Elecciones británicas: el terrorismo en campaña

08.06.2017

SAMUEL SÁNCHEZ

La cuestión principal que separa a los votantes en las próximas elecciones británicas es la gestión de la crisis terrorista que ha hecho May. El electorado se pregunta ¿cómo lo hubiera hecho Corbyn? Algunas familias se han quejado de que no recibían información sobre sus parientes desaparecidos en los atentados, como el español Ignacio Echeverría, al que ya se conoce como el "héroe del skate" al entregar su vida interponiéndose entre una mujer y los yihadistas del último atentado en Londres, usando como escudo su tabla de skate. Aunque su fallecimiento fue finalmente confirmado no lo sería hasta cuatro días después del atentado. El propio ministro del Interior español ha declarado a los medios que no entiende la lentitud de las Autoridades forenses británicas en estos casos. Si contaban con las huellas de Echeverría, el ministro no entiende como no se ha realizado la correspondiente prueba de ADN o utilizado la huella dactilar para identificar el cadáver antes. 

Los analistas no se explican por qué May rebajó el nivel de alerta contraterrorista poco antes del último atentado en Londres cuando el de Manchester estaba tan reciente (de cinco niveles, se halla ahora en "grave", el anterior al más elevado). Ahora, cuando el daño está hecho, como suele suceder, May (como promesa electoral) asegura que restringirá los movimientos de cuantos sean sospechosos de terrorismo, aunque suponga un conflicto con las leyes de los derechos humanos. Se le recuerda a May que si los terroristas han campado a sus anchas por el Reino Unido ha sido en el tiempo que lleva ella ejerciendo como ministra del Interior o como primera ministra. Y es un gran error táctico porque Gran Bretaña participa en todos los conflictos abiertos contra organizaciones terroristas yihadistas con lo que debiera haber extremado las medidas de seguridad en su propio territorio, sobre todo también porque, lamentablemente, ya sufrió atentados con anterioridad. El Gobierno británico se defiende alegando que son muchos los intentos de atentado que han evitado solo que ese dato no se da a conocer y en cambio cuando se comete un atentado nos olvidamos de que las Fuerzas de Seguridad han evitado muchos otros. La verdad es que es así; en España, por ejemplo, son ya 212 las detenciones de terroristas en los dos últimos años. En efecto, los Cuerpos de Seguridad europeos están demostrando su eficacia sobradamente, pero la figura del "lobo solitario" está potenciándose: un individuo realiza un atentado y en la distancia una organización terrorista se lo adjudica. En muchos casos no había relación entre el terrorista suicida y la organización en cuestión, sino que es un suicida o un loco que por la razón que sea (suele ser un grave desequilibrio psicológico o emocional) decide matarse y de camino matar a otros. Graba un vídeo jurando lealtad al ISIS o a la red al-Qaeda y cuando llega a oídos de estar organizaciones, teniendo en cuenta que les favorece, aceptan la reivindicación como suya. En otras ocasiones, las menos al requerir de una mayor complejidad, son terroristas adiestrados en campos de entrenamiento en territorio controlado por algún grupo yihadista.

Pero lo sucedido en Londres y Manchester ha cambiado el tema principal que se pretendía abordar en la campaña electoral: el Brexit. Más desde que se ha sabido, por Scotland Yard, que uno de los atacantes del atentado de Londres fue investigado en 2015 aunque descartado como objetivo policial a pesar de que varios testigos le señalaban como excesivamente radical. Scotlan Yard se defiende diciendo que son cientos los objetivos que tienen y a los que vigilan de cerca, con miles de sospechosos vinculados que también tienen que investigar. Pero la plantilla se ha vista reducida nada menos que en 20.000 agentes en los últimos diez años (sobre todo en los últimos seis años en los que May ha sido ministra en los que redujo la plantilla en 19.000 agentes) lo que obliga a ser selectos pues no tienen recursos humanos para dedicarlos a todos esos objetivos policiales sospechosos de terrorismo, sin dejar de lado las otras importantes competencias que tienen atribuidas como el narcotráfico, por ejemplo. Pero May se defiende diciendo que los recursos actuales son suficientes, lo que hay que hacer es endurecer las medidas contra los sospechosos de terrorismo, deportándoles o encarcelándoles para evitar que anden libres obligando a las Fuerzas de Seguridad a desplegar agentes que les sigan. El terrorista suicida en Manchester, Salman Abedi, formaba parte del Grupo de Combate Islámico Libio. De esta organización existían personas que les apoyan desde Manchester pues colaboró, según algunos analistas, con el Reino Unido en el derrocamiento de Gadafi en Libia. Digamos que era un grupo de presión organizado en Gran Bretaña contra el dictador libio conocido comúnmente como "Los Chicos de Manchester" (el medio Middle East Eye realizó un estudio exhaustivo sobre el grupo en 2011) que captaba fondos o voluntarios para enviarlos a Libia a combatir contra Gadafi y una vez en territorio libio eran entrenados por las fuerzas especiales británicas. Una vez cayó Gadafi, ha derivado hacia el yihadismo en la desestabilizada Libia, pero mantiene sus contactos en Gran Bretaña, aunque ahora seguidos de cerca por los Servicios de Inteligencia. De hecho, el FBI avisó al MI5 británico de que Abedi se estaba radicalizando en exceso, no entendiéndose qué ha ocurrido, por qué no se le ha controlado más estrechamente.

Que May diga ahora que acelerará las deportaciones si sale elegida primera ministra cuando no lo ha hecho estando en el Gobierno desde 2010, primero como ministra del Interior y después como primera ministra, es de un gran cinismo. Pero ¿qué podemos esperar de quién se puso al lado de mantenerse dentro de la Unión Europea y cuando el pueblo votó lo contrario no ha dudado en mostrarse ahora a favor de marcharse cuanto antes? Le dicen un par de encuestas que cuenta con un gran respaldo popular y no vacila en convocar elecciones, con el gasto que va a suponer para las arcas públicas, dándole igual pues tiene el convencimiento de que ganará por amplia mayoría. Pero luego, en campaña, se olvidó de que no se limita a presentarse a las elecciones y a esperar, sino que ha de defender un programa político y May ha demostrado su nulidad en este aspecto al no saber responder las preguntas de los medios de comunicación sobre dicho programa. Ella prefiere dar una rueda de prensa con un guion premeditado antes que la improvisación. Sin embargo, es precisamente en esto último donde se descubren a los buenos políticos.

Puede que pensemos que Gran Bretaña debiera estar acostumbrada al terrorismo teniendo en cuenta las décadas de lucha contra el IRA pero la novedad es que nunca antes se habían producido atentados en una campaña electoral.

Gran Bretaña cuenta con una Policía no armada (por supuesto también tiene efectivos armados para situaciones especiales) pero lo compensa con una mayor vigilancia, sobre todo con cámaras de videovigilancia y un respaldo judicial importante a esa "falta de privacidad" a cambio de una presencia policial no intimidatoria en las calles. Se intervienen teléfonos móviles y cuentas de Internet con facilidad, sin tanta burocracia administrativa o judicial como en otros Países europeos donde los jueces son más reacios. Londres, además, ha reforzado la presencia militar en espacios públicos como previamente lo había hecho París o Washington. Ahora se pide en Gran Bretaña que se controle todavía más el ciberespacio como medio a través del que se comunican los terroristas y que se vigilen estrechamente las mezquitas sospechosas de albergar extremistas o difundir un mensaje radical. En Francia, François Heisbourg, asesor en materia de seguridad del presidente Emmanuel Macron, cree que debe incidirse en un mayor control de las comunidades islámicas en las que haya inmigrantes marginados, entiéndase en situación precaria con empleos mal pagados o sin trabajo, ya que "no son muy buenos para monitorearse a sí mismos", dijo Heisbourg. Recordemos que Francia está en "estado de emergencia" desde noviembre de 2015 por los continuos atentados sufridos en su territorio lo que permite a las autoridades monitorear las comunicaciones sin permiso judicial, aunque los mensajes particulares deben respetarlos, lo que también se está haciendo en Gran Bretaña. Estas medidas se tomaron con las quejas iniciales de las empresas de servicios de Internet pero la oleada terrorista sufrida por Europa Occidental en los dos últimos años ha facilitado también este escollo: ahora, los servidores de Internet no ponen tantas pegas a facilitar lo que se le pida desde el Gobierno y no dudan en clausurar cuentas que consideran sospechosas de propagar el terrorismo, ya sea mediante vídeos, ya mediante mensajes en servicios de mensajería instantánea o blogs propagandísticos.

Ahora bien, los terroristas se adaptan a las circunstancias y cual virus se mutan para salvar las medidas contraterroristas como comunicarse mediante mensajes cifrados a través de servicios que ofrecen esa posibilidad tales como TELEGRAM y otras empresas como WhatsApp o FaceTime, otro servicio de mensajería en grupo que está haciéndose muy popular últimamente y que cifran sus comunicaciones de extremo a extremo.

Pero lo que más preocupa a los conservadores es que los laboristas se aliaran con los liberaldemócratas para gobernar si no consiguen los primeros la suficiente mayoría y es que el Partido Liberal Demócrata gobernó en coalición en el pasado con los conservadores con lo que conoce algunos de sus secretos inconfesables. Por ejemplo, ¿qué sucedió con el informe que David Cameron se comprometió a publicar sobre la financiación extranjera del integrismo? Los liberaldemócratas han dicho en la campaña electoral que Arabia Saudí financia cientos de mezquitas y oratorios islámicos en suelo británico, algunos de los cuales se han radicalizado. Y sin embargo, el Gobierno conservador británico firma un acuerdo de venta de armas a los saudíes por valor de 3.000 millones de libras.