El desarme de ETA: ¿es la definitiva? 

06.04.2017

La organización terrorista ETA ha enviado un comunicado al diario francés Le Monde anunciando la entrega de su arsenal y el abandono definitivo de su actividad violenta; lo ha trasladado el portavoz de la organización Jean-Noël Etcheverry, un sindicalista del movimiento ecologista vasco-francés Bizi! Si bien dice no pertenecer a ETA, el sindicalista Etcheverry, uno de los denominados "artesanos de la paz", fue detenido en la operación de Luhuso de diciembre pasado junto a otras cuatro personas mientras destruían armas. La operación la llevó a cabo la Gendarmería francesa con la colaboración de su Cuerpo hermano en España, la Guardia Civil, ambas instituciones de naturaleza militar; prácticamente todos los zulos que le quedan a ETA se encuentran en suelo galo. Otro de los detenidos en aquella operación, Mixel Berhokoirigoin, quién fue presidente de la cámara de comercio agrícola de Iparralde, dijo que destruían las armas para que unos observadores internacionales dieran fe de ello formando parte de la denominada Comisión Internacional de Verificación (CIV) pero no especificó a qué observadores se refería. En 2011, cuando se constituyó dicha comisión se encontraba al frente Ram Manikanningam que fue quién protagonizó la burla de 2014 cuando se grabó un vídeo difundido por la BBC que mostraba una "verificación" de entrega de armas por parte de ETA. Pero en realidad las armas y explosivos que se mostraban en el vídeo se los quedaría ETA (como se supo después investigando este hecho acaecido en febrero de 2014): tres pistolas, un fusil automático, seis blísteres de munición, 4,5 kilos de pentrita, ocho kilos de cloratita, cuatro kilos de clorato de sodio, dos rollos de cordón detonante, cinco temporizadores, varios detonadores y dos granadas. En París, donde fueron juzgados, se les puso en libertad con cargos que no incluyen la adscripción a una organización criminal. Los dos detenidos en diciembre de 2016 declararon que grabaron la escena destruyendo armas para después colgarlo en Internet dejando constancia de su intención real y sincera de abandonar definitivamente la "lucha armada". Dijeron no pertenecer a ETA sino que se ofrecieron voluntarios a la organización para destruir las armas, para que no cayeran en otras manos. De hecho, también se detuvo a la periodista Béatrice Molle y al cámara televisión Stéphane Etxegarai. Los gendarmes (con la cooperación del Servicio de Información de la Guardia Civil) hallaron en el caserío de Luhuso 29 armas cortas, 9 fusiles de asalto, 12 metralletas, dos granadas, abundante munición, explosivos, material para su fabricación y detonadores. Una quinta persona ayudaba a los dos mencionados a destruir el armamento. Ahora se les conoce como el "grupo de Luhuso" y son de Iparralde (País Vasco-francés) prefiriendo llamarse ellos mismos "artesanos de la paz", pidiendo al Gobierno francés, al igual que han hecho con el Gobierno español, que ofrezca su apoyo y garantías al proceso de desarme. Lo han solicitado en el Foro Social de Biarritz junto al portavoz de EH-BILDU y secretario general de la coalición abertzale SORTU, Arnaldo Otegi y Bake Bidea, un grupo que impulsa junto a distintas formaciones el Foro por la Paz de Baiona y presidido por Anaiz Funosas, portavoz de Askatasuna, una asociación que considera que los miembros de ETA encarcelados son presos políticos a los que se priva de los derechos que les corresponden en regímenes democráticos (hablamos de presos muchos de los cuales han asesinado o colocado bombas). Uno de los temas abordados en el Foro Social de Biarritz es la construcción del futuro del País Vasco que esperan sea independiente para 2026 (dentro de nueve años). Otegi sigue apostando por la anulación de la política del Gobierno español de dispersar a los presos etarras por las cárceles españolas solicitando que se les agrupe en cárceles vascas declarando que el Gobierno de Madrid "no tiene agenda para la paz" y que "tratará de mantener su posición de sabotaje y de provocación". Acusa al Partido Nacionalista Vasco de posicionarse del lado de dos grandes partidos españoles (Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español) pero los portavoces del PNV dicen que lo que piden es que ETA se retracte públicamente por sus crímenes y por supuesto que se disuelva -en lo que coinciden con el Gobierno de España- aunque sí están a favor de que los presos sean recluidos en cárceles vascas. Sin embargo, Otegi ha declarado también que la entrega de las armas de ETA se llevará a cabo "de manera digna y respetuosa en relación a las víctimas del conflicto y familias que en los dos campos han tenido que sufrir". Añade que no pretende hacer un canto a la impunidad pero que no se puede seguir persiguiendo a personas que ya han abandonado la violencia y meterles en la cárcel. Sobre el conflicto del que habla considera que es una herencia del resultado de la Guerra Civil española de la que salió victorioso el bando liderado por el general Franco que iniciaría una dictadura militar contra la que los portavoces abertzales dicen que han luchado, tanto durante la misma como después. En este sentido, algunos grupos de la extrema izquierda vasca difunden una justificación de la violencia de ETA fundamentada en que luchaba contra los Gobiernos herederos de la dictadura pues la democracia española, para los abertzales, siempre fue una pantomima ya que se mantuvieron instituciones que consideran llevaron a cabo acciones represivas contra los independentistas vascos. Recordemos que Otegi ha estado en la cárcel por su pertenencia a ETA, cumpliendo una condena de seis años y medio (la tercera parte de lo que debiera durar según el Código Penal español una condena por pertenencia a banda armada).

El Partido Nacionalista Vasco, a través de su portavoz Joseba Egibar, ha declarado que conocían los planes de la banda terrorista y que se lo comunicaron al presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, pidiéndole colaboración por parte de su ejecutivo para que el desarme se llevara a cabo con "garantías" y por tales se entiende que cese también la persecución de los terroristas de ETA mientras se lleva a cabo el desarme. El proceso concluiría el día ocho de abril si todo transcurre sin contratiempos.

A pesar de que en 2011 la banda terrorista anunció el cese de su "lucha armada", las Fuerzas de Seguridad han continuado con la persecución de sus miembros y la investigación en torno a su arsenal pues no comunicaron entonces la ubicación de sus zulos de armas y explosivos con lo que seguía realmente activa. Fuentes de los Cuerpos de Seguridad españoles a los que hemos preguntado su opinión desde RSW nos dicen que una organización que tiene cientos de muertes sobre sus espaldas no puede, de la noche a la mañana, simplemente porque declara que cesa en su estrategia de violencia y terror, dejar de ser investigada puesto que si continúa teniendo armas y explosivos en su poder sigue siendo una amenaza para la Sociedad. Por lo tanto, los Cuerpos de Seguridad tanto de España como de Francia continúan con sus investigaciones y detenciones.

ETA en la actualidad y el peso de su pasado

Actualmente la organización la conforman una veintena de terroristas siendo su jefe Mikel Irastorza, de 42 años de edad, hasta noviembre de 2016 cuando también fue detenido en el sur de Francia. Le ha sustituido Mikel Barrios al frente del "Zuba" de ETA o comité ejecutivo. Éste último fue detenido en Francia, por pertenecer a la rama juvenil de ETA, la denominada SEGI (ilegalizada en España en 2002 trasladándose a Francia) y se le instó a presentarse a un juzgado pero no lo hizo por lo que está huido de la Justicia.

La organización apuesta desde hace años por su apoyo a los grupos políticos abertzales antes que atentar. Incluso han criticado acciones terroristas como los atentados de Bruselas que provocaron 31 muertos y más de 300 heridos: Su portavoz, en marzo de 2016, decía que "no pueden aceptar matanzas así, que tienen como objetivos a simples ciudadanos". Ese comunicado lo publicaron en el diario Gara, el día del Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca); Gara es el periódico en el que la organización suele publicar sus comunicados aunque la exclusiva del desarme se la han brindado a Le Monde. En aquel comunicado publicado en Gara continuaban diciendo: "La situación perversamente revuelta y la irresponsabilidad existente han abierto las puertas a todos los tipos de integrismo -ya sea lo que está ocurriendo en Europa con los refugiados, ya sea lo que pasa en Siria, en Irak, en Kurdistán... y lo que por último mata sin compasión a ciudadanos en Bruselas". Sin embargo, ETA igualmente reconocía que no se arrepentían de sus atentados durante la dictadura franquista y después, ya en democracia, a la que consideraron una "reforma tramposa" debido a lo cual continuaron con su lucha armada contra las instituciones españolas. Esa "lucha" dio lugar también al asesinato de civiles y sus últimos portavoces sí admiten que ETA ha cometido "errores, en ocasiones graves e injustos si hay que decirlo así" aunque no especifican a qué errores se refieren. La banda terrorista comenzó matando a un bebé de menos de dos años de edad, en 1960, daño colateral de un atentado que llevaron a cabo en la estación de tren de Amara en San Sebastián utilizando una maleta que contenía una bomba incendiaria. El entorno de ETA nunca reconoció ser autores del atentado, pero las pruebas apuntaban a un grupo que formaba parte del entramado inicial de la organización. Después asesinarían a cientos de agentes de diferentes Cuerpos de Seguridad y Militares, decenas de empresarios y políticos y numerosas personas más de diferentes colectivos o civiles. Su reguero de sangre se extendió a lo largo de cincuenta años (la media sería de 16-17 muertes por año, pero en realidad hubo una época muy dura en la que los asesinatos se multiplicaron por diez). En la memoria colectiva quedan aquellos horribles atentados dirigidos a casas cuarteles de la Guardia Civil o los numerosos atentados tanto contra guardias civiles como policías nacionales tales como el atentado de Sabadell contra un furgón que transportaba a ocho policías nacionales para prestar servicio en un partido de fútbol; ETA les colocaría un coche-bomba que mató a seis de los ocho agentes. Crímenes en los que morían niños que jugaban en los patios de esos cuarteles cuando explotaban los coches-bomba (en el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza mataron a once personas, entre ellas cinco niños y en el cuartel de Vic, también de la Guardia Civil, mataron a otras diez personas, cuatro de ellas niños) o lugares de gran afluencia de civiles como el atentado al centro comercial HIPERCOR donde la organización terrorista mató a 21 personas e hirió a 45; también atentaron contra un autobús de la Guardia Civil que conducía a los alumnos de un curso profesional, cayendo doce agentes. Una lista demasiado larga con atentados indiscriminados y cobardes pues no se trataba de enfrentamientos sino de crímenes disparando a la nuca, por la espalda o aprovechando el efecto sorpresa contra objetivos inocentes que no formaban parte de la lucha contraterrorista.

En la actualidad son cientos de presos los que ETA tiene en las cárceles españolas y francesas por lo que su operatividad está muy mermada; casi la mitad han sido detenidos durante la tregua de ETA, no solo en España y Francia sino también en México e Italia. Por lo tanto, no es que no quieran seguir realizando atentados, es que, aunque decidieran continuar con la violencia, sus exiguos recursos no lo recomiendan; supondría un coste elevado cuando han comprobado que la estrategia política reporta más beneficios. Ni siquiera tienen medios para convertirse en una banda delictiva que es en lo que han derivado otros grupos terroristas como el IRA por lo que optan por dejar la actividad armada totalmente. Claro que la información que se tenía hablaba de tres toneladas de explosivos y más de 150 armas que suena impactante pero que resulta insuficiente para reactivar la actividad criminal. De hecho, las personas a las que recurrió ETA como "observadores internacionales" que dejaran testimonio de que la organización abandonaba las armas declararon en la Audiencia Nacional que sus miembros se llevaban en cajas de cartón lo que podían de los zulos a otras ubicaciones, hasta su entrega definitiva, señal de la precariedad en la que se mueven en los últimos años. Una de esas ubicaciones era un zulo en Biarritz (Francia) donde los Cuerpos de Seguridad hallaron 19 revólveres, siete pistolas, más de mil balas de distinto calibre, 3,2 kilogramos de pentrita (sustancia con la que se fabrican explosivos) y temporizadores rudimentarios. Este arsenal, si bien no es suficiente para reactivar ETA si que puede impulsar la actividad del grupo disidente de la organización que apuesta por continuar con la violencia.

Algunas asociaciones como la Fundación de Víctimas del Terrorismo o "Dignidad y Justicia" denuncian que todavía hay 378 asesinatos sin autor conocido que se sospecha fueron perpetrados por ETA; el temor es que ya no se investiguen nunca si la organización destruye las armas que utilizaron en esos atentados eliminando las pruebas de su implicación en los mismos. Por otro lado, el Gobierno vasco solicita que haya alguna instancia judicial o política que dé garantías al proceso de desarme para pasar página definitivamente. Tengamos en cuenta que sin esa garantía judicial quiénes participen en el desarme pudieran ser detenidos por las Fuerzas de Seguridad al relacionarse con una organización terrorista estando en posesión de armas y explosivos sin contar con licencia para ello, lo que es un delito muy grave.

Políticos como Rosa Díez, co-fundadora de la formación "Unión, Progreso y Democracia" consideran una vergüenza que los medios de comunicación den voz a individuos acusados de formar parte de una organización terrorista, refiriéndose a Arnaldo Otegi y otros sin dar la misma oportunidad a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

Tanto el Ministerio del Interior de España como el de Francia no están convencidos de las buenas intenciones de ETA y sospechan que pudieran estar haciendo lo mismo que en anteriores ocasiones: destruir armas obsoletas pero mantener otras más modernas en zulos cuya ubicación no comuniquen. En cambio, los portavoces de la organización terrorista mantienen que implicarán a varios centenares de personas, representantes de la sociedad civil vasca y a observadores internacionales, para que verifiquen el desarme y notifiquen a las autoridades francesas los lugares donde se encuentran los zulos de armas y explosivos. Ahora bien, esa manipulación de las armas y explosivos, antes de su inspección por parte de los Cuerpos de Seguridad franceses es a lo que no están dispuestas las autoridades galas y españolas pues permitirá la destrucción de pruebas de anteriores crímenes.

Lo que ETA no quiere es terminar su carrera de terror entregándose de forma física a las autoridades lo que no sería un colofón digno para la organización por lo que recurrirá a intermediarios que entregarán un papel con coordenadas geográficas a las Fuerzas de Seguridad francesas para que busquen los zulos.

Pero ¿qué ocurre en el seno de la banda? ¿Están la veintena de miembros que aún quedan activos conformes con el desarme?

La decisión de abandonar definitivamente las armas la tomó la dirección de la organización a mediados de 2016 pero no la disolución de la misma. Este es uno de los requerimientos del Gobierno español, que ETA se disuelva, para comenzar a negociar algún tipo de garantía por lo que comunicar donde se hallan esos zulos no será suficiente para dejar de perseguirles. Mientras no se disuelvan seguirán siendo considerados organización terrorista por la Unión Europea y en todos los Países miembros de la Unión seguirán estando en vigor las órdenes de búsqueda y captura de sus miembros. Entre éstos, un sector que simpatiza con el grupo extremista abertzale IBIL (siglas que juntas conforman la palabra "andar" en euskera) que apuesta por continuar con la "lucha armada". De momento llevan a cabo pintadas amenazantes, agresiones a políticos locales en fiestas de barrio o concentraciones violentas en campus universitarios, terrorismo urbano, en definitiva. Este resquicio de ETA está animado desde las cárceles por los presos etarras no arrepentidos de sus actos y que rechazan pedir perdón por sus crímenes y son un centenar al menos (casi la tercera parte de los presos de ETA). Demasiados como para que el Gobierno español cuyos portavoces han dejado claro que mientras no se disuelva del todo la organización no se dejará de perseguirla pero la coalición abertzale SORTU, de la que es secretario general Arnaldo Otegi, dice que sin armas ETA ya no es operativa por lo que no es necesaria esa declaración pública y comprobación oficial de disolución definitiva.

De todos modos, incluso si la actual dirección de ETA decidiera comunicar la ubicación de sus zulos, no hay garantías por su parte de que sepan, ni siquiera ellos mismos, donde se hallan todos los depósitos de armas y explosivos. En los últimos años ha sido tal la persecución policial que por motivos de seguridad no había comunicación entre los comandos y la dirección de la organización por lo que quiénes sabían de la existencia de los zulos era cada comando los suyos propios. Si no se entregan los terroristas que aún están libres, la dirección de la organización desconoce dónde están todos esos zulos que solo sus comandos conocen. Si alguno de dichos comandos se adhiere a la línea dura del grupo IBIL entonces despidámonos de que comuniquen donde se hallan sus depósitos de armamento y material explosivo puesto que los necesitarán para continuar con sus acciones de terrorismo urbano.

Disensiones internas en la izquierda abertzale

Los abertzales se dividen entre los que opinan que ETA debiera simplemente desaparecer, del todo, y los que consideran que ha de mantenerse como organización socio-política. Los contrarios a la segunda opción creen que ería perjudicial para el movimiento abertzale y todo lo que ha conseguido por la vía política pues toda opinión de los portavoces de esa nueva organización supondría remover el pasado y es precisamente lo que los actuales partidos políticos abertzales quieren dejar definitivamente atrás: que no se les asocie, de ninguna manera, con la violencia puesto que les pasaría factura. Además, ¿quiénes serían los miembros de esa organización que, en teoría, sigue estándo considerada terrorista por la comunidad internacional? En este sentido, se debate entre los abertzales sobre si ETA debiera comunicar su disolución, de forma pública, o no hacerlo para que los presos no se sientan humillados. Incluso hay un sector que cree positivo que los presos más reaccionarios acaten la ley penitenciaria y así poder avanzar en el intento de acercarles, en un futuro, a prisiones vascas.