El conflicto sirio: la guerra a la que el fútbol pudiera poner fin

09.09.2017

La selección nacional en el exilio a un paso de hacer historia

Granada, PABLO MARTÍN


A pesar de sufrir uno de los peores conflictos bélicos de la Historia, con más de 350.000 muertos y cinco millones de desplazados, Siria se rehace de sus cenizas lentamente, intentando volver a la normalidad o al menos la parte del País que permanece libre del Estado Islámico. La selección de fútbol de la República Árabe Popular Siria sigue compitiendo en los campeonatos internacionales y de hecho pudiera participar en el próximo Mundial de Fútbol. Un deporte considerado por los islamistas como pecaminoso puede llevar a la gloria a un País severamente castigado y hacer que sus conciudadanos vuelvan a tener una ilusión. 

Un muro se levanta contra la paz en Siria; tal vez, el fútbol lo tire
Un muro se levanta contra la paz en Siria; tal vez, el fútbol lo tire

Malasia permitió que la selección siria jugara en su territorio como equipo local pues los estadios sirios están destruidos o reconvertidos en lugares donde asistir a los desplazados de sus hogares. Ayman Hakeem, el seleccionador, está muy cerca de que el pueblo sirio vibre con los éxitos de su equipo nacional de fútbol. En declaraciones a los medios deportivos que, asombrados, le preguntan por sus triunfos, responde que se esfuerzan mucho porque desean devolver la felicidad a su pueblo.

En teoría la liga siria de fútbol continúa, pero muy mermada pues las grandes estrellas se marcharon y los demás abandonaron sus residencias, como casi todos o siguen jugando, pero con mucho temor, aunque no faltos de ilusión. Se han visto obligados a jurar lealtad al Régimen sirio, todo sea por seguir practicando su pasión y con lo que saben pueden contribuir a levantar el ánimo maltrecho del pueblo sirio. Los más jóvenes deben hacer el servicio militar obligatorio pues su País continúa en guerra y conocen los riesgos: muchos murieron a manos de los yihadistas por considerarles apóstatas y prooccidentales.

La selección siria, aunque controlada por el Gobierno de Bashar al-Asad, se entrena en Malasia y ya ha conseguido ganar a las selecciones de Qatar y China, empatando a su vez con Irán. Si gana en su próximo encuentro a la selección australiana se enfrentaría con los Estados Unidos, partido del que el vencedor tendría el pase garantizado el Mundial de Rusia.

Mientras tanto, el ejército sirio continúa su lento avance arrebatando los últimos campos petrolíferos que aún le quedan al Estado Islámico, como recientemente sucedió en las proximidades de la ciudad de Deir Ezzor, de la que el ISIS controla numerosos barrios. En la misma zona siguen los combates para liberar una base aérea en manos del ISIS con la ayuda del contingente militar ruso destacado en Siria. La autopista que conduce desde Deir Ezzor hasta la ciudad de Al Mayadeen, también está siendo escenario de encarnizados combates entre el Daesh y las fuerzas conjuntas de militares y milicianos sirios. 

Controlar la autopista será un golpe duro para los yihadistas pues cortará una de las vías de suministros y refuerzos del Estado Islámico pero la verdad es que amplias zonas del nordeste tanto de Siria como de Irak siguen en manos del Daesh junto a un vasto territorio entre las ciudades de Hama y Homs, en el oeste de Siria. La aviación rusa e incluso la Armada (Moscú ha enviado a varios buques a la Costa de Siria, desde donde bombardean las posiciones del ISIS) están resultando de gran ayuda para el ejército sirio. El Kremlin ya ha anunciado que enviará próximamente alimentos y fármacos a los distritos controlados por el ejército sirio en Deir Ezzor. 

Los aviones y helicópteros de combate sirios bombardean igualmente posiciones del ISIS dentro de la ciudad y los diferentes poblados diseminados en el extrarradio de Deir el Ezzor van cayendo uno tras otro en manos del ejército sirio, bombardeando también las montañas próximas donde se esconden los terroristas. Deir Ezzor es uno de los enclaves importantes que le quedan al ISIS y donde residía su "ministro de la guerra", el cual ha sido abatido por los aviones rusos junto al gobernador yihadista de la ciudad, además de casi todos los cabecillas. Las fuerzas del ISIS en la zona se han quedado prácticamente sin comandantes por lo que los mujahidines luchan sin orden ni concierto o huyen a las montañas.

Gulmurod Jalímov, (a) Al Tadzhiki (el Tayiko), ministro de la guerra del ISIS, era anteriormente el jefe de las fuerzas especiales del Cuerpo de Policía de Tayikistán, anunciando en 2015, en un vídeo, que se unÍa al ISIS, animando a otros tayikos a seguir su ejemplo. Como policía de élite llegó a realizar cursos de alto nivel contraterrorista en Estados Unidos en la primera mitad de la pasada década. El otro jefe yihadista caído en el bombardeo en Deir Ezzor es el gobernador yihadista de la ciudad, Abú Muhammad Al-Shimali, quién se ocupaba también de la financiación de los campos de adiestramiento del ISIS, así como del traslado de los nuevos "reclutas" a dichos campos.

Prueba de que el ISIS todavía posee importantes recursos es que la aviación rusa ha declarado haber abatido, solo en los últimos días, a más de 1.200 terroristas, destruido 83 vehículos blindados y más de 200 vehículos de todo tipo. El Gobierno ruso considera que los terroristas deben ser eliminados en Siria para evitar que huyan a otros Países o continentes donde formar células yihadistas y atentar. Mientras, el representante especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, prepara una reunión entre el Gobierno sirio y los grupos rebeldes moderados.

Actualmente, el ISIS conserva las ciudades de Hawiya y Al Qaim en Irak mientras que en Siria todavía no se ha conseguido expulsarles de su capital, Raqqa, siendo su otro gran enclave, precisamente, Deir Ezzor. Todo es destrucción, hambre, calamidades y enfermedades. Sin embargo, la esperanza de sentirse orgulloso de su País, de vivir sus colores y vibrar con sus éxitos puede resurgir de la forma pacífica en la que todos los combates debieran llevarse a cabo: mediante el deporte. El fútbol, deporte rey en todo el Mundo, el que más seguidores tiene, ha demostrado ser capaz de paralizar contiendas para que todos, amigos y enemigos, se den un respiro para disfrutar del juego de su equipo favorito. 

Nuestro objetivo es unir a todos los sirios

Ayman Hakeem, seleccionador sirio

Ahora, la selección nacional siria tiene la gran responsabilidad de conseguir lo que las coaliciones internacionales no han podido con tantos bombardeos: unir a todo un pueblo. En el caso de que Siria accediera al Mundial de fútbol de Rusia de 2018, dicho éxito haría que resurgieran las escuelas de fútbol por todo el País para entrenar a la juventud alejándoles de las malas influencias de los extremistas. Cualquier equipo que trabaje duro tiene todo el derecho a ocupar un puesto entre las 32 selecciones elegidas para la gloria, pero no todas lo necesitan tanto como Siria.