España lidera la Misión europea EUNAVFOR

10.09.2017

La Operación Sophia, coordinada por España, ha rescatado a decenas de miles de personas en alta mar, incluidos cientos de niños

JAVIER SÁNCHEZ, desde Roma


La Unión Europea vigila el Mediterráneo
La Unión Europea vigila el Mediterráneo

La Armada española participa en la Misión internacional EUNAVFOR MED cuya misión es evitar las numerosas muertes de personas que intentan acceder a la Unión Europea de forma ilícita, desde África, a través del Mediterráneo Central. La Misión cuenta con aviones que rastrean desde el aire el Mar buscando embarcaciones lo que de inmediato comunican al Centro de Coordinación y Rescate, situado en Roma, que moviliza a las patrulleras marítimas.

Actualmente, España asume el mando naval de la Operación Sophia o European Union Nalva Force - Mediterranean (EUNAVFOR MED SOPHIA), siendo el objetivo principal de la misma interceptar las embarcaciones que transporten inmigrantes, de forma irregular, hacia territorio de la Unión Europea, capturar dichas embarcaciones, identificar a sus ocupantes (en especial a los traficantes que les guían a cambio de dinero) e inutilizar los medios que usen. Para las tareas de coordinación de los navíos que participan en la Operación, el Ministerio de Defensa español tiene en el Mediterráneo el buque "Cantabria", en continua comunicación con el cuartel general, en Roma.

El Cantabria es un BAC (Buque de Aprovisionamiento de Combate) y cuenta con una tripulación de 168 personas más equipos especiales de seguridad, un helicóptero con su propia dotación y el personal del cuartel general de la Misión EUNAVFOR destacado en el navío (45 personas), de los que un tercio son españoles.

Junto al BAC español, la fragata "Canarias", también de la Armada española y los otros navíos del resto de Países que conforman la Misión se ocupan de atender debidamente a los inmigrantes interceptados, procediendo a su rescate si se encontraran a la deriva o en peligro. De hecho, desde la base aérea de Sigonella (Italia), un avión español D-4 VIGMA y otros aviones de distintos Países patrullan el Mediterráneo buscando las embarcaciones que los traficantes de personas y piratas marítimos usan para transportar a los inmigrantes desde el norte de África. Además, se han llevado a cabo en el marco de la Operación cientos de intervenciones en las que se han incautado armas.

Casi 40.000 personas han salvado su vida gracias a la Operación EUNAVFOR, incluyendo cientos de niños (hasta bebés han sido rescatados en alta mar). Los Países que, como España, aportan embarcaciones (algunos también aviones, caso de España) y otros recursos son Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Holanda, Polonia, Portugal, Rumania, Suecia y Gran Bretaña; ésta última se desconoce si renovará su compromiso teniendo en cuenta que ya se halla en pleno proceso de salida de la Unión Europea. Otros cinco Países (Luxemburgo, Malta, Eslovenia, Chequia y Eslovaquia) aportan personal militar pero no embarcaciones o aviones aunque sí aportan dinero para adiestrar a las Fuerzas de Seguridad de Libia, para que éstos agentes estén preparados para detectar, en tierra, a los traficantes de inmigrantes; de dichos Países, Eslovaquia es la única que no aporta personal militar.

Las embarcaciones usadas por los traficantes se inutilizan para que no puedan volver a emplearlas. Suelen ser neumáticas de unos doce metros de eslora en las que se hacinan decenas de personas. Las fragatas españolas están dotadas de una tripulación de más de 200 militares cada navío con personal médico. Su protocolo de actuación da prioridad a los niños y mujeres en los rescates de personas que llevan a cabo frente a las Costas de Libia y Túnez. Aun así, la Operación desplegada por la Unión Europea no ha podido evitar la muerte de cientos de personas que se aventuran en la peligrosa travesía marítima huyendo de conflictos y del terrorismo. Los puntos desde donde se embarcan suelen estar en la Costa de Libia. Esta vía utilizada por los traficantes se ha intensificado desde que la Unión llegó al acuerdo de cooperación con Turquía para que refuerce la vigilancia en sus fronteras marítimas y terrestres. Debido a ello, los traficantes han optado por Libia, con la colaboración de diversos grupos terroristas que a cambio de dinero protegen a los contrabandistas a su paso por el territorio que controlen dichos grupos.