Harvey, el huracán más catastrófico de la Historia

02.09.2017

Los daños son más cuantiosos que los provocados por el Katrina, en 2005

MARÍA SÁNCHEZ, desde Miami


La ciudad de Houston ha sido arrasada por el huracán más destructivo de la Historia, aunque no el más mortífero; aun así, ha dejado cincuenta muertos y veinte desaparecidos tras su paso por los Estados Unidos.

Lentamente, los ciudadanos salen de los refugios, los autobuses circulan de nuevo y el río comienza a navegarse tras el parón provocado por la sacudida del huracán. Pero amplias zonas siguen inundadas viéndose obligadas 32.000 personas a abandonar sus casas. Los aeropuertos también han reiniciado sus vuelos mientras los servicios de recogida de residuos no dan abasto.

Como ocurre con todos los huracanes, el Harvey ha derivado en tormenta tropical perdiendo fuerza a su paso por el Estado de Misisipi, a diferencia de lo acaecido en Texas, donde los estragos han sido abrumadores. El presidente, Donald Trump, ha solicitado al Congreso que permita librar de las arcas públicas una partida de 7.900 millones de dólares (6.600 millones de euros) para mejorar la respuesta de la Agencia Federal para el Manejo de Desastres (FEMA por sus siglas en inglés) y las labores de recuperación de las ciudades afectadas, sobre todo Houston. La capital texana sabe lo que es sufrir inundaciones, por otra tormenta de grandes proporciones, en 2001, la conocida como "Allison". El propio presidente Trump ha declarado que donará un millón de dólares de su bolsillo para ayudar en el desastre. Otro magnate, Michael Dell, dueño de la famosa marca de ordenadores Dell, oriundo de Houston, donará 36 millones de dólares a las tareas de salvamento a través de la Michael & Susan Dell Foundation y otro dólar por cada dos que donen otras personas hasta el día cuatro de septiembre.

Las agencias privadas de valoración de daños calculan que el Huracán Harvey ha causado estragos por valor de entre 75 y 80.000 millones de dólares, quedando casi 160.000 casas e infraestructuras públicas con daños de diversa consideración. Greg Abbott, gobernador de Texas, dice que será necesario mucho más, por lo menos la misma cantidad que Washington liberó tras el paso del Katrina, en 2005, en torno a 125.000 millones de dólares. El Katrina ha sido el ciclón más mortífero de la Historia con 1.245 víctimas mortales.

El otro Estado más afectado es Louisiana, donde el sur ha quedado también arrasado. Pero en Texas se produce casi la cuarta parte del petróleo de los Estados Unidos. Muchas petroleras tuvieron que parar su actividad lo que encareció el precio del crudo un 13%. El oleoducto que sirve petróleo a Nueva York tuvo que ser temporalmente cerrado por lo que el País se ha visto obligado a tirar de las reservas (liberando un millón de barriles pues la reducción de la producción se alargará hasta el día 10 de septiembre que vuelva a normalizarse). La consecuencia directa es el aumento del precio de los combustibles: el galón de gasolina, que equivale a 3,78 litros, ha pasado de 2,35 a 2,52 dólares. Aun así continúa siendo mucho más barata que en Europa, donde el litro de gasolina cuesta 1,2 € con lo que el galón, en España, costaría en torno a 4,5 €. Pero a diferencia de la Unión Europea, donde se regula el precio de los combustibles, en los Estados Unidos está liberado, por lo que algunas gasolineras llegaron a duplicar el precio. El suministro de gas también se ha visto afectado.

Decenas de miles de hogares afectados por el Huracán sufren el corte de suministro eléctrico al igual que una planta de productos químicos que llegaría a incendiarse, afortunadamente sin que provocara un daño mayor puesto que la nube que desprendió el incendio no era tóxica gracias a que los empleados se apresuraron en sacar los contenedores con dichos productos. Los condados más castigados son los de Harris y Galveston, con daños que superan, según varias estimaciones, los 24.000 millones de dólares. La octava parte del territorio de ambos condados está sumergida por las inundaciones. Se necesitarán, al menos, tres meses para drenar los embalses, lo cual es imprescindible en una situación así por si se produjera otra gran tormenta, por lo que las presas no cesan de soltar agua. Esto provocará que la inundación se mantenga aun dos semanas más.

No pocos hogares carecen de seguro de vivienda y con varios pies de agua en su interior, en el mejor de los casos, necesitarán ser reconstruidas. El Harvey, convertido en tormenta tropical, desaguó durante seis días consecutivos miles de millones de litros de lluvia provocando un verdadero diluvio sobre el sur de Texas y Luisiana, donde el nivel del agua en las calles subía 1,3 metros. Imaginen que durante un solo día cae más de la mitad de lo que suele llover en todo un año, en una zona ya de por sí lluviosa. En la ciudad de Beaumont, de 118.000 habitantes, llegaron a quedarse sin agua potable, siendo transportadas cientos de personas por aire hacia Dallas, en especial del Hospital Bautista, incluidos recién nacidos. Aun así, los expertos consideran que lo sucedido en Texas era del todo improbable lo que obliga a tomar medidas de prevención incluso en casos que a la postre pudieran parecer imposibles. De hecho, la amenaza de nuevas tormentas no cesa pues un nuevo huracán se acerca a la Costa de los Estados Unidos, el conocido ya como "Irma", de momento de intensidad 3 pero subiendo. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos detectó como sus vientos iban desde los 117 kilómetros por hora iniciales hasta 209 kms/h hace tan solo un par de días, con olas de casi cuatro metros de altura (el huracán Harvey alcanzó la costa con vientos de 215 kilómetros por hora). Su trayectoria es incierta, como sucede con casi todos estos fenómenos, pudiendo dirigirse hacia el Atlántico Norte, sin tocar tierra, hacia los Estados Unidos entrando por Georgia o hacia el Caribe. 

Si el huracán Irma se dirige al Caribe adquiriría categoría 4, ya que según los meteorólogos ya está considerado como "ciclón de Cabo Verde", los más fuertes. Si esto sucede, aparte de la posibilidad de nuevos y cuantiosos daños personales, la producción de petróleo pudiera verse seriamente afectada poniendo en peligro el suministro no solo de Estados Unidos sino también de México.

El problema una vez pasa el huracán es que las tuberías de agua potable pueden reventar quedándose la población sin este recurso, o que los cables de alta tensión, al contacto con el agua, electrocuten a personas que se encuentren en las inmediaciones; también se darán casos de hipotermia entre los que pudieran quedar atrapados en escombros, con parte de su cuerpo bajo el agua. 

Sin duda, los servicios de emergencias y prevención de desastres deben replantear sus previsiones.