es el mercado de renta fija? Pues precisamente el de los bonos estatales que adquiere el Banco Central Europeo, que junto con los bonos regionales, provinciales o municipales constituyen el mercado público de renta fija. Luego está el mercado privado de renta fija cuyos productos son pagarés, bonos y obligaciones simples o subordinadas de empresas que venden a inversores, incluso títulos de hipotecas. 

De momento, la inflación se mantiene por debajo del 2% pero basta que el petróleo suba de nuevo (lo que no es normal es que se mantenga tan bajo durante tanto tiempo) para que la inflación aumente por encima del 3% y comiencen de nuevo los problemas para la economía europea, en general. Lo que al BCE le interesa sobre todo es ahuyentar el fantasma de la deflación, o sea, que los precios no crezcan disminuyendo de tal modo que los comerciantes no ganen nada con sus productos, al contrario, pierdan dinero, viéndose obligados a cerrar sus negocios, como ya sucedió en los peores momentos de la crisis.

Son 19 los Países que tienen al euro como su moneda de cambio por lo que de momento todos respiran tranquilos porque el BCE les compra su deuda pública y les garantiza liquidez, pero pudiera acabar en 2018 y sería lo aconsejable. El BCE espera que para dentro de un año la situación haya mejorado para todos los Países miembros y ya solo sea necesario comprar 20.000 millones mensuales de sus bonos estatales (ahora son 60.000 millones). Entonces podrán subir los tipos de interés auspiciados por el crecimiento económico que se prevé para la eurozona para 2018, si bien lo sabremos en octubre de 2017.

Casi todas las decisiones sobre la retirada de estímulos monetarios se tomarán en octubre.

Mario Draghi, tras reunión del Consejo de Gobierno del BCE

Con una economía norteamericana que crece muy lentamente y una Gran Bretaña debilitada por el Brexit, sus respectivas monedas, el dólar y la libra, se ven seriamente perjudicadas frente al euro. Pero como decíamos las exportaciones europeas se ven afectadas por la robustez de la moneda única, aunque esto tiene una segunda lectura: la producción manufacturera en la eurozona se beneficia al elaborar más productos para el mercado interno, debido a que las importaciones se resienten porque los inversores extranjeros no ven el mercado europeo tan atractivo por los aranceles que se ven obligados a pagar al cambiar su moneda por los musculosos euros. Así que las fábricas europeas elaboran sus productos para ponerlos en circulación dentro del mercado europeo excepto en España donde los problemas estructurales les pasan factura, pero también crece solo que a un ritmo más lento; los Estados que más están viendo crecer su demanda manufacturera son Alemania, Francia e Italia.