¿Por qué Venezuela no levanta cabeza?

02.08.2017

Un nuevo varapalo para el dictador venezolano Nicolás Maduro: la empresa que su Régimen ha contratado para contar los votos en los comicios para constituir la nueva Asamblea Nacional les ha denunciado acusándoles de manipular el recuento. El Consejo Nacional Electoral de Venezuela comunicó que participaron más de ocho millones de venezolanos lo que supone más del 41% del electorado. Pero con lo que no contaba Maduro es que hoy en día las empresas que se dedican a llevar sondeos y elecciones informatizan los resultados con lo que puede saberse si ha habido manipulación o no. Aun así, sería necesaria una auditoría, pero según la empresa, Smartmatic, la cifra pudiera haberse "engordado" en más de un millón de personas. Y hablamos de una compañía que, si bien nació al amparo del "chavismo" participando en otras elecciones en Venezuela, una vez superó las sospechas de favorecer a Hugo Chávez en las elecciones a fuerza de demostrar su profesionalidad, consiguió contratos en otros Países por todo el Mundo. Ahora, su credibilidad vuelve a estar en entredicho, de ahí que hayan analizado a fondo el resultado, el cual no concuerda con sus datos (antes se ocupaba de los recuentos la empresa española INDRA, pero Chávez la cambió por Smartmatic). La empresa ha trasladado a la opinión pública su pesar por no haber comisionados de la Oposición política en las elecciones para dar garantías de limpieza. El presidente del Parlamento, una de las principales autoridades del País, Julio Borges, considera que se ha cometido un delito con la colaboración de las Fuerzas Armadas que han vigilado los colegios electorales permitiendo el fraude. La coalición opositora "Mesa de la Unidad Democrática" ha declarado que, según los informadores que desplegó por todos los colegios, el porcentaje de los electores no ha llegado ni al 15%. Añaden que la mayoría han sido votos en blanco de funcionarios obligados a votar. La empresa que ha denunciado primeramente el posible fraude, Smartmatic, lo hizo en una rueda de prensa en Londres sin comunicar sus sospechas al Consejo Nacional Electoral y marchándose varios de sus empleados del País, lo que pudiera indicar cierto temor a represalias.

La Asamblea Nacional Constituyente inicia su andadura de la peor manera, con manifestaciones populares de protesta y llamadas a la desobediencia civil y ni siquiera el dato que el Gobierno quiere "vender" como confirmación del respaldo popular a la nueva Constitución convence. En las últimas elecciones, en 2015, en las que la Oposición consiguió mayoría parlamentaria, la participación fue del 74,2%; un 33% más que el supuesto apoyo recibido por la Constituyente, como se llama (de forma reducida) a la nueva Asamblea. Los partidos opositores recibieron dos millones de votos más que el bloque que sostiene a Maduro en el poder, el cual tiene sobre su conciencia 109 muertes que ha provocado la represión gubernamental contra los manifestantes que protestan en las calles, a los que consideran terroristas. La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, se apresuró en decir que ha triunfado la paz, refiriéndose a que la Oposición representa a los violentos. Pero ese "triunfalismo" ocultaba un profundo malestar del presidente Maduro que llegaría a declarar que reestructurará la Fiscalía General a la que considera instigadora, en gran parte, de la ola de violencia por posicionarse del lado de aquellos a los que considera "criminales": los partidos opositores. Y de hecho ya ha comenzado su "venganza": Leopoldo López y Antonio Ledezma, dos de los principales líderes opositores, están bajo arresto domiciliario.

Todos están contra el Gobierno: la patronal empresarial, la mayoría de las Universidades, la Iglesia Cristiana-católica e incluso muchos "chavistas" que en su día apoyaron a Hugo Chávez y eso que se supone que Maduro es el continuador del Régimen del fallecido "Comandante" (aunque el rango de Chávez era el de teniente-coronel, ostentaba el título de "Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana"). Países de la Organización de Estados Americanos (OEA) como Argentina, Perú, Panamá, México y Colombia, ya han anunciado que no reconocen a la Constituyente. El Gobierno de los Estados Unidos califica a Nicolás Maduro de "dictador". El secretario general de la OEA ha declarado que la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega, ha recibido amenazas del Gobierno. Ortega hace caso omiso de esas amenazas y ordena que se abra investigación penal por delito de lesa humanidad.

La OEA no tiene mecanismos para evitar una dictadura como la de Venezuela
La OEA no tiene mecanismos para evitar una dictadura como la de Venezuela

La Justicia venezolana vive una guerra interna pues el Tribunal Supremo de Justicia anuló el nombramiento de vicefiscal general que Ortega ordenó y a su vez la todavía Asamblea parlamentaria nombró a 33 jueces para sustituir a los actuales del Tribunal Supremo quiénes actúan siguiendo órdenes del Gobierno (la Asamblea les acusa de no ser jueces imparciales). El Parlamento o Asamblea Nacional cuenta con 167 diputados pero fue declarado en desacato por el Tribunal Supremo de Justicia desde el momento en que fue constituido, por orden de Nicolás Maduro al verse destituido de su poder. La nueva Asamblea Nacional Constituyente tendrá 545 diputados. No se organizó un referéndum previo para que el pueblo decida si desea una nueva Constitución o no, ha sido Maduro quién ha decidido por ellos. Le respaldan grupos paramilitares que han llegado a tomar el Parlamento en alguna ocasión amenazando a los diputados. La Oposición convocó una sesión a la que invitó a los embajadores de España, México, Francia y Gran Bretaña para mostrar al Mundo y al pueblo venezolano que cuentan con respaldo internacional. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha recomendado a los ciudadanos españoles que no viajen a Venezuela salvo que se vean forzados a ello. 

En el País faltan los fármacos, los supermercados están casi vacíos, los Hospitales carecen de servicios de limpieza y mantenimiento efectivos con lo que han resurgido antiguas enfermedades que se consideraban extinguidas como la difteria o la lepra. Pero a pesar de todos estos problemas y de las condenas de la comunidad internacional, ningún País u organización multinacional hace nada por solucionarlo. Hasta Trump, a pesar de llamar "dictador "a Maduro, cuando se trata de establecer sanciones económicas se lo piensa porque Venezuela es el tercer País que más petróleo exporta al gigante norteamericano.

La Revolución Bolivariana ha demostrado ser un modelo dictatorial más de tantos que ha habido a lo largo de la Historia. Ya se vislumbraba con Chávez, pero el "comandante" supo maquillarlo. Maduro no tiene su pericia ni su destreza; tan solo ha sido una copia mala de un original que ya de por sí no era muy prometedor.