¿Se puede pagar en bitcoins? Claves para entenderlo

13.10.2017

Por Luis Gómez, para RSW

Dentro de poco, si el bitcoin continúa aumentando su valor, no será necesario llevar dinero encima. De hecho, ya casi no lo necesitamos, con las tarjetas de crédito (que ya se usan incluso para importes pequeños) y los pagos a través de los teléfonos móviles. Un bitcoin está valorado en 5.673 dólares (según su última cotización de hoy mismo) cuando al comenzar el año apenas superaba los 1.100 dólares.

El bitcoin es la moneda virtual más popular
El bitcoin es la moneda virtual más popular

La directora financiera de JP Morgan Chase, la principal entidad inversora del Mundo, declaró recientemente que si las monedas virtuales se regulan de forma adecuada, estudian la posibilidad de considerarlas como monedas de cambio. Y como JP, otras entidades financieras también se lo están planteando, más desde que China valora aceptarla de nuevo siempre y cuando esté regulada convenientemente. Goldman Sachs Group, el otro gran gigante inversor, también busca el modo de ofrecérselo como nuevo servicio a sus clientes.

Hay grandes empresas que las utilizan con sus clientes, pero casi ningún Estado reconoce a las llamadas también "criptodivisas" (salvo aquellos donde hay empresas dedicadas a este tipo de monedas, como Suecia y de forma muy excepcional). No solo existe el bitcoin; la segunda más popular es el ethereum, le sigue Z-Cash (más privado que el bitcoin) o File Coin, de un solo uso y así hasta casi 1.900 criptomonedas distintas.

Lo de "cripto" viene por su encriptación utilizando la tecnología denominada "cadena de bloques" o blockchain con la que verifican las transferencias de este dinero virtual. A los responsables de esa verificación se les conoce como "mineros" ya que excavan en esa mina de oro en la que se ha convertido la criptomoneda. Lo hacen a través de servidores ubicados en Países donde los costes en suministro eléctrico sean los más bajos ya que las salas en las que se encuentran los ordenadores no solo han de estar bien refrigeradas (el calor no es bueno para los ordenadores, por eso se buscan Países fríos) sino además conectados las 24 horas del día, sin permitirse el lujo de fallo de servicio. Pero como la tecnología asociada en cuanto al uso de datos es la DLT o de registro distribuido, como esas webs en las que la gente se descarga de todo, pero a su vez otros acceden al paquete que tú descargas para sus propias bajadas de archivos (P2P), aun así, la información que se comparte debe guardarse de la forma más segura posible. En este tipo de negocios, la privacidad es clave de éxito y resulta prácticamente inalterable porque un registro compartido no puedes sobreescribirlo o anularlo ya que está siendo usado por otros en el mismo momento; viaja tan rápido y se encuentra en tantos sitios distintos que no puedes controlarlo. 

Cada año hay más establecimientos que aceptan bitcoins
Cada año hay más establecimientos que aceptan bitcoins

Muy posiblemente, los intermediarios que verifican las transacciones hoy en día acaben siendo innecesarios. Tengamos en cuenta que todos los usuarios que comparten esos archivos que circulan por la red han dado su autorización para ello con lo que mayor transparencia no puede haber; adiós a las duplicidades ya que precisamente por ser compartido, son tantas las copias del original que nadie podrá manipularlo ya que en seguida se sabría que no es una copia del original, el cual permanece en el servidor de la cadena de bloques junto con un registro de las transferencias de datos.

Otra de las opciones que ofrece para que un intermediario sea innecesario es la posibilidad de acordar unas normas entre los usuarios de la cartera de monedas virtuales que al ir digitalizadas se deberán cumplir puesto que, si no es así, sencillamente no funcionaría.

El algoritmo que utiliza la tecnología blochchain es el conocido como "prueba de trabajo". Se sabe desde qué dirección electrónica ha salido la transacción, pero solo el usuario tiene la clave para realizarla, sin embargo son tantas las operaciones que se llevan a cabo que ahí radica precisamente su seguridad: al estar entrelazados los bloques en los que se agrupan las operaciones, habría que cambiarlos todos para vulnerar una sola transacción. Cada diez minutos se genera un nuevo bloque y los servidores se encuentran dispersos por todo el Mundo (cada uno recibe varios bitcoins por bloque por prestarse a colaborar). Nosotros mismos pudiéramos prestar nuestro pc doméstico como servidor y recibiríamos algún que otro bitcoin a cambio pero tendríamos que tener conectado el ordenador las 24 horas del día, y de momento no resulta muy rentable ya que la factura de la luz sería superior al beneficio. Recordad que no puede estar en una habitación sin refrigeración ya que el ordenador, al estar en continuo uso, se sobrecalentará o la misma temperatura ambiental si es verano, por lo que los aparatos refrigeradores igualmente estarían encendidos durante todo el día. Aun así, se calcula que hay ya cerca de 10.000 ordenadores dispersos por todo el Globo que colaboran como servidores para la red Bitcoin.

Las monedas virtuales son muy volátiles (hoy puede valer casi 6.000 euros y mañana perder un 20% de su valor) aparte de que, de momento, son poco fiables. Pero es que, si quieres el dinero en el que está valorado el bitcoin u otra moneda virtual, debes subastarla (tranquilo, hay algunas plataformas webs de cierta confianza que lo hacen por tí); en otras palabras, es una inversión monetaria más, pero los que pujan por la subasta son personas de las que en muchos casos no se comprueba suficientemente su identidad. De ahí que los Gobiernos avisen de que requiere una regulación si se va a utilizar porque de lo contrario será usado para lavar dinero. Claro que, si bien alterar una transacción es prácticamente imposible y el anonimato muy posible, éste último no es intrazable ya que se puede averiguar a través de la empresa que utilizara para abrir el correo electrónico, pero como bien sabéis, se puede abrir un correo dando datos falsos. En algunas se pide el DNI o pasaporte para retirar la valoración de la criptomoneda en dólares, euros u otra moneda, pero deberás tener cuidado con los datos que das porque algunas de estas webs han sido hackeadas.

El "anonimato" ha dado lugar a que se pidan bitcoins para rescatar ordenadores que han sido atacados con algún ransomware, esos virus informáticos que roban datos como los que asaltaron a grandes empresas recientemente en medio Mundo. En la Dark Web o Internet Oscura, donde podemos encontrar todo tipo de webs que ofrecen productos ilícitos de lo más variado, se está extendiendo el pago a través de bitcoins.

En Suecia se está ya utilizando la tecnología blockchain en registros de propiedad e inversiones, principalmente bursátiles.

Con un capital de más de 145.000 millones de dólares , el mercado actual de los bitcoins es ya uno de los más importantes del sector financiero. Se realizan cientos de miles de transacciones, pero su número es limitado: en torno a 15 millones de bitcoins cuyo valor varía según la demanda. El tope al que llegará será de 21 millones y a partir de ahí solo quedará que se revaloricen o se desvalorice porque no aumentará más su número.

Bitcoin: la mina de oro virtual
Bitcoin: la mina de oro virtual

Hasta ahora el valor de referencia es el oro, pero ya hay quién cree que el bitcoin pudiera sustituirlo en el futuro. Los detractores argumentan que sería insensato permitir una moneda que no identifica a quiénes la usan salvo que les de igual dar sus datos o se los exijan, pero el cobro de impuestos, por ejemplo, se tornaría casi imposible. De todos modos, como decíamos, el hecho de que esté encriptada le otorga gran seguridad. Ahora bien, al no haber regulación ninguna, las estafas están a la orden del día. Luego, las exchangues o plataformas de adquisición de bitcoins (u otras criptomonedas) pueden ser hackeadas, como las demás webs (derivando el dinero invertido a cuentas de los hackers, a saber dónde). Comprar bitcoins es tan sencillo como abrir cuenta en una de esas webs e invertir cuantos euros queramos; podemos comprar fracciones o monedas virtuales enteras. En el caso del bitcoin, se puede fraccionar en ocho porciones de distinto valor o tamaño; el Satoshi es la fracción mínima. Su nombre le viene de su fundador, aunque no se sabe a ciencia cierta quién es el creador del bitcoin, en 2009. Desde hace unos meses se habla de que fue un multimillonario japonés llamado Satoshi Nakamoto pero lo mismo es un seudónimo o no se trata de una sola persona sino varias; hay quién dice también que en realidad es un virus programado en Rusia o Corea del Norte y que espera a que esté más expandido para soltar su verdadera carga dañina. La verdad es que continúa el misterio. De hecho, el símbolo con el que se conoce el bitcoin no es real ya que se trata de un archivo digital solo que se ha usado esa imagen para darle forma reconocible.

Nadie sabe cómo evolucionará la tecnología del Bitcoin y demás criptomonedas: o encarecen su valor de forma espectacular, en el caso de los Bitcoins, al haber un número limitado, o se diversifica mucho el mercado generalizándose el pago en esta divisa digital o desaparece. Pero si se produce esto último, seguro que será por haber salido otro medio de pago igualmente digital, aunque más evolucionado o ventajoso. Con casi toda seguridad, el papel-moneda acabará desapareciendo.

Ya se estudia la realización de transacciones internacionales, que actualmente ponen muchas trabas, con importes limitados y el tiempo que tardan en hacerse efectivas de varios días, por bitcoins u otras monedas virtuales ya que estás se transfieren en unos pocos segundos y sin límite de capital ninguno. Incluso, están surgiendo empresas para comprar bitcoins que realizan verificaciones ya que la ausencia de éstas es el principal escollo que esgrimen las autoridades fiscales para el uso generalizado de moneda virtual. Tengamos en cuenta que el bitcoin es algo así como la moneda de Internet, no respaldada por ningún Banco Central Nacional con lo que las inversiones no están garantizadas de ninguna manera.