Cómo reaccionar ante un accidente de tráfico

02.02.2017

En un accidente de tráfico puede pasar que las partes implicadas se pongan de acuerdo o no...

Si ocurre lo primero, que es lo recomendable, han de cumplimentar el denominado "parte amistoso" que ambos han de llevar, cada uno, en su vehículo (por si acaso). Si no lo tenemos, debemos pedírselo a nuestra compañía de seguros que nos lo facilitará. En el documento, cada implicado en el accidente pondrá sus respectivos datos personales y de su vehículo, así como los daños sufridos y después firmar los dos. Se presenta la copia en la oficina de nuestra compañía aseguradora y ésta se pondrá de acuerdo con la del otro. Debemos ser lo más exactos posibles en las indicaciones que pongamos en el parte para que después las compañías lo tengan claro. Pero ¿qué sucede si no hay acuerdo? No discuta con el otro implicado; llame a la Policía o Fuerza de Seguridad más próxima. Los agentes, si están facultados para ello (si no es así llamarán a quiénes lo estén), elaborarán un atestado con lo que observen. Con dicho documento, las compañías no debieran tener ningún problema, pero si aun así persiste el conflicto se recurrirá a la vía judicial.

Ahora imaginemos (aunque ha sucedido no pocas veces) que el otro no quiere colaborar y vemos que se marcha sin responsabilizarse. Tampoco discutamos ni nos enfrentemos de ningún modo. Apuntemos su placa de matrícula y hablemos con el/los testigo/s si los hubiera pidiéndoles el favor de quedarse con nosotros (si no pueden quedarse pidámosles su teléfono y datos personales -nombre por lo menos-) hasta que lleguen los agentes a los que, naturalmente, habremos llamado para que se personen en el lugar; cuando hablemos con su central operativa por teléfono les diremos que el otro individuo se ha marchado y les daremos la matrícula, marca y modelo del vehículo así como la dirección que han tomado. Si hay alguien en el lugar que conozca bien las características de la zona también puede ser útil, aunque no presenciara el accidente (un vecino, un comerciante...). Diremos a los agentes por teléfono cuando informemos de que el contrario se ha dado a la fuga y todo lo que hayamos observado en su comportamiento para que estén prevenidos en su búsqueda y lo tengan en cuenta para su detención: si creemos que estuviera ebrio o bajo los efectos de alguna droga, si conducía mientras hablaba por teléfono, si su velocidad era inadecuada o conducía de forma temeraria, etc. Diremos también si hemos observado que llevara el cinturón de seguridad puesto. Si iba en motocicleta (o ciclomotor), si llevaba el casco tanto él/ella como su acompañante si lo hay. También si lleva niños consigo y si van de forma adecuada, con su silla correspondiente.

Mientras llegan los agentes, podemos hacer fotografías con nuestro teléfono móvil o cámara si la tenemos, del estado en que han quedado los vehículos tras el accidente (tanto si hay colaboración del otro individuo como si no) y si vemos que se marcha hagamos una fotografía del vehículo para mostrársela a los agentes; cabe la posibilidad de que nos la pidan para facilitar su detención y por supuesto será valiosa en el juicio. Después, más tranquilos, haremos fotografías también de la calzada y de cualquier detalle que demuestre o ayude a demostrar la negligencia del contrario. Tomemos imágenes de las señales de tráfico que haya en la zona.

Tal vez no podamos tomar nota de los datos que puedan ayudarnos después porque alguno de los implicados esté herido; en ese caso, pedírselo a alguien o hacerlo nosotros mismos en cuanto nos sea posible, en el caso de que los agentes no puedan personarse enseguida en el lugar del suceso. A nosotros, en ese momento, nos interesa más acudir a urgencias cuanto antes o ayudar al otro implicado, si estuviera herido -llamaremos a los servicios de emergencias, por supuesto y que nos asesoren; más adelante, os recomendamos una serie de medidas a tener en cuenta en casos de accidente-. Una vez atendidos pedirle al médico o responsable que especifique en el parte que las lesiones se han producido en un accidente de tráfico, esencial para la compañía de seguros a la que tendremos que enviar los documentos que tengamos, tanto si el parte es amistoso como si no, en un plazo máximo de una semana. Si hay lesiones, no dudaremos en recurrir a un abogado aparte de la compañía de seguros pues nos asesorará sobre la cantidad que debemos percibir por los daños sufridos y si procede o no abrir diligencias judiciales. Además, es conveniente que nuestro abogado esté presente cuando nos visite el médico de la compañía aseguradora del otro implicado y deberemos mostrarle el acuerdo económico al que dicha compañía pretende llegar con nosotros para que él nos aconseje si aceptar o no.

Conviene que, en nuestro ordenador personal o en una carpeta física, guardemos cuanta documentación relacionada con el accidente vayamos acumulando puesto que si hay juicio cualquier papel o nota pudiera sernos útil, desde el parte del accidente hasta el parte médico, recibos por gastos de cualquier tipo, etc. Guardémoslo todo, incluso lo que creamos que carece de importancia, si está relacionado con el accidente: gastos farmacéuticos, de la grúa si fue necesaria, de taxis que nos veamos obligados a utilizar por no poder usar nuestro vehículo u otro de sustitución y si esto último conlleva un gasto añadido, de todo en definitiva. Por supuesto, la factura de reparación del vehículo; si no la tuviéramos para cuando se celebre el juicio, pidamos antes un presupuesto de un taller de confianza ya que será válido igual.

Si requerimos tratamiento de rehabilitación, intervención quirúrgica, seguimiento médico ya sea por lesiones físicas o psicológicas por el trauma sufrido, de todos los facultativos pediremos el correspondiente parte puesto que el médico forense pudiera pedírnoslo. Debemos tener en cuenta que los médicos forenses no solo atienden autopsias, sino que también actúan en siniestros y accidentes en los que haya dudas sobre la autoría, por encargo del juzgado.

No tirar a la basura los efectos que se hayan deteriorado por el accidente; conservarlo todo, aunque esté inutilizado. Pueden ser pruebas importantes.

Si debido al accidente nos viéamos imposibilitados de acudir al trabajo o algún compromiso laboral o comercial que nos reporte pérdidas económicas o salariales, se debe expedir justificante que lo demuestre para presentarlos en el juicio. Las personas que expidan dichos comprobantes deberán estar dispuestas a ratificarlo ante el juez si éste pide su comparecencia al objeto de comprobar que en efecto existe un perjuicio económico causado por el accidente.

Muy importante: si viajamos y no tenemos el seguro al día, pero hemos sufrido un accidente por culpa de otro, no por el hecho de que careciéramos de seguro dejamos de tener derecho a una indemnización. Eso no es así. Hay que poner el caso en manos de un abogado porque independientemente de la sanción que nos corresponda por circular sin seguro, la indemnización debemos recibirla en el caso de que hayamos sufrido algún daño con derecho a la misma.

Y si observamos un accidente ¿Qué debemos hacer?

Si no somos quiénes sufrimos el accidente, sino que lo presenciamos, en el caso de que ya haya alguien socorriendo a las posibles víctimas, no desviemos la vista de la conducción; pudiéramos provocar otro accidente al reducir drásticamente la velocidad o despistarnos por ver lo que sucede. Reduciendo la velocidad y parando en un lugar seguro como pueda ser el arcén de la carretera, poniendo la doble intermitencia, llamemos a los servicios de emergencias para notificar el accidente, aunque hayamos visto a alguien que aparentemente estaba socorriendo. De este modo nos aseguramos de que hayan llamado ya a dichos Servicios y si no fuera así, volvamos al lugar del siniestro para comprobar si quién estaba al lado está ayudando o aprovechando el suceso para robar a los ocupantes del o los vehículos siniestrados. Tomando las medidas de seguridad lógicas (como dirigirnos al lugar haciendo el cambio de sentido más próximo o más seguro, nunca dando marcha atrás), llegaremos e informaremos antes de salir del vehículo a la Policía o agentes de tráfico de lo que observemos y que ellos nos indiquen lo que hacer mientras llegan. Si vemos que están robando en los vehículos y no atendiendo a los accidentados (y estos casos se han dado en ocasiones, sobre todo en lugares con escasa seguridad pública), informar a la Policía de lo que vemos por teléfono, echando fotos con nuestro móvil si fuera posible y con precaución de que los ladrones no se percaten (quitemos el flash) pero no nos enfrentemos ya que pudiera empeorar la situación.

No frenemos en plan curioso como hace tanta gente cuando observa un accidente; lo único que conseguimos es impedir que la ambulancia o Policía pueda llegar antes si se ven en un atasco causado por los curiosos que se agolpan en torno al accidente. Pero si no hay nadie al lado del siniestro, debemos parar en un lugar seguro próximo y tomando las debidas medidas de seguridad echaremos un vistazo para proceder si estamos experimentados y la situación es urgente; si no es así, llamaremos enseguida a la central policial o servicio de emergencias.

Tengamos en cuenta lo que se denomina abreviadamente código de actuación PAS: Proteger, Alertar y Socorrer.

Lo primero supone poner las luces de emergencias de nuestro vehículo en el caso de que tengamos que parar y como decíamos en un lugar seguro como pueda ser el arcén de la carretera, no en mitad de la misma. No dudemos en ponernos el chaleco reflectante que debiéramos llevar siempre en la guantera del copiloto o cerca de la conducción para salir del vehículo con el chaleco puesto. Tampoco seamos perezosos con respecto a los triángulos: se llevan en el coche por algo. Hay mucha gente que o no recuerdan que los llevan o no les apetece ponerlos y es una gran temeridad, más si estamos en una autovía o autopista. En este caso, los podremos 50 (uno de ellos) y 100 metros (el otro) por detrás nuestra para que los vean con tiempo quienes vengan detrás; como llevamos dos triángulos, colocamos uno y a 50 metros el otro. Si es carretera de doble sentido, uno a una distancia entre 50 y 100 metros por detrás y otro lo mismo por delante, en el otro sentido. Si en esa distancia hay una curva, cambio de rasante o cualquier otro obstáculo que impida que se vean los triángulos, asegurémonos que donde los colocamos se visualicen bien para que los vehículos que vengan sepan que tras dicho obstáculo hay algo que les recomienda que aminoren la velocidad. Y no olvidemos que mientras nos dirijimos a los puntos donde vayamos a colocar los triángulos debemos ir con ellos por delante para que los otros conductores entiendan por qué vamos por la carretera y tomen precauciones o quieran ayudarnos.

Si es una autopista o autovía con una mediana, ¡no la cruces! Espera a que lleguen los servicios de emergencias o agentes de seguridad manteniéndoles informados por teléfono a través de su central operativa mientras te diriges andando al cambio de sentido más próximo o mejor aún con tu propio vehículo para situarte junto al siniestro (pudiera darse el caso de que el accidente se haya producido junto a un núcleo urbano y tú seas un peatón que pasaba en ese momento por ahí; en ese caso, no cruces andando la mediana, da la vuelta por el cambio de sentido). Si no hay mediana, toma aun así todas las precauciones, andando por el arcén siempre que puedas.

No fumes mientras estés al lado de un vehículo siniestrado por precaución; una ceniza todavía encendida pudiera provocar un fuego por algún rastro de líquido que haya derramado el vehículo accidentado. Si observas ese derrame, tápalo con arena si la tienes próxima.

Una vez en el vehículo accidentado, si tiene el contacto aun puesto, apágalo y desconecta la batería (vamos, que quites la llave del contacto), pon el freno de mano y coloca piedras grandes en los neumáticos si fuera menester para que no se desplace, pero si está inestable, no entres en el vehículo. Toma nota del punto kilométrico y del panorama que halles al llegar: número de heridos, estado aparente del vehículo y demás circunstancias que puedan serles útiles a la central operática de seguridad o emergencias. Por ejemplo, cómo se hallan las personas que están dentro del vehículo, si están conscientes o no, si se mueven -no les pidas que lo hagan, simplemente anota o diles a los que vayan a enviar el auxilio si se mueven, hablan o muestran dolor, si están atrapados... lo que observemos-. Si lamentablemente hay fallecidos no tocar nada hasta la llegada de la Policía.

MUY IMPORTANTE: los números de emergencias debemos tenerlos presentes o anotados: suelen ser 112 o 911 en casi todo el Orbe occidental (Europa y América); en otras latitudes, averiguarlo antes de meterse en carretera.

Debes mantener la calma y responder a cuantas preguntas te hagan por teléfono; toda información puede resultar valiosa y no se te ocurra colgar hasta que te lo digan. Si no sabes el kilómetro, dí lo que veas que pueda indicarles a los servicios de emergencias donde te encuentras, cualquier referencia. Si observas que no hay peligro inminente de las personas que están dentro del vehículo, anda un poco que enseguida verás el punto kilométrico (cada mil metros hay uno) pero si la situación no recomienda marcharse del lugar, simplemente da una referencia del mismo. Si tienes teléfono móvil con cobertura, puedes darles la ubicación exacta accediendo a GOOGLE MAPS o servicio similar incluso los servicios de mensajería instantánea te ofrecen dicho servicio. Recuerda que el tiempo que tardes en llamar a los servicios de emergencias es crucial para salvar una vida o varias y tan importante como eso es la información que proporciones.

No te enfades porque creas que te hacen muchas preguntas; es normal, mientras se dirigen al lugar. Tú eres mientras tanto los ojos y los oídos así que mantén la calma y no dudes en responder a todo lo que pregunten, no creas que tú sabes más que el profesional que te atiende al otro lado del teléfono, a no ser que tengas experiencia o conocimientos que puedan ayudar (si eres médico, mecánico, agente de la seguridad, etc) y aún así responde a todo; ya aportarás algo que sepas si ellos te lo piden una vez les indiques tu profesión o experiencia. Y no te pongas nervioso si no sabes a quién llamar porque cualquier servicio al que llames atenderá tu llamada de socorro e informará urgentemente a quién proceda.

Si el accidente es de motocicleta, jamás le quites el casco a los accidentados, aunque les veas muy mal ni tampoco les muevas. Solo hazlo si existe peligro real para sus vidas como que el vehículo esté incendiado o sea necesaria la reanimación cardiopulmonar, siempre y cuando sepas hacerlo. En este sentido, resulta muy importante que tengamos el botiquín de primeros auxilios a mano y actualizado: Guantes, algodón, compresas, vendas, gasas estériles, analgésicos, pomada antibiótica y goma elástica junto con tijeras. Siempre lleva agua oxigenada y en tu vehículo una o más linternas con pilas y manta/s por si te ves obligado a parar por la noche o con frío.

Pongámonos en lo peor: no hay cobertura y no puedes llamar al número de urgencias. Ves que hay heridos ¿qué hacemos? Aplicar la técnica AVDN (Alerta, Verbal, Dolor y No responde), o sea, comprobar si está consciente, si puede hablar, si se queja de algún dolor o sencillamente no responde a estímulos, por lo que pudiera haber alguna lesión interna. Comprobemos que la respiración es intensa: debemos ver si respira y oírla, incluso sentirla tocándoles pero sin moverle (se entiende que hemos asegurado la zona, pero no podemos contactar con los servicios de emergencias por la razón que sea). Comprobemos si tiene algo en la boca o garganta. Si no respira, efectuemos la maniobra frente-mentón, o sea, con una mano en el mentón y otra en la frente, le movemos ligeramente la frente hacia atrás, ¡ojo! sin mover el eje de la columna vertebral. Sin despegar la mano para liberar la vía respiratoria, le hacemos el boca a boca si fuera necesario, tapándole la nariz para que no se escape el aire que le introducimos por la boca a través de la nariz. Si respira, comprobamos la frecuencia respiratoria y observamos si utiliza los músculos del cuello para ello en vez del pecho. Si observamos que el torax está hundido puede ser señal de neumotórax lo que indicaremos a los profesionales para que se lo comuniquen a los servicios de emergencias mientras se desplazan a la zona. Con los dedos índice, medio y anular comprobar la arteria carótida (en el cuello) para ver el pulso. Pero si está consciente, pregúntale si puede moverse y enfócale con la linterna a los ojos tan solo unos segundos para comprobar la reacción de las pupilas a la luz. Todas estas comprobaciones no deben llevarte más de 40-45 segundos.

No debemos dejar solo al accidentado si está solo y no tenemos medios para llamar a nadie, pero si estamos acompañados de alguien, mientras uno se queda con ellos, el otro que busque ayuda o cobertura telefónica para llamar. Si somos varios los que viajamos juntos, en este caso resulta urgente buscar ayuda así que centrémonos: con que solamente uno se quede junto a los accidentados es suficiente. Asegurémonos de que la ayuda llegará con lo que mejor que quién la busque no vaya solo y más en una zona que no conocemos y sin cobertura. Un detalle para informar a los servicios de emergencias por teléfono mientras se desplazan al lugar, si puedes hablar con ellos: el que más grita es probablemente el que mejor está porque si se encuentra muy mal no tendrá fuerzas o capacidad para gritar. Dirígete primero a los que creas que están inconscientes, les cueste respirar o sangren abundantemente. Si observamos esto último utilizaremos una prenda o trapo (o venda) que esté limpio y durante diez minutos apretamos sobre la herida. Si se empapa lo cambiamos por otro, pero jamás trapos sucios porque le infectarías. Si tiene alguna quemadura, no le quites la ropa ni revientes la ampolla sino échale agua fría durante unos minutos en la zona quemada.

No les hagas andar como mucha gente hace, diciéndoles que de ese modo comprueban si tienen algo mal: ¡NO! Solamente aflójales lo que pueda molestarles, como una prenda que esté impidiéndole respirar bien, pero esto si puede moverse; si no es así, ponles una manta, aunque haga calor, porque el calor corporal irá en caída brusca después del trauma. No des de comer ni beber a los heridos, aunque te lo pidan, tampoco algo para el dolor porque no lo soporten; espera a que lo decidan los sanitarios en cuanto lleguen, aunque tarden veinte minutos o más en llegar. No desesperes porque veas que no paran de gritar por el dolor o de quejarse; mantente a su lado intentando tranquilizarles hablando con ellos para que no pierdan la conciencia.

Si no sabes cómo actuar, deja que lo hagan los profesionales o expertos; es la diferencia entre que una lesión craneal, por ejemplo, pueda curarse a que derive, por un mal movimiento, en una lesión medular permanente. Lo que no tenemos que hacer nunca es dejar a los accidentados solos o no llamar a los servicios de emergencias o de Seguridad puesto que eso es negación de auxilio y está tipificado como delito de omisión del deber de socorro aparte de que, por humanidad, no debemos actuar así. Todos querríamos, si nos vemos en una situación como esta, que nos socorran.